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Creer es poder?
Comentarios desde el inframundo
Acerca de
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos
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Sindicación
 
Pesad promesas con juramentos y pesaréis la nada.
Promesas y juramentos, ambos son aire, son impulsos que nos salen de la boca cuando queremos ser firmes en nuestras decisiones. Pero, ¿hasta cuándo duran esas promesas? ¿Hasta cuándo esos juramentos?

Ha vuelto a llegar el otoño, ha vuelto a cubrirse el cielo (aquí también se ve el cielo, aunq sea por una pequeña ventana) de nubes, de hojas se llenaran las calles, aunq yo no sienta su tacto bajo mis pies.
“Hoy me perdí en mil recuerdos q no dejan dormir, cuanto veneno. Para sonreír son malos tiempos, otoño ya está aquí cuantos tormentos. ¿Dónde coño te escondes felicidad? Los lunes de Octubre ¿dónde estarás? ¿Dónde coño te escondes felicidad?, me condenas a Muerte de soledad.
Para caminar valen los sueños y no me quedan más, llévame a hombros. Es tarde ya para tus besos, fui perro para ti no quiero huesos.
¿Dónde coño te escondes felicidad, los lunes de octubre donde estarás? Donde coño te escondes felicidad, me condenas a muerte de soledad” (La Fuga).
No sé porque, al mencionar el otoño me vino a la cabeza esta canción.
Pero al menos la felicidad, en pequeñas dosis ha llegado al Inframundo. La flor sigue creciendo, el agua de la Laguna sí que le sirve de alimento. Y mis lágrimas a veces tb le sirven de alimento. Al fin y al cabo, llevan muchas sales.
Y el ángel caído ha vuelto al Inframundo. Voland, la promesa que te hice (¿o fue una apuesta que hicimos?) quizá ya la haya olvidado. Quizá realmente lleves tú razón y termine volviendo al Desconcierto por la peor puerta, por la puerta primera. Pero si es así tendrás que volver al Inframundo a por tu recompensa. Esa cena que debe pagar el perdedor, q en este caso seré yo. Te recuerdo la dirección: Calle Soledad, sin vistas al mar, donde nunca pega el sol ¿Y después desaparecerás, me odiarás por haber hecho lo q no debí hacer nunca?
O quizá sea mejor no salir del Inframundo, quizá sea mejor no subir a la superficie, tan lejana ella además y no ver lo que puede ocurrir.
O quizá lleves razón y deba subir a la superficie sin avisar al resto del mundo q el dios de la Muerte camina por sus calles. Sólo caminar sin q ellos lo sepan, sin q sepan q he subido por unos días, sin q pase nada distinto en sus vidas a cualquier día normal.
Pero no sé que hacer, el Inframundo se va condensando. Se van haciendo más pesados los días y más largas las noches. Se hace pesado pensar, pues pesan, a veces pesan los pensamientos. Te hunden hacia el suelo y sólo quieres quedarte ahí, en el suelo, viendo el tiempo pasar y a la flor crecer. Pero no, a ella tampoco le gusta verte todo el día así, pues ella tb cierra sus pétalos en según q ocasiones. “Vine aquí a alegrarte”, parece decir; “así q levanta, camina, sigue con tus fantasmas; al menos haz eso”. ¿Eso es lo q ella dice o es lo q quiero creer q me dice para animarme a levantarme?
Sólo darte las gracias a ti, mi bella flor, por alegrarme las horas malas del Inframundo, por estar ahí, escuchando sin más, por crecer feliz. Por verter tu perfume al Inframundo.
Y tb gracias a ti Voland, por ser ese ángel caído con tanta capacidad para la escucha, por hablar con uno de los peores dioses y aguantar sus tardes negras. Por ayudar con tus palabras coherentes a mi elección en el camino al Desconcierto y por ese yogur de aloe vera que esperaré siempre, pq es una perfecta excusa para quedar a tomar un batido de chocolate, que realmente ese sí se ve. Es increíble como un dios (mortal) puede ser amigo de un ángel (aunq caído) y que no salga huyendo. La verdad q me sorprende (muy gratamente) tu amistad.
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Fer, gracias por tu visita a mi pequeño Inframundo, pero sigues dibujando el aire en otro lugar, lejos de este pequeño espacio del Inframundo.
 
