Pensando la tele
El pasado fin de semana un lector me recordó que al final no había contado nada de mi experiencia en el curso de verano al que asistí hace unos días. Lo he ido retrasando porque en el tiempo que estuve allí aproveché para hacer un par de entrevistas que se han publicado en FórmulaTV. La primera es a Mario García de Castro, mano derecha de Carmen Caffarel en RTVE como jefe de gabinete de la Dirección General. La segunda, que salió hace un par de días, tiene como protagonista a Paul Julian Smith, un catedrático de la Universidad de Cambridge que tras mucho tiempo dedicado a analizar la obra de Pedro Almodóvar ha comenzado a interesarse por la televisión. El resultado han sido algunos capítulos en sus libros sobre cultura española y una obra monográfica que saldrá a la venta en Gran Bretaña en otoño titulada Television in Spain: From Franco to Almodóvar. Desde aquí también doy las gracias a los dos (ambos un encanto de personas, por cierto) por dedicarme unos minutos de su tiempo. El curso de verano como tal fue una experiencia ciertamente refrescante porque no contó, como suele ser habitual, con un monopolio de profesionales que a menudo vienen acompañados de cámaras de sus propios medios (lo que podemos llamar el estilo Ernesto Sáenz de Buruaga) a vendernos la moto de las bondades de su trabajo. Y es que no todo el mundo tiene la candidez de Paolo Vasile. Al ser un curso menos expuesto como por ejemplo los del Escorial, los ponentes estaban más cómodos en sus respuestas. Enrique Bustamante, del famoso Comité de Sabios de RTVE, hizo patente su desencanto con la reforma actual del Ente y, llegué a notar, con los propios políticos que lo colocaron en una situación de exposición a todo tipo de burlas y ataques para al final no atender las reformas más imprescindibles que se propusieron.
Aunque sin duda el plato fuerte fue la conferencia del gran Román Gubern. Lo bueno de Gubern, décano de los estudios sobre televisión en España desde que publicó en 1965 La televisión, es que ve el medio con la perspectiva de quien se formó antes de que existiera. Y no sólo disfruta con él, sino que continúa despertando su curiosidad. Gubern desgrana de forma amena su torrente de conocimiento y cuenta con una honestidad desarmante. Reconoció que a veces veía Salsa Rosa por las mismas razones que el resto de la gente y tras una pregunta sobre McLuhan recordó la anécdota de que en su primer encuentro con el célebre comunicólogo canadiense éste se quedó con él contándole que Checoslovaquia (creo recordar, aunque puede ser otro país de Europa del Este) tenía una de sus grandes industrias en exportar risas enlatadas para los programas de televisión norteamericanos. Para concluir el curso pudimos ver un par de joyas del archivo de Televisión Española (un especial de Navidad de Último grito de Iván Zulueta y Juan Soldado de Fernán Gómez) que nos recordaron que nuestro pasado televisivo está necesitado de una reivindicación. Pensar la televisión puede ser una gran experiencia cuando se está rodeada de gente que también ama el medio.
El regreso de "Nip/Tuck, a golpe de bisturí"
Nip/Tuck, a golpe de bisturí ha sido sin lugar a dudas una de mis series favoritas de los últimos años. Un brillante reparto, un planteamiento provocativo y unas tramas adultas en el más completo sentido de la palabra fueron elementos básico para configurar un programa original y en muchas ocasiones fascinante. Al menos hasta que llegó la tercera temporada, marcada por el personaje del Escultor, que en principio parecía una bendición que iba a dar un nuevo empuje a ese universo y que al final lo acabó lastrando sin remedio hasta culminar en un final previsible, grotesco y, lo que es peor, aburrido. No es que no hubiera buenos momentos en la temporada, pero muchos de ellos fueron desperdiciados, como el excelente capítulo dedicado a la relación de Julia con su madre que finalizó con una estafa al espectador. Estructuralmente desvalazada y dramáticamente hueca, la tercera temporada de Nip/Tuck, a golpe de bisturí se dejó llevar por demasiados excesos. Sin embargo, ahora la serie regresa con una nueva tanda de capítulos. En la presentación ante los críticos se han producidos dos hechos interesantes. Primero, el anuncio de nuevos artistas invitados que se unen a Larry Hagman, Mario López, Brooke Shields y Rosie O'Donnell, como Catherine Deneuve, Richard Chamberlain, Kathleen Turner, Jacqueline Bisset, Melissa Gilbert y Peter Dinklage. Los cuatros primeros de esta lista, antiguos sex-symbols ahora en decadencia, se pueden prestar a apariciones ciertamente memorables en la serie. Sin embargo, también temo que esto al final se vaya a convertir en lo que se denomina stunt casting, con el que se quiere llamar la atención del espectador con rostros famosos aunque no tengan nada que hacer y que finalmente son una distracción para un relato no especialmente interesante por sí mismo. Y segundo, en la presentación ante los críticos Julian McMahon, Joely Richardson y Dylan Walsh hicieron patente su mala opinión de la pasada temporada. Sin embargo, Ryan Murphy, el creador y productor principal, afirmó estar orgulloso y que al menos diez de los capítulos fueron notables. Creo que a Murphy le ha faltado la honestidad de otros creadores como Marc Cherry a la hora de reconocer los problemas, pero esta afirmación no me resulta tan preocupante porque también ha manifestado su propósito de que Nip/Tuck, a golpe de bisturí regrese a su origen: la relación entre Christian, Julia y Sean.
