Ocho horas juntos
El pasado viernes y hoy lunes he estado participando como profesora en el Máster en Creatividad y Guiones de Televisión de Globomedia, encargada de un módulo sobre la historia de la ficción televisiva y su programación en Estados Unidos. Como el año pasado, mi segunda participación en el Máster ha sido una estupenda experiencia en la que he podido contrastar mi trabajo con auténticos apasionados del medio, tanto como para poder dedicar su vida a ello. Mi agradecimiento a los coordinadores del Máster Carmen González y Enrique Zaccagnini, y por supuesto también a los alumnos, que han puesto mucho de su parte en las clases con sus inquietudes y que seguro que muy pronto estarán aportando muy buenas cosas a la televisión de nuestro país.
Novedades listas
Aparte de en la página web de la editorial Laertes, La caja lista: televisión norteamericana de culto ya se puede comprar en las librerias Beta de Sevilla, Railowsky de Valencia, Ona de Barcelona y en Casa del Libro. También se pueden leer mis opiniones sobre la moda de las series norteamericanas en el suplemento de Ocio del periódico deportivo SuperDeporte.
Agradecimientos
Breve anotación para dar las gracias a todos los que se han puesto en contacto conmigo para comentarme su interés por La caja lista. Tengo que destacar a los siguientes colegas blogueros que se han echo eco: Pizquita, Sumnik TV, Consultor Anónimo en Vaya Tele, Mir-Lab, Historias de la tele, C.P. Palacios, DavidGP, BBoing, UnasSeries, PJorge, SeriesBlog y TVlia. Espero no olvidarme de nadie y si es así prometo compensarlo.
Qué oportuno, ¿no?
Me recuperaba del impacto del último y brillante capítulo de Patricia Marcos: Desaparecida, de la que espero poder escribir pronto, y decidí andar un rato en Internet para relajarme con curiosidades. Y no tuve para sobresaltos. Primero, leí que van a hacer una secuela del remake de El caso de Thomas Crown y que va a tomar forma de remake de Topkapi. Y como es mucho lío y no lo terminaba de entender, pensé que alguien debería proponer a Pierce Brosnan un Remington Steele, el retorno. Pero lo que vino después fue si cabe más fuerte: Spike es Piccolo. En serio, van a hacer una versión en imagen de real de ese hito de nuestra infancia (bueno, al menos la mía, qué pasa) que fue Bola de Dragón. Y nuestro admirado James Marsters ha sido fichado para interpreta al malvado villano verde Piccolo. Teniendo en cuenta la manía de Piccolo por morir y volver, veo futuro para esta nueva aventura de Marsters una vez enterrado a Spike. Pero me sentí culpable por dejarme llevar por estas cosas un pelín triviales y, como no tengo tiempo de leerme la historia de WB y UPN ni el estudio de autoría televisiva de Robert J. Thompson que han aterrizado en mi casillero en estos dos días, decidí pasarme por el Hollywood Reporter para calmar mi conciencia militante (en esta vida se es de Canon o de Nikon, del PC o del Mac, del Variety o del Hollywood Reporter). Y mira dónde me entero, en plena huelga de guionistas, que la Asociación de Productores anuncia sus nominaciones televisivas. Y me pregunté quién va a ir a recoger un premio en esas circunstancias con la mitad de la industria televisiva en huelga con la otra mitad, que además es ella misma. He llegado a la conclusión de que la huelga está siendo lo más interesante de la temporada televisiva. Es perfectamente serial, hay actores famosos, justa combinación de drama y comedia y ese puntillo solidario que nunca viene mal para sentirnos bien con nosotros mismos (que como no somos funcionarios obviamente no vamos a hacer huelga). Hoy todos somos guionistas de Hollywood, dicen los blogueros. Hoy y todos los días, porque nunca vemos un duro de Internet, pienso yo. ¿Preocupación porque las series se queden sin capítulos? La verdad es que ninguna. Y la culpa es de los propios guionistas, que como hacen tantas series interesantes que no doy abasto con lo que tengo pendiente que ver. Pero tengo la impresión de que este envalentonamiento de los guionistas tiene algo que ver con que se saben reconocidos por fin por la sociedad, admirados como artistas, sacados del anonimato. Si Internet es la clave del conflicto, ahí también están sus grandes aliados, tanto fans como medios alternativos, en una clara visualización de que el modelo está cambiado, y no sólo porque personajes ficticios tengan su propio blog. Y si los capítulos se acaban, tengo mirándome de reojo la primera temporada de Cheyenne en gloriosa región 0, que viva la arqueología. Ahí estaba El virginiano sin ir más lejos el otro día, con un capítulo