Un solo día en la vida vale más que mil recuerdos
Y bien es cierto, ayer fue uno de esos días en q los recuerdos se olvidan, o bien generas nuevas imágenes en la corteza cerebral, para sustituir a las ya antiguas.

Ayer, paseando por el Inframundo, me sentí como El Principito, cuando encontré una bella flor creciendo en la tierra oscura, pobre y desalinizada de aquí abajo. No era tan grande como la de él, pues la mía no ocupaba todo el Inframundo (y la suya sí ocupaba casi todo su planeta) pero era preciosa aun así.
La miré varias veces, pues quería asegurarme q no era el hecho de q deseara ver algo bello en este lugar lo q me hiciese creer q justamente, en ese lugar, había aparecido una Passiflora caerulea (la flor del paraíso aquí?, el mundo se está volviendo loco). Pero después de mucho observar vi q sí era cierto, estaba allí, creciendo libremente, con sus zarcillos tratando de trepar por nosé q pared, resbaladiza, pero ella se agarraba fuertemente, perfumando el aire retenido de este sitio e iluminando los tristes recodos del paseo negro.
Decidí cuidar de ella, decidí q ese pequeño ser vivo q había decidido instalarse aquí seguiría siendo vivo. Pero me encontré sin nada con q regarla, pues el agua es escasa aquí y no recordaba bien el camino a la famosa Laguna. Además no sabía si esa agua sería la apropiada para una flor del paraíso.
Y entonces lloré, mis lágrimas brotaron por no poder regarla, por miedo a q ella, q había decidido venir aquí, a alegrar los días tristes del dios de la muerte, debería morir y no pq yo lo quisiese. Pero mis lágrimas resbalaron por las mejillas y fueron a caer a sus curiosos pétalos, a sus bellos colores morados y ella supo agradecerlos.
No fue algo q se observará a simple vista, pues las plantas no son tan expresivas como los humanos (aunq algunos humanos podrían tomarse por plantas si por expresividad se tratara) pero ella se conformó con esas lágrimas para ser satisfecha en ese momento. No era suficiente para siempre, pero podía, tras ese pequeño consuelo, buscar agua en algún lugar de los q aun desconozco de este maldito subterfugio.
Así q decidí seguir caminando y volví a encontrar mis pasos, volví a encontrar mi maravillosa Laguna del Olvido y pensé en coger agua de allí. No sé como llegué de nuevo allí (he vuelto a perder mis pasos entre mis pensamientos), pero sé q lo encontraré más a menudo ahora q necesito sus aguas, pues no sé pq ella aparece siempre q es necesaria.
Y volví a zambullirme, aprovechando su aparición (pues siempre es bueno descargarse de tristes momentos). Y tomé agua para mi bella flor.
Esto tb le ayudaría a ella a no pensar en q lugar estaba, pues sus aguas sirven para olvidar malos momentos.
Y esta flor aliviará mis días, esta flor será mi alegría, a ella cuidaré siempre q pueda.
Y así fue como este día valió más q mil recuerdos, como un solo día hizo posible volver a ver la sonrisa en Thanatos, oscura, pero sonrisa al fin.
Saludos desde el Inframundo.
 
Y llorará.
“Recordará q en aquel banco sus iniciales yo grabé, en una noche de verano, después de un largo atardecer.
Y llorará, y llorará, sus recuerdos aún podrán más (...) porque el tiempo le hará recordar”©Fer.