El ataque de los dramas seriales asesinos
La paulatina importancia que los dramas seriales están teniendo en la programación de las cadenas norteamericanas ha sido un tópico de debate para los críticos durante la tradicional presentación de verano, como atestiguan estos dos interesantes artículos de Los Angeles Times y The Boston Globe. En ambos se plantea que estos programas no sólo exigen un compromiso en el espectador, sino que también deben suponer el compromiso de las cadenas para ofrecer un desenlace satisfactorio en el caso de que el éxito no sea el esperado. En la pasada temporada Fox dejó colgados a los seguidores de Reunion, la NBC a los de Heist, la CBS a los de Threshold (que esta noche comienza su emisión en Telecinco) y la ABC debería haber tomado su decisión sobre Invasión antes para permitir un final mejor. Sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto puede una cadena mantener en producción un programa que no funciona sólo por no defraudar a un grupo pequeño de espectadores. Y más aún si comenzar a ver un programa de televisión no es siempre un riesgo de una forma u otra. Quizás no nos dejen con ningún misterio, pero todos alguna vez hemos dedicado muchas horas a seguir una serie en la que después hemos perdido la confianza y nos hemos quedado con la sensación de que hemos perdido el tiempo. Sin duda, buena parte de este problema es la popularización de los conceptos narrativos explosivos y rápidamente obsolecentes con los que los guionistas se encierran ellos mismos en un rincón, frente a la serialidad abierta de la soap opera tradicional, donde nunca hay final pero siempre se avanza. The Nine tiene un punto de suspense, pero los flash-backs del atraco parecen ser más un contrapunto al presente de los personajes en un concepto adaptado a la serialidad similar al que también usa la otra serie de su co-creador Hank Steinberg, Sin rastro. 24 y su precedente Murder One (de la que hablaremos otro día) optaron por hibridar con la miniserie y contener la serialidad en temporadas. Este año Kidnapped apuesta por un concepto parecido y creo que, si los resultados no son desastrosos, la NBC se comprometerá con la temporada completa. ¿Pero qué ocurre con los programas basados en mitologías complejas como Traveler o Heroes? Como ha demostrado Perdidos, estas series provocan fascinación y exigen devoción. Nada como una serie de televisión para desarrollar estos conceptos. Pero que en última instancia sean satisfactorios es casi la cuadratura del círculo, como sabemos desde Expediente X.
Para mí, ésta es la clave de la complejidad de la ficción televisiva como relato, ya que su relación con el espectador es siempre fluctuante y hay factores más allá del control de nadie. Por eso siempre intento considerar cualquier mitología como un medio y no como un fin. Es decir, como un McGuffin con el que mantener la historia en movimiento. Quizás Prison Break ha sido el programa que mejor ha entendido esto en la última temporada, quizás porque su misterio central era el eslabón más débil de su narrativa. En la segunda temporada se ha apostado por un triple salto mortal que cambia el espacio y por tanto el subgénero. Mientras el día a día del relato sea emocionante y los personajes continúen fascinando, no necesito respuestas ni la resolución de enigmas que no nacieron para ser resueltos. Carpe Diem.
