R.I.P. Dennis Weaver
El blog se está poniendo un poco tristón, pero como suele ser la norma, a dos muertes de famosos (Darren McGavin y Don Knotts) le sigue siempre una tercera (a ver si mañana le puedo dedicar unas líneas a Rod Serling). En este caso decimos adiós a Dennis Weaver, que falleció ayer en Colorado a los 81 años a causa de un cáncer. Weaver era memoria viva de la televisión norteamericana y su carrera era casi un resumen de su historia. En los cincuenta saltó a la fama como un personaje recurrente en Redada y sobre todo como el poco espabilado ayudante de Matt Dillon, Chester Goode, en el western La ley del revólver. También fue un habitual de la antología, protagonizando un célebre capítulo de Dimensión desconocida titulado Shadow Play, donde su personaje sabe que está soñando pero no puede hacer nada para despertar. Cuando en los setenta los telefilmes se pusieron de moda, protagonizó uno de los más memorables, El diablo sobre ruedas de Steven Spielberg. Y cuando Universal apostó por las series rotatorias, volvió a reverdecer laureles con McCloud, la versión televisiva (no acreditada, pero sí muy obvia) de La jungla humana. En los años siguientes apareció en multitud de miniseries, telefilmes y series, incluido un capítulo de Los Simpson, presentó películas clásicas en canales de televisión y hasta se sacó un dinero haciendo infocomerciales de esos que dan a las tantas de la madrugada (me acuerdo de uno en el que vendía un jabón especial para coches). Y, por último, dio vida al patriarca en la serie del cable básico Wildfire. Dennis Weaver también fue un ecologista activo, estuvo casado durante 60 años con la misma mujer y tuvo tres hijos. Descanse en paz.R.I.P. Darren McGavin
Ayer falleció a los 83 años el actor norteamericano Darren McGavin, un prolífico intérprete en cine y televisión que será recordado como el periodista Carl Kolchak en dos exitosos telefilmes (realizados en colaboración por Dan Curtis y Richard Matheson) y la serie Kolchak: Cazador de vampiros. A pesar del fracaso de la serie, The night stalker tuvo una influencia capital en multitud de series fantásticas y de terror posteriores, especialmente en Expediente X, en donde McGavin apareció en un capítulo. También fue objeto de un remake esta temporada que naufragó con rapidez, en cuyo piloto la imagen de McGavin fue incluida digitalmente. McGavin también protagonizó en los años cincuenta la serie Mike Hammer y fue nominado al Emmy por interpretar al padre de la protagonista de Murphy Brown, un papel para el que el actor, que siempre tuvo fama de inconformista y rebelde, era perfecto. Darren McGavin estaba separado de su segunda esposa y tenían cuatro hijos. Descanse en paz.El espejo deformado
El espejo deformado es el título que elegí para los sucesivos trabajos que realicé sobre el tema del reciclaje en la ficción audiovisual norteamericana, culminando con la defensa de la tesis doctoral y la edición de un libro en unos meses. En la revista académica Latina de la Universidad de La Laguna se publica un artículo de investigación en donde resumo las ideas básicas de toda la investigación y crítico un poco determinado elitismo que circula por ahí. El artículo se puede leer aquí. También pongo un vínculo a un trabajo que realicé sobre la importancia que están teniendo las comunidades virtuales en la ficción televisiva analizando el caso de 24 y Firefly. Televisión y ciberespacio se realizó para un magnífico congreso celebrado en mayo del año pasado en la Universitat Ramon Llull y aparece en las actas publicadas en la revista Trípodos. Recomiendo mucho echar un vistazo al índice, hay trabajos verdaderamente interesantes como éste del profesor Antoni Roig.
Cómo "Smallville" recuperó la marcha
TVE se está especializando en colocar a las series juveniles en los horarios menos juveniles posibles, pero en cualquier caso la tecnología permite seguirles la pista. Tenía ganas de ver la cuarta temporada de Smallville desde octubre del año pasado, más que nada para descubrir a Jensen Ackles en sus tiempos pre-Supernatural y recuperar el desarrollo de la serie para cuando empiece la que se anuncia pletórica quinta temporada. Smallville me gusta moderadamente, pero siempre he pensado que podría haber dado más de sí si hubiera tenido un protagonista que llevara a la serie sobre sus hombros (no se dejara arrastrar por ella), si la hubiera comandado un creador de primer nivel en estado de gracia y si sus productores se hubieran atrevido a llevar el concepto más lejos, tomando las limitaciones de WB no como cortapisas sino como retos. Es decir, si hubiera sido Buffy. Así que ver que el segundo capítulo del viernes estaba escrito por Steven S. DeKnight me dio una pequeña sacudida. DeKnight se cargó la cuarta temporada de Ángel, pero también escribió muy buenos episodios para esta serie y para Buffy. En Spell se combina muy bien la mitología de la serie y un arco de temporada con el monstruo de la semana episódico, en este caso la bruja Isabelle tomando el cuerpo de Lana y llamando a sus dos antiguas compañeras, que proceden a hacerse con Chloe y Lois. Disfruté a raudales con este capítulo malvado, erótico y muy sugerente que me recordó a una de mis películas de terror adolescente favoritas de los noventa, Jovenes y brujas. Siempre me ha interesado lo que para mí era la metáfora de partida de la serie, la relación entre la maduración sexual de Clark y el descubrimiento y control de sus superpoderes, aunque a veces sólo sirviera para argumentos sacados de Dawson crece.
