Salve, "Roma" (finales parte 1)
Una cosa divertida ocurrió de camino al Foro, pero no fue tan trascendente como para convencer a los ejecutivos de HBO para dar una tercera temporada a Roma (de la que ya hablamos aquí y aquí) . Tras ver la segunda tanda de capítulos (alerta de spoilers, el que avisa no es traidor), aún no tengo muy claro si ha sido un acierto o un error. Sé seguro que he disfrutado de cada capítulo, pero también que las limitaciones del formato se hacian a cada paso más y más evidentes. Lo que no le voy a negar a Roma es su carácter como la serie de televisión más cínica del momento. Su interpretación venal de la Historia se basaba en las pasiones de sus personajes, en las ironías del destino y en la casualidad como principio rector de la existencia. Los asesinatos, mutilaciones y violaciones se convirtieron este segundo año en el pan de cada día, sin que los personajes (excepto para el judio Timón, que abandona Nueva York, perdón Roma, para regresar a la Tierra Prometida) queden demasiado afectados por ello. Y si no, que se lo pregunten a Cicerón, que después de conspirar sin mesura, finalmente encuentra la muerte a cargo de Tito Pulo. Y resulta que ambos están encantados de ser sus respectivas víctima y verdugo. Los personajes buscan un óbito glorioso imaginando su lugar en unos libros de Historia que, hoy sabemos, tienden a idealizarlo todo, pero rara vez la encuentran. Bruto hace lo que puede ante una panda de soldados que sólo lo pasan por el cuchillo tras mucha provocación, y total para que un expoilador le robe su anillo paterno. Tampoco le va mucho mejor a Marco Antonio, que decide dejar este mundo con la ayuda de Lucio Voreno en medio de una monumental resaca y engañado por su amada Cleopatra. Octavio Augusto trajo la paz y la prosperidad a Roma, nos cuentan, matando la República en el proceso de su salvación. Pero también a cambio de quitar la diversión y sustituirla por una siniestra hipocresía. Mientras lanza un discurso sobre las virtudes de las mujeres romanas, su hermana y su madre retozan con sus respectivos amantes en un doble y cruzado adulterio. Después asegura a su futura esposa que de vez en cuando le pegará y que no debe pensar que ha hecho algo malo, sólo es que le da placer (no hay nada más perverso en la serie que su escena erótica, y eso en Roma es decir mucho). Y es que al final, los personajes más coherentes, fieles y honorables resultan ser los respectivos esclavos de los protagonistas, que les dan el amor incondicional que no pueden recibir de nadie más y que, como en el caso de Servilia, siguen su camino cuando llega la hora de los suicidios rituales. Una de las mayores dificultades para los guionistas de Roma tenía que ser que buena parte de los spoilers llevan en los libros de historia desde hace casi dos mil años: Pompeyo pierde, César es asesinado, Marco Antonio se lía con Cleopatra y Octavio acaba como emperador. Oh, ¡sorpresa! Así que la belleza de la historia estaba en su ejecución, como en esos sucios navajazos que ponen fin a la vida de César mientras su fiel Lucio Voreno experimenta su propia tragedia familiar. Pero el problema, además, es que la propia construcción narrativa de la serie se basaba en la rápida obsolescencia, con los carismáticos Pompeyo, César y Cicerón dejando con celeridad un escenario que no iba a ser ocupado por nombres de parecida entidad. La nueva generación de los "Octavios" (el frustrado Agrippa y el decadente Maecenas) no están a la altura. La serie nos deja en el momento justo, con la cercana elevación de Octavio al poder absoluto que iba a ocupar durante décadas de la mano de su mujer Livia, el comienzo de la historia cuyo final se cuenta durante los primeros capítulos de la serie de la que Roma es tanto continuadora como "precuela", Yo, Claudio. Aquí Livia no es todavía el monstruo que nos muestra el clásico británico, pero, con sus propios mimbres, se encuentra camino de serlo gracias al ejemplo proporcionado por su esposo y su suegra Atia. Quizás por ello, prefiero olvidar esa secuencia final con Tito y su hijo perdido, sacada de un vodevil trasnochado, y prefiero imaginarme que todo concluye con la mirada de repulsión de Atia a su hijo en la celebración de su victoria. Cría cuervos, y te hundirán tu vida sexual.