Bueno, ahora ya tienes tú propio post, no tienes excusa ni tienes pq recriminarme q no te escribí nada. He de reconocer q esté estribillo me parece precioso, pero no todo el mundo tiene esos recuerdos tan clavados.
Es cierto, el tiempo siempre te hace recordar, pero a veces es tan doloroso recordar q, como tú bien dices, se termina llorando.
Pero, dónde van los recuerdos q borramos? Dónde quedan anclados los recuerdos q
desechamos pq no queremos verlos, pq nos causan dolor?
Esos recuerdo son los q hieren cuando vuelven sin ser invitados, esos recuerdos son los q hacen q el Inframundo se llene de fantasmas, esos recuerdos son aire, pero en el cerebro se convierten en imágenes nítidas, en dolorosos momentos.
Los buenos recuerdos tb nos hacen llorar a veces, de felicidad en ese caso. Y esos vienen siempre q nosotros queramos llamarlos pues esos son más dóciles, más manejables. Pero de tan manidos q tengo mis pobres, tristes y escasos buenos recuerdos, apenas sí me resultan buenos. Sólo me resultan recuerdos, vagos, pues los malos siempre ganan.
No es bueno vivir de recuerdos, pero q otra cosa puedo hacer, si aquí abajo ya no hay nada nuevo? Si ya nada es digno de quedar como un recuerdo en mi futuro posterior. Todo es lo mismo cada día, no hay nada insólito en la vida de este lugar, todo se queda en vagar, pasear por esa realidad imaginaria q mi Nada me creó. Llegar a la caverna, pasear por las puertas y ver, muy de vez en cuando, el precioso Lago. Así q sólo me queda vivir de recuerdos, esos q me hacen vislumbrar q en otro tiempo tuve vida, fui mortal, fui feliz y nada ni nadie me robaba mi ser.
Si no ahora, custodio de estos fantasmas, deidad de las tinieblas, el caos. Eso es lo q queda tras no poder crear recuerdos y sólo vivir de ellos.
Espero q te haya gustado mi dedicatoria (ahora sólo queda q lo leas).
Va para ti Fer, para q no me digas q no te escribo nada.
Saludos desde el Inframundo.
 
Necesito q respires tú por mí.
“Yo te recuerdo cariño, mucho fuiste para mí, siempre te llamé mi encanto, siempre te llamé mi vida, hoy tu nombre se me olvida.
Se me olvidó q te olvidé, se me olvidó q te dejé, lejos, muy lejos de mi vida. Se me olvidó q ya no estás, q ya ni me recordarás, y me volvió a sangrar la herida. Se me olvidó q te olvidé y como nunca te encontré entre las sombras escondida, y la verdad no sé pq se me olvidó q te olvidé a mi q nada se me olvida.”


Existen volcanes aquí abajo? Algo q pueda estallar por el inframundo? Pues no lo sé, es probable, pues la atmósfera hoy es densa, nítida, apenas si vislumbro el suave flotar de mis fantasmas, apenas si escucho mis pensamientos martilleando constantemente.
Me cuesta respirar y necesito q respires tú por mí. Necesito un hálito de aire, necesito salir y ver un hueco en este inframundo.
Me encaminé hacia las tres (¿?) puertas para ver si por allí, escapándome al Desconcierto, podría allí respirar. Pero para mi desgracia (o quizá fue fortuna, nunca se sabe q es mejor) la primera estaba completamente cerrada. La segunda cedió al empuje, pero no se abrió del todo, alguien la había trabado desde dentro. Es q ni siquiera al Desconcierto puedo ir sin q me lo impidáis, malditos fantasmas?. Y la tercera, la misteriosa, la recién aparecida, q decir de ella? Apenas sí es otro fantasma más de mi inframundo, apenas si es una puerta. Q ha pasado para q te vayas, bella puerta?
Así q no podré ir al Desconcierto, no podré ir al Lago, pues no encuentro mis pasos. No puedo ir a ningún lugar y me asfixio.
Necesito q tú respires por mí. Pero quién eres tú? Quién se va a dignar a bajar aquí para respirar por ti?
Bueno al menos, gracias a este inframundo, sé q mis fantasmas me han dado un papel protagonista en sus sueños. Pues ellos, q son aire, son nada, q respiren por mí. Ellos q no pueden sufrir más, q respiren mis penas, q yo voy a dejar a mis pulmones q descansen.
¿Cuánto aguantará el dios de la muerte sin respirar? Es igual, la eternidad siempre será larga, puedo contar tranquilamente.


Necesito q respires tú por mí y poder arrodillarme.

Saludos desde el inframundo.
 
