Jim Moran, un jugador de raza
El neoyorquino, aunque con pasaporte irlandés, James Timothy Moran se ha convertido por méritos propios en el líder indiscutible del Gran Canaria. Un club humilde que jugará por tercera temporada consecutiva las series finales por el título de la máxima competición nacional. Jimmy es el encargado de conducir a su equipo a la Tierra Prometida. A la hora de la batalla, el 20 del Granca marca el paso y el resto le sigue casi ciegamente. Es uno de los mejores de la ACB en su puesto. Lidera la defensa del equipo que dirige magistralmente Pedro Martínez. En la cancha es agresivo como un rottweiller. La afición amarilla aún recuerda sus actuaciones defensivas ante Bodiroga o Macijauskas.Jimmy juega con inteligencia y elegancia, tomando siempre las decisiones acertadas y ayudando al equipo por encima de sí mismo. Es un tirador excepcional, aunque se prodiga poco en esa faceta, y sus penetraciones resultan muy difíciles de defender. Cuando inicia la penetración es prácticamente imparable. El alero ejecuta a una velocidad de vértigo la filosofía del técnico catalán: defensa agresiva y a correr. El contraataque al servicio del baloncesto espectáculo. El irlandés no se cansa de hablar de la esencia del cuadro amarillo: “Soy un jugador de equipo. Nunca me ha preocupado anotar 20 ó 30 puntos. El objetivo es ganar la batalla”.
Con 23 años finalizó su etapa universitaria en William & Mary y decidió emprender su carrera profesional en un lugar semidesconocido para la gran mayoría de los norteamericanos. Berdi Pérez tuvo la astucia suficiente para reclutar a un joven jugador que hizo mucho ruido en las canchas norteamericanas.
Su aspecto de guiri lo delata. Tiene ojos brillantes, pelo rubio y una sonrisa que le imprime carácter. Una gorra adorna siempre su cabeza y habla maravillas de su vida en Gran Canaria. Es un tipo entrañable. La hinchada amarilla lo idolatra, pero termina contrato con la entidad grancanaria esta temporada. El cuadro que preside Lisandro Hernández es consciente de la dificultad de mantener al irlandés una temporada más en la isla. Los dinosaurios del basket nacional han llamado a su puerta y el irlandés duda. A sus 26 años se encuentra en el mejor momento de su carrera y el Granca tendrá que pelear para retenerlo en el “Pío, pío Palace”. Su parecido con Woody Harrelson (“Los blancos no la saben meter”) es razonable. ¿Quién dijo que los blancos no la saben meter?
Gigante entre gigantes
Grande Granca. El C.B. Gran Canaria continúa haciendo historia. El cuadro grancanario estará por tercera temporada consecutiva entre los elegidos para la gloria. Ayer consiguió la clasificación para los “playoffs” de la mejor liga de Europa, y no lo hizo de cualquier manera, lo consiguió en la pista del equipo revelación de esta temporada, el Etosa Alicante. Como durante largos años he presenciado partidos del Granca, me da igual que “se me vea el plumero”, por ejemplo, en la admiración que siento por todo lo que rodea a este humilde club (Lisandro Hernández, Berdi Pérez, su excelente hinchada...), pero, sobre todo, la labor de Pedro Martínez en este sueño hecho realidad. A pesar de todos los escollos que tiene que solventar esta entidad por la falta de patrocinador, el combinado amarillo continúa cosechando éxitos deportivos para engrandecer aún más su historia. Con uno de los cinco presupuestos más bajos de la máxima competición nacional, los de Pedro Martínez han reventado la fase regular con su presencia en las series finales, dejando fuera a escuadras de la envergadura de Pamesa, Caja San Fernando o Leche Río Breogán. Y también a un equipo conformado para disputar Copa del Rey y Playoffs, pero que la realidad les tiene deparada una larga travesía por el desierto, como es el caso del Unelco Tenerife.Es hora de repartir felicitaciones. Me parece oportuno destacar el ejemplo de buena gestión que supone el club grancanario. Sin ayudas, sin patrocinador, pero con el apoyo de una afición entregada a su causa. Gracias a la “lismona” del Cabildo y a la colaboración de las pequeñas y medianas empresas, generan unos ingresos que les permite mantenerse dignamente en la élite y competir con los dinosaurios del basket español. Mantenerse al más alto nivel con escasos recursos es una misión muy complicada. Ha llegado la hora de arrimar el hombro. Estoy harto de que cada temporada se repita la misma historia: los dirigentes del C.B.Gran Canaria "suplicando una lismona" para poder afrontar con garantías su participación en la mejor liga de Europa y la segunda mejor del mundo tras la galaxia NBA.
