logotipo

img_google
Creer es poder?
Comentarios desde el inframundo
Acerca de
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos
Free counter and web stats
Sindicación
 
La huída…
Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón,
yo lo soy y no me importa
confesar que más que nadie,
pero aquí quién no es cobarde por amor...

He vuelto a hacerlo, he vuelto a salir corriendo y he huido. No podía soportarlo más. A veces, el silencio es más doloroso que los eternos gritos de los Fantasmas; y el silencio ensordecedor (si se me permite la incongruencia) que había en este nuevo Inframundo, me estaba matando. Aturdía mis tímpanos el no sentir ningún lamento, ningún quejido ni ninguna protesta. No era eso a lo que me había acostumbrado y era, por tanto, tan anormal, que me estaba matando.
Quizá me haya vuelto masoca, quizá me guste que me griten, que traten mal o que, simplemente, no sea valorado el trabajo de Cancerbero, que durante tanto tiempo estuve realizando. Pero no podía seguir en este nuevo Inframundo.
Y salí corriendo, como un alma que trata de huir de este maldito Infierno, corrí. No sabía la dirección, no tenía ningún sitio al que dirigirme, pero salí corriendo. Quería huir y esconderme en algún lugar donde nada ni nadie pudiese encontrarme en mucho tiempo.
Huía de lo de siempre y de lo nuevo. Huía incluso de mí. Pero no pude escapar de esto segundo. Mi cabeza trabaja más rápido que mis propios pies, y cuando llega mi cuerpo, mis pensamientos hace rato que están allí, pues ellos van con alas.
No podía dejar de dar vueltas a cientos de cosas. Todas eran cosas pasadas, no deberían de volver. Pero todo vuelve, es como el río de Heráclito, todo vuelve, aunque no sean las mismas aguas. Pero sí el mismo cauce; no por ello debería de doler menos??? Pues no; o no al menos en mi caso.
Era difícil huir de uno mismo, salir corriendo y dejar el pasado que caminase en sentido completamente opuesto. Pero, como ya he dicho, mi cabeza es terca y recuerda todo cuanto no debería hacer…
Y la imagen… Es cierto que una imagen vale más que mil palabras. Y la imagen de Él sobre el recuerdo de Ella, no hizo más que empeorar las cosas. Ella, siempre Ella, me acompañó hasta los confines hacia los que corrí. Ella era mi única y solitaria acompañante, pero pesaba su lastre de dolor. Y, cuando por fin, paramos en esta huída y volvimos a recaer en el antiguo lugar donde se abría la boca del Inframundo primario, apareció Él. Él con todo su esplendor, con su desdén hacia Ella, con su mirar hacia otro lado para hacer con que no la veía.
Y Ella sufrió, el dolor caló su alma y, como no tenía con que pararlo, me llegó a mí. Su dolor se ha quedado dentro de mí y no sé como sacarlo. Sólo pude hacer una cosa. Me dejé caer de nuevo a mi antiguo Inframundo y allí me acurruqué. Entré en la Caverna del Olvido, me hice un ovillo y allí me quedé tiempo indefinido (no recuerdo como medir el tiempo en vuestro horario). Sólo sé que la arena de los tiempos, de mi eterno reloj de arena, había ya caído entera, cuando abrí los ojos y sentí la punzada de su dolor.
Quería bañarme en la Laguna y dejarlo allí, pero no era mío. Así que mi deber era seguir cargando con él.
Con ese dolor y con el de saber que ciertas luces las he apagado yo a sabiendas. Pero el hecho de quedar a oscuras, aunque la luz la haya clausurado yo, duele y mucho. Nunca se ha de tapar el sol, aunque sea con una lágrima, pues luego no puedes volver a encontrarlo. Yo, como siempre, asustándome de la claridad; obstruí la luz que me iluminó durante algún tiempo y, de nuevo con miedo, no quiero volver a encenderla para que no me duela más la oscuridad. No sé como lo hago, pero siempre termino actuando mal.
Nunca llego a la hora apropiada, o pronto o tarde, cuando ya no queda nada…

Saludos desde el Inframundo.
 
Fuera de lugar.
Tras pasar a un nuevo año, sin dar señales de vida (o de la Muerte), es cierto, he vuelto a encontrarme fuera de lugar.
El cambio de Inframundo no ha sido como esperaba. No es que haya sido un desplazamiento a izquierda o derecha del lugar que estaba. Ha sido como caer un poco más abajo.
Ahora la oscuridad es mayor y el aire está más denso, aún, si cabe. No sé que es lo he de hacer aún, pues no oigo Fantasmas ni gritos por ningún lado. Mi Flor, aquí, no está muy visible, pues el ambiente no deja que se vea nada con claridad.
El llegar a mis lugares antiguos, a los que llegué a coger cariño, por la costumbre; ahora me es más complicado. Tardo infinidad de tiempo, aunque tiempo es lo que tengo (todo el que Zeus o cualquier otro dios quiera darme). Pero ahora me cuesta más ir allí porque no me apetece hacer el largo camino.
Quizá es por eso que me encuentro fuera de lugar, quizá es por eso que no sé donde me hallo. Pero, ¿será para siempre esta sensación? Son muchos los lustros que llevo vagando por el Inframundo y nunca había sentido esta sensación. No sé si es la falta de oxígeno o el olor distinto que he encontrado, pero no estoy en mi lugar. Será por eso que no consigo encontrar una roca dura donde dormir que me guste. No he visto ninguna cueva que se asemeje a mi Cueva del Olvido, donde meterme para recapacitar y poder escribir unas líneas.
Quizá sea por eso que mi Flor parece apagada, casi imperceptible.
Incluso, sorprendentemente, echo en falta los gritos de mis antiguos Fantasmas. A veces, en el silencio que aquí me embarga (de momento), me parece escuchar sus gritos y me alegra volver a sentir esa sensación de control sobre ellos.
Tal vez sea el momento de salir a pasear por mi nueva parte del Inframundo, para ver si encuentro lugares donde pueda reconfortarme, pero no tengo las ganas suficientes. No me gusta sentir esto y necesito, casi a cada rato, oír voces que me recuerden a mis antiguo Inframundo, ese que ya tenía casi adaptado a mí. Ese que casi me había llegado a gustar, aquél que tanto odié en un momento, ahora es el lugar del que creo que me equivoqué.
Pero todo esto es debido al cambio. Quizá dentro de unos días (o lustros, o lo que sea) no sea tan malo después de todo. No sé si llegará el día, pero espero que así sea…
Mientras tanto, sigo fuera de lugar y sin conexión al exterior. A ver si empiezo a tener más comunicación y consigo no dejar crecer tanto las telarañas.
Mientras esto ocurre, seguiré por aquí, aunque tarde en escribir…

Saludos desde el Inframundo.