Cinco datos y un panorama cambiante
La visita diaria a las noticias de corte más empresarial de IMDB me ha permitido leer cuatro apuntes que probablemente aislados no tienen demasiada importancia, pero que, acumulados en un espacio tan corto, revelan la profundidad de algunos cambios que quizás nos pasan desapercibidos:
Dato 1: La semana pasada, la audiencia de las networks estuvo en los niveles más bajos (aquí se aclara que la CBS en la categoría de adultos) desde que comenzó el nuevo sistema de medición en 1987.
Dato 2: Un nuevo capítulo de The closer reunió a 8.8 millones de espectadores.
Dato 3: La audiencia media de las grandes cadenas se ha elevado esta pasada temporada de nuevo, pasando de 46 años a 47.
Dato 4: En Nueva York este lunes, la emisora de habla hispana WXTV, propiedad de Univisión, fue la más vista de su mercado gracias a un especial de La fea más bella.
Pero, ¿quién dijo crisis?. Según la web TVShowsOnDVD, en el mes de julio se habrá más de 80 ediciones en DVD de programas de televisión. Aunque cambio, lo que se dice cambio, hay seguro.
Dato 1: La semana pasada, la audiencia de las networks estuvo en los niveles más bajos (aquí se aclara que la CBS en la categoría de adultos) desde que comenzó el nuevo sistema de medición en 1987.
Dato 2: Un nuevo capítulo de The closer reunió a 8.8 millones de espectadores.
Dato 3: La audiencia media de las grandes cadenas se ha elevado esta pasada temporada de nuevo, pasando de 46 años a 47.
Dato 4: En Nueva York este lunes, la emisora de habla hispana WXTV, propiedad de Univisión, fue la más vista de su mercado gracias a un especial de La fea más bella.
Pero, ¿quién dijo crisis?. Según la web TVShowsOnDVD, en el mes de julio se habrá más de 80 ediciones en DVD de programas de televisión. Aunque cambio, lo que se dice cambio, hay seguro.
"De Los Serrano a Cuéntame: Cómo se crean las series de televisión en España", ya a la venta
Hace unos días acaba de salir a la venta el libro De "Los Serrano" a "Cuéntame": Cómo se crean las series de televisión en España, publicado por Arkadín Ediciones. El libro es la segunda publicación (hay una tercera en proyecto con muy buena pinta) del Master de Guión de Ficción para Televisión y Cine de la Universidad Pontificia de Salamanca (en el que participo desde hace dos años), y está editado por Miguel Ángel Huerta y Pedro Sangro. El libro tiene una parte introductoria con trabajos de Michi y Pedro sobre la ficción en España, más una aportación mía titulada “LA-Madrid nonstop: préstamos e influencias de la ficción televisiva norteamericana en las series españolas contemporáneas”. En la segunda parte, una nutrida lista de guionistas de series españolas explican sus métodos de trabajo, cubriendo las series Abuela de verano, Aída, Cuéntame cómo pasó, El comisario, Los hombres de Paco, Los Serrano, Policías, en el corazón de la calle y Un paso adelante. Se trata de una aportación muy valiosa a los trabajos sobre televisión que se están desarrollando ahora en nuestro país y es el fruto de un esfuerzo largo y valioso desarrollado por Michi y Pedro en Salamanca, donde están formando a la que será seguro una estupenda generación de escritores. Así que os recomiendo echarle un vistazo. Para los lectores gallegos del blog, también comento que el 18 de julio estaré en Santiago de Compostela impartiendo una conferencia titulada "La nueva edad dorada de la ficción televisiva norteamericana" en el curso de verano Ficción y Televisión, organizado por CEFILMUS (Centro de Estudios Fílmicos da Universidade de Santiago). Desde aquí mi agradecimiento a Xosé Nogueira y Patricia Fra por invitarme a este curso, en el que también participan dos colaboradores de La caja lista, Manuel Palacio y Xavier Pérez (mi compañero de departamento Gérard Imbert, Lorenzo Vilches, Jesús González Requena, Mario García de Castro y Juan Hernández Les también están en la lista de conferenciantes, así que estoy honrada de estar allí).Polis en DVD