Pero en el feminista Spell la sexualidad toma un lugar central, empezando por esa copa deshinibidora que sirve para completar la conversión de las tres mojigatas protagonistas en femme fatales. Cuando el trío llega a la inocente fiesta de cumpleaños, lee la mente de los presentes y la convierte en una orgía. Cierto, todo el mundo lleva ropa interior, pero ya sabemos cómo son las orgías en televisión. No mucho más tarde Clark se enfrenta a las tres mujeres con las que, en pasado, presente o futuro, tiene una relación marcada por el deseo insatisfecho, con una sugerencia clara al sexo oral antes de que Clark pierda sus poderes y el conocimiento. Ya antes Lana/Isabelle había intentando cortar a Clark un mechón de su pelo, una referencia a Sansón y Dalila que vuelve a tener eco aquí. Isabelle se ofrece a un Clark débil y atado sabiendo de su deseo por Lana, pero éste, ante una mujer fuerte que controla y utiliza su sexualidad, está literalmente impotente. Así que cuando Clark se presenta luego en la cueva, lleva consigo el símbolo más fálico posible, una escopeta, que obviamente no le va a servir de nada. Y de todas las cosas que Clark puede hacer cuando recupera los poderes, elige precisamente el fuego para derrotar a las brujas. Cuando despiertan, sin saber muy bien por qué, están todos muy juntitos en el suelo. ¿Pasó algo que no nos han contado?. Antes de todo eso, Isabelle se había encargado de castigar a Lex, que dejándose llevar por los celos había conseguido que despidieran al novio de Lana. La escena en la que Clark encuentra a Lex al piano tras horas de tortura con el teclado cubierto de sangre es tremenda. La conclusión de Spell es divertida y esclarecedora: resulta que al héroe más macho, el hombre de acero, lo que le puede hacer daño es una mujer sexualmente poderosa.
Pero en el feminista Spell la sexualidad toma un lugar central, empezando por esa copa deshinibidora que sirve para completar la conversión de las tres mojigatas protagonistas en femme fatales. Cuando el trío llega a la inocente fiesta de cumpleaños, lee la mente de los presentes y la convierte en una orgía. Cierto, todo el mundo lleva ropa interior, pero ya sabemos cómo son las orgías en televisión. No mucho más tarde Clark se enfrenta a las tres mujeres con las que, en pasado, presente o futuro, tiene una relación marcada por el deseo insatisfecho, con una sugerencia clara al sexo oral antes de que Clark pierda sus poderes y el conocimiento. Ya antes Lana/Isabelle había intentando cortar a Clark un mechón de su pelo, una referencia a Sansón y Dalila que vuelve a tener eco aquí. Isabelle se ofrece a un Clark débil y atado sabiendo de su deseo por Lana, pero éste, ante una mujer fuerte que controla y utiliza su sexualidad, está literalmente impotente. Así que cuando Clark se presenta luego en la cueva, lleva consigo el símbolo más fálico posible, una escopeta, que obviamente no le va a servir de nada. Y de todas las cosas que Clark puede hacer cuando recupera los poderes, elige precisamente el fuego para derrotar a las brujas. Cuando despiertan, sin saber muy bien por qué, están todos muy juntitos en el suelo. ¿Pasó algo que no nos han contado?. Antes de todo eso, Isabelle se había encargado de castigar a Lex, que dejándose llevar por los celos había conseguido que despidieran al novio de Lana. La escena en la que Clark encuentra a Lex al piano tras horas de tortura con el teclado cubierto de sangre es tremenda. La conclusión de Spell es divertida y esclarecedora: resulta que al héroe más macho, el hombre de acero, lo que le puede hacer daño es una mujer sexualmente poderosa.De autopromociones y montajes
Un par de cuñas publicitarias. En FórmulaTV.com, a quien felicito por su segundo aniversario desde aquí, se publica un artículo en el que resalto para variar las cosas lamentables que se producen en la televisión norteamericana. No todo el monte es orégano. Y ya está disponible la revista Mundoplus de febrero, donde hablo de The closer, ahora en Calle 13 y dentro de poco en Cuatro.
Por cierto, una nueva entrega de premios en Hollywood, los Eddie de la Asociación de Editores (¿no es fantástico el nombre?). Perdidos, sí, que nadie se sorprenda, ha vuelto a ganar, esta vez en la categoría de serie comercial de una hora por un muy buen capítulo, Marginados. En comedia ganó un capítulo de la ya difunta y esperando la resurrección Arrested development. Curiosamente estos premios tienen una categoría dedicada a las series de una hora no comercial, es decir, los programas de HBO y Showtime (en realidad, HBO), en la que ganó el primer capítulo de la segunda temporada de Deadwood. Es una forma interesante de resaltar las repercusiones narrativas y estructurales de que un programa se emita sin publicidad, algo que aquí a veces se nos escapa tanto porque a veces estos programa se emiten con anuncios como por el hecho de que no se respetan tampoco las pausas originales.
Por cierto, una nueva entrega de premios en Hollywood, los Eddie de la Asociación de Editores (¿no es fantástico el nombre?). Perdidos, sí, que nadie se sorprenda, ha vuelto a ganar, esta vez en la categoría de serie comercial de una hora por un muy buen capítulo, Marginados. En comedia ganó un capítulo de la ya difunta y esperando la resurrección Arrested development. Curiosamente estos premios tienen una categoría dedicada a las series de una hora no comercial, es decir, los programas de HBO y Showtime (en realidad, HBO), en la que ganó el primer capítulo de la segunda temporada de Deadwood. Es una forma interesante de resaltar las repercusiones narrativas y estructurales de que un programa se emita sin publicidad, algo que aquí a veces se nos escapa tanto porque a veces estos programa se emiten con anuncios como por el hecho de que no se respetan tampoco las pausas originales.Esperando a María José Rienda
Gracias a los Juegos de Turín, llevo unos días con la ración de series severamente limitada. Al fin y al cabo, este tipo de acontecimientos deportivos internacionales, si exceptuamos los Juegos Olímpicos de Verano, los Paralímpicos, los Mundiales de Atletismo, el Mundial de Fútbol, la Eurocopa y los Mundiales de Patinaje, sólo ocurren cada cuatro años. Ahí van mis apuntes de esta primera semana de juegos.
- Un notable para Teledeporte, que en general está haciendo una digna cobertura. A veces pasan cosas raras (como anoche, que partieron una final de patinaje de velocidad y antes de dar la segunda parte colocaron un resumen que revelaba cómo había quedado la cosa), pero en general lo cubren casi todo. Estoy disfrutando con sus reportajes sobre la historia de los juegos y las semblazas de deportistas españoles.
- Un sobresaliente para los comentaristas. Francamente dudo mucho que un españolito pueda ser un experto en deportes marcianos como el curling, el eskeleton o el luge, pero consiguen que lo crea a veces. Mención especial para Paloma del Río, la voz del patinaje, que habla con una familiaridad que parece que está a partir un piñón con la mitad de los patinadores. Si el primo de la antigua pareja del entrenador de un patinador ganó un campeonato de forma dramática en el 63, ella sabe a qué temperatura estaba el hielo.
- Resulta que Shani Davis, campeón en patinaje de velocidad en 1km., es el primer deportista negro en ganar una medalla individual en unos Juegos de Invierno. Viendo el dominio de los deportistas negros en las pruebas de velocidad en atletismo, parece mentira que hayan tardado tanto en pensar que si les ponían unos patines a lo mejor iban igual de deprisa.
- No se me ocurre un deporte olímpico más extraño que el curling. Tuve que tragarme un partido entero, pero al final descubrí de qué iba exactamente: es como la petanca, sólo que con una piedra de veinte kilos, dos escobas y un frío que te mueres (por no utilizar otro término más preciso).
- Mi momento de los Juegos ha sido el alarido que le solté a mi madre cuando regresé a la salita tras un descanso y ví que había cambiado la final de patinaje artístico masculino por Esta cocina es un infierno. Bienvenida Pérez es un punto, no lo niego, pero el campeón Plushenko, que tuvo una infancia sacada de una novela de Dickens, es DA MAN.
- La mejor final hasta el momento ha sido la de patinaje artistico por parejas. Por cierto, en estos tiempos de normalización, me pregunto si alguna vez en esta categoría participarán dos él o dos ellas en vez de un él y una ella. Ganaron Totmianina y Marinin con un ejercicio tan perfecto, tan hermoso y tan armonioso que aquello fue un auténtico goce estético. Los chinos pueden tener mucha técnica, pero carecen del duende de los rusos. Hablando de los chinos, la protagonista de la noche fue Zhang Dan, que durante un ejercicio tan difícil que sólo ella lo hace, se pegó un golpetazo tremendo en el suelo que me hizo decir: sascoñao. Pero la mujer se aguantó el dolor y las lágrimas para completar el ejercicio con un coraje admirable y ganó la medalla de plata junto a su compañero Zhang Hao. He aquí la demostración práctica de por qué China será la gran superpotencia mundial en apenas unos años.
- Un notable para Teledeporte, que en general está haciendo una digna cobertura. A veces pasan cosas raras (como anoche, que partieron una final de patinaje de velocidad y antes de dar la segunda parte colocaron un resumen que revelaba cómo había quedado la cosa), pero en general lo cubren casi todo. Estoy disfrutando con sus reportajes sobre la historia de los juegos y las semblazas de deportistas españoles.
- Un sobresaliente para los comentaristas. Francamente dudo mucho que un españolito pueda ser un experto en deportes marcianos como el curling, el eskeleton o el luge, pero consiguen que lo crea a veces. Mención especial para Paloma del Río, la voz del patinaje, que habla con una familiaridad que parece que está a partir un piñón con la mitad de los patinadores. Si el primo de la antigua pareja del entrenador de un patinador ganó un campeonato de forma dramática en el 63, ella sabe a qué temperatura estaba el hielo.
- Resulta que Shani Davis, campeón en patinaje de velocidad en 1km., es el primer deportista negro en ganar una medalla individual en unos Juegos de Invierno. Viendo el dominio de los deportistas negros en las pruebas de velocidad en atletismo, parece mentira que hayan tardado tanto en pensar que si les ponían unos patines a lo mejor iban igual de deprisa.
- No se me ocurre un deporte olímpico más extraño que el curling. Tuve que tragarme un partido entero, pero al final descubrí de qué iba exactamente: es como la petanca, sólo que con una piedra de veinte kilos, dos escobas y un frío que te mueres (por no utilizar otro término más preciso).- Mi momento de los Juegos ha sido el alarido que le solté a mi madre cuando regresé a la salita tras un descanso y ví que había cambiado la final de patinaje artístico masculino por Esta cocina es un infierno. Bienvenida Pérez es un punto, no lo niego, pero el campeón Plushenko, que tuvo una infancia sacada de una novela de Dickens, es DA MAN.
- La mejor final hasta el momento ha sido la de patinaje artistico por parejas. Por cierto, en estos tiempos de normalización, me pregunto si alguna vez en esta categoría participarán dos él o dos ellas en vez de un él y una ella. Ganaron Totmianina y Marinin con un ejercicio tan perfecto, tan hermoso y tan armonioso que aquello fue un auténtico goce estético. Los chinos pueden tener mucha técnica, pero carecen del duende de los rusos. Hablando de los chinos, la protagonista de la noche fue Zhang Dan, que durante un ejercicio tan difícil que sólo ella lo hace, se pegó un golpetazo tremendo en el suelo que me hizo decir: sascoñao. Pero la mujer se aguantó el dolor y las lágrimas para completar el ejercicio con un coraje admirable y ganó la medalla de plata junto a su compañero Zhang Hao. He aquí la demostración práctica de por qué China será la gran superpotencia mundial en apenas unos años.
Actores que me gustaría ver de forma regular en televisión
En esta nueva temporada de desarrollo de pilotos casi todos los días tenemos noticias de algún actor de nivel cinematográfico que ficha por uno, los últimos Jeff Goldblum en Seeing Red y Sean Bean en Faceless. Y también está el proyecto de llevar Crash a la televisión con Don Cheadle prometiendo apariciones recurrentes. Es la vieja historia: menos sueldo y más trabajo, pero para muchos actores que ya lo han demostrado todo y cuyas carreras no van en sentido ascendente, mejor una buena serie que un puñado de malas películas. Así que quizás dentro de unos años algunos de estos actores hoy pujantes vean la luz y decidan cambiar de medio.
Peter Sarsgaard: Es poco probable porque este chico trabaja poco hasta en cine y selecciona muy mucho sus proyectos. Además, tendría que esperar a que 24 dejara de emitirse, ya que siempre me ha parecido un clon de Kiefer Sutherland y el espectador podría despistarse. Pero es un actor camaleónico y sensible, de esos que al principio no notas pero que al final se acaban convirtiendo en los reyes de la función, como en El precio de la verdad y Algo en común. Me encantaría verlo en una rompedora serie de FX al estilo Rescue me.
Matt Dillon: Ahora está viviendo un buen momento gracias a Crash, pero la verdad sea dicha, su carrera cinematográfica es casi invisible desde hace años. Y, aunque sigue teniendo su morbo, su atractivo se está diluyendo en un ceño cada vez más fruncido que me hace recordar a un teleñeco. Pero es un actor fabuloso y en un mundo ideal protagonizaría Sheriff Luke, el proyecto de los guionistas de Brokeback Mountain Larry McMurtry y Diana Ossana. Además, los miembros del brat-pack están teniendo suerte en televisión.
Samuel L. Jackson: Lo mejor de Samuel L. Jackson es que es tan currante que para él la televisión sería casi un descanso. Seguro que se las apañaría para seguir rodando cuatro películas al año aprovechando los fines de semana. Podría ocurrir si CSI: NY fuera cancelara y por fin se atrevieran a hacer CSI: Nueva Orleans, con mucho vudú, aún más vísceras y Jackson como jefe de equipo.
Catherine Keener: Lo mismo vale para un roto que para un descosido y a veces nos da rabia que no salga más en películas mejorables (La intérprete). Es una musa del cine independiente, así que trabajar mucho y cobrar poco no deberían ser para ella una novedad. Aunque Capote ha hecho de ella una actriz en alza, me encantaría verla en un drama familiar con un toque femenino a lo Las chicas Gilmore.
Peter Sarsgaard: Es poco probable porque este chico trabaja poco hasta en cine y selecciona muy mucho sus proyectos. Además, tendría que esperar a que 24 dejara de emitirse, ya que siempre me ha parecido un clon de Kiefer Sutherland y el espectador podría despistarse. Pero es un actor camaleónico y sensible, de esos que al principio no notas pero que al final se acaban convirtiendo en los reyes de la función, como en El precio de la verdad y Algo en común. Me encantaría verlo en una rompedora serie de FX al estilo Rescue me. Matt Dillon: Ahora está viviendo un buen momento gracias a Crash, pero la verdad sea dicha, su carrera cinematográfica es casi invisible desde hace años. Y, aunque sigue teniendo su morbo, su atractivo se está diluyendo en un ceño cada vez más fruncido que me hace recordar a un teleñeco. Pero es un actor fabuloso y en un mundo ideal protagonizaría Sheriff Luke, el proyecto de los guionistas de Brokeback Mountain Larry McMurtry y Diana Ossana. Además, los miembros del brat-pack están teniendo suerte en televisión.
Samuel L. Jackson: Lo mejor de Samuel L. Jackson es que es tan currante que para él la televisión sería casi un descanso. Seguro que se las apañaría para seguir rodando cuatro películas al año aprovechando los fines de semana. Podría ocurrir si CSI: NY fuera cancelara y por fin se atrevieran a hacer CSI: Nueva Orleans, con mucho vudú, aún más vísceras y Jackson como jefe de equipo.
Catherine Keener: Lo mismo vale para un roto que para un descosido y a veces nos da rabia que no salga más en películas mejorables (La intérprete). Es una musa del cine independiente, así que trabajar mucho y cobrar poco no deberían ser para ella una novedad. Aunque Capote ha hecho de ella una actriz en alza, me encantaría verla en un drama familiar con un toque femenino a lo Las chicas Gilmore.