El gran culpable de la borrachera de éxitos del cuadro grancanario tiene nombre y apellido: Berdi Pérez. El catalán ha construido una plantilla de hombres comprometidos con un proyecto. Los imperios baloncestísticos del panorama español se pelean por su fichaje. Si finalmente decide probar fortuna en otro proyecto más ambicioso que sepa que se le echará de menos en la isla. Su último gran éxito ha sido el fichaje de un “pequeñito” semidesconocido que ha sido la sensación de la afición amarilla: Billy Keys.
En lo deportivo, Pedro Martínez (Barcelona, 1961) vive por y para el baloncesto. Respira baloncesto las 24 horas del día. Enamorado de su trabajo, al que le presta la máxima dedicación. El catalán, aunque grancanario de adopción, es una persona identificada con un proyecto, con un club, en el que cada uno sabe su cometido. Y quizás ahí reside el secreto de su éxito. Don Pedro, como lo llaman en la isla, es un entrenador que no se lamenta de lo que no tiene sino que su mérito reside en sacarle el máximo rendimiento a lo que tiene. Es consciente de la delicada economía amarilla y lejos de bajar los brazos, ha conseguido que hombres como Sitapha Savané (relegado a un segundo plano en el decepcionante Unelco Tenerife. Han leído bien, Unelco, porque hasta el colista de la ACB tiene patrocinador) o Eduardo Hernández Sonseca (Javier Imbroda lo condenó al ostracismo en el Real Madrid) rindan por encima de sus posibilidades. Pedro continúa haciendo historia en la isla. Y, por si esto fuera poco, el cuadro grancanario estuvo a punto reventar la 69 edición de la Copa del Rey celebrada en Zaragoza. Polémicas decisiones arbitrales en la recta final del partido ante el Tau privaron a los amarillos de dar la campanada copera.
Felicidades afición. La parroquia amarilla está entregada a su equipo. La hinchada canariona no falla. Aún recuerdo como rugía cuando la plantilla subió a agradecer el apoyo recibido en la cita copera: "Este es nuestro equipo y estamos orgullosos". El sentir por este club crece cada día más. Una fiel y cada vez más numerosas hinchada, orgullosa de su equipo, porque, aunque las empresas no lo hayan percibido todavía, el C.B. Gran Canaria lleva con orgullo la imagen de la isla por Europa. No dejemos morir a este club. Una entidad que es fuente inagotable de alegrías de las cinco mil personas que cada quince días se dan cita en el Centro Insular de Deportes, porque creen en este proyecto.
Lamentablemente no podemos obviar,a pesar de los éxitos del club, la delicada situación por la que atraviesa esta entidad. Es indignante como un equipo, que pasea con orgullo la imagen de la isla de Gran Canaria por todos los rincones de la Península, se vea con la necesidad de suplicar que lo ayuden. La ausencia de una marca importante que cubra gran parte del presupuesto de esta entidad, hace que el día a día sea muy duro e intenso, ya que es vivir constantemente con la incertidumbre de no saber que pasará mañana. Señores empresarios: apostar por el C.B Gran Canaria es apostar a caballo ganador.
Maccabi - Panathinaikos. Dos titanes frente a frente
El Maccabi de Tel Aviv se niega a ceder su cinturón de actual campeón. Los israelíes se presentan en la cita moscovita con toda su artillería en plenitud de condiciones. En el cuadro de Gershon Pinhas, el base lituano Sarunas Jasikevicius conduce el timón de estos valientes dispuestos a revalidar su trono en la máxima competición continental. El juego rápido y vistoso de los macabeos se opone al juego lento y agresivo de los hombres de Zeljko Obradovic. Un duelo de conceptos baloncestísticos antagónicos. Los israelíes apuestan por un juego ofensivo, mientras que los atenienses basan su juego en la defensa agresiva. El dúo Anthony Parker/ Maceo Baston es el eje del ataque macabeo. La premisa es clara: correr, correr y correr. Jasikevicius, Baston y Parker conforman un arsenal ofensivo temible.
Por su parte, el Panathinaikos de Zeljo Obradovic no tiene nada que perder. Su clasificación estuvo en el alero hasta el último momento, ya que tuvieron que jugarse el billete para la cita moscovita en el tercer partido de su eliminatoria con el Ulker de Estambul. Pero, apesar de su piel de cordero, todos sabemos que con Obradovic en el banquillo puede pasar de todo. Los de Obradovic intentarán evitar que los macabeos puedan realizar su juego rápido. El juego interior heleno se impone a un Maccabi sin recursos en la pintura para frenar a "la bestia" Mike Batiste. El perímetro ateniense también tendrá mucho que decir en esta batalla: los francotiradores Ibrahim Kutluay y Fragiscos Alvertis llegan con la intención de dinamitar desde la línea de 6,25 las opciones israelíes.CSKA - TAU. El favorito se mide al novato
El CSKA de Moscú da miedo. Sin duda, la mejor plantilla de Europa, confeccionada para ganarlo todo. El cuadro moscovita se ha mostrando como un auténtico rodillo durante toda la competición. Ante el Tau Cerámica de Vitoria, el cuadro de Dusan Ivkovic intentará hacer valer el factor cancha para certificar su pase a la final. Es el gran favorito para tomar el relevo del Maccabi de Tel Aviv en lo más alto del baloncesto europeo. Su condición de anfitrión y una constelación de estrellas son los pilares en los que los moscovitas basan sus opciones. El CSKA tiene un quinteto demoledor: John Robert Holden (un maestro en el uno contra uno), Marcus Brown (pura dinamita), Antonio Granger (una máquina de anotar), el pívot griego Demos Dikoudis (viejo conocido de la afición valenciana) y el kazajo Aleksey Savrasenko (defensa e intimidación al servicio del combidado ruso) conforman una escuadra de auténtico lujo (algunos dicen que podrían competir dignamente en la mejor liga del mundo, la NBA). El banquillo tampoco tiene desperdicio con el base internacional heleno Theodoros Papaloukas ( ¡qué bueno es!), el pívot estonio Martin Muursepp, el ex-NBA Sergey Monya y un complemento interior como David Andersen. Un grupo de gladiadores dirigidos por el serbo- griego Dusan Ivkovic, ex-campeón de Europa con el Olympiacos del Pireo en 1997. Casi nada.
El Tau Vitoria se presenta en Moscú con los deberes hechos. La ACB ya no tiene secretos para los vitorianos y ahora se disponen a explorar Europa. Un conjunto de gladiadores sin miedo a nada, ni siquiera a los invensibles moscovitas. Ya lo avisa Ivanovic: "No venimos de invitados a la fiesta". La batalla de Moscú será la más importante de la historia del club vitoriano. Doce guerreros con el sello de Dusko impreso a fuego en la piel de los baskonistas. Épica a raudales. Los "pipiolos" Calderón (22 años), Splitter (19 años), Scola (24 años) o Macijauskas (25 años) se tendrán que multiplicar para frenara la avalancha roja. El experimentado Kornel David (32 años) completa un quinteto de titanes dispuestos a hacer historia. Para ganar hará falta estar al 120 %. También mucho sacrificio y mucha concentración. Si Maclas y Scola están enchufados podemos ganar.4 equipos y una copa
Todos la quieren. Ya está aquí el gran baile de fin de curso. La cita de los elegidos. CSKA de Moscú, Maccabi de Tel Aviv, Tau Vitoria y Panathinaikos quieren la corona europea. El CSKA es el gran favorito para conquistar la máxima competición continental. Su condición de anfitrión y la superplantilla confeccionada por el omnipresente Abramovich son dos factores fundamentales para ganar "su" final. Pero los pronósticos están para romperlos, por lo que el representante español en la cita de Moscú, el Tau Vitoria, se presenta con las pintadas de guerra preparadas para la batalla más importante de su historia. El actual campeón, el Maccabi israelí, y el Panathinaikos griego disputan la otra semifinal. Dos franquicias con bastante experiencia en esta lides. El Olímpico de Moscú ya está preparado para acoger la fiesta del basket continental. La fiesta de las aficiones. Muchas son las anécdotas que presenta esta Final Four:1) Tres entrenadores serbios: Dusan Ivkovic (CSKA), Dusko Ivanovic (Tau) y Zeljko Obradovic (Panathinaikos). La escuela balcánica continúa estando a años luz del resto del panorama baloncestístico europeo.
2) El árbitro grancanario Juan Carlos Arteaga será el representante de la ACB en la cita moscovita.
3) CSKA, Tau y Panathinaikos coincidieron en el grupo C del Top 16.
4) Tau y Panathinaikos han recorrido todo el camino de la mano. En la primera fase coincidieron en el grupo F, mientras que en la segunda fase (Top 16) se ubicaron en el grupo C. ¿Una final Tau- Panathinaikos? ¡Hagan juego, señores!