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Creer es poder?
Comentarios desde el inframundo
Acerca de
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos
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Sindicación
 
Como el avestruz…
Es curioso, cuando estuve allí arriba nunca vi uno. Oí hablar de ellos, oí las historias que se cuentan sobre su manera de protección y de su nula capacidad para el vuelo. Conocí el tamaño de sus huevos y de su plumaje.
Pero nunca vi uno allí arriba.

Y ahora yo soy como él. Me estoy comportando como un avestruz. No soy capaz de afrontar el miedo, el dolor, la envidia y todos y cada uno de esos malos sentimientos que se han quedado aquí, o quizá no es que se hayan quedado aquí, es que siempre han estado aquí y ahora se están dejando ver con su mayor intensidad. Yo creo que es el calor de arriba, que los hace dilatarse y parecer más grandes de lo que son en realidad (o eso quiero creer yo).
Pero no tengo fuerzas, no me caracterizo por mi valentía, por luchar por nada. Una vez ya relaté la lucha que mantuve con un gran enemigo, y eso me dejó sin coraza, todos mis ejércitos se vieron tan menguados, que no se han vuelto a reunir, aunque lo intentaron otra vez. Y no, no tengo ganas de reordenarlos, también es verdad eso. No tengo fuerzas de verme de nuevo en medio de una lucha que no traerá más que dolor de nuevo.
Y esta vaguería, esta sensación de quietud cuando todo se derrumba es lo que me ha hecho esconderme. No tengo porque ver como se van alejando todas las cosas, mejor taparme los ojos.
La Caverna del Olvido está muy bien, pero desde dentro también se oyen las grietas que se están abriendo en las paredes del Inframundo. También se oye como rugen las aguas de la Laguna, henchidas de odio, por dejar que en ellas se bañe alguien más que yo.
Por supuesto, en la Caverna no deja de resonar el eco de las alas de mi Ángel de Luz, que va y viene, a veces buscándome y a veces alejándose, para recordarme que aún está ahí, pero que no sabe por cuanto tiempo.
Y, claro, también veo el resplandor de esa Luz. Esa maldita (y amada) Luz, que él se llevará cuando bata sus alas en pos de la libertad de este maldito Inframundo.
Por eso, no pudiendo abstraerme de todos estos sonidos y visiones, he decidido hacer como el avestruz. He cavado un agujero grande, lo suficiente para que entre mi cabeza con todos sus malos pensamientos que llegan a destiempo. Y, ahora, meteré allí todo en conjunto malos pensamientos y cabeza, cabeza y malos pensamientos; y los dejaré allí hasta que crea que todo ha pasado.
Al tener la cabeza en oscuridad, no sentiré cuando se apaga la Luz de verdad, cuando el Ángel de Luz se la lleva para no regresar nunca más (ni él ni ella). Y, cuando la saque, creeré que hay más luz fuera que abajo en mi agujero.
No he pensado en el oxígeno, que aunque aquí sea cargado, lo necesito. Pero no pasa nada, si la ausencia de este gas me provoca otras cosas, tampoco entonces sentiré la huída de mi Ángel de Luz. Quizá así, con este fin último, pueda descansar.
No es una solución muy buena, pero es lo único que he podido hacer. Es la única solución para no oír retumbar en mi cabeza todos esos pensamientos que me bombardean el cráneo hasta hacer un sonido de campanas repiqueteando en mi interior.
Cabeza en suelo, esperaré a ver que pasa.
Si no respiro, quizá no vuelva…

http://es.youtube.com/watch?v=_qJ-8VweVrg

Saludos desde el Inframundo.
 