R.I.P. Andreas Katsulas
Andreas Katsulas era uno de esos actores característicos de Hollywood de los que sólo logran ocupar titulares en prensa tras su fallecimiento, lo que ocurrió desgraciadamente antes de ayer a causa de un cáncer cuando contaba con 59 años. En cine será recordado sobre todo por su trabajo como el hombre manco en la excelente El fugitivo, y también por papeles secundarios en El siciliano, Mafia y Échale la culpa al botones, siempre explotando su imagen siniestra. En televisión fue un habitual de Star trek y trabajó en series como Hunter, Diagnóstico asesinato y Policías de Nueva York. Sin embargo, Katsulas será recordado sobre todo por su trabajo como G'Kar en Babylon 5. Aunque caracterizado por un espeso maquillaje, Katsulas logró trascender esa limitación para transmitir al público la complejidad de su personaje, que comenzó como un villano típico presto a las conspiraciones y que después, tras un conflicto bélico, comienza a trabajar para ayudar a su esclavizada raza a través de un movimiento de resistencia, pasando por una revelación religiosa y siendo brutalmente torturado antes de alcanzar su destino como liberador de su pueblo. En una serie repleta de interpretaciones notables, Katsulas siempre brilló con la peculiar combinación de dolor, ira y angustia que dio a un personaje memorable. Descanse en paz.Novedades en el blog
Por fin he tenido tiempo de acometer algunas novedades en el blog:
- Por recomendación de un visitante y después de estudiar mucho la materia (es decir, pasar una tarde aprendiendo a hacerlo), se incorporan imágenes al blog.
- He registrado el dominio www.concepcioncv.com, que ahora redirige a mi francamente esquelética y bastante promocional página web (y cuando dice enero, quiere decir la primavera, como poco). A partir de ahora también se puede acceder al blog desde www.blog.concepcioncv.com/.
- Nace el blogroll, donde se incluyen los blog de los visitantes habituales de la página.
- Por recomendación de un visitante y después de estudiar mucho la materia (es decir, pasar una tarde aprendiendo a hacerlo), se incorporan imágenes al blog.
- He registrado el dominio www.concepcioncv.com, que ahora redirige a mi francamente esquelética y bastante promocional página web (y cuando dice enero, quiere decir la primavera, como poco). A partir de ahora también se puede acceder al blog desde www.blog.concepcioncv.com/.
- Nace el blogroll, donde se incluyen los blog de los visitantes habituales de la página.
Cuando el amor se acaba
Es cierto, me he dejado llevar un poco por el espíritu de San Valentín, pero para contar una historia triste sobre el fin del amor, aunque en este caso es el amor por una serie de televisión. No estoy hablando de un rollo de una noche como A dos metros bajo tierra o Alias, que me enamoraron rápidamente pero igual de rápido me perdieron, sino de una historia intensa y larga, de esas en las que pones toda la carne en el asador y acabas, como es lógico, chamuscada. Casi me cuesta decirlo, pero estoy hablando de Ángel. Su primera temporada fue interesante, pero no un hubo un "te quiero" hasta la segunda, concretamente hasta ese memorable pastiche que es Sombras del pasado. A partir de ahí fueron dos años mágicos. Ángel sería una programa fantástico, pero tenía más verdad en su interior que cualquier otra serie de televisión. Verdad sobre una vida en la que nada es fácil, sobre la redención, sobre el miedo de no saber si lo que se hace es lo correcto, sobre el amor, sobre la amistad y sobre la familia. El personaje de Holtz me pareció extraordinario porque ayudaba a poner en contexto la maldad de Ángelus, que siempre permaneció en un segundo plano para evitar que rechazáramos a Ángel. Que Connor fuera educado por Holtz para odiar a su padre y que regresara a nuestro mundo convertido en un adolescente fueron dos giros brillantes. Como colofón, la secuencia en la que el hijo manda a su padre a una tumba en el fondo del mar para que se sufra durante toda la eternidad. ¿Alguien se puede imaginar una mejor metáfora de las relaciones paterno-filiales?. Pero entonces Whedon, Minear y Greenwalt se dedicaron a otros proyectos y dejaron a cargo a dos buenos guionistas, Jeffrey Bell y Steven DeKnight, que carecían de talla para acometer la tarea de estar a la altura de una temporada espectacular. Por supuesto que hay cosas interesantes en la cuarta temporada de Ángel, como la aparición de Faith y los conflictos internos de Connor (especialmente cuando reconoce que Jasmine era simplemente una mentira mejor que las otras). Pero cuando se llega a decir que los capítulos anteriores parecían una telenovela y el mejor nuevo personaje es un plagio de los X-Men, es que, Houston, tenemos un problema. Queremos a esos personajes y nos gusta ver cómo se relacionan, pero el progreso dramático en esta temporada fue nulo: tras 22 capítulos, al final de la cuarta temporada todos siguen en el mismo sitio. Sobre todo porque durante la mayor parte del tiempo han estado siendo otra cosa, en capítulos individuales como en Spin the bottle o en arcos de capítulos como tras la llegada de Jasmine. Cordelia desaparece como personaje y la presencia de Ángelus es un fiasco. En Buffy mató a gente que importaba a los protagonistas y pasó cien años en una dimensión infernal. Aquí no mata a nadie (ni siquiera a la desperdiciada Lilah) y a los dos minutos nos hemos olvidado de la trama. La lista de las cosas desastrosas en esta cuarta temporada es muy larga, desde hacer regular a Lorne, un personaje que como recurrente es divertido pero que visto demasiado es insoportablemente pedante, hasta la afición a las armas de fuego de Wesley, una traición al espíritu de Joss Whedon si no fuera porque se hizo habitual que cuando fuera a disparar le cayera alguien encima. La temporada es tan mala que Whedon tomó la opción más sencilla: resetar la historia con el recurso facilón de que todos han olvidado a Connor (¿cómo se explican entonces los acontecimientos de la temporada?) y colocando a Ángel al frente de Wolfram & Hart, una situación absolutamente inverosímil, pero que tras un año de caótico es casi un alivio. ¿Es posible que vuelva a amar a Ángel?. No lo sé. Ha habido mucha decepción e infidelidades mutuas: Whedon con Firefly y yo con Verónica Mars. Pero creo en esta relación y estoy segura que en la quinta temporada, antes de que todo se acabe, recordaré por qué he amado tanto a Ángel.¡Que empiecen los juegos!