Extraño no seguir desando los deseos
Hoy no hablaré del Inframundo, o no directamente. Hoy, no sé porque motivo, causa o razón, me apetece hablar sin más. Hacer un soliloquio egocéntrico que hable de mí. Algo que no es habitual en mí y algo que espero disculpéis.
Es extraño. Hace tiempo que caí aquí abajo, ya hace un año (como pasa el tiempo cuando no lo miras, pero cuando te das cuenta has visto pasar demasiadas noches, demasiados momentos oscuros que no has contado en conjunto; pero cuanto pesan todos unidos); y sé perfectamente porqué caí. Sé quien abrió el agujero; apenas si vi como cavaba el agujero, apenas noté sus obras de ingeniería; pero cuando ya era lo suficientemente grande para que me deslizara por él, lo dejó al descubierto y yo me dejé caer. Tampoco opuse resistencia.
Y ahora es extraño, no hay rencor, no hay reproches, no hay nada. Es extraño no seguir deseando los deseos. Pues durante muchas oscuridades (las noches que antes tenía arriba, en el mundo) pedía que vinieras, que volvieras a hacer de Arquitecto y me hicieras una escalera que me elevara de nuevo al mundo. Durante muchos resplandores ilusorios (mis anteriores días), esperaba tu visita a mi ventana que daba al mundo exterior. Y nunca pasó. Sólo pasó el tiempo. Pasé tanto tiempo esperando que pasase algo, que no me di cuenta que lo único que pasaba era mi vida.
Pero ahora, es ahora, cuando ya no hay ningún sentimiento hacía ti. No siento dolor, se ha entumecido todo dentro de este pecho dolorido. Ya no siento reproche, no. Nunca te odié, así que no existe odio. Y ahora, que ya no tengo deseos de esa escalera es cuando me la tiendes, es cuando la has construido en perfecto mármol de Carrara, en caracol, estupenda. No muy firme, bien es cierto, pero escalera al fin.
Y ahora que te has vuelto a asomar a esta mi ventana del exterior, sólo quiero saludarte, pero no quiero salir por ella. No quiero y eso es lo que me duele ahora.
Estoy aquí abajo y, triste Thanatos, te has acostumbrado tanto a tus fantasmas, tus oscuridades, tus cuevas del Olvido, los lagos misteriosos y las 3 (¿?) puertas que ya no deseas nada.
No hay rencor, insisto, pero no hay nada.
No debo salir, no ahora. ¿O quizá no quiero? ¿Quién te entiende a ti?
Trate de alzar la cabeza por un momento por aquella ventana y el aire me hinchó los pulmones. Aire fresco, límpido, sin fantasmas ni falsos recuerdos. Pues todavía hay falsos recuerdos que añoran lo que no pasó, todavía guardas mis secretos y los tuyos guardo yo.
Pero no debí sacar la cabeza, pues todo me pareció irreal. Ese mundo no lo había visto yo, o no lo recordaba yo. Sólo deseaba volver a mi Inframundo; a esa oscuridad que tú creaste y que ahora quieres hacer desaparecer.
Ahora, Arquitecto-Constructor, es tarde. Gracias por tu escalera, pero llega muy tarde. No es rencor, no es odio; el problema es que no es nada. No deseo nada. No quiero nada.
Saludos desde el Inframundo.
 
Hoy hace un año
Exactamente un año. No es conmemoración de aquel horrible día en el q cayeron las torres; aunque sí se desmoronaron algunas ese día del año pasado.
Todo pasó de repente, se abrió un agujero en el fondo del piso, se vio el infinito al fondo. Sólo una gran boca de oscuridad q quería q entrara. Alguien hizo ese agujero, quería coronarme como el dios Thanatos y lo consiguió. Al cerrar la puerta tras de sí, decidí lanzarme a aquel agujero.
La caída no fue dolorosa, sólo un mero tránsito, en un túnel en el q fui conociendo a los fantasmas q me acompañarían.
Lo peor fue la llegada, el asimilar q estaría aquí, en el Inframundo por un tiempo indefinido; pq, cuánto es una eternidad? En q medida de tiempo se toma? Cuántos segundos, minutos u horas? El estar aquí, al principio, dolía. Ahora me acostumbré.
Sólo me dejé caer; hoy, ya tras un año, me he dado cuenta q debí de decir muchas cosas. No abras ese agujero, no dejes q me lance a él, no me dejes gobernar el reino oscuro, no me dejes caer.
Pero no lo dije, sólo cerró y yo me lancé al vacío agujero. Al sin saber, a estar con mi amiga la mala suerte y mis “amados” fantasmas, a saludar a mi Nada.
Hoy, el día gris q apareció desde la ventana q da al mundo exterior de este inframundo, me ha hecho recordarte. Me ha hecho saber pq bajé aquí. Hoy hace un año y ya no te llamaré, ya no volverás a verme jamás, mis huellas en el parque se borrarán.
Hoy me acordé de esta canción y me ha traído a la cabeza tu imagen. Hoy te la dedico a ti, mi “empujón” al vacío. Ya nada hay q reprocharte.
“Yo te di, te di mi sonrisa, mis horas de amor, mis días de sol, mi cielo de abril.
Te di mi calor, mi flor, te di mi dolor, te di mi verdad y yo te di lo q fui.
Te ofrecí la piel de mis manos, mi tiempo mejor, mi humilde rincón, mis noches sin ti, mi vida y mi libertad y un poco de amor. Lo poco q fui, mi amor, lo poco q fui.
Y tú te vas, q seas feliz, te olvidarás de lo q fui, y yo en mi ventana veré la mañana vestirse de gris.
Yo te di la luz de mis ojos, mis horas de miel, mi llanto de hiel, mi respiración, la luz de mi amanecer, mi leña y mi hogar, el canto de mi gorrión y un poco de pan.
Y tú te vas, q seas feliz, te olvidarás de la q fui, y yo en mi ventana veré la mañana vestirse de gris.”

