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Islandia, tierra de hielo y fuego
Blog sobre un país espectacular y salvaje: Islandia
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La geología, un aspecto apasionante de Islandia
Islandia se enclava en el tercio septentrional de la enorme dorsal oceánica de más de 18.000 kilómetros de longitud que, con un eje norte-sur, disecciona y al mismo tiempo sirve de límite unilateral a las placas continentales americana y euroasiática.

La enorme actividad magmática a lo largo de este grandioso accidente geológico se manifiesta mediante potentes erupciones submarinas bajo el Atlántico y en forma de afloramientos insulares de naturaleza volcánica. Como consecuencia de esta violenta fuerza terúlica, el territorio formado por una buena parte de los fiordos occidentales así como una aplia extensión de la franja oriental de Islandia surgieron del mar hace apenas 16 millones de años, por lo que, desde el punto de vista geológico, la isla es una de las masas terrestres más jóvenes del planeta. No obstante, en los fiordos de occidente también quedan abundantes restos de la antigua masa emergida que hace 50 millones de años formaba la meseta de Thule, un puente de tierra entre Europa y Groenlandia, hoy desaparecido bajo las aguas del océano.

Sin embargo, la mayor parte de la restante superficie insular es mucho más reciente, por cuanto la ubicación de islandia sobre la mismísima dorsal atlántica y la consecuente partición de su tierra emergida en dos mitades pertenecientes a cada una de las mencionadas placas tectónicas, origina que los cataclismos y las erupciones volcánicas se manifiesten continuamente, hasta el punto de haberse estimado que la tercera parte de todas las coladas de lava surgidas en el globo en el último milenio se han generado en la inestable Islandia.

En la actualidad, el país posee un elevado número de volcanes activos, como Eldfell, Öraefi, Katla, Hekla y Grimsvötn. Los dos últimos erupcionaron, respectivamente en fechas tan recientes como 1991 y 1996. Del mismo modo, la terrible fisura volcánica de Krafla, en las inmediaciones del lago Myvatn, ha experimentado en el último cuarto de siglo notabilísimos afloramientos de lava, que continúan enfriándose en la actualidad, por lo que gran parte de la región cruzada por la falla mantienen a nivel de suelo unas temperaturas altísimas palpables por simple tacto y notorias por la peculiaridad de que diversos cultivos de tubérculos locales tuvieron que se abandonados al madurar cocidos directamente por el gran calor latente en el subsuelo.



Las manifestaciones geotermales acodes a la naturaleza de la isla constituyen uno de sus principales alicientes, en forma de fumarolas, solfataras, pozas de barros hirvientes, géiseres y manatiales en grado de ebullición. la topografía islandesa, del mismo modo, es abundante en cráteres, calderas y lagos volcánicos, destacando a nivel geológico los grandes depósitos de escoria, lava, riolita (lava ácida) y tefra en general (materiales varios expulsados durante una erupción).

Como formaciones naturales de origen magmático, las columnas basálticas constituyen sin género de dudas la variante más espectacular, debido a sus curiosos diseños geométricos, tal y como pueden contemplarse en Svartifoss (Parque Nacional de Skaftafell) y en el Parque de Jökulsárgljúfur, generados a raíz de la súbita contracción del material magmático al contacto con el aire.
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