Capítulo 4. Negro y musulmán
Recuerdo que un profesor de la universidad nos hablaba de la mevolución. Sí, con eme de mamotreto, de macarrón, o cómo diría mi idolatrado Zetapé, de Madriz. La mevolución no sería más que la evolución sumada a la revolución y dividida por dos. Un término medio. El café con leche del progreso.
Para él era lo ideal. Me-vo-lu-cio-nar. No hacía falta cortar cuellos, no se perdía el equilibrio ni dejábamos fuera de juego al 80% de la población, que se ven arrastrados sin remedio por la inercia de la rutina. Y tampoco era una evolución normal, que para los que tienen sangre en las venas, en lugar de horchata, se les puede hacer desesperantemente lenta.
Como la fuerza de inercia es proporcional a la masa, está claro que los reyes en esto son los estadounidenses. Son los resultados de los excesos, del comer día sí y día también hamburguesas de tamaño kingsize. Paréntesis: me comenta un excompañero de trabajo, que lleva unos meses en Nueva York, que esa ciudad huele a pedo. Según él, la dieta de los neoyorquinos es muy sintética, y les da gases... y claro, ante el peligro de una combustión espontánea debida al metano acumulado, pues por muy “cool” que sean, se tiran sus peditos. Fin del paréntesis .
Yendo al grano: La cuestión es que ya me parecía curioso que de repente, los dos precandidatos a presidente por el partido demócrata fueran una mujer y un negro, para que además se le de una vuelta más a la tuerca... Vamos a ver: ¿Una mujer presidenta? ¿Cómo se le llamaría al marido? ¿Primer caballero? o será como pasa con los reyes (la mujer del rey es la reina, pero el marido de la reina no es nadie)... en fin, no es nada grave. Podría ser y no serían los primeros en tener una mujer como namberguan de su país.
¿Un negro presidente? ¿Cómo en la serie de 24? No se sabe si los guardaespaldas le protegerían o le pegarían de palos, porque allí parece que las porras y las pistolas eléctricas tienen un programa automático de apaleamiento de negros. Pero bueno, al final el color de la piel no es el que decide la ideología ni la capacidad intelectual de una persona, que al final es lo que importa, así que también se podría dar el caso. Paréntesis: Vale, yo también dudo de lo que acabo de decir... La parte de que “la ideología y la capacidad intelectual es lo que importa”, no seáis mal pensados... es que viendo al que tienen ahora... Fin del paréntesis.
Pues bien, aceptando que la “mevolución” podría ser posible, alguien de los que hacen campaña por Hillary Clinton decidió cambiar la etiqueta del fenómeno Obama, cambiando la eme por la erre. Según se rumorea por ahí (por supuesto ya está más que desmentido), es que Obama, además de negro es musulmán. ¡Toma Jeroma! Sólo le falta ser gay. Si ya me parecería raro que hubiera una mayoría de estadounidenses que no vean como el fin de su nación el hecho de tener un presidente negro, peor me lo ponen si además es musulmán. Un yihadista. El enemigo en casa. Paréntesis: lo del enemigo en casa ya es algo que piensan más de uno y más de dos del presidente actual... no hay más que ver el documental Zeitgeist, que está en el google videos... es largo pero curioso de ver, especialmente la segunda parte, dedicada a los atentados del 11-S. Fin del paréntesis.
...
Aaaah, qué gustito que da España. Aquí lo peor que puede pasar es que el que gane tenga barba.
Para él era lo ideal. Me-vo-lu-cio-nar. No hacía falta cortar cuellos, no se perdía el equilibrio ni dejábamos fuera de juego al 80% de la población, que se ven arrastrados sin remedio por la inercia de la rutina. Y tampoco era una evolución normal, que para los que tienen sangre en las venas, en lugar de horchata, se les puede hacer desesperantemente lenta.