Saludos desde el inframundo.
 
Y de repente, la Nada.
Así, sin avisar, sin q nadie ni nada le invitase a pasar, ella se alojó en el salón. Tomó asiento y mulló bien el cojín, para ponerse cómoda durante quien sabe cuanto tiempo.
La Nada había venido a quedarse, a caldear las noches frías de invierno y a refrescar los largos días de verano. La Nada había decidido ser su mejor amiga, su fiel compañero, su almohada en noches oscuras y su sonrisa en tardes de alegría. La Nada se iba a quedar para siempre.
Así q decidió habituarse a ella. Paseaba sobre un lecho de hojas imaginarias, pues ninguna cosa existía ya a su alrededor. Todo había sucumbido bajo la sombra de Ella, la gran Nada, q todo lo cubre, q nada deja fuera de sus manos.
Toda realidad circundante era una neblina borrosa, algo q antes existió, es cierto, pero q ahora no se podía tocar. Era como ver la antigua vida desde un espejo, desde un escaparate gigante en el q todos los demás parecían felices.
La Nada, sin embargo, sabía hacer bien su trabajo. Toda esa realidad ficticia era muy palpable; realmente parecía como si sí q estuviera en el mundo real, como si realmente todo lo q hiciera tuviera un valor.
Pero al llegar a su hogar después de un día viendo ciudades, calles, personas, tan nítidas como reales, la Nada saludaba desde su acomodada posición. Le sonreía y le hacía un hueco en el sillón: “ven, siéntate junto a mí, cuéntame q creíste hacer hoy y con quien soñaste q hablabas; hablábame de tu falso día a día.
Pobre de ti, no ves q yo gobierno tus días, no ves q yo decido q has de hacer? Sólo ten fe en mí, pues yo nunca te abandonaré, yo soy tu compañera implacable, tu último descanso, tu letargo infinito. Pues yo soy la Nada.”
Y así fue pasando sus días, viviendo en ningún sitio y hablando con cientos de nadies, haciendo vida de algo cuando en realidad su vida era de La Nada. Ya no sabía si venía o si debía ir, lo único q quería era un lugar donde dormir, miraba para adelante, miraba para atrás y siempre se encontraba fuera de lugar. Sólo era en sueños cuando La Nada no podía entrar, eran las cerraduras más fuertes, sus dos párpados custodiando sus sueños. Y vivía en sueños y moría en vela.
Y así es como se convirtió en fantasma, así moró por el reino de las sombras, hasta q la sombra absoluta, la Nada desapareció. Pero allí abajo, ya no importaba q la Nada se hubiera ido, pues allí abajo sólo era un fantasma más. Y ser inerte, sólo memoria, sólo recuerdo, sólo aire, sólo NADA.
Saludos desde el inframundo.
 
Lo fatal
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
Y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
Pues no hay dolor más grande que el dolor de se vivo,
Ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
Y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
Y sufrir por la vida y por la sombra y por

Lo que no conocemos y apenas sospechamos
Y la carne que tienta con sus frescos racimos,
Y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
Y no saber a dónde vamos,
Ni de dónde venimos...!