Ando en los últimos días poniéndome al día de algunas series actuales que, por diferentes motivos, había dejado abandonadas en este año tan cargado de actividades (las difuntas Roma y Verónica Mars, de las que prometo comentarios cuando regrese de un viaje a una ciudad con mucho que ver con la primera). Pero también realizando un extraño programa doble que consistía en ver dos series recién comercializadas en DVD, Brigada Central y The Shield, al margen de la ley. Aunque radicalmente diferentes en principio, las dos me han ayudado a construir mi particular imaginario del policiaco y regresar ahora a ellas está siendo un ejercicio interesante, precisamente en un momento en el que ando interesada en escribir algo relacionado con el género. Sobre The Shield, ya en varias ocasiones he dejado reseñadas (aquí, aquí y aquí) las virtudes que aprecio en una serie que rompe convencionalismo a cada paso y que ha acabado convirtiéndose en uno de los mejores exponentes de la serialidad televisiva. Desde su memorable piloto (uno de los mejores de la última década) hasta los recientes encuentro de Vic Mackey con esos pesos pesados que son Glenn Close y Forest Whitaker, no ha decaído un milímetro el ritmo narrativo y su ácida visión de la vida en la jungla urbana. Sin embargo, en este momento debo acreditar el esfuerzo realizado por Sony para poner a disposición del público español una estupenda versión en DVD cargada de extras (y atención que la segunda temporada llega a finald e mes), sobre todo porque estamos demasiado acostumbrados a que nos lleguen ediciones mutiladas. Radicalmente diferente está siendo el visionado de Brigada Central. En vez de revisar un clásico reciente, en este caso se trata de redescubrir uno de esos recuerdos lejanos de la infancia. Como tal, Brigada Central ha permanecido en mi memoria mitificada y el choque con una realidad (la mía actual, con más años, experiencias vitales, lecturas y cultura audiovisual) prometía ser brutal. Y en muchos aspectos, así ha sido. Aunque consciente de que es una limitación insalvable, a menudo el carácter misógino de la serie me resulta insufrible, mucho más que cualquier reducto de esa estética ochentera tan justamente olvidada. Las mujeres en la serie parecen concebidas para ser caprichosas, débiles, sexuales y, sobre todo, un auténtico lastre para nuestros protagonistas. Sin embargo, tras visionar casi una decena de capítulos y asumir este problema, Brigada Central empieza a mostrar sus mejores cualidades con su apuesta por reflejar un mundo en el que policías y delicuentes conviven como iguales en un periodo en el que las fuerzas de la seguridad, recién neutralizada la dictadura, aparecían sin apenas legitimidad: por un lado eran asociados a la violencia irracional del estado, pero por otro mostraban su incapacidad para limitar una criminalidad descontrolada. Y por supuesto, tenemos a Imanol Arias y su magistral caracterización como Flores "El Gitano". La sociedad española ha sido hasta hace muy poco esencialmente monolítica en el aspecto étnico, lo que ha permitido muy pocas representaciones del concepto de "el otro". Brigada Central es una relevante excepción que nos muestra a un hombre en tierra de nadie, rechazado como un renegado por su gente pero también sujeto a la desconfianza constante por parte de la sociedad normalizada. A un lado del espectro está José Vivó, que interpreta al veterano policía que se convirtió en su mentor y lo sacó de la marginalidad. Y, al otro, Jose María Rodero, que da vida al padre de cuya sombra no puede escapar. Cada escena en la que Imanol Arias comparte diálogo con cualquiera de estos dos añorados actores eleva a Brigada Central a considerable altura dramática.