excelente sobre la esquizofrenia. Aún tengo capítulos sin ver de La ley del revólver y El hombre del rifle, y por supuesto la brillante Jim West. Conocer mejor el pasado de la televisión nos lleva a relativizar las cosas del presente y además hacernos preguntas curiosas: ¿si el western televisivo pasó de moda, por qué sus capítulos se conservan tan bien, mucho mejor que la aventura, el policiaco y la ciencia-ficción?. Supongo que en su momento fue utlizado para plantear temas serios aprovechando el componente distanciador del pasado. Frente a esa segura atemporalidad, la aventura se hace esclerótica, el policiaco se apolilla y el fantástico se convierte en camp. Pero divago sin remedio tras una jornada más larga que un día sin serie, digo sin pan. Aquí están los nominados:
Premio Danny Thomas a la mejor producción episódica de comedia:
"El séquito" HBO
"Extras" HBO
"The Office" NBC
"Rockefeller Plaza" NBC
"Ugly Betty" ABC
Tengo que apostar por "Rockefeller Plaza", de la que me estoy enamorando sin remedio.
Premio Norman Felton a la mejor producción episódica de drama:
"Dexter" Showtime
"Anatomía de Grey" ABC
"Héroes" NBC
"House" Fox
"Perdidos" ABC
"Los Soprano" HBO
Como debo una anotación sobre "Dexter", el estreno norteamericano más destacable de los últimos tres años, no voy a añadir más: vale, lo sabemos, pero la serie se acabó y ya se llevó muchos premios. Sigamos disfrutando de la fiesta.
Interpretando "Damages"
Con el paso del tiempo me voy dando cuenta de las modificaciones que en mi apreciación de las producciónes audiovisuales tienen mis hábitos teléfilos. De una de ellas me di cuenta este fin de semana viendo en DVD la película Sunshine, un título de ciencia-ficción entre lo apocalíptico y lo metafísico de Danny Boyle. Resultó que una de las actrices de la película era Rose Byrne, a la que había descubierto en la última gema producida por FX, Damages. Los más aventajados, sabrán ya que es un excelente thriller judicial sobre una joven abogada cuya vida entra en un torbellino cuando comienza a trabajar para una ambiciosa abogada de litigios civiles a la que interpreta Glenn Close. Damages tiene un sabor al mejor Alan J. Pakula y desgrana su argumento en 13 solventes capítulos repletos de revelaciones sabrosas, intrigantes golpes de efectos y situaciones resultonas. Su compleja estructura temporal es el sueño húmedo de un guionista. Después de aficionarme a la serie, descubrí en la IMDB que ya había visto a Rose Byrne en otras películas, pero tengo que reconocer que nunca me había llamado la atención. Personalmente, los personajes en cine, y no sólo los secundarios, cada día me saben a menos y he llegado a la conclusión de que la interpretación para cine es una especie de lugar indefinido. No hay la capacidad de perfeccionamiento a través de la repetición como en el teatro ni tampoco la de exploración como en televisión. Mientras el cine (el español y el internacional) aparecen lastrado por eso que se viene a denominar el star-system (y que como muchas prácticas del viejo Hollywood me temo que ya ha perdido vigencia), la televisión tiene la ilimitada capacidad de descubrir rostros nuevos y dar una nueva resonancia a los ya conocidos. En los últimos tiempos, Anatomía de Grey y Perdidos han hecho con maestría lo primero, pero creo que pocas series superan a Damages en lo segundo. Obviamente rn primer plano está Glenn Close como la turbia Patty Hewes. Tras su paso por The shield, interrumpido por circunstancias personales, Close regresó de nuevo a la televisión apostando por el canal que tan buena oportunidad le había brindado. Un repaso a su carrera muestra más de una década pasada en películas de escaso interés o trascendencia muy minoritaria. Pero, como Patty, hay oportunidad de disfrutar interpretando a un personajes con duplicidades, imprevisible, magnético. Y fuerte. No voy a poner estupenda con este tema, pero tengo que pensar mucho para encontrar una película comercial de Hollywood donde el protagonismo recaiga de manera tan rotunda en dos mujeres como en Damages. Y ésta no es una valoración cuantitativa, de tiempo en pantalla, sino cualitativa, ya que toda la serie descansa en la dinámica entre Patty y Ellen, cómo se van conociendo y manipulando hasta que al final los roles de maestra y discípula son intercambiables. Aún no tengo claro si Damages es una historia de aprendizaje o de corrupción, pero sí que trata sobre elecciones y las consecuencias que tienen para uno mismo y los que nos rodean. De dureza de caracteres forjados por las circunstancias y, sobre todo, de supervivientes.