Casi como si estuvieramos allí
Seguro que no soy la única que baraja la idea de aventurarse a asistir un año al Comic-Con de San Diego, que cada día que pasa es un acontecimiento televisivo de mayor nivel. Pero hasta entonces, la siempre imprescindible TVTattle nos alerta de una forma de casi estar allí: ver videos grabados por fans de los paneles de diferentes series como Perdidos, Galáctica: Estrella de combate y Veronica Mars. He visto que en YouTube también hay vídeos de los paneles dedicados a Heroes y Kyle XY.
Cosas de familia
Viendo en La 2 este verano un puñado de series de WB y retomando otras de mi videoteca particular, he dedicado tiempo a pensar qué hacía que las series de esta cadena fueran tan particulares. Probablemente ningún caso de estudio de la cadena como autor de series de televisión es tan interesante como éste junto a HBO y FX. Hay elementos como el uso de la música, la importancia de la referencialidad a la cultura popular, los actores jóvenes lanzados después como ídolos del cine de terror adolescente, la importancia genérica del fantástico y la soap-opera y hasta la fuerte endogamia en el reparto de las series. Sin embargo, a nivel de contenido no veo ninguna característica tan sobresaliente como la complejidad de las relaciones paterno-filiales, un tema central prácticamente en cada una de las series. En WB las figuras paternas están casi siempre ausentes. Lógicamente aquí hay un propósito de conveniencia narrativa, puesto que permite centrarse en las peripecias de los personajes jóvenes. Pero ello, de una forma u otra, se acaba convirtiendo en un elemento básico en el desarrollo dramático de los personajes principales. Quizás el ejemplo más extremo sean las series de Joss Whedon, cuyos protagonistas carecen de padres por culpa de la muerte y el abandono voluntario (Buffy y Tara como ejemplos) . Si no, su relación es de tanta frustración que el contacto es mínimo (Wesley, Willow, Xander) cuando no fatal (Spike y Angel, que literalmente matan a sus padres). Whedon apuesta por una redefinición del concepto de familia que conecta muy bien con la realidad de la adolescencia-juventud, en la que la familia biólogica da paso en su centralidad a la formada por los amigos. Pero sin tanta radicalidad, otras series apuestan por fijar la angustia juvenil en la problemática de la relación con los padres, como Roswell, que es una fábula sobre la adopción. En Smallville Clark, otro adoptado, tiene un entorno familiar idílico, pero vive con la sensación de pérdida por sus padres biológicos, algo que comparte con Lana. Lex, que perdió a su madre, desearía que hubiera ocurrido algo idéntico con su padre. Nathan en One Tree Hill también tiene un entorno familiar estable, sólo con la salvedad de que su vida es una competición con su propio padre y tiene un medio hermano con el hasta ahora no ha tenido contacto, Lucas. En uno de los primeros capítulos de la serie, Peyton revive en una noche de depresión las circunstancias de la muerte de su madre atravesando en rojo todos los semáforos del pueblo. En Dawson crece, donde los padres están muertos o en la cárcel (Joey), desprecian a sus hijos (Pacey) o intentan librarse de ellos (Jen), el primer capítulo nos muestra que el único entorno feliz, el de Dawson, se resquebraja por culpa de una madre adúltera.
Y en Sobrenatural los hermanos Winchester aprender a vivir por primera vez sin el control cuasi-militar de su padre. El primer encuentro del padre ausente con Sam, que se había marchado de casa, es tan tenso como patético que en un capítulo Dean descubra que algo no va bien con su padre porque por primera vez había sido amable con él y había alabado su trabajo. No es casualidad que un memorable drama familiar como Everwood fuera producido por WB ni que su capítulo piloto estuviera dominado por un enfrentamiento brutal (aunque emocional, no físico) entre Andy y su hijo Ephram. Las chicas Gilmore pasa el drama familiar por el tamiz de la comedia, lo que hace que su honestidad sea más tolerable. Lorelai afirma que es la mejor amiga de Rory antes que su madre y se da cuenta de lo equivocada que es su actitud hacia Jesse cuando su propia madre le da la razón. En cada capítulo es raro que no haya al menos tres chistes a costa de Emily Gilmore, sin contar que el padre de Rory, Christopher, suele aparecer en la mayor parte de las ocasiones al otro lado del teléfono. En el capítulo de hoy hemos conocido a la madre de Michel y visto su ideal relación. Al menos hasta que al final del capítulo Michel revela que se lleva tan bien con su madre porque sólo hablan de cosas banales. Con un inocente comentario, Lorelai la ha convertido en una madre y para Michel la perspectiva es insoportable. A veces pienso que la única razón de que Veronica Mars no fuera producida para WB es que, a pesar de su ración de padres ausentes y conflictos varios, su núcleo central se basa en una relación entre un padre y una hija genuina y en última instancia satisfactoria.
"The Amazing Screw On Head", un clásico instantáneo
No leo cómics habitualmente y por tanto el nombre de Mike Mignola no me decía nada hasta que ví la adaptación cinematográfica de Hellboy y descubrí un universo de una inventiva visual y temática poco común. Así que desde el primer momento el proyecto de llevar a la televisión en forma de serie de animación su creación The Amazing Screw On Head me llamó la atención. Mignola iba a estar involucrado y el artífice de la adaptación era un tipo tan particular como Bryan Fuller, el creador de Tan muertos como yo y Wonderfalls. El resultado final se puede disfrutar ya en Internet en la página del Sci Fi Channel, que tras colocar inicialmente una copia de mala calidad ha rectificado y ha proporcionado una que permite disfrutar con más comodidad del piloto de The Amazing Screw On Head. Para el Sci Fi Channel es un producto un tanto curioso, ya que la animación es el campo de canales más específicos como Cartoon Network o Comedy Central. Por género, esta hilarante fantasía steam-punk se ajusta como un guante al resto de su programación, pero está por ver si el público conecta con un tipo de comedia que prescinde del chiste grueso y las referencias a la cultura popular. Personalmente, una serie de animación no me había fascinado tanto desde que descubrí esa joya del Cartoon Network llamada Las macabras aventuras de Billy y Mandy, que queda ensombrecida por el fino humor, las brillantes escenas de acción y la ambientación de este piloto que en sus 22 minutos tiene calidad a raudales. Y no soy la única en tener una buena opinión. Los actores Corey Burton, Paul Giamatti, David Hyde Pierce y Molly Shannon también demuestran lo importante que es el trabajo vocal en propuestas tan arriesgadas. Cada personaje es un mundo en sí mismo, desde el cabeza de tornillo protagonista a su antigua amante vampiresa pasando por Abraham Lincoln, un perro disecado y un antagonista principal (un zombie) que en un detalle de genio tiene constantemente moscas a su alrededor. Ahora mismo la duda es saber si verdaderamente el Sci Fi Channel apuesta por este proyecto, del que de momento sólo ha encargado el piloto. Así que propongo al que quiera pasar un rato de diversión y contribuir a una buena causa, que vea el piloto y a continuación rellene la encuesta que puede proporcionar un futuro a lo que podría ser un clásico de la animación televisiva a la altura de Batman.
¿Os gustaría leer...?
¿Os gustaría leer un libro sobre series de televisión norteamericanas que las trataran como las obras de arte que muchas son? ¿Uno que no se avergonzara de su origen y se atreviera a llamar a la televisión la caja lista? ¿No estaría bien un libro sobre televisión hecho por gente que disfruta con lo que analiza, para todos los públicos pero también riguroso? Se trataría de uno que reuniera a más de una docena de autores muy diversos a los que se les diera la oportunidad de elegir una serie relevante y ofrecer un análisis centrado en un particular punto de vista. ¿Qué tal cómo se utiliza el piloto de A dos metros bajo tierra para trazar la primera temporada, el tiempo real en 24 o la construcción de guión de una telecomedia como Frasier?. Podría haber otras cosas como reflexiones sobre la autoría en Perdidos, la relación de los universos de Buffy y Ángel, la recepción de Friends o la riqueza intertextual de Futurama. O análisis sobre la maternidad en Mujeres desesperadas, la trasgresión en Sexo en Nueva York y la femeneidad en Los Soprano. ¿Qué nos podrían decir un experto en cómics sobre Smallville, un politólogo sobre El ala oeste de la Casa Blanca, un historiador sobre Doctor en Alaska y un abogado sobre Ally McBeal?. ¿No sé merece Hermanos de sangre un análisis a su altura?. No estarían todos los que son porque eso es imposible, pero todos los que estuvieran valdrían la pena. ¿Os gustaría comprar y leer ese libro?. Si es así, tenéis una cita para mayo de 2007.El blog, de vacaciones
El blog se toma un descanso de siete días aprovechando que voy a Madrid la semana que viene para aprender un poco más sobre televisión asistiendo a un estupendo curso de verano titulado La televisión en España (1956-2006), impartido por la Universidad Carlos III. Cuando vuelva compartiré mis experiencias allí. Un saludo a todos y gracias por visitar el blog.
"Thief": El fracasado triunfo de Andre Braugher
Una de las sorpresas de las recientes nominaciones a los Emmy ha sido las dos nominaciones (actor principal y secundario) logradas por Thief en las categorías de miniseries y telefilmes. Sus limitados capítulos (seis) han permitido catalogarla como miniserie y así salvarla del encuentro fraticida que empobrece las nominaciones de FX desde hace un par de años. La reivindicación no puede ser más oportuna teniendo en cuenta que Thief ha sido una relevante decepción a nivel de audiencias que no va a ser renovada, repitiendo el caso de Over There hace casi un año. Un problema que tiene hacer series arriesgadas es que habitualmente fracasan. Lo extraño de verdad es que FX consiguiera lanzar tres programas de éxito como The shield, Nip/Tuck y Rescue me de forma consecutiva. Sin embargo, como relato Thief es sumamente interesante. Construida como una novela visual a lo The wire (no en vano comparten un guionista, Rafael Álvarez), el ritmo es lento, hay algunas disgresiones y no todo lo que se cuenta tiene sentido inmediatamente. Frente a la glorificación del crimen que proponen películas como 60 segundos y Ocean´s eleven, nuestro equipo de ladrones tienen unas vidas para nada deseables. Y qué refrescante es que por una vez no se engañe al espectador con un robo que resulta ser un timo. Todos elementos que han impedido conectar al programa con la audiencia. Por no hablar de que Thief reflexiona de forma bastante amarga sobre las relaciones raciales en los Estados Unidos, un tema poco común en televisión, en un ambiente especialmente propicio: el Nueva Orleans aún recuperándose de la tragedia del Katrina. El personaje central, Nick, es un ladrón afroamericano que encubre sus delitos bajo la fachada de vender coches de lujo. Cuando a la vez que un golpe se complica su mujer blanca muere en un accidente de tráfico, Nick se ve con el doble problema de tener que escapar de una situación compleja laboral y personal. Por un lado, es perseguido por un torturado asesino chino que busca ajustar cuentas y, por otro, debe hacerse cargo de Tammy, su hijastra. Creando una estupenda lectura dual, la desconfianza de Tammy hacia Nick se construye tanto sobre las diferencia racial como sobre el hecho de que la joven sospecha de las actividades criminales de su padastro. Cuando en el cuarto capítulo se produce el inevitable enfrentamiento, los dos elementos salen a la luz por fin. Y es que de forma más sutil que obvia, el conflicto racial va permeando todo el programa reflejando una herida siempre sangrante en la sociedad norteamericana.
La valentía de este planteamiento hace que la serie valga la pena. Eso y un reparto excepcional repleto de rostros conocidos como Linda Hamilton, Michael Rooker, Malik Yoba (Sombras de Nueva York), Clifton Collins Jr. (nominado al Emmy tras ser ignorado en los Oscar por su trabajo en Capote) y Yancy Arias (Kingpin). Y en el centro el gran Andre Braugher (para siempre Pembleton en Homicidio), un actor con tanta intensidad que podría coger un guión de los Teletubbies y hacer que pareciera Shakespeare. Vamos a seguir sin poder verlo de forma regular en televisión, pero Thief es, a pesar de su fracaso, un triunfo del relato televisivo que combina la competencia dramática y el oportuno comentario social dentro de un género como el de robos que presenta puro y sin adulterar.
Nominaciones a los Emmy 2006
Se acaban de anunciar las nominaciones a los Emmy 2006 y como siempre hay sorpresas agradables y desagradables. A continuación incluyo el análisis que también he publicado en Vaya Tele. Por cierto, vale la pena visitar GoldDerby en Los Angeles Times (y también los foros), en donde Tom O´Neill ya había anticipado muchas claves del resultado final.- El nuevo sistema de elección, con el que un comité designaba las nominaciones definitivas, no ha alterado nada. Las nominaciones han reconocido a los sospechosos habituales de siempre, aunque no podemos olvidar que este año no ha habido estrenos que sean material de Emmy. Pero ni Lauren Graham ha sido nominada por Las chicas Gilmore ni Kristen Bell por Veronica Mars. Las sorpresas, como la de Chris Meloni en actor de drama, son las habituales de todos los años.