Y no podemos olvidar que también hay excelentes capítulos individuales, como uno en el que Flores debe atrapar a un grupo de policías corruptos de la ciudad de Valencia, que básicamente han logrado numerosos reconocimientos deteniendo a la competencia de su actividad criminal. Por medio, dos veteranos del frente de Teruel (republicanos perdedores de la guerra) a los que dan vida Luis Barbero y Manuel Alexandre, intentan ayudar a un joven delicuente al que confunden con su abuelo, su comandante en la contienda. Al final resulta que las dos series se parecen más de lo que parecía.
Winds of change
La verdad es que durante las últimas semanas la televisión norteamericana no ha dejado de generar noticias, como es de rigor en esta época del año. Algunas han sido muy vistosas, y otras, aunque han generado bastante líneas en la prensa especializada, es probable que hayan pasado más desapercidas para el público general. La más relevante, sin duda, ha sido el despido de Chris Albrecht, el principal ejecutivo de HBO hasta que saltó la noticia de que había agredido a su novia durante una estancia en Las Vegas estando bajo los efectos del alcohol. Atribuir todo el éxito de HBO a Albrecht sería seguridad completamente desproporcionado, pero es imposible no acreditarlo como la persona que ha liderado una estrategia de programación revolucionaria. Fue Albrecht el que dio luz verde a Oz sin importarle si sus personajes eran o no simpáticos para el espectador, y también el que rescató a Tony Soprano del olvido recuperando un piloto que Fox había rechazado sin demasiados miramientos. A pesar de que a veces los productores de televisión se retratan a sí mismos como rebeldes con causa en el universo corporativo, lo cierto es que los grandes proyectos han visto siempre la luz porque han contado con incansables valedores y defensores en sus respectivos canales o cadenas. Los directivos de Time Warner han decidido seguir el rumbo de la continuidad colocando al frente de HBO a Bill Nelson y a Michael Lombardo, mano derecha de Albrecht, como jefe de programación. Pero en cualquier caso, resulta propicio que este cambio coincida con el fin de Los Soprano, con todo lo que ello significa. Los problemas del canal en los últimos tiempos quizás hacían inevitable un cambio profundo en los órganos decisión. Especialmente teniendo en cuenta las nefastas críticas que está cosechando la nueva serie de David Milch John From Cincinnati, el proyecto responsable del acelerado final de la memorable Deadwood.También ha habido cambio de rumbo en la NBC con el sorprendente despido de su presidente Kevin Reilly. Los años al frente de la cadena de Reilly no han sido fáciles al coincidir con el final de una era particularmente gloriosa para la empresa. Reilly no ha conseguido sacar a la cadena de la cuarta posición en los índices de audiencia, entre otras cosas por carecer de éxitos comerciales de primer nivel a arrastraran al público hacia su programación. Pero su legado en la NBC ha sido, a pesar de todo, francamente interesante, cuidando de productos poco convencionales como The Office hasta que pudieran florecer. En una época en la que este tipo de cosas parecen cosas del pasado, Reilly renovó a esa joyita titulada Friday Night Lights para una segunda temporada y apostó por un proyecto tan polarizante como Héroes a pesar todos los precedentes adversos de superhéroes en una network. Y hay que reconocer que tampoco eran previsibles fracasos tan tremendos como el de Studio 60. Y para mostrar los niveles de crueldad de la industria, su sustituto Ben Silverman fue el artífice de The office y se pasará los próximos meses celebrando los galardones logrados por los programas que le han costado el puesto a su antecesor, como en los premios de los críticos de televisión, en los que la NBC ha logrado trece nominaciones.