Damages también nos redescubre a dos brillantes actores. El primero de ellos es el imprescindible Zeljko Ivanek, al que siempre recordaré como el villano que le dijo a Kim Bauer que su padre Jack no era un buen hombre en 24, el fiscal de Homicidio cuya prometida era asesinada mientras se probaba el traje de novia o el maléfico gobernador que probaba todas las fórmulas de la pena capital en Oz. En Damages Ivanek lleva al extremo la represión, el agotamiento vital, la angustia desesperada mientras defiende los intereses del empresario corrupto al que da vida Ted Danson. Dejando atrás sus interpretaciones cómicas en cine y televisión, Danson se mete en la piel de un millonario hedonista y temperamental, un triunfador nato con traumas, un padre de familia atento y amoral. No es un trabajo fácil por dos motivos. El principal es porque es un personaje con escasa redención ante el espectador, pero tampoco podemos olvidar su carácter secundario dentro de la trama, en la que funciona más como un aderezo que como un ingrediente principal. Aunque la cosa está difícil, espero que FX tenga el buen gusto de renovar a Damages para una segunda temporada ahora que su primera generación de series como The shield comienzan a decir adiós.
El síndrome "24"
Artículo de opinión publicado en FórmulaTV:Un profundo cabreo retumbó por el auricular del teléfono. Le acababa de decir a mi madre que Antena 3 había retirado la sexta temporada de 24 de la noche de los jueves y su reacción fue tan fulminante como inesperada: “Les voy a hacer boicot”. Admiradora a rabiar de las desventuras de Jack Bauer, mi querida progenitora debió pensar que, aparte de Matías Prats y la Patiño (bueno, y Jaime Cantizano cuando los del vestuario se toman la medicación), no hay gran cosa de interés en Antena 3. El sacrificio era mínimo. Aunque, como en su casa no hay audímetro, me temo que esta radical decisión no iba a ser motivo de preocupación en los ejecutivos de, como dicen los entendidos, la cadena de San Sebastián de los Reyes. Pero debería serlo, porque no se sabe cuántos espectadores más con audímetro en casa han perdido ya la paciencia con una cadena habituada a hacerse diariamente el harakiri. Su extraña relación con 24 es el perfecto ejemplo de ello. Durante los últimos años he pontificado sobre las virtudes de la serie ante familiares, amigos y colegas, a viva voz y en escritos. Así que no creo que nadie me declare enemiga mortal de un programa que considero esencial en la historia de la televisión si digo que la realidad es que ha fracasado a la hora de conectar con el público mayoritario en España. Es perfecto para la televisión temática y hasta podría serlo para Cuatro, pero nunca va a ser un éxito en una cadena con las necesidades de Antena 3. Ya sea en fin de semana o en laborable, en el prime-time o de madrugada, en verano o en otoño, 24 jamás ha pasado de lograr una audiencia decepcionante a pesar de las machaconas autopromociones de la cadena.
Pero no pasa nada, es lo que ocurre con la casi práctica totalidad de las series norteamericanas en España con muy escasas excepciones. Verano de 2002: comienza CSI y se preparan sus clones. Invierno de 2006: House llegó, vio y triunfó. Lo extraño no es que 24 no haya funcionado (tampoco lo ha hecho 'Perdidos', espléndidamente programada ahora en La 2), sino que Antena 3 siguiera comprando y emitiendo una serie que invariablemente iba a pasar con más pena que gloria para el público general. La relación tiene todos los tintes del sadomasoquismo: Antena 3 programa 24, 24 se estrella, Antena 3 la pasea por la parrilla y la margina, los seguidores de 24 odian a Antena 3, la imagen de Antena 3 queda por los suelos, por cruel para unos y por incompetente para otros. Si los programadores de Antena 3 quieren convencer a Rupert Murdoch (el magnate de la comunicación cuyo apoyo fue decisivo para 24 en sus comienzos) de que venga a comprar el chiringuito y así librarse de Carlotti y sus planetarios, van a tener que intentarlo con algo mejor. No niego que en los últimos tiempos Antena 3 ha padecido una suerte equiparable a las plagas bíblicas, lo que de nuevo les ha llevado por los perversos caminos de robar talento a la competencia (talento mal pagado y peor tratado en todo caso). Porque, en serio, ¿cómo se explica que por una vez que les funciona una serie como El internado sólo hubieran contratado seis capítulos? Y encima ahí está Cuatro, en la cresta de la ola y robándole su espacio, logrando hasta imposibles como sacarle partido a productos tan insustanciales como Kyle XY o la versión titiritera de Escenas de matrimonios que es Cuestión de sexo. A un modelo de televisión le espera una muerte muy lenta pero también inexorable. Y Antena 3 parece encantada de morirse con él.
Postdata: En serio que el mal fario que estaba marcando a 24 tras la decepcionante sexta temporada tenía que acabar dando lugar a esto: se suspende la emisión de la séptima temporada por la huelga de guionistas. Aunque creo que todos los amantes de la televisión tenemos que apoyar a los guionistas en sus justas reclamaciones, también temo el efecto que la huelga puede tener para la industria y algunos estimables programa. Creo que 24 ya no da más de sí, pero me gustaría que sus artífices tuvieran la oportunidad de darle el final que se merece.
Estrenamos diseño
Desde hoy el blog estrena un nuevo diseño por cortesía de Ya.com, a los que doy las gracias por su amabilidad y eficacia. Creo que es francamente bonito. Me abstuve de dar opinión a los diseñores y parece que todos hemos sido beneficiados por ello. Así que, tras algo más de dos años de existencia, el blog se lava la cara y se pone guapo.
“La caja lista: Televisión norteamericana de culto”, ya a la venta
Mi nueva publicación, La caja lista: Televisión norteamericana de culto, ya se encuentra a la venta. De momento se puede adquirir en la página web de la editorial Laertes y en unos días se encontrará disponible en librerías. Se trata de una antología que he editado en el que reúno casi dos decenas de artículos sobre series norteamericanas diversas, obra de otros tantos colegas procedentes de nueve universidades distintas. Las series que cuentan con análisis son las siguientes: Hermanos de sangre, Friends, Buffy, cazavampiros, Ángel, Perdidos, 24, A dos metros bajo tierra, Frasier, Los Soprano, House, Mujeres desesperadas, Sexo en Nueva York, Ally McBeal, El ala oeste de la Casa Blanca, Doctor en Alaska y Smallville. Obviamente hay algunas series más con las que me hubiera gustado contar, pero la idea del libro no era hacer una enciclopedia, sino mostrar una selección de programas de interés actuales o recientes que hayan tenido algún tipo de impacto de nuestro en país (por ejemplo, todas se encuentran disponibles en DVD). Los trabajos también responden a sensibilidades diversas, desde cómo han sido recibidas algunas series en España a análisis narrativos, estudios de género o cómo las ven investigadores de fuera del mundo del cine y la televisión. La caja lista: Televisión norteamericana de culto tiene un precio de venta de 19,50 euros. Cuenta con un total de 333 páginas y casi una treintena de ilustraciones en blanco y negro, una amplia bibliografía, un índice onomástico y otro de los títulos de películas y series citadas. Todo el mundo que ha visto los ejemplares coincide en que ha quedado una edición francamente bonita, así que desde aquí mi agradecimiento a Eduardo Suárez, Olga Llop y Carme Miret de la editorial Laertes por su confianza en el libro y su colaboración para hacerlo realidad. El objetivo ahora es darle toda la visibilidad posible entre los seguidores de series y los académicos, por lo que toda ayuda será agradecida. Se puede descargar un PDF de presentación del libro desde aquí y leer algunos extractos desde la sección dedicada al libro en mi página web personal (que se actualizará completamente con todas las publicaciones de los últimos doce meses en aproximadamente una semana). Y por supuesto, comprar el libro desde ya en la página web de la editorial Laertes, donde también se puede consultar su amplio fondo editorial. La caja lista: Televisión norteamericana de culto es el número 26 de la prestigiosa colección de libros Kaplan de la editorial catalana. Mientras van viendo la luz textos sobre Perdidos, The shield y Damages, el blog también se ocupará de todas las noticias relacionadas con el libro. Gracias desde aquí a todos los que han hecho posible que vea la luz.
