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"Ayer hice algunas cosas muy malas. Quiero decir muy malas. Ya sabes. Pero hoy hago algunas cosas buenas. No se. Ya sabes."
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Cenando en el restaurante japonés
El otro día, fue el cumpleaños de Mon Mère.
Para celebrarlo, nos fuimos todos a cenar al japonés. Aunque Prizz y yo hemos estado en varias ocasiones en un japonés, este era otro distinto. Uno de esos en lo que el cocinero, entre malabarismos con espátulas y cuchillos, te hace la cena in situ.

Nada más llegar, nos pusieron un babero. Tenías que dejar que te lo pusiese la amable chica japonesa. No te lo podías poner tú porque se enfadaba. A la vez, nos sacaron unas toallas húmedas enrolladas ardientes para que nos limpiásemos las manos. Esto también es muy importante y si no lo haces, también puedes molestar a la amable chica japonesa. Los japoneses son muy limpios a la hora de comer y dada nuestra pericia en el manejo de palillos, más vale tenerlas bien limpias. Ya se sabe lo que dicen... las manos van al sushi.
Elegimos el menú de degustación, que consta de un poco de todo. Rebeca me advirtió de que el señor cocinero no cocinaría en exclusiva para nosotros y que era pecado mortal tocar los platos que él dejaba al borde de la plancha... al parecer, en anteriores visitas, alguien intentó comerse lo de las demás mesas.

El señor cocinero, empezó con unos tallarines. Era asombroso ver como manejaba las espátulas... Lo que más me gustó fue su manera de trabajar los huevos. Los cascaba lanzándolos al aire y dándoles un golpe seco mientras caían. Una vez separada la cáscara (con movimientos demasiado rápidos para el ojo humano...) extendía el huevo en la plancha para que se hiciese rápido, hacía con el un rollo y lo cortaba y lanzaba sobre los tallarines (todo esto en fracciones de segundo)
Como fuimos muy pronto, no había gente y nos iba haciendo nuestra comida sobre la marcha. Al servirnos los tallarines, el señor cocinero se quedó sin trabajo y observaba como nos los comíamos. Yo me sentía algo mal (por lo anteriormente comentado sobre el dominio de palillos) Le veía cara de ”Cerdos occidentales...” Pero bueno, poco a poco me fui relajando y me sentía tan a gusto sorbiendo los tallarines cuan plena escena de “la Dama y el Vagabundo” Resultaría que los cocineros japoneses, tienen todos esa cara seria de concentración. Rebeca nos dijo que era una pena que esta noche no le tocase cocinar a El Soberbio (mote de su propia cosecha) porque era una pasada. Yo después de ver al que nos había tocado, no sabía qué más podía hacer El Soberbio...
Fuimos cenando y los rollitos de toallas húmedas ardientes corrieron de aquí a allá (calculo que sacaron tres o cuatro veces...) El restaurante se fue llenando y la culminación del espectáculo llegó cuando, en una orgía de fría e inhumana precisión quirúrgica, despojó de sus cáscaras a cuatro langostinos sin tocar la carne del interior (otra vez en fracciones de segundo) Yo ya no sabía si levantarme y aplaudir, lanzar monedas, o qué. Impresionante.
Y así comimos embelesados como lelos.
La comida buenísima. Tengo que decir que de todas las culturas culinarias que he tenido el placer de probar, me quedo sin lugar a dudas con la japonesa. Las salsas, el sushi, esos rollitos de algas envueltos el hojas de lechuga que aún no sé como coño se llaman pero que me pierden...
No sé si me gusta más la mesa de la plancha o comer sentado en el suelo en el tatami, que si lo reservas para unos cuantos, cenáis solos mientras la amable chica sirve los platos de rodillas, vestida con kimono, al más puro estilo nipón. Difícil elección.

Habrá que volver.

Sonando: Lil Flip - I gotta get paid

 
Comentario:
Calla, calla, que a mi eso también me va. Yo es que me lo como todo... (Buff, que mal suena...) El Bic Mac me pierde...
 
Comentario:
aaaj... no uzta el sushi :S

yo comí en uno de esos, pero el camarero no apareció por la mesa... si te acercabas a un cacho de la cocina, le podías ver cómo los montaba y tal, pero no cocinaron delante nuestra...

yo no vuelvo, se me hizo la comida un poco rara... tengo paladar de pobre, me gusta el mcdonals y los bocatas de lomo, no lo puedo evitar!! jejeje
No