"La caja lista: Televisión norteamericana de culto", en septiembre en librerías
Bueno, seguro que los visitantes habituales al blog se preguntan la razón de algunos de los largos parones que ha sufrido este año y recordarán que hace bastante meses anuncié un proyecto jugoso. Ahora ya os puedo contar por fin que se trata de un libro que he editado titulado La caja lista: Televisión norteamericana de culto. Si todo va como está previsto, estará en septiembre en las librerias de la mano de la editorial Laertes. Os presento el índice de contenidos:
Prólogo
Manuel Palacio (Universidad Carlos III de Madrid)
Primeros apuntes: Pensando la televisión (norteamericana)
Concepción Cascajosa Virino (Universidad Carlos III de Madrid)
Introducción: El círculo infernal
Jordi Balló y Xavier Pérez (Universitat Pompeu Fabra)
PRIMER ACTO: INDUSTRIA Y RECEPCIÓN
¿A qué se debe el éxito de Friends en España?: Las claves de un humor que ha cruzado fronteras.
María del Mar Grandío (Universidad Católica de Murcia)
Hermanos de sangre: Una miniserie híbrida entre cine y televisión.
Alejandro Pardo (Universidad de Navarra)
SEGUNDO ACTO: NARRATIVA
Las crónicas del Buffyverso: Creatividad e interdependencia en Buffy, cazavampiros y Ángel.
Concepción Cascajosa Virino (Universidad Carlos III de Madrid)
A dos metros bajo tierra: De la semilla del piloto al bosque de la primera temporada.
Miguel Ángel Huerta (Universidad Pontificia de Salamanca)
Irrealidades a tiempo real: Duplicidades espacio-temporales en 24.
Manel Jiménez Morales (Universitat Pompeu Fabra)
El bucle del arrepentimiento: Sobre el universo de ficción y la autoría en Perdidos.
Oliver Pérez Latorre (Universitat Pompeu Fabra)
Eclecticismo y elegancia en el guión de sitcom: El episodio piloto de Frasier.
Pedro Sangro (Universidad Pontificia de Salamanca)
TERCER ACTO: ESTUDIOS CULTURALES
El infierno son los otros: Dialogando sobre la identidad y la diferencia en Los Soprano.
Fernando de Felipe (Universitat Ramón Llull) y Concepción Cascajosa Virino (Universidad Carlos III de Madrid)
Trasgresión de los roles tradicionales en Sexo en Nueva York.
Inmaculada Gordillo (Universidad de Sevilla)
Queremos tanto a House: Ficción televisiva de calidad y legitimación del medio televisivo en España.
Juan Carlos Ibáñez (Universidad Carlos III de Madrid)
Maternidad, secretos y deseos en Mujeres desesperadas.
María Teresa Mercado (Universidad Cardenal Herrera)
CUARTO ACTO: OTRAS PERSPECTIVAS
De la cultura fronteriza a la aldea global en Doctor en Alaska.
Pedro García Martín (Universidad Autónoma de Madrid)
Smallville: Usted creerá que Superman no puede volar.
Jesús Jiménez Varea (Universidad de Sevilla)
El idealismo democrático en El ala oeste de la Casa Blanca.
José J. Sanmartín (Universidad de Alicante)
Ally McBeal: La abogacía femenina en la ficción televisiva norteamericana.
José Santiago Yanes Pérez (Letrado en ejercicio / Universidad de La Laguna)
Prólogo
Manuel Palacio (Universidad Carlos III de Madrid)
Primeros apuntes: Pensando la televisión (norteamericana)
Concepción Cascajosa Virino (Universidad Carlos III de Madrid)
Introducción: El círculo infernal
Jordi Balló y Xavier Pérez (Universitat Pompeu Fabra)
PRIMER ACTO: INDUSTRIA Y RECEPCIÓN
¿A qué se debe el éxito de Friends en España?: Las claves de un humor que ha cruzado fronteras.
María del Mar Grandío (Universidad Católica de Murcia)
Hermanos de sangre: Una miniserie híbrida entre cine y televisión.