Rubén Darío

Bueno, de nuevo gracias Voland por la poesía; y gracias tb por regresar al infierno q ya empezabas a olvidarte de este pobre dios.
Y ciertamente, q dichosos ellos q no sienten nada. Pero tb es cierto q no podríamos ser nada sin nuestros sentimientos. No es precioso poder sentir amor hacia alguien o sentir una emoción enorme cuando algo te gusta?
Los sentimientos son un arma de doble filo. Podría ser interesante poder elegir cuales sentimientos quieres tener y cuales no. Cuales te agradaría sentir y cuales no tendrías nunca cerca. Pero eso no nos dejan hacerlo, aun no aquí.
Malditos sentimientos, a veces podría pararse el mundo, dejar de girar, para q recapacitemos en calma. Pero por nadie se para el mundo, así q no pienses en bajarte en marcha, pues sus movimientos de rotación son abismales.
Ser y no saber nada, q gloria, ser y no tener consciencia de ello, solo ser. Pero q sientes tú, maldito Thanatos? Tú q velas por el sufrimiento de las almas, realmente sientes algo en ese témpano de hielo q tienes por corazón? Pues aunq suene a incongruencia, en el fondo del inframundo, rodeado de llamas, posees un pedazo de hielo q nunca se deshace; es muy curioso.
Y pq pensar en sentimientos y en corazón? El corazón sólo es una bomba, un músculo estúpido q late y nada más. Sería más cuerdo hablar de cerebro y sentimientos, pero no somos tan viscerales. Así q pobre músculo inútil, seguirás sufriendo los achaques de los sentimientos. Seguirás siendo sometido a torturas por nuestros sentimientos. Te compadezco pobre corazón, aunq no tanto al mío, pues ese ya no siente.
Saludos desde el inframundo.
 
Sólo ha sido un sueño.
Todos los días no son iguales aquí, por fin lo he descubierto.
Ayer, caminando, no sé cuanto lo hice la verdad, pues mis pies no notaron cansancio hasta el final; descubrí una parte del Inframundo q no conocía.
Resulta q aquí abajo tb hay un rincón reservado a las descargas emocionales. Es curioso, es un sitio q no conocía y q debe ser bastante visitado por mis fantasmas, donde a veces descargan sus sentimientos y vuelven más ligeros.
Esta Laguna del Olvido, donde me encontré mirándome, es un sitio precioso (si eso se puede aplicar a cualquier sitio de este reino). Las aguas reflejan la negrura del ambiente y el agua estanca, parada, con un ligero oleaje, tan oscura como todo aquí, es un remanso de paz.
Me zambullí de lleno, no podía evitar la atracción q esas aguas causaban en mi. Y allí estuve largo rato. Me sentía flotar libre de pesos, libre de tristezas, libre de todos mis fantasmas, pues ellos tb nadaban por allí. Fue una gran tarde, sí, toda la tarde estuve allí.
Pero al salir, el camino de vuelta al centro del Inframundo, el camino de vuelta a mi “vida” fue arduo, tortuoso y difícil. No quería volver, quería estar allí siempre, sumergiéndome en esas aguas. Pero nada es lo q parece aquí abajo.
Los fantasmas tb vinieron conmigo y con ellos los pesares. Todo vuelve a su sitio cuando sales de la Laguna. Sólo ha sido un sueño, sólo se ha parado el reloj, por unos momentos, dejamos atrás la razón. Huyendo de las pesadillas, me dieron valor, pero ha sido un sueño, q ya terminó. Todavía hay falsos recuerdos, q añoran lo q no pasó, todavía guarda mis secretos, los q dejé allí flotando.
Y es q todo vuelve a ser igual. El Inframundo gira sobre su propio eje y vuelve al mismo sitio una y otra vez.
Incluso, de camino a mi lugar habitual donde yo moro, volví a ver las tres puertas. Las q resurgieron de sus cenizas después de la desaparición. La primera volvía a estar tal como antes, la segunda estaba entreabierta, invitándome a pasar; mas la tercera, estaba difuminada, como si estuviera en trance de volver a desaparecer, tal como apareció.
Fue otra punzada más, otro dolor más q añadir a los q carga en su espalda este dios.
Espero encontrar los pasos a esa Laguna alguna vez más, pero parece como si el camino a ella apareciera y desapareciera a su antojo, como lo hacen las puertas u otras cosas en este maldito Inframundo.

Saludos desde el inframundo.
 