Como la fuerza de inercia es proporcional a la masa, está claro que los reyes en esto son los estadounidenses. Son los resultados de los excesos, del comer día sí y día también hamburguesas de tamaño kingsize. Paréntesis: me comenta un excompañero de trabajo, que lleva unos meses en Nueva York, que esa ciudad huele a pedo. Según él, la dieta de los neoyorquinos es muy sintética, y les da gases... y claro, ante el peligro de una combustión espontánea debida al metano acumulado, pues por muy “cool” que sean, se tiran sus peditos. Fin del paréntesis .
Yendo al grano: La cuestión es que ya me parecía curioso que de repente, los dos precandidatos a presidente por el partido demócrata fueran una mujer y un negro, para que además se le de una vuelta más a la tuerca... Vamos a ver: ¿Una mujer presidenta? ¿Cómo se le llamaría al marido? ¿Primer caballero? o será como pasa con los reyes (la mujer del rey es la reina, pero el marido de la reina no es nadie)... en fin, no es nada grave. Podría ser y no serían los primeros en tener una mujer como namberguan de su país.
¿Un negro presidente? ¿Cómo en la serie de 24? No se sabe si los guardaespaldas le protegerían o le pegarían de palos, porque allí parece que las porras y las pistolas eléctricas tienen un programa automático de apaleamiento de negros. Pero bueno, al final el color de la piel no es el que decide la ideología ni la capacidad intelectual de una persona, que al final es lo que importa, así que también se podría dar el caso. Paréntesis: Vale, yo también dudo de lo que acabo de decir... La parte de que “la ideología y la capacidad intelectual es lo que importa”, no seáis mal pensados... es que viendo al que tienen ahora... Fin del paréntesis.
Pues bien, aceptando que la “mevolución” podría ser posible, alguien de los que hacen campaña por Hillary Clinton decidió cambiar la etiqueta del fenómeno Obama, cambiando la eme por la erre. Según se rumorea por ahí (por supuesto ya está más que desmentido), es que Obama, además de negro es musulmán. ¡Toma Jeroma! Sólo le falta ser gay. Si ya me parecería raro que hubiera una mayoría de estadounidenses que no vean como el fin de su nación el hecho de tener un presidente negro, peor me lo ponen si además es musulmán. Un yihadista. El enemigo en casa. Paréntesis: lo del enemigo en casa ya es algo que piensan más de uno y más de dos del presidente actual... no hay más que ver el documental Zeitgeist, que está en el google videos... es largo pero curioso de ver, especialmente la segunda parte, dedicada a los atentados del 11-S. Fin del paréntesis.
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Aaaah, qué gustito que da España. Aquí lo peor que puede pasar es que el que gane tenga barba.
Capítulo 3. Tristeza
Así es como me siento ahora mismo. Estoy triste.
En todo el tiempo que no he estado por aquí me han pasado cosas, como no podía ser de otra manera. Cosas buenas y cosas malas. Entre las primeras está el haber encontrado a alguien que me quiere. Lamentablemente las cosas con ella van mal, de la peor manera que podrían ir.
Quizás lo primero que se le pueda venir a la cabeza a la gente cuando alguien dice que las cosas van mal con su pareja son peleas, discusiones, problemas de cualquier tipo, pero no es eso lo que nos pasa. Las cosas van mal porque simplemente no van bien. A veces me da la sensación de que cuando ella me ha conocido mejor se ha dado cuenta de que no soy la persona que ella esperaba, la que quería que fuese, la persona que debería hacerla feliz. Me da la sensación de que se siente atrapada en una relación en la que ha perdido la fe, porque no quiere hacerme daño, porque sabe que yo la quiero y porque sabe que le doy lo mejor de mí, aunque eso, lamenteblemente, no sea suficiente.
Ha pasado de soñar con un futuro en común a especular con la posibilidad de que las cosas salgan mal, de que algún día nuestros caminos se separen. Ha aterrizado. Quizás simplemente sea que está baja de ánimos, por algunos problemas que me ha contado, por los biorritmos... quién sabe, pero ya lleva así varios días. La veo alicaída.
Y yo tengo miedo de volver a estar solo.