Hoy empiezan los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín, lo que significa que mi parrilla televisiva se va a alterar dramáticamente. Nunca he sido lo que se dice una buena deportista porque, aunque pongo voluntad y resistencia, son más bien torpe, pero ver este tipo de acontecimientos deportivos de gran envergadura en televisión es algo que me encanta. Poder disfrutar de todo lo mejor con la mejor visión posible en la comodidad de tu casa, en este caso acurrucada en la mesa de camilla mientras imagino el frío que tiene que estar pasando el personal en Turín. Y viendo cómo gente procedente de cientos de países convive y compite de forma civilizada. Es la única ocasión en la que me puedo imaginar un mundo mejor que el actual aparte de viendo un capítulo de Star trek. Esta tarde a las 8 La 2 emite la ceremonia de inauguración.Ricky Gervais, Ray Liotta y Frank Darabont
Hoy hay protagonismo masculino en el blog:
- Ricky Gervais, el protagonista y creador de la celebrada The office, parece que le ha cogido el gusto a la televisión norteamericana. Ya ha escrito un capítulo de Los Simpson y ahora se ha comprometido a hacer algo más singular si cabe: escribir un episodio de la tercera temporada de The office versión USA. Gervais dice que con esta serie está ganado más dinero que con que la original, así que es una buena forma de devolverle el favor a un programa singular con el que casi nadie contaba y que en su segundo año no sólo ha encontrado el ritmo creativo, sino también a los espectadores.
- Ray Liotta, que es uno de mis oscuros objetos de deseo, vuelve a intentar encontrar un hueco en la televisión después de que el año pasado su piloto no fuera ordenado como serie. Esta vez el proyecto se titula Smith, está escrito por John Wells (Urgencias, El ala oeste) y sigue las aventuras de un grupo de criminales desde su punto de vista. Virginia Madsen es co-protagonista. Si la otra vez dio vida a un policía, esta vez Liotta ha buscado un personaje más ajustado a su imagen siniestra. Por cierto, anoche se emitió en Urgencias el capítulo por el que ganó un Emmy el año pasado. Fue fantástico y me recordó los mejores tiempos de la serie.
-¿Qué es un piloto sin un buen director de cine como realizador? Este año está habiendo unos cuantos que siguen la estela de Stephen Hopkins con 24 y Michael Apted con Roma, que lograron hacer televisión bastante superior a sus películas. Como me gustan los filmes de Frank Darabont (bueno, al menos dos de ellos y Enterrado vivo), tengo bastantes expectativas con Seeing Red, el piloto que va a dirigir para la NBC centrado en un policía un tanto excéntrico que habla con los muertos.
- Ricky Gervais, el protagonista y creador de la celebrada The office, parece que le ha cogido el gusto a la televisión norteamericana. Ya ha escrito un capítulo de Los Simpson y ahora se ha comprometido a hacer algo más singular si cabe: escribir un episodio de la tercera temporada de The office versión USA. Gervais dice que con esta serie está ganado más dinero que con que la original, así que es una buena forma de devolverle el favor a un programa singular con el que casi nadie contaba y que en su segundo año no sólo ha encontrado el ritmo creativo, sino también a los espectadores.
- Ray Liotta, que es uno de mis oscuros objetos de deseo, vuelve a intentar encontrar un hueco en la televisión después de que el año pasado su piloto no fuera ordenado como serie. Esta vez el proyecto se titula Smith, está escrito por John Wells (Urgencias, El ala oeste) y sigue las aventuras de un grupo de criminales desde su punto de vista. Virginia Madsen es co-protagonista. Si la otra vez dio vida a un policía, esta vez Liotta ha buscado un personaje más ajustado a su imagen siniestra. Por cierto, anoche se emitió en Urgencias el capítulo por el que ganó un Emmy el año pasado. Fue fantástico y me recordó los mejores tiempos de la serie.-¿Qué es un piloto sin un buen director de cine como realizador? Este año está habiendo unos cuantos que siguen la estela de Stephen Hopkins con 24 y Michael Apted con Roma, que lograron hacer televisión bastante superior a sus películas. Como me gustan los filmes de Frank Darabont (bueno, al menos dos de ellos y Enterrado vivo), tengo bastantes expectativas con Seeing Red, el piloto que va a dirigir para la NBC centrado en un policía un tanto excéntrico que habla con los muertos.
Oda a un concursante de Gran Hermano
Cosas sobre las que ayer tenía una absoluta certeza: el sol iba a salir por la mañana y Pepe iba a ganar Gran Hermano. A pesar de los vaivanes y algunos castings más que deficientes, sigo disfrutando de este concurso. Probablemente porque con él me río mucho más que con muchos otros programas pretendidamente cómicos (y ya sabemos que no hay nada peor que creerse gracioso sin serlo). También disfruto con los elementos de ritual: las nominaciones, las pruebas catastróficas, el "la audiencia ha decidido que debe abandonar la casa", los fallos técnicos la noche de la gala final que siempre estropean la forma de revelar al ganador... Y, por qué no, porque siempre he creído que de verdad era un experimento sociológico (otra cosa es que fuera científico, que hay una gran diferencia): colocar en una habitación a todos esos tipos que abundan en nuestros amigos, vecinos, familia, compañeros de estudios y trabajos, rollos de una noche y jefes, y obligarles a relacionarse entre sí viendo cómo van formando sus alianzas, superando los conflictos y mostrando su verdadera (o no) personalidad. Y en realidad la casa no funciona de forma tan diferente que el mundo real: la gente se enamora, se insulta e intenta aprovechar la experiencia antes de que llegue la muerte en forma de expulsión. Pero Gran Hermano también ha sido siempre un concurso un tanto hipócrita, en donde los concursantes que daban juego iban siendo expulsados y siempre ganaba alguien insustancial. Este año había unos cuantos candidatos: el rústico (Jesús), el tonto (Tono), la enfermita (Saray), el perteneciente a una minoría (Arturo, gay e inmigrante), el clon de David Meca (Javi) y hasta la rara enamorada (Raquel L.). Pero entonces ocurrió algo sencillamente extraordinario, Pepe, que merece ser considerado el mejor concursante de la historia de Gran Hermano, reinventó el concurso y toda la audiencia le siguió en su alocado viaje. Pepe se dió cuenta que en la frase "concurso de convivencia" la palabra concurso va antes que convivencia y comenzó a desarrollar una estrategia absolutamente genial. Primero, explotar el victimismo colocándose en una trinchera frente al resto de los concursantes. Y segundo, desmontar la imagen de cada uno de ellos mostrando su hipocresía. Sí, ya sabemos que todos se quieren mucho, son grandes amigos y grandes compañeros, excepto cuando nos ponen unas ilustrativas imágenes que muestran sus puñaladas traperas. Amistades de campamento de verano. Pepe jugaba a lanzar una pequeña provocación, que era contestada con una respuesta totalmente desproporcionada que a su vez se encontraba con una reacción calmada. Resultado: ¿quién de verdad quedaba bien: una histérica hipócrita como Raquel Abad o Dayron, que se aguantó las ganas de partirle la cara cuando rompió en sus narices el célebre nominator?. Asegurándose de que ellos dos siempre estaban nominados y eligiendo a quién se enfrentaban también resultó otra genialidad: los votos negativos se repartían y fijar el objetivo permitía trabajar para hundir su imagen antes de la expulsión. Lo más divertido de todo era ver cómo el Lado Oscuro (como era conocido el tandem Pepe/Dayron) iba pasando sobre la Piña Colada (el bando contrario) como un tren de mercancias mientras estos se quedaban con cara de idiotas: ¿esto no es Gran Hermano, el concurso donde ganan los buenos, es decir, NOSOTROS?. Pepe fue tan calculadamente generoso con sus amigos que les dejó ponerse la soga al cuello mientras quedaba bien. Javi lo acabó traicionando (como se dice, tiran más dos tetas...), mientras que a Raquel López le pudo más el instinto de supervivencia que el supuesto amor y nunca sacó la cara por él. Desde mi casa casi podía oir cómo a los miembros de la Piña Colada les iban saliendo úlceras y no dejaban de supurar. Pepe ha sabido hacer divertido el concurso hasta en la siempre aburrida fase final, planteando dos nominaciones fraticidas que sólo le beneficiaron a él. El colofón fue una victoría aplastante (casi el 90%). Y cuando Mercedes Milá (nada imparcial, pero en perfecta sintonía con la audiencia) le dijo lo que mucha gente pensaba (que sólo había utilizado a Dayron), Pepe se descolgó comprometiéndose a darle la mitad del premio, 25 kilos ni más ni menos, el acto más generoso en toda la historia del concurso. Para entonces Jesús e Inma (los oráculos de la casa) estaban ya completamente morados desarmados por el saber estar y la guasa del irónico Pepe, que tras tragar mucho estaba viviendo su momento de gloria. Qué gran noche de triunfo para el ingenio y la inteligencia.
Premios del Sindicato de Guionistas
Pocas sorpresas en los premios del Sindicato de Guionistas, que este año tuvieron como principal novedad premiar la labor de los escritores de un programa en su conjunto, no sólo capítulos individuales. Así se llevaron premios Perdidos en drama, Larry David en comedia (y tiene mérito, ya que es un programa semi-improvisado escrito por una sola persona, el propio David) y Anatomía de Grey como nuevo programa. Warm springs y Llámame Peter triunfaron en la categoría de largo formato como guión original y adaptación respectivamente. En las categorías episódicas, ganó el segundo capítulo de la segunda temporada de House, dedicado a un caso de cáncer infantil, el piloto de la comedia marijuanera Weeds y, como casi siempre, un capítulo de Los Simpson en animación.
R.I.P. Al Lewis
Adiós a uno de los iconos de mi infancia. Al Lewis, que interpretó al abuelo en La familia Munster, falleció ayer en Roosevelt Island a la edad de 95 años. Lewis también apareció junto a su compañero de reparto de La familia Munster Fred Gwynne en una brillante y tristemente olvidada telecomedia policiaca, Patrulla 54. En la versión cinematográfica de esta serie, el desastre Coche 54, ¿dónde estás?, Lewis interpretó el mismo personaje, el agente Schnauzer, y se permitió un pequeño homenaje a sí mismo: en un momento dado Schnauzer está en un cama de hospital viendo un capítulo de La familia Munster donde, como no, aparece el abuelo. Al Lewis, a pesar de los achaques de la edad, vivió la vida a tope, siendo también propietario de un resturante, activista político por el Partido Verde y presentando su propio programa de radio en Nueva York hasta el último momento. Descanse en paz.
La suerte que tengo
En un día cualquiera podría ir a un centro comercial y comprarme en DVD películas como Dogma de Kevin Smith, La última tentación de Cristo de Martin Scorsese, La vida de Brian de los Monthy Python, Como Dios de Tom Shadyac o Al diablo con el diablo de Harold Ramis. No me gustaría que hubiera gente que quisiera quitarme ese derecho y me parecería una barbaridad que pudieran hacerlo. Me gusta vivir en la sociedad occidental y no tengo problema en decir que es mejor que otras. ¿Por qué no iba a decirlo?. Al fin y al cabo, aquí no se consiente que por ser mujer me hagan la ablación y puedo ponerme un bañador cuando voy a la piscina. A las mujeres infieles y los homosexuales no se les apedrea hasta la muerte y un tribunal no puede condenar a que te violen. Los artistas y los periodistas no van a la cárcel por decir su opinión (por muy bordes que sean) o por hacer caricaturas de mal gusto. De hecho no hace mucho un director de cine ha dicho que una institución religiosa es el Mal (muy en la línea de George W. Bush) y no ha pasado nada. Veo reportajes sobre cómo era España hace cincuenta años o hablo con gente mayor que yo y me alegro de poder vivir en esta sociedad moderna donde la religión se puede vivir en comunidad (como en Semana Santa), pero es una materia individual. Donde puedes rezar a quien quieras o no rezar a nadie. Personalmente tengo tanta consideración por la religión que una vez me negué a tener un papel activo en una ceremonia católica porque me parecía que hacerlo sin creer en ello era faltarle al respeto. No debemos ceder lo más mínimo al chantaje, porque si no empezaremos el lento regreso a la Edad Media, de donde algunos no han salido nunca. Será porque he sido muy beneficiada por él, pero me encanta el progreso. Sobre todo porque me gusta ver programas como Joan de Arcadia, donde Dios se presenta como una niña con gafas o un adolescente lleno de piercings. O Muertos como yo, donde un personajes manda a la mierda a un enviado de la divinidad. O una serie de animación como God, the Devil and Bob, en donde Dios y el Diablo se juegan el destino de la Humanidad en una apuesta. O las hilarantes parodias bíblicas de Los Simpson. Como en semanas como ésta me doy cuenta de la suerte que tengo, lo digo.
"Brokeback Mountain" y un proyecto de serie
Ayer pude ver por fin "Brokeback Mountain" y tengo que decir que, si finalmente gana el Oscar como mejor película, será un triunfo bien merecido. Las historias de amor tristes parecen funcionar mucho mejor en televisión que en cine. Uno quiere salir de la sala creyendo en un mundo mejor, mientras que en televisión eso es la muerte del conflicto y, por tanto, del relato. Ya había leído el relato de Annie Proulx, pero aún así me sorprendió la sensibilidad y la belleza de la película. Creo que la película funciona porque consigue ser una historia universal y, más allá de la orientación sexual de los protagonistas, sus lecciones pueden aplicarse a mil situaciones diferentes. Las historias de amor dependen siempre de que te creas o no a la pareja y en este caso Heath Ledger y Jake Gyllenhaal se complementan a la perfección. Su última escena juntos me parece sencillamente sobrecogedora.
Brokeback Mountain también puede servir para dar un curso de adaptación cinematográfica de un relato corto, que en muchas ocasiones son mejor material para una película que una novela por motivos de extensión obvios (creo que las películas son relatos cortos y las series novelas, pero extrañamente para leer prefiero los relatos y para ver las series). Larry McMurtry es un autor al que admiro desde que vi La última película y rara vez me ha defraudado. Texasville (la película de Bogdanovich) me parece una joya a la espera de ser descubierta y Paloma Solitaria es una miniserie sencillamente magistral. McMurtry ha adaptado muchas de sus novelas en forma de miniseries, las tres últimas junto a Diana Ossana, su co-adaptadora en Brokeback Mountain. Ahora los dos tienen también un proyecto de serie en la ABC titulado Sheriff Luke, sobre un sheriff viudo y veterano de la Guerra del Golfo que debe luchar contra los problemas de un pequeña ciudad del Medioeste, como la inmigración ilegal, el narcotráfico, etc... Espero que el proyecto llegue a buen puerto, porque con el talento implicado el resultado podría ser extraordinario.
Brokeback Mountain también puede servir para dar un curso de adaptación cinematográfica de un relato corto, que en muchas ocasiones son mejor material para una película que una novela por motivos de extensión obvios (creo que las películas son relatos cortos y las series novelas, pero extrañamente para leer prefiero los relatos y para ver las series). Larry McMurtry es un autor al que admiro desde que vi La última película y rara vez me ha defraudado. Texasville (la película de Bogdanovich) me parece una joya a la espera de ser descubierta y Paloma Solitaria es una miniserie sencillamente magistral. McMurtry ha adaptado muchas de sus novelas en forma de miniseries, las tres últimas junto a Diana Ossana, su co-adaptadora en Brokeback Mountain. Ahora los dos tienen también un proyecto de serie en la ABC titulado Sheriff Luke, sobre un sheriff viudo y veterano de la Guerra del Golfo que debe luchar contra los problemas de un pequeña ciudad del Medioeste, como la inmigración ilegal, el narcotráfico, etc... Espero que el proyecto llegue a buen puerto, porque con el talento implicado el resultado podría ser extraordinario.