Envidia…
Algo surca el aire estos días; no son las nubes negras de siempre. No es la densidad angustiosa del aire de aquí abajo. NO…
Es algo más grave, es algo que se posó aquí hace unos días (quien dice días dice meses porque aquí el tiempo pasa sin saber que ha ocurrido). Algo que una vez leí, cuando aún tenía ganas de hacerlo, que es malo, en la religión que algunos profesan. Pecado Capital, así lo llamaban en aquel curioso libro que tomé para leer.
Es ENVIDIA.
Flota envidia por el aire. Se respira envidia por doquier. Los Fantasmas, esos que absorben todo lo que hay a su alrededor, también han adoptado este nuevo mal y ahora tienen envidia. Envidia de que unos me hagan sufrir más que otros, envidia de que mi cabeza dé más vueltas con unos que con otros.
Mi Flor también se ha puesto envidiosa, no puedo ni imaginar como ha podido suceder eso. Pero también ha tomado un color demasiado purpúreo para como es ella. Demasiado angustioso verla así, sé que si sigue cargando tanta envidia en su savia, no será más mi Flor, sino que se transformará en algo que no llegará a conocer nunca. Y eso desbaratará mis ratos de alegría, mis descansos de mis penas.
También hay envidia flotando en la Laguna del Olvido. Es como si una pátina rosa hubiese dejado la superficie del lago sucia. Es como si en lugar de reflejar a quien se mira, reflejase a quien se desea ser. Por eso yo no me miro, porque, la pregunta es ¿quién deseo ser yo? ¿Qué vería reflejado en esas aguas, si ni siquiera sé quien soy, como para saber quien quiero ser?
Y me alejo también de esas aguas, ya no hay descanso alguno. Ya no tengo Flor, no tengo Laguna y el aire con esta envidia me está asfixiando.
Yo me estoy contagiando, también yo tengo envidia. De hecho, como dice la canción, tengo hasta envidia de mi voz, cuando la oigo salir de la garganta tan fácilmente…
Me envidio de todo y de todos. De Ella, que no sufre la envidia, que sigue allí, sentada sin esperar nada y desesperando por todo. De Ella que dejó de sufrir porque ya no siente el sufrimiento.
Tengo envidia de Él, que escapó, que dejó todo esto y no volvió. Decidí gritarle desde la Ventana, pero ni siquiera dejó ver la sonrisa perversa que a veces dejaba caer. Simplemente se había alejado tanto de aquí abajo, que ya no sabía si lo que llegaban eran mis gritos o la brisa del mar que ahora tiene cerca.
Pero tengo envidia de lo que no debería envidiar. Si quiero dejar que la Luz se apague, quiero dejar que mi Ángel de Luz se vaya, tengo que dejar de envidiar sus movimientos. A veces, cuando lo veo acercarse a la Luz, tengo envidia porque sé que la apagará con sus alas y se la llevará entre ellas, y la volverá a encender lejos de éste, mi Inframundo.
Y tengo envidia de que esa maldita Luz volverá a ser luminosa, preciosa y dará calor, allá donde el Ángel de Luz quiera encenderla, mientras que yo, seguiré a oscuras, más a oscuras aún debido a que se ha ido…
Tengo envidia de que no puedo salir de aquí abajo más, de que es época estival en vuestro mundo y aquí no habrá vacaciones.

Tengo envidia de envidiar lo envidiado por los envidiosos. Soy el alma de la envidia, soy la ENVIDIA.

Saludos desde el Inframundo.
 
Calling all angels.
No sé a quien encomendarme, los ángeles del cielo no son buenos, así que he decidido pedir ayuda a mis ángeles caídos.
Voland, dónde estás? Sabes cuánto te necesito? Sabes cuánto espero el abrazo que me debes?
Memnoch, sé que te debo una visita. Que me ofreciste un hombro donde llorar y yo no pude tomarlo. No tengo fuerzas para levantar tanto la cabeza como para que llegue a posarse en tu hombro.
Dónde estoy yo? Qué ha sido de mí?
Estoy agotando todas mis fuerzas por luchar por o contra un Ángel de Luz que no lo merece; estoy luchando por mantener una Luz encendida que no hace más que dañarme, y ahora ya no tengo fuerzas.
Tengo que buscar refugio en algo. Me hundo en algo que no entiendo, no puedo creer que ahora, que la brisa entraba por la Ventana, sea cuando peor respiro, cuando peor me siento. Y, lo más gracioso, no encuentro el motivo.
Necesito gritar, pero no me sale la voz. Necesito llorar, pero las lágrimas abrasan.
Nada, nadie, ningún motivo, se merece esta situación.
Necesito huir de mí. Dejarme atrás allí, en la Roca, y evaporarme de mí. Necesito dejar un rato el pesado lastre de mi cerebro.

Serán posibles los viajes astrales? Quiero un billete de ida. Ya pensaré en la vuelta cuando esté de viaje. Allí habrá playas?

Saludos desde el Inframundo.

 
Tres años…
Ya no recuerdo como fue, si alguien me incitó o simplemente necesitaba escribir.
Cuando empecé nunca creí q sería de continuo y, mucho menos, q alrededor de las letras se generaría un mundo paralelo al real y a la vez tan real como el paralelo.
No pensaba que tuviera lectores, salvo los que me animaron a escribirlo. Ni pensaba, mucho menos, hallar tan buenos lectores.
Los Fantasmas, se han ido yendo y viniendo otros nuevos. Esos nunca se irán.
El Inframundo se ha ido amoldando a mis paseos y caminares varios. Lo q nunca creí es que llegara a ser motivo para una posible imagen que me han sugerido, y que si es cierto, dejaré ver a quien quiera. Gracias, de antemano, a quien me lo ha sugerido. No es un último descubrimiento, pero sí un último enlace.
No pensaba tampoco que las cosas fuesen tan rápidas, pero es así. Han pasado tres años desde que compré este cuaderno nuevo; desde que cogí la pluma y me puse a escribir un diario irreal de cosas que pasaban realmente.
Tres años desde que los fuegos del Inframundo comenzaron a arder conmigo dentro, desde que comenzó este trabajo de Cancerbero.
Pero bueno, han sido tres años curiosos, los altibajos no han dejado de estar. Pero eso es la vida no? Subir en una noria para que luego bajemos a la tierra para ver como son las cosas a pie…

Por estos tres años de comentarios, gracias a todos los que pasáis, a todos los que comentáis y a todos los que no comentáis pero pasáis. Gracias a todos desde aquí abajo.
El Inframundo seguirá el tiempo que pueda, pues esto es atemporal. Así que, como siempre, bienvenidos todos.

Saludos desde el Inframundo.