Alejandro Pardo (Universidad de Navarra)
SEGUNDO ACTO: NARRATIVA
Las crónicas del Buffyverso: Creatividad e interdependencia en Buffy, cazavampiros y Ángel.
Concepción Cascajosa Virino (Universidad Carlos III de Madrid)
A dos metros bajo tierra: De la semilla del piloto al bosque de la primera temporada.
Miguel Ángel Huerta (Universidad Pontificia de Salamanca)
Irrealidades a tiempo real: Duplicidades espacio-temporales en 24.
Manel Jiménez Morales (Universitat Pompeu Fabra)
El bucle del arrepentimiento: Sobre el universo de ficción y la autoría en Perdidos.
Oliver Pérez Latorre (Universitat Pompeu Fabra)
Eclecticismo y elegancia en el guión de sitcom: El episodio piloto de Frasier.
Pedro Sangro (Universidad Pontificia de Salamanca)
TERCER ACTO: ESTUDIOS CULTURALES
El infierno son los otros: Dialogando sobre la identidad y la diferencia en Los Soprano.
Fernando de Felipe (Universitat Ramón Llull) y Concepción Cascajosa Virino (Universidad Carlos III de Madrid)
Trasgresión de los roles tradicionales en Sexo en Nueva York.
Inmaculada Gordillo (Universidad de Sevilla)
Queremos tanto a House: Ficción televisiva de calidad y legitimación del medio televisivo en España.
Juan Carlos Ibáñez (Universidad Carlos III de Madrid)
Maternidad, secretos y deseos en Mujeres desesperadas.
María Teresa Mercado (Universidad Cardenal Herrera)
CUARTO ACTO: OTRAS PERSPECTIVAS
De la cultura fronteriza a la aldea global en Doctor en Alaska.
Pedro García Martín (Universidad Autónoma de Madrid)
Smallville: Usted creerá que Superman no puede volar.
Jesús Jiménez Varea (Universidad de Sevilla)
El idealismo democrático en El ala oeste de la Casa Blanca.
José J. Sanmartín (Universidad de Alicante)
Ally McBeal: La abogacía femenina en la ficción televisiva norteamericana.
José Santiago Yanes Pérez (Letrado en ejercicio / Universidad de La Laguna)
So say we all
Tras unos días de silencio, quería dedicar la anotación de regreso a unas líneas que he escrito respecto a Caso abierto. Sin embargo, hoy es imposible pasar por alto el anuncio de que Ron Moore y David Eick han decidido poner fin a Galáctica: Estrella de combate cuando se complete la cuarta temporada actualmente en producción. Aunque triste, en el fondo estoy contenta por la noticia, ya que ello supone que esta última tanda se afronta sabiendo que es la última. Después del final de la tercera (del que hablaré cuando se emita en el Sci-Fi Channel), la trayectoria de la serie parecía evidente que se acercaba a su desenlace. Aunque sus modestos resultados de audiencia eran un freno para que Galáctica se mantuviera en antena más de lo debido, me alegro de que sus artífices no se hayan dejado llevar por la soberbia y sepan ponerle punto y final en el momento justo. Galáctica permanecerá como un hito en la televisión norteamericana (con seguridad como uno de sus más brillantes dramas en una etapa sobresaliente) y seguro que su equipo creativo gozará de largas carreras y nuevos éxitos. Y como indicativo de las extrañas maneras en las que la televisión norteamericana da segundas oportunidades, esta noticia tiene su miga. David Greenwalt ha sido contratado para ser el productor principal o showrunner de Moonlight, esa serie con vampiro detective como protagonista cuya premisa tanto nos recordaba a Ángel, co-creada, vaya sorpresa, por David Greenwalt. No sé cómo será el resultado (el clip de Moonlight que circuló tras los upfronts me pareció desastroso), pero la cosa tiene su gracia, sinceramente.