- ¿Qué ha pasado con Perdidos? ¿Y con Mujeres desesperadas?. Ninguno de los dos nominados como mejor programa en sus respectivas categorías. Lo de Mujeres desesperadas se esperaba tras un año mediocre, pero la ausencia de Perdidos es sorprendente teniendo en cuenta su victoria de hace un año. La razón puede ser su fuerte estructura serial, que no funciona bien cuando debe ser juzgado por un único capítulo como en este caso. Pero sin embargo 24 ha sido nominada. Probablemente House, que presentó el extraordinario episodio Autopsia (el de la niña con cáncer) le ha quitado el puesto en una categoría que Los Soprano y Anatomía de Grey habían complicado este año.
- Anatomía de Grey le arregla el día a la ABC. Con Perdidos y Mujeres desesperadas fuera de juego, Anatomía de Grey no ha defraudado con bastantes nominaciones (11) en categorías clave, incluyendo drama, dos secundarias, dos artistas invitados y dos al mejor guión de drama. Quizás se esperaba algo más en categorías de actuación (los hombres han sido ignorados), pero aun así no está mal para un segundo año brillante en todos los aspectos.
- 24, la gran veterana. Con su quinta nominación consecutiva como mejor drama y mejor actor, 24 se consolida como uno de los favoritos con más solvencia. Casi nunca gana en las categorías importantes, pero siempre está ahí. Además este año Kiefer Sutherland, sin Spader, Gandolfini o Hugh Laurie para amargarle la fiesta, tiene posibilidades reales de llevarse el premio. Por primera vez, también son nominados dos secundarios, Gregory Itzin y Jean Smart como el Presidente y la Primera Dama. Una pareja memorable, como muy pronto comprobaremos en España.
- In memoriam. Sí, hay mucha serie difunta recompensada, como El ala oeste de la casa Blanca, A dos metros bajo tierra (qué propio sería un reconocimiento póstumo, ¿no?), Arrested Development, Will y Grace y Malcom. Quizás porque es difícil renunciar a los favoritos de siempre, pero también porque las series han sabido reverdecer laureles, lo que en televisión es a menudo una heroicidad.
- HBO, en fuera de juego. La casa de la televisión de calidad está perdiendo fuste a pesar de sus 95 nominaciones. Sus principales apuestas como Los Soprano, Big Love, El séquito y Roma no han tenido la repercusión que se esperaba. Probablemente haya cierta sensación de cansancio por premiar siempre a los mismos, pero también es cierto que en los últimos tres años la producción de las networks ha resurgido con fuerza.
- Un buen día para los Sheen. Charlie y Martin han logrado sendas nominaciones de actores de comedia y drama. Pero la guinda la ha puesto la segunda nominación de Martin por participar como artista invitado en un capítulo de la serie de su hijo, Dos hombres y medio.
- La comedia, en proceso de renovación. The Office, versión norteamericana de la célebre serie de Ricky Gervais, es la gran favorita para hacerse con el premio en una categoría que ha primado más la innovación (Larry David, Arrested development), que el conformismo (Dos hombres y medio). Pero por la necesidad de ofrecer un panorama diverso, apuestas como My name is Earl y El séquito no han pasado el corte. Por ejemplo a Jason Lee de My name is Earl le ha quitado el puesto como mejor actor alguien tan poco valorado como Kevin James por El rey de Queens.
Réquiem por una cadena de televisión
En septiembre la cadena de televisión WB pondrá fin a sus once años de historia emitiendo los capítulos piloto de cuatro de sus series más significativas: Felicity, Buffy, cazavampiros, Ángel y Dawson crece. Aunque WB y UPN desaparecen para dar paso a CW, la sensación es agridulce teniendo en cuenta que empieza a ser patente, como se ha demostrado con Aquaman, que la influencia de la CBS en la nueva cadena es mayor que la de los ejecutivos de Time Warner. WB es parte de mi memoria audiovisual porque creo que he sido seguidora durante al menos un par de años de casi todos sus programas que han superado la primera temporada, algo que no puedo decir de ninguna otra cadena de televisión norteamericana. Las series de WB estaban hechas para captar la atención de los jóvenes, pero ofreciéndoles historias con las que se pudieran identificar, no bajando el nivel de exigencia del contenido hasta rayar en la estupidez. Herederas de Es mi vida, Jóvenes policías y hasta Sensación de vivir, las series de WB revalorizaron el serial y el fantástico cuando eran formatos despreciados en las networks. Como con CBS y sus procedimentales, la clave del éxito de WB fue saber qué clase de televisión se quería hacer y crear una imagen de marca. WB nunca fue una cadena excesivamente rentable, pero prestaba un gran servicio a Time Warner porque le permitía mantener a pleno funcionamiento una lucrativa división de producción para televisión, la primera de la industria. Eran estos beneficios indirectos, amplificados por la popularidad internacional de sus series, la que daba sentido a la cadena. Es por ello que no deja de resultar irónico que el programa que le va a garantizar un lugar dorado en la historia de la televisión fuera precisamente una producción de Fox, Buffy, cazavampiros. Por aquellos entonces Joss Whedon no tenía nadie que le abriera puertas y WB no conseguía atraer a creadores de cierto nivel. La cadena buscaba un proyecto sobre superheroínas femeninas y una versión actual de Kolchak cuando Whedon les presentó las dos cosas a la vez en un extraño híbrido de drama adolescente, comedia y terror. Buffy no hubiera podido nacer en ninguna otra cadena que WB y es el perfecto ejemplo de cómo es imposible entender los programas de televisión sin tener en cuenta el contexto industrial en el que surgen. Pero Joss Whedon también marcó el principio del fin cuando sus prisas por ver renovada Ángel llevaron, irónicamente, a su cancelación. Para entonces la magia había desaparecido y WB era incapaz de crear nuevos éxitos. Así que la realidad económica se impuso y llegó la hora de cerrar el tenderete. El legado de WB va a vivir en su último éxito, Supernatural (qué desperdicio que esta serie no se emita este verano en España por alguna generalista), que de alguna forma es un compendio de la cadena con un dueto de atractivos protagonistas procedentes de Smallville, Dawson crece y Las chicas Gilmore, un planteamiento sobrenatural, una banda sonora memorable y una aguda reflexión sobre la familia cargada de ambigüedad. No está mal despedirse con el mejor drama de estreno de la pasada temporada en Estados Unidos. WB ha muerto. Viva WB.
Noticias y opiniones de verano.
Antes de que mañana me despida de una cadena de televisión que marcó época, WB, un pequeño cocktail de mis colaboraciones en otros sitios. Para los admiradores de Expediente X, se publica en FormulaTV una entrevista que he realizado a Sara Martín, la autora del libro Expediente X: En honor a la verdad. Las respuestas de Sara dan ganas de leer el libro y también de revisar una serie estupenda como pocas, una actividad que dejo pendiente para el verano. También puedo hacer una selección de algunas de las cosas que he publicado en Vaya Tele: mi reacción a ver ayer cómo España Directo trató el accidente del Metro de Valencia, la imagen de los hombres de negocio en televisión, los problemas de The O.C., el resultado de los premios Humanitas, mis críticas de Señora Presidenta y Anatomía de Grey, una reflexión sobre el capítulo de Buffy "Mentiras que me contaron mis padres" y otra sobre "Brass en Hollywood" de C.S.I., una nota sobre cómo Kiefer Sutherland y Dick Wolf han conseguido su estrella en el Paseo de la Fama y las últimas noticias sobre la miniserie de la ABC sobre el 11-S.
"Nobody's Watching": Un piloto en YouTube
Se ha convertido en una pequeña sorpresa en YouTube y al final me he animado a verlo. Nobody's Watching es un piloto que la cadena WB desarrolló la pasada temporada pero finalmente no encargó como serie obra de Bill Lawrence y un par de sus colegas guionistas en Scrubs. El tema: dos jóvenes teleadictos que mandan una cinta en la que se ofrecen para crear una comedia de éxito a todas las cadenas. WB ve en su estupidez suficiente comicidad como para proponerles que vivan en un estudio de televisión mientras crean el programa filmados a todas horas. El resultado es una hilarante y divertidísima parodia de los programas de telerrealidad y las telecomedias con una gran frescura, además de incluir atinadas referencias a programas como Friends y Los problemas crecen. El piloto ha sido colgado en tres parte en YouTube por un fan del programa (probablemente un trabajador de WB) y allí se ha quedado sin que nadie se inmiscuya con cartas de abogados amenazantes. En esta entrevista Bill Lawrence habla de lo que supone este éxito póstumo y sobre una posible resurrección.