Todo el mundo quiere ser una gota mejor.
Sé q esta frase no es mía, ya parafraseo hasta a los anuncios. Pero me parece un slogan genial. Pues, ¿quién no quiere ser una gota mejor? Y cada día, gota a gota, conseguiríamos ser buenos, mejores, o quizá sólo ser (es mi caso, no hablo por nadie más).
Mejorar el carácter, mejorar el ánimo o mejorar Zeus sabe el q, pero siempre hay algo q mejorar.
Q mejorar en un cuidador de almas? En un dios maldito? Pues la verdad es q no lo sé, quizá sólo mejorar para poder mirar al sol, mejorar para ser alguien, mejorar...
No creo q haya nadie perfecto, pues todos hemos de mejorar algo. Quizá encontré lo q he de mejorar. Mi TERQUEDAD. Terco cual mula, Thanatos, lucha contra las puertas del inframundo; ¿pq quieres volver al desconcierto? ¿pq no te quedas en la Cueva del Silencio? ¿pq eres tan terco?
Todo, a base de insitir, duele, cansa y aburre. Todo es repetitivo aquí abajo, pues no hay nada nuevo q incluir en el quehacer diario. Y tampoco sirve de nada culpar a nadie del número tan elevado de almas y viejos fantasmas q has de cuidar. Pues has creado tu reino, y ellas bajan allí por ti invitadas.
Creen tantas personas q sentir muy vivamente y no digamos padecer, y atormentarse, las hace ya buenas y merecedoras y les otorga derechos (suerte q tú elegiste todo lo contrario Thanatos; suerte q tú bajaste a tu reino, donde nadie te va a otorgar ningún derecho, pues no has de tenerlos, triste Dios). Y q han de ser compensadas por ello incesante e indefinidamente (o condenadas, q tampoco es tan malo cuando te acostumbras a la tristeza y soledad), hasta por quienes no inspiraron su sentimiento ni causaron su sufrimiento ni tuvieron q ver en uno ni en otro, para esas personas la tierra entera les está siempre en deuda, y nunca se paran a pensar q el sentimiento se elige o q en él se consiente, eso como mínimo, y q casi nunca viene impuesto (ves como no puedes ser tan terco Thanatos? Deja ya de empujar la(s) dichosa(s) puerta(s) pues nunca se penetra a la fuerza en puerta ajena), o el destino no se mezcla; q uno es tan responsable de él como lo es de sus enamoramientos, en contra de la general creencia q declara y repite la vieja falacia a través de los siglos incansablemente “es más fuerte q yo, no está en mi mano evitarlo”; y q exclamar “es q yo te quiero tanto” como explicación de los actos, como coartada o disculpa, debería ser contestado sin falta con la frase que pocos se atreven a soltar aunq sea la justa cuando el querer no es correspondido y quizá también cuando lo es, “y a mí q me cuentas, eso es sólo asunto tuyo”. Pero aquellos pocos q la dicen, hieren. Y q además a veces hasta la desdicha se inventa (es lo q ocurre contigo Thanatos? Te has inventado tu propia desdicha? Es una de las cavernas ocultas q aun no has ido a visitar en este inframundo tan grande?).
No, nadie está obligado a ocuparse del amor q otro le tiene ni aún menos de su abatimiento o despecho, y sin embargo reclamamos atención, comprensión, piedad y aun impunidad por algo q sólo incumbe al q lo experimenta. Suerte q la atención es algo q tú nunca has querido, verdad?. Y no reclames esa comprensión, pues no has de tenerla. En verdad Thanatos, hay algo q tú puedas reclamar? Sólo el silencio, ese silencio es tuyo. El silencio q otorga paz a este reino tuyo. El amor es un sentimiento q no ha rozado nunca las enormes puertas del inframundo, y q nunca pasará cerca de ellas. Como si no querer a alguien o dejar de hacerlo fuera algo contra ese alguien, contra el q sí quiere o continúa haciéndolo, una maquinación o una represalia, una decisión para perjudicarlo, cuando justamente jamás es eso.


Y es q de tanto privar (de felicidad a las almas y a mi, de libertad a los no adecuados o a los q no querían perderla, de risas, gestos o formas a los fantasmas) me he privado de verte. Y borracho de lunas me he bebido mi suerte y ya no hay forma de recuperarla, la suerte se marchó cuando esas lunas q me embriagaban desaparecieron. La luna, siempre muestra su cara oculta cuando menos lo esperas. Y, de un tiempo a esta parte, a mí sólo me enseña esa cara, quizá la mejor, quizá la más recomendable, pues ya dijo Balzac q en las grandes crisis el corazón se rompe o se endurece; y ver esta cara oculta por tanto tiempo termina endureciéndolo, haciendo roca lo q antes era músculo.

Thanatos, creo q estás desvariando.
Saludos desde el inframundo.