"Caso abierto": La mejor serie que no estás viendo
Artículo de opinión publicado en FórmulaTV.com:Arrinconada en la noche de los jueves por la recién llegada El internado en Antena 3, la estupenda Anatomía de Grey en Cuatro y el incombustible Supervivientes en Telecinco, Caso abierto, desde su modesta atalaya en La 2, es una de esas series que pasan casi completamente desapercibidas entre el público. Y es que, en muchos aspectos, siempre ha sido la hermana pobre de la familia de producciones del avispado Jerry Bruckheimer. Sus historias, casos sin resolver que en el presente encuentran resolución, no se prestan a los efectos especiales de las CSI. Su ajustado reparto es menos fotogénico que, por ejemplo, el de Sin rastro. Y sus escenarios en la gris Filadelfia son menos pintorescos que los de Las Vegas, Miami o Nueva York. Además, es la única serie del grupo con una mujer al frente del reparto, una actriz en la treintena llamada Kathryn Morris que rompe el modelo patriarcal que caracteriza a sus filiales componiendo un personaje no especialmente dotado para la empatía. En Estados Unidos es un éxito de audiencia seguro (este año acabó entre los veinte programas más vistos, colocándose el noveno si tenemos en cuenta sólo los dramas), pero es de manera sistemática ignorada en los premios y reconocimientos de la industria al carecer de una premisa provocativa o cualquier otro elemento diferenciador.
Sin embargo, temporada tras temporada y episodio tras episodio, me he acabado convenciendo de que Caso abierto es el mejor policiaco norteamericano actualmente en producción en una network (The shield, al margen de la ley y The wire, bajo escucha se disputan la corona en cuanto al cable). Es un juicio arriesgado, lo reconozco, pero uno que se sustenta en un factor fundamental: a pesar de sus trazos como procedimental más o menos genérico en el que los polis recogen pruebas e interrogan a sospechosos hasta dar con el culpable, explota como nadie los componentes emocionales de sus historias. Frente otros programas en los que las víctimas aparecen cosificadas en fríos laboratorios y morgues, los flashbacks en los que se articula cada capítulo de Caso abierto las humaniza de tal forma que su muerte es sentida realmente como la tragedia irreparable que supuso para sus familiares y amigos. El peso que eso supone para los que permanecen se visualiza al final a la perfección cuando los policías, una vez que han descubierto la verdad, ven su recuerdo tomar forma primero y desvanecerse después mientras suena alguna de las evocadoras canciones que sazonan la banda sonora.
Caso abierto brilla especialmente en las elaboradas maneras en las que construye sus flashbacks jugando con la música, las texturas de la imagen, el cromatismo y los movimientos de cámara, de igual forma que su repaso a la historia reciente de los Estados Unidos permite un jugoso comentario social sobre los notables cambios sucedidos en ese periodo. Sin embargo, la serie no tiene que irse mucho tiempo atrás para demostrar su solvencia dramática y resonancia. Un desgarrador capítulo contaba la historia de cuatro hermanos afroamericanos asesinados sucesivamente en las calles ante la indiferencia policial, mientras que el capítulo de anoche en La 2 finalizaba con la revelación de que un joven voluntarioso había dejado que un tren arrollara a un adolescente retrasado mental para evitar que se convirtiera en carne de cañón dentro de los engranajes del sistema. Y de todo esto son testigos un puñado de policías doloridos por experiencias personales que casi nunca se revelan al espectador más allá de sutilezas y algún elemento metafórico (los gatos mutilados que acoge en su casa Lilly Rush). Cuando después del inesperado suicidio de la novia de Scotty Valens el jefe del equipo acude a su casa para recoger temporalmente su arma y evitar así males mayores, los silencios son más elocuentes que cualquier melodramático diálogo. Al comienzo de cada capítulo, tras mostrar el crimen que va a ser su eje, se nos muestra la caja con las pruebas siendo depositada en un almacén como prólogo a su olvido, un destino que los espectadores ávidos no permitirán que comparta Caso abierto.