Once upon a time…
Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo (¿Eh? ¿Qué? Ah, que fue hace un par de años, ya, ya… yo era por aquello de la libertad creativa y tal… vale… que me deje de creatividades… ok… ).Ejem… pues érase una vez, hará un año o dos (a mí esto no me suena bien pero el que manda, manda), en cierto lugar de cierto país que vivía una muchachita cuyo mayor afán era ser famosa.

Sí, como oís, pequeños míos, esta bella muchacha (bueno, bella, bella… mucha silicona, eso sí, pero bella, bella….) tenía todos sus sueños puestos en llegar a ser famosa y salir en la tele y todas esas cosas tan bonitas.
Pero…. Ay… pobre niña. Tenía unos malvados padres que no la dejaban alcanzar tan grandes aspiraciones y la obligaban, nada más y nada menos que a estudiar o a que, como mínimo, encontrase un trabajo en El Corte Inglés. Eran tan malvados que ni tan siquiera permitieron que la dulce muchachita (dulce dice… jejejeje… si llegas a ver cómo gritaba la condenada ese día y la de cosas que salían por esa boquita… juasjuasjuas… ejem, perdón) se presentara a un casting para un reality show.Y así andaba la pobre, cariacontecida y depre, sin saber qué hacer para conseguir su sueño cuando, un día, en el parque, se encontró con su hada madrina (¿qué pasa? ¿que las hadas madrinas no tienen derecho a pasear por el parque o qué? Tanta risita, tanta risita…) que, sabedora de sus padecimientos, acudió en su ayuda para concederle su deseo.

Su hada madrina la llevó a su despacho (amplio, soleado, grandes ventanales, céntrico y con las últimas novedades en tecnología que hay que estar con los tiempos y lo de la varita ya suena a rancio) con el fin de entrevistarla y ver en qué podía ser famosa:
- A ver, niña, y tú ¿Has hecho alguna carrera científica? Vamos ¿quieres ser famosa en el mundo de la ciencia, por tus grandes descubrimientos, etc.?
- Pos… la verdad, señora, de eso no sé na…
- Ya… eso me parecía. Veamos… ¿Escribir? ¿Te gustaría ser escritora?- Pos… ¿usté cree que a las escritoras las conoce mucha gente?
- Mmmm… no, la verdad es que no. Tienes razón. Que más tenemos por aquí. ¡Ah! ¡Esto! Deportista…. ¿qué tal? Como la Navratilova esa.
- Bufff… quite, quite… deporte, qué cansancio.
- ¿Actriz? ¿Se te da bien actuar?
- Mire, eso sí que me gusta… actriz… tiene mucho glamú eso… pero igual hay que currar mucho ¿no?
- Mira que me lo pones difícil, niña. Veamos, pintora, escultora…. Mmmm… no, el mismo problema que con lo de escribir.
- Algo tendrá más sencillito ¿no? Así, como pa mí… mire, mire usté, que seguro encuentra algo.
- En fin, esto puede servir… A ver… ¿a ti te importa que se rían de ti?
- Mientras sea famosa… pos no.

- Mmmm…. ¿y no te importaría contar todas tus intimidades en televisión o, incluso, inventártelas si hace falta?
- Huy… qué va… si es por ser famosa… pos no.
- Y que todo el mundo piense que eres, como mínimo, medio mema…
- Qué me va a importar… tche…
- ¿Qué te humillen? ¿Perder tu dignidad? ¿Vender tu vida, la de tu familia, la de tus amigos?
- Que no, mujer, que no me importa. Que a mí, lo único que me importa es ser famosa, en serio.
Y el hada madrina, finalmente, se encogió de hombros, le dio al enter (ya he dicho que lo de la varita se queda rancio) y le concedió su deseo.Y la muchachita fue famosa.
Cutre famosa. Friki famosa.
Famosilla de tres al cuarto de programas de casquería fina.
Famosa de silicona, minifalda pequeña, gran escote y amoríos múltiples (verdaderos o falsos) con otros famosillos de medio pelo o, incluso, de pelo entero.
Sí, señor, fue famosa… lo que no sabemos es, si en realidad, llegó a ser feliz.
Bruja más que bruja...

- Eres una bruja
- No sé por qué dices esa tontería…
- Porque eres bruja.
- Pero por algo lo dirás.
- Porque lees el pensamiento.
- Buah… imaginaciones tuyas.
- Porque adivinas el futuro.
- Sí, de cien veces, una.
- Porque tienes un gato negro.
- Yo y millones de personas.
- Y una bola de cristal…
- Bah, un regalo de mi prima.
- ¿Porque tienes una marmita negra?
- Pfff… recuerdo de familia.
- Vistes de negro.
- ¿Y? Me gusta ese color.
- ¿Y el sombrero de punta?
- Mmmmm…. Esto… ¿una moda nueva?
- Vale, vale… a ver esta: tienes una escoba…
- Hombre, con algo tendré que barrer… ¿alguna prueba más de mi “brujería”?

- ¿Que me has convertido en sapo?
- Err… coff… ah… jummmm… estoooo… vale…
P.S.
Dedicado a mi husband que jura, perjura, insiste, persiste, clama y proclama a los cuatro vientos que yo soy una bruja. Otro día contaré por qué de tan extravagante idea, ahora me voy que voy a preparar una póci… digo, sopa…. Eso, sopa… Ejem…

Etiquetas: bruja
Quiero ser reina… (Cosas de niños VII)
Eso dice mi enana: yo, de mayor, quiero ser reina (a veces, doctora-reina, otras veces reina-pintadora de uñas, etc…). Esa es su vocación actual. No sé en qué forma pretende llegar al reinado. Ni idea. Sé que no será por matrimonio porque ella tiene muy claro que se va a casar con su novio de siempre, sí, ese, el mismo que tiene desde que empezó el cole el curso pasado. Todavía no sé si el susodicho sabe que es novio de mi enana aunque, vamos, espero que sí porque el otro día me vino la renacuaja con el pantalón desabrochado: mami, lo sabochó Daniel porque estábamos jugando a los médicos… (Papi ha dicho: jummmm) y, claro, si ya llegamos a esos extremos de intimidad…. Pues que se casará con su novio y vivirá en un castillo rosa con su papá, su mamá y su novio (que no será rey, sólo se casará con él).Eso sí, será una reina con mucho glamour, muy fashion y tremendamente presumida.
Porque mi enana es lo más presumido que conozco; le encanta el maquillaje y hay que verla como se maquilla. Los Reyes le trajeron un estuche de maquillaje y, como la muy independiente no deja que yo la ayude o le diga como se hace… pues es para verla: se deja los morros como un payaso, se pone tanto colorete que parece un piel roja; a veces utiliza la sombra de ojos para colorete, con lo cual es posible que acabe verde como un marciano o azul como un pitufo o amarilla… y cuando se pinta las uñas parece que se ponga henna en las manos.
Adora las cremas y, cuando va a casa de la abuela (su mamá es que es de poca cremita…) le pilla todas las cremas que puede y se embadurna con ellas. Adora también los perfumes y las colonias y no hay quien pase por ella por la sección de perfumería de cualquier gran superficie porque salimos mareados: si la dejo se las prueba todas, una a una.
Le encanta la ropa. Y si la ropa es de las W.I.T.C.H., mucho más. Tiene un pantalón vaquero y una camiseta de las susodichas que, si por ella fuera, usaría a diario. También le encanta todo lo que sea de Barbie. Le gusta el color rosa y el verde. Las faldas, las medias, los bolsos, la ropa interior, las diademas... Mi enana es que tiene sus gustos muy claros.Cuando se viste para salir, especialmente si estrena ropa, corre a mirarse al espejo y se tira un buen rato mirándose, remirándose, de frente, de perfil, de espalda, dando vueltas,
y diciendo estoy muy guapa mamá, me queda muy bien (afortunadamente, creo que estamos logrando que su autoestima sea bastante alta de modo que ni te atrevas a llamarla fea o tonta porque sacará todo su genio, que te aseguro que es mucho, y te gritará con todas sus fuerzas que ella es muy guapa y muy lista), y luego corre a que la vea su papá.Y las fotos… Ay, las fotos. Adora que le hagan fotos. Como vea una cámara se vuelve loca… Y posa, posa como una auténtica modelo. Nunca la verás como un palo ante la cámara. No… ella se pone en pose, pone una sonrisa de oreja a oreja y te dice pa-ta-taaaaa y luego querrá que le enseñes la foto y te pedirá que le saques otra… y otra… y otra… y siempre con una nueva pose.

Y es que, oye, tiene que entrenarse en esto de las fotos porque, ya sabes, mi enana, de mayor, quiere ser Reina.
P.S.
Bueno, ya veis que, después de tanto “sacrificio” viene lo bueno. Que nadie se me traumatice por mi anterior post. Todo eso se olvida (si no, no habría forma de que el ser humano siguiera reproduciéndose :D) y lo que queda es una cosita preciosa, un pequeño alien que te hará reír, que te hará olvidarlo todo con sus sonrisas, sus besos y sus abrazos y que te hará pensar que, si ese es el resultado, estás dispuesta a repetir mil veces la experiencia.
Con un alien en la tripa… (Mujer y naturaleza II)
Un día te levantas con la extraña sensación de que te falta algo.No sabes qué es, pero algo te falta… y desde hace varios días.
Te pasas la mañana pensando en qué será eso que te falta, dándole vueltas y más vueltas.
Pasa la hora de comer, la tarde y tú venga a darle vueltas al asunto y sin caer en qué será eso que te falta.
Hasta que, por la noche, tranquila en casa, tus ojos se posan en el calendario de la cocina y ves la fecha (aunque en ese momento no te dice nada). Luego, en el baño, tu mirada recae sobre un paquete de compresas (o tampones) sobrantes del último mes y, cuando te dispones a lavarte los dientes, en tus neuronas se produce una maravillosa sinapsis, la luz se hace en tu mente…. ¡serás despistada! Lo que se te ha olvidado es… comprar compresas… ¡Eso es, al fin lo ha…! Espera, espera… rebobinemos… ¿Que lo que se te ha olvidado es qué?

Vamos a ver. Tú fíjate bien. Despacito, con tranquilidad, no sea que le provoques un daño irreversible a tu cerebro… Fecha, compresas… compresas, fecha… ¿Vas pillando? ¡Leñes! ¡Que lo que te falta es la regla, so mema! No se puede ser tan… tan… no se puede ser.
En fin, prosigamos. Ejem… pues, eso, que, en un alarde de maravillosa lógica te percatas de que la regla no ha hecho su aparición este mes. ¿Y eso que significa? (Como me digas que es que se ha largado de vacaciones te arreo… avisada quedas… vale). Eso es, muy bien, eso significa o, mejor dicho, puede significar que estás… ¿qué? Eso es, muy bien… menop…. ¡Arrrghhh! Pero ¿por qué? ¿Por qué me ha tocado la tonta de la tribu? Eso significa, so tontorrona que puedes estar embarazada (hay gente a la que esto de pensar le cuesta ¿eh?).
Te compras el predictor. Haces lo que tienes que hacer. Te muerdes las uñas (¿eh? ¿Qué? Ah, vale, no te muerdes las uñas que te las estropeas… de acuerdo). Esperas los minutos correspondientes y… sí… ahí está… no cabe la menor duda: ¡estás embarazada! (no sé por qué la naturaleza habrá querido mantener tus genes pero, en fin, ahí está…). Grititos, risas nerviosas, abrazos, lágrimas… y sales corriendo a soltar tu primer vómito. ¡Qué bonito! ¡Ya tienes síntomas! Náuseas, vómitos, cansancio, te duelen los pechos (tu pareja se muestra encantado con el aumento de estos…), te pasas el día agotada, muerta de sueño… tu vejiga, dada la velocidad a la que parece llenarse, debe haber encogido muchísimo…. Notas olores que antes no sabías que existían. Le coges repugnancia a cosas que antes te encantaban y te gustan otros que antes odiabas… ¡Maravilloso! ¡Estás embarazada! (Sí, no te preocupes, puedes ir a vomitar de nuevo).

Ahora a esperar nueve maravillosos meses… nueve meses durante los cuales tu cuerpo deja de ser tuyo. ¿Qué no? ¿Seguro? Veamos, primero empieza a hacer cosas raras (unas cosas se hinchan, otras se encogen); en unos meses olvídate de la figura que te ha costado sudores conseguir y mantener (y reza para que luego puedas recuperarla); a ver…. ¿qué comes? Huys… no, eso es malísimo para ti y para el niño… ¿qué haces con esa cerveza? Fuera, fuera, nada de alcohol…. ¿un cigarrito? ¿Estás loca, mala madre? Eso es malísimo para el bebé… Cuando la tripa empieza a crecer hay movimientos que no vas a poder ni hacer. Comenzarás a andar como un patito, tienes que encontrar un nuevo punto de equilibrio. Las piernas se te hinchan. El ácido no te deja vivir. Todo gira en torno al ser que tienes ahí dentro. Ni quieras pensar en lo que pasa con tus órganos internos a medida que crece tu retoño… Dejar de ser una mujer para transformarte en una tripa con piernas… Así que no, en serio, para nada te sientas culpable si te ves deseando que el pequeño alien que ocupa tu cuerpo salga de ahí cuanto antes y te devuelva tu vida… ejem… ¿te devuelva lo qué?
Vale, vale… También hay sus momentos bonitos: la primera ecografía, aunque es probable que tú no veas nada de nada por mucho que el médico te diga mira, esta es la cabeza y estos los piesecitos…, da igual: tú y tu pareja se emocionarán y hasta soltarán alguna lagrimilla.
La noche en que le sientas moverse por primera vez… con la ya típica secuencia de: ¡cari, cari… que se ha movido! El cari, dormido como un tronco, casi ni se entera y cuando, al fin, acierta con la tripa dice pos yo no noto na… ¿no serán gases? Y entonces es cuando el alien (perdón, el bebé) decide volver a moverse y tu pareja igual se pone a llorar a moco tendido y puede que esa noche no durmáis esperando a ver si vuelve a moverse.Los momentos en que al papá de la criatura le da por ponerse a hablar con la susodicha criatura o, más bien, los momentos en que el papá de la criatura se dedica a tener largas conversaciones con tu tripa. Momentos impagables donde los haya…
Que sí, que vale, que tu cuerpo hace un montón de cosas extrañas. Que deja de pertenecerte porque tienes un realquilado en la tripa. Que pasas docenas de incomodidades pero… ¡ays! ¡Es tan bonito estar embarazada! ¿Verdad?

Nota biográfica:
He tenido dos embarazos: el primero acabó en aborto espontáneo en 11ª semana. El segundo embarazo (el que dio como “fruto” a mi, ya famosa, enana) fue “encantador”. Sí, señor, “maravilloso”… Me lo pasé vomitando. Casi no podía retener nada en el estómago. Inexplicablemente, hacia el final tenía las transaminasas y el colesterol por las nubes de modo que mi “simpático” tocólogo me adelantó la primera monitorización a la semana 37 y el médico que me atendió, tras comprobar que ambas cosas habían vuelto a la normalidad, al ver la cara que traía, tras dos días de no poder retener nada en el estómago y no dormir (porque hasta de noche y sin comer sentía náuseas) se apiadó de mí y me dijo que, si yo quería, y viendo el lamentable estado en que me encontraba, podía inducirme el parto. Yo vi los cielos abiertos y acepté sin dudar porque, la verdad, no podía más. Me pusieron el gel a las 3 de la tarde y la enana nació a las 13:05 del día siguiente pero menos mal que el médico me sugirió eso porque yo no hubiera aguantado hasta el noveno mes de aquella manera.
Reloj biológico… (Mujer y naturaleza I)
Inspirado por el último post de Basileia... espero que no te importe
Las mujeres es que tenemos de todo, en serio, fíjate que, por tener, tenemos hasta un molesto reloj biológico que, un día, sin previo aviso, comienza a hacer tic-tac, tic-tac, tic-tac y nos vuelve locas. No hay manera de callarlo, al menos, no durante mucho tiempo. Tú crees que lo has conseguido; crees que el muy pesado ha dejado de molestarte pero, cuando más tranquila estás… ¡zas! El relojito te da el susto de muerte con un tremendo ¡RRRRIIIIIINGGG! Así, en plan despertador. Por si te habías olvidado de su existencia.
Y cuando el reloj comienza a sonar, a recordarte que el tiempo pasa y aún no te has reproducido, a darle de manotazos a tu instinto maternal para que se despierte… entonces sólo tienes dos opciones: o luchas (y vences) o te rindes a su soniquete y te vuelves loca intentando transmitir tus genes a otra generación…
Efectivamente, hay mujeres que luchan hasta el final por su libertad. Las hay que se aferran con todas sus fuerzas al mantra que ha sido uno de los lemas centrales de su vida: nomegustanlosniñosnoquierosermamánomegustanlosniños
noquierosermamánomegustanlosniñosnoquierosermamá oooommmmm; se enfrentan al relojito de marras y, tras unos momentos de duda y perplejidad ante sentimientos tan extraños a su ser, poniendo su mejor cara de indiferencia absoluta,
mirándole fijamente a los ojos, cara a cara, sin temor (así, en plan Solo ante el peligro), le hacen un elegante corte de mangas al susodicho y continúan con sus tranquilas, apacibles y pacíficas vidas.

Otras hay, sin embargo, que no logran escapar a los cantos de sirena del Reloj-Despertador y ven hasta en sueños el dichoso aparatito: analógico, digital, de cu-cú, de pared, de pulsera, de péndulo, pegado a la muñeca de Enrique Iglesias, escondido tras la capa de Ramón García… Los sueños y pesadillas se pueblan de relojes que cantan tic-tac, es la hora; tic-tac, es el momento; tic-tac, el tiempo pasa; tic-tac, a buscar tu retoño…
Y, por si fuera poco con tener que soportar al famoso reloj biológico; va el psicópata y se busca refuerzos. Tus amigas, tu madre, tus tías (o tíos, o ambos), tus primos/as, tus abuelas, tus compañeras y hasta el vecino del quinto C y una señora que te encuentras en la cola del hipermercado te dan el coñazo con originales frases como que se te va a pasar el arroz; que ya no eres tan jovencita; nena, que te va a pillar la menopausia.
Claro que, para muchos-as de estos especímenes el arroz comienza a pasarse desde los 20 años pero, bueno, el caso es molestar, pinchar y ofrecer su ayuda inestimable al relojito.

Y la pobre víctima, atrapada en el campo hipnótico del tic-tac, comienza a ver a los hombres como si fueran depósitos de espermatozoides con patas. Hombre que conoce, hombre que intenta imaginar como papá del bebé-transmisor de sus genes. Esto, por supuesto, consigue que cualquier elemento de sexo opuesto que se acerque a una mujer en pleno ataque de reloj biológico sienta un incontrolable deseo de salir huyendo en sentido opuesto al de la dama en cuestión. La pobre mujer hipnotizada, lobotomizada, abducida por el reloj, se vuelve incapaz de disfrutar del sexo o de una relación esporádica o de tomarse las cosas con calma. El reloj la empuja a transformarse en una especie de monstruo ansioso por encontrar pareja y el padre de sus hijos.
Esto si es que el reloj no la ha enloquecido hasta el punto de comenzar a plantearse otro tipo de alternativas tales como inseminación in vitro, se lo pido a mi mejor amigo que igual cuela…, algún científico loco habrá que haga clonaciones, ¿y si me lo monto como aquella del tenista y la felación?, ¿podré contactar con un extraterrestre pa que me dejé preñá?
En fin, ya por la vía llamada natural o por la vía in vitro, el caso es que el reloj biológico de las narices muchas veces consigue lo que quería y las mujeres perpetuamos la especie pagando con el alquiler de nuestro cuerpo durante nueve meses y la expropiación del resto de nuestra vida porque un hijo no es como un marido o un novio. Un hijo… ays, es para siempre y no hay quien te divorcie de él/ella.

Nota biográfica:
A mí siempre me gustaron los niños y siempre quise ser mamá (ya he dicho que no ando muy bien de la cabeza, así que no sé por qué te extrañas de mis locuras) de modo que, cuando el reloj biológico comenzó a dar la lata no es que tuviera que esforzarse mucho en despertar mis instintos maternales porque ya estaban bien despiertos… lo que no tenía era pareja. En fin, para no aburrir, que entre mi deseo de ser mamá, el reloj biológico de las narices, la falta de estabilidad sentimental (que sí, que ya, que todos decimos eso de, bueno, tampoco pasa nada por no tener pareja… y, efectivamente, pasar no pasa, ya, pero todos/as queremos) y los típicos comentarios de toda fémina que tenía cerca (y de algún que otro varón) sobre el arroz y otras delicias gastronómicas, andaba como un poco de los nervios. No es que me lanzara sobre todo ser humano del género masculino para intentar quedarme con sus genes pero sí que, de vez en cuando, se me ofuscaba la mente y se me venía el mundo encima. Pero, lo que es la vida, cuando ya había asumido que ni iba a tener pareja estable en mi vida ni iba a ser mamá, va y aparece el husband… a lo mejor es que es cierto eso de que, para encontrar, lo mejor es no buscar.
Las mujeres es que tenemos de todo, en serio, fíjate que, por tener, tenemos hasta un molesto reloj biológico que, un día, sin previo aviso, comienza a hacer tic-tac, tic-tac, tic-tac y nos vuelve locas. No hay manera de callarlo, al menos, no durante mucho tiempo. Tú crees que lo has conseguido; crees que el muy pesado ha dejado de molestarte pero, cuando más tranquila estás… ¡zas! El relojito te da el susto de muerte con un tremendo ¡RRRRIIIIIINGGG! Así, en plan despertador. Por si te habías olvidado de su existencia.Y cuando el reloj comienza a sonar, a recordarte que el tiempo pasa y aún no te has reproducido, a darle de manotazos a tu instinto maternal para que se despierte… entonces sólo tienes dos opciones: o luchas (y vences) o te rindes a su soniquete y te vuelves loca intentando transmitir tus genes a otra generación…
Efectivamente, hay mujeres que luchan hasta el final por su libertad. Las hay que se aferran con todas sus fuerzas al mantra que ha sido uno de los lemas centrales de su vida: nomegustanlosniñosnoquierosermamánomegustanlosniños
noquierosermamánomegustanlosniñosnoquierosermamá oooommmmm; se enfrentan al relojito de marras y, tras unos momentos de duda y perplejidad ante sentimientos tan extraños a su ser, poniendo su mejor cara de indiferencia absoluta,

mirándole fijamente a los ojos, cara a cara, sin temor (así, en plan Solo ante el peligro), le hacen un elegante corte de mangas al susodicho y continúan con sus tranquilas, apacibles y pacíficas vidas.

Otras hay, sin embargo, que no logran escapar a los cantos de sirena del Reloj-Despertador y ven hasta en sueños el dichoso aparatito: analógico, digital, de cu-cú, de pared, de pulsera, de péndulo, pegado a la muñeca de Enrique Iglesias, escondido tras la capa de Ramón García… Los sueños y pesadillas se pueblan de relojes que cantan tic-tac, es la hora; tic-tac, es el momento; tic-tac, el tiempo pasa; tic-tac, a buscar tu retoño…
Y, por si fuera poco con tener que soportar al famoso reloj biológico; va el psicópata y se busca refuerzos. Tus amigas, tu madre, tus tías (o tíos, o ambos), tus primos/as, tus abuelas, tus compañeras y hasta el vecino del quinto C y una señora que te encuentras en la cola del hipermercado te dan el coñazo con originales frases como que se te va a pasar el arroz; que ya no eres tan jovencita; nena, que te va a pillar la menopausia.
Claro que, para muchos-as de estos especímenes el arroz comienza a pasarse desde los 20 años pero, bueno, el caso es molestar, pinchar y ofrecer su ayuda inestimable al relojito.
Y la pobre víctima, atrapada en el campo hipnótico del tic-tac, comienza a ver a los hombres como si fueran depósitos de espermatozoides con patas. Hombre que conoce, hombre que intenta imaginar como papá del bebé-transmisor de sus genes. Esto, por supuesto, consigue que cualquier elemento de sexo opuesto que se acerque a una mujer en pleno ataque de reloj biológico sienta un incontrolable deseo de salir huyendo en sentido opuesto al de la dama en cuestión. La pobre mujer hipnotizada, lobotomizada, abducida por el reloj, se vuelve incapaz de disfrutar del sexo o de una relación esporádica o de tomarse las cosas con calma. El reloj la empuja a transformarse en una especie de monstruo ansioso por encontrar pareja y el padre de sus hijos.
Esto si es que el reloj no la ha enloquecido hasta el punto de comenzar a plantearse otro tipo de alternativas tales como inseminación in vitro, se lo pido a mi mejor amigo que igual cuela…, algún científico loco habrá que haga clonaciones, ¿y si me lo monto como aquella del tenista y la felación?, ¿podré contactar con un extraterrestre pa que me dejé preñá?
En fin, ya por la vía llamada natural o por la vía in vitro, el caso es que el reloj biológico de las narices muchas veces consigue lo que quería y las mujeres perpetuamos la especie pagando con el alquiler de nuestro cuerpo durante nueve meses y la expropiación del resto de nuestra vida porque un hijo no es como un marido o un novio. Un hijo… ays, es para siempre y no hay quien te divorcie de él/ella.

Nota biográfica:
A mí siempre me gustaron los niños y siempre quise ser mamá (ya he dicho que no ando muy bien de la cabeza, así que no sé por qué te extrañas de mis locuras) de modo que, cuando el reloj biológico comenzó a dar la lata no es que tuviera que esforzarse mucho en despertar mis instintos maternales porque ya estaban bien despiertos… lo que no tenía era pareja. En fin, para no aburrir, que entre mi deseo de ser mamá, el reloj biológico de las narices, la falta de estabilidad sentimental (que sí, que ya, que todos decimos eso de, bueno, tampoco pasa nada por no tener pareja… y, efectivamente, pasar no pasa, ya, pero todos/as queremos) y los típicos comentarios de toda fémina que tenía cerca (y de algún que otro varón) sobre el arroz y otras delicias gastronómicas, andaba como un poco de los nervios. No es que me lanzara sobre todo ser humano del género masculino para intentar quedarme con sus genes pero sí que, de vez en cuando, se me ofuscaba la mente y se me venía el mundo encima. Pero, lo que es la vida, cuando ya había asumido que ni iba a tener pareja estable en mi vida ni iba a ser mamá, va y aparece el husband… a lo mejor es que es cierto eso de que, para encontrar, lo mejor es no buscar.
Verdad, verdadera (II)
Pero… ¿es que creíais que os ibais a librar de más verdades? ¡Panda de ilusos!

Las mujeres cobran menos
Esta a las mujeres no nos causa ninguna sorpresa; a fin de cuentas lo vivimos en nuestras propias carnes - o, más bien, en nuestras propias cuentas corrientes – mes tras mes. Nos pagan menos porque… porque… pues ni p… idea de por qué nos pagan menos. Porque les sale de las narices a los señores empresarios porque otro motivo no se me ocurre. Vamos, si me apuras, y teniendo en cuenta lo que he visto en el mundo laboral, hay hombres que deberían cobrar mucho menos que las mujeres.
Sr. Sexista del fondo a la izquierda: Pos natural que cobren menos las féminas… las mujeres con todo eso de la menstruación-regla-período o/u/y menstruo (el señor sexista se ve que es muy culto o se lo cree) y los embarazos-gestaciones-preñeces-gravideces (mmmm… comienzo a sospechar que este señor más bien es un poco memo) más aluego los niños-prole-hijos-vástagos y/o retoños (decidido, este señor es insoportable-insufrible-cargante y/o fastidioso) es que fartan mucho ar trabajo… amos que tienen un elevado abstencionismo laboral (por favor, que alguien le diga a este señor que se dice absentismo…).
Sr. Sexista del fondo a la derecha: Pos claro que las mujeres deben cobrar menos. Si es que no están igual de preparás que los hombres (¿Qué qué hombres?). Si es que, en trabajos físicos, no tienen la misma fuerza (¿ah, sí? He visto yo por ahí unas carniceras que le cortaban por la mitad en un plisplás…). Si es que los hombres, esto del curro se lo toman más en serio… (no, si ya he visto yo lo en serio que se lo toman algunos, ya…). Si es que las mujeres de verdá, ande tienen questar es en la cosina y cuidando a los niños y al marío como Dios manda… (ya, claro, porque así lo manda la madre naturaleza no te digo…).
Vamos a ver, Sres. Sexistas, si ustedes se enteran de una vez que:
1.- Aunque, ciertamente, hay mujeres (muchas) que tienen problemas físicos en ese período menstrual no son tantas las que faltan al trabajo por tal motivo (de todas maneras a más de un machote de estos querría yo ver ir a trabajar con dolor de ovarios).
2.- Que no estamos en la época de los premios de natalidad y las mujeres no nos dedicamos a tener hijos a porrillo con lo cual las bajas por este motivo serán, a lo sumo, ¿tres? (y mucho es en estos tiempos).
3.- En cuanto al cuidado de los hijos que yo recuerde, tener hijos (cuidarlos y educarlos) es cosa de dos así que, si la parte femenina del equipo falta más al trabajo por motivo de cuidados a la cría de la especie es por culpa de la parte masculina de dicho equipo que no asume su parte de responsabilidad en el asunto.

4.- Las mujeres estamos tan (y en algunos casos más) preparadas que los hombres para el mundo laboral. Pero si hasta somos mayoría en las universidades…
5.- No puede faltar la cosa de la fuerza física. Debe ser que es de las pocas cosas que les queda como argumento… Como si todos los hombres fueran tan fuertes como Sansón… no te digo. Aunque sea cierto que, en general, los hombres tienen más fuerza hay cada mujer por ahí que ya… ya…
6.- Sí, claro, no cabe la menor duda… millones de años de evolución de la humanidad, un cerebro mayor que el de cualquier otra especie, nos ponemos en pie y desarrollamos un lenguaje (porque también estábamos las mujeres en la evolución ¿verdad?) y todo ello ¿para qué? Para que las mujeres estemos preparadas para el trabajo de encender una vitro cerámica, poner una lavadora, cambiar pañales, barrer, fregar, etc… ¡Pues si que ha desperdiciado trabajo la naturaleza! (yo es que lo de Dios no lo tengo muy claro…)
Lo que hay que oír de algunas boquitas…. Ays…
La letra pequeña es pequeña para que no se lea
Efectivamente. La letra pequeña es así para que no se lea ¿o que te creías? ¿Que la letra pequeña es pequeña para ahorrar papel porque les importa mucho la ecología? ¿Creías acaso que las empresas están interesadas en que tú leas esas pequeñas condiciones que ponen en sus contratos? Sí, hombre, para que luego no compres nada.
La letra pequeña es pequeña para que te dé pereza leerla. Ni más ni menos. Para que digas, bueno, ya lo leeré en otro momento en que tenga una lupa a mano (porque mira que es pequeña la letra pequeña) o tenga ganas o no tenga otra cosa mejor que hacer. Para que pienses, bueno, total no será tan importante. Pero… ¡ah! Es que sí es importante y eso es lo malo. Porque, vamos a ver ¿cuántos nos leemos realmente la letra pequeña… antes de que sea demasiado tarde?
La letra pequeña es pequeña por tamaño pero es grande por importancia. Porque si no lees la letra pequeña te puedes ver metido en líos muy grandes. O, como mínimo, puedes verte con cosas que no eran las que tú pensabas tener.
Así que yo creo que lo mejor es que, cuando vayamos a firmar algo, cualquier cosa, vayamos aprovisionados de mucha paciencia (porque la letra pequeña también suele ser muy abundante y muy aburrida) y de una lupa con muchos aumentos para poder leer (e intentar entender, cosa no siempre fácil) detenidamente la famosa letra pequeña y que, así, esta verdad deje de ser tan verdadera.

Las mujeres cobran menos
Esta a las mujeres no nos causa ninguna sorpresa; a fin de cuentas lo vivimos en nuestras propias carnes - o, más bien, en nuestras propias cuentas corrientes – mes tras mes. Nos pagan menos porque… porque… pues ni p… idea de por qué nos pagan menos. Porque les sale de las narices a los señores empresarios porque otro motivo no se me ocurre. Vamos, si me apuras, y teniendo en cuenta lo que he visto en el mundo laboral, hay hombres que deberían cobrar mucho menos que las mujeres.
Sr. Sexista del fondo a la izquierda: Pos natural que cobren menos las féminas… las mujeres con todo eso de la menstruación-regla-período o/u/y menstruo (el señor sexista se ve que es muy culto o se lo cree) y los embarazos-gestaciones-preñeces-gravideces (mmmm… comienzo a sospechar que este señor más bien es un poco memo) más aluego los niños-prole-hijos-vástagos y/o retoños (decidido, este señor es insoportable-insufrible-cargante y/o fastidioso) es que fartan mucho ar trabajo… amos que tienen un elevado abstencionismo laboral (por favor, que alguien le diga a este señor que se dice absentismo…).

Sr. Sexista del fondo a la derecha: Pos claro que las mujeres deben cobrar menos. Si es que no están igual de preparás que los hombres (¿Qué qué hombres?). Si es que, en trabajos físicos, no tienen la misma fuerza (¿ah, sí? He visto yo por ahí unas carniceras que le cortaban por la mitad en un plisplás…). Si es que los hombres, esto del curro se lo toman más en serio… (no, si ya he visto yo lo en serio que se lo toman algunos, ya…). Si es que las mujeres de verdá, ande tienen questar es en la cosina y cuidando a los niños y al marío como Dios manda… (ya, claro, porque así lo manda la madre naturaleza no te digo…).
Vamos a ver, Sres. Sexistas, si ustedes se enteran de una vez que:
1.- Aunque, ciertamente, hay mujeres (muchas) que tienen problemas físicos en ese período menstrual no son tantas las que faltan al trabajo por tal motivo (de todas maneras a más de un machote de estos querría yo ver ir a trabajar con dolor de ovarios).
2.- Que no estamos en la época de los premios de natalidad y las mujeres no nos dedicamos a tener hijos a porrillo con lo cual las bajas por este motivo serán, a lo sumo, ¿tres? (y mucho es en estos tiempos).
3.- En cuanto al cuidado de los hijos que yo recuerde, tener hijos (cuidarlos y educarlos) es cosa de dos así que, si la parte femenina del equipo falta más al trabajo por motivo de cuidados a la cría de la especie es por culpa de la parte masculina de dicho equipo que no asume su parte de responsabilidad en el asunto.

4.- Las mujeres estamos tan (y en algunos casos más) preparadas que los hombres para el mundo laboral. Pero si hasta somos mayoría en las universidades…
5.- No puede faltar la cosa de la fuerza física. Debe ser que es de las pocas cosas que les queda como argumento… Como si todos los hombres fueran tan fuertes como Sansón… no te digo. Aunque sea cierto que, en general, los hombres tienen más fuerza hay cada mujer por ahí que ya… ya…
6.- Sí, claro, no cabe la menor duda… millones de años de evolución de la humanidad, un cerebro mayor que el de cualquier otra especie, nos ponemos en pie y desarrollamos un lenguaje (porque también estábamos las mujeres en la evolución ¿verdad?) y todo ello ¿para qué? Para que las mujeres estemos preparadas para el trabajo de encender una vitro cerámica, poner una lavadora, cambiar pañales, barrer, fregar, etc… ¡Pues si que ha desperdiciado trabajo la naturaleza! (yo es que lo de Dios no lo tengo muy claro…)
Lo que hay que oír de algunas boquitas…. Ays…
La letra pequeña es pequeña para que no se lea
Efectivamente. La letra pequeña es así para que no se lea ¿o que te creías? ¿Que la letra pequeña es pequeña para ahorrar papel porque les importa mucho la ecología? ¿Creías acaso que las empresas están interesadas en que tú leas esas pequeñas condiciones que ponen en sus contratos? Sí, hombre, para que luego no compres nada.

La letra pequeña es pequeña para que te dé pereza leerla. Ni más ni menos. Para que digas, bueno, ya lo leeré en otro momento en que tenga una lupa a mano (porque mira que es pequeña la letra pequeña) o tenga ganas o no tenga otra cosa mejor que hacer. Para que pienses, bueno, total no será tan importante. Pero… ¡ah! Es que sí es importante y eso es lo malo. Porque, vamos a ver ¿cuántos nos leemos realmente la letra pequeña… antes de que sea demasiado tarde?
La letra pequeña es pequeña por tamaño pero es grande por importancia. Porque si no lees la letra pequeña te puedes ver metido en líos muy grandes. O, como mínimo, puedes verte con cosas que no eran las que tú pensabas tener.
Así que yo creo que lo mejor es que, cuando vayamos a firmar algo, cualquier cosa, vayamos aprovisionados de mucha paciencia (porque la letra pequeña también suele ser muy abundante y muy aburrida) y de una lupa con muchos aumentos para poder leer (e intentar entender, cosa no siempre fácil) detenidamente la famosa letra pequeña y que, así, esta verdad deje de ser tan verdadera.Gracias a la vida
Creo que esto es lo que deberíamos decir todos cada cumpleaños. Ya sé que no siempre están los ánimos como para dar las gracias. Pero a mi, tras mi último cumpleaños (vamos, ayer), me parece que es justo dar las gracias a la vida que me ha dado tanto (aunque hay que joerse con lo que tardó la jodía en darme alegrías pero, en fin, al final, llegaron). A veces, preocupados por nuestros pequeños o grandes problemas no nos damos cuenta de lo bonita que es la vida, por eso, no viene mal recordar la canción compuesta por Violeta Parra y dar las gracias por todas esas cosas que nos ha dado y a las que no prestamos atención.
Y ya puestos a dar las gracias:
Gracias a todos aquellos que os habéis tomado la molestia de felicitar el cumpleaños a esta casi desconocida. Para mí ya es sorprendente y todo un regalo que haya alguien que se detenga en mi blog y me lea (y que, incluso, comenten algo sobre mis paridas) pero que, encima, personas tan inteligentes, divertidas, agradables y encantadoras (de nada, luego pasaré la factura) se acuerden de mi cumpleaños y se tomen la molestia de felicitarme… sniff… me emociono… sniff…
A aquellos que sientan una malsana curiosidad sobre mi edad les comunico que esta muchachilla (como me ha llamado midnightsong y puede llamármelo todas las veces que quiera) es, y lamento dar un disgusto a mis admiradores secretos (¿Qué? ¿Cómo dices? ¿Que no tengo de eso? ¡Ah! Bueno, vale… ejem…), una cuarentona, sí, eso mismo, de la generación del Baby Boom, de las que crecimos con Los Chiripitifláuticos
y aún podíamos bailar lentos en la disco y oíamos hablar de esa cosa que llamaban movida desde nuestras capitales de provincia y usábamos hombreras tipo jugador de fútbol americano – quién inventaría esa moda… qué ajco le acabé cogiendo….- (eso sí, con los años muy bien llevados que, servidora, como el buen vino, mejor ahora que con 18 :P)
Y tras esta confesión sigo dando las gracias.
Gracias a mi husband y a mi enana porque me hicieron los tres mejores regalos del día, a saber:
Un ramo de rosas
Obviamente, regalo del husband. Este regalo es ya tradicional el día de mi cumple. Es el único día del año en que el husband me regala flores (y yo soy la única mujer a quien se las ha regalado ¿no es bonito? Sniff…). Lo malo es que este año la tradición me ha fastidiado el desayuno especial que me tenía prometido (dado que no podíamos salir a comer fuera o a cenar). El ramo de rosas no apareció hasta las 12 del mediodía y, claro, no íbamos a salir a desayunar a esa hora… Pero, bueno, no me quejo: me encanta esta tradition.
El dibujo de la enana
Pues sí, amiga barbie-funcionaria, la enana me hizo un dibujo.
>Eso sí, me pilló por sorpresa porque pensé que no se acordaba de que era mi cumpleaños ya que por la mañana no hizo ningún comentario al respecto. O sea que fue una sorpresa verla entrar corriendo en casa y diciendo a grito pelado: ¡Mami, te hisí un dibujo para tu cumpleaños!. El dibujo en cuestión se supone que soy yo, en una montaña, esquiando. ¿Por qué me ha dibujando esquiando si no sé ni patinar? Vete a saber tú las cosas que tiene esta enana en la cabeza.
La tarta
No os riáis mucho de mi tarta. La hicieron entre el husband y la renacuaja. Se trataba de una sencilla tarta de galletas y chocolate (ya sabes, capa de galletas, capa de chocolate…). Eso sí, el chocolate lo tuve que hacer yo.
Me encanta el regalo. Me encanta que ambos dos se tomaran la molestia de hacerme una tarta pero… viendo la foto creo que todo el mundo puede comprender por qué motivo prefiero que mi husband no haga nada de comer. Tiene muchos talentos pero la cocina no está entre ellos :D
Vamos, husband, no pongas esa cara. Aunque me ría cada vez que veo esa foto ya sabes que es de los mejores regalos que me han hecho nunca. Y de los más divertidos…. Jajajajaja… ¡ays! Con la molestia que se tomaron los dos. Soy mala ¿verdad? En el fondo, aunque disimule, me parece muy tierno...
Eso sí, mi husband disfrutó mucho del día. Sobre todo cuando se gastó 200 € en…. ¿un regalo para mí? ¡Noooo! Se los gastó en un Home Cinema (que ya tenía él ganas de comprárselo desde hace tiempo) y desde anoche está disfrutando como un loco con el sonido. El pobre, desde ayer no hago otra cosa que machacarlo con eso de que si era mi cumpleaños y no el suyo, que se podía haber gastao eso en un regalo para mí…. Pobre... Me parece que le estoy creando un enorme complejo de