En todo el tiempo que no he estado por aquí me han pasado cosas, como no podía ser de otra manera. Cosas buenas y cosas malas. Entre las primeras está el haber encontrado a alguien que me quiere. Lamentablemente las cosas con ella van mal, de la peor manera que podrían ir.
Quizás lo primero que se le pueda venir a la cabeza a la gente cuando alguien dice que las cosas van mal con su pareja son peleas, discusiones, problemas de cualquier tipo, pero no es eso lo que nos pasa. Las cosas van mal porque simplemente no van bien. A veces me da la sensación de que cuando ella me ha conocido mejor se ha dado cuenta de que no soy la persona que ella esperaba, la que quería que fuese, la persona que debería hacerla feliz. Me da la sensación de que se siente atrapada en una relación en la que ha perdido la fe, porque no quiere hacerme daño, porque sabe que yo la quiero y porque sabe que le doy lo mejor de mí, aunque eso, lamenteblemente, no sea suficiente.
Ha pasado de soñar con un futuro en común a especular con la posibilidad de que las cosas salgan mal, de que algún día nuestros caminos se separen. Ha aterrizado. Quizás simplemente sea que está baja de ánimos, por algunos problemas que me ha contado, por los biorritmos... quién sabe, pero ya lleva así varios días. La veo alicaída.
Y yo tengo miedo de volver a estar solo.
Capítulo 2. Aislamiento
El sábado me corté el pelo. En principio nada especial, si no fuese porque lo hice en la sección de mujeres de la peluquería. A esas horas había demasiados hombres, y muy pocos peluqueros, así que nos iban derivando a la sección femenina. Pues bien, mientras estuve allí sólo escuche conversaciones sobre juguetes sexuales (autocomentario: podrías decir las cosas por su nombre: pollas de plástico, bolas chinas... fin del autocomentario), despedidas de soltera, y cosas por el estilo. La cuestión es que para evadirme de esas conversaciones, utilicé una de mis técnicas mentales de aislamiento sensorial y emocional, supongo que algo parecido a lo que utilizaban esos filósofos griegos, que de camino a sus orgías homosexuales se quedaban parados en medio de la calle inmersos en sus pensamientos, pasando horas y horas sin que nada externo les perturbara, acabando el día con un nuevo teorema y el culo intacto.
En mi caso estos viajes astrales son menos productivos desde el punto de vista científico – filosófico – artístico, vaya, para aclararnos, lo mío es más un estado cataléptico. Y lo peor de todo es que la vuelta al mundo real es más difusa. Todavía no sé si estoy o no estoy... Y tengo lagunas de memoria...
Para acabarlo de arreglar, estoy empezando a perder el control sobre estos episodios de autismo, y de vez en cuando me pillan conduciendo... Aún así, una persona que se salta semáforos en rojo a discreción, que no respeta pasos de peatones ni cedas el paso, que cambia de carril sin avisar, hoy en día pasa totalmente desapercibida. Yo antes me preguntaba: “¿Cómo puede ser posible que las mujeres, conduciendo como conducen, tengan tan pocos accidentes?”... Ahora a mí me pasa lo mismo.
Ea, ya que hoy no hay chicha, al menos que haya postre... musical, claro está:
En mi caso estos viajes astrales son menos productivos desde el punto de vista científico – filosófico – artístico, vaya, para aclararnos, lo mío es más un estado cataléptico. Y lo peor de todo es que la vuelta al mundo real es más difusa. Todavía no sé si estoy o no estoy... Y tengo lagunas de memoria...
Para acabarlo de arreglar, estoy empezando a perder el control sobre estos episodios de autismo, y de vez en cuando me pillan conduciendo... Aún así, una persona que se salta semáforos en rojo a discreción, que no respeta pasos de peatones ni cedas el paso, que cambia de carril sin avisar, hoy en día pasa totalmente desapercibida. Yo antes me preguntaba: “¿Cómo puede ser posible que las mujeres, conduciendo como conducen, tengan tan pocos accidentes?”... Ahora a mí me pasa lo mismo.
Ea, ya que hoy no hay chicha, al menos que haya postre... musical, claro está: