Seres humanos y naturaleza: una relación singular

En Islandia, sus habitantes han aprendido a aprovechar, y no a intentar someter, la energía proveniente del subsuelo, que ofrece calefacción y agua a raudales. No en vano, ha sido una tierra de características peculiares desde que surgió del mar, cuyas duras condiciones fueron, sin embargo, idóneas para que los oprimidos vikingos, que ávidos de libertad abandonaron Noruega, pudieran convertirla en su hogar respetando las condiciones que se encontraron y que, de alguna manera, les debieron condicionar para respetarse a sí mismos como personas, mediante la creación del que sería el primer parlamento del mundo, el Althing, localizado con total sabiduría sobre dos mundos, las propias placas continentales de América y Eurasia, simbolizando la supeditación a los rigores de la tierra y a la necesidad humana de adaptarse a los cambios a través de la permisividad, la colaboración y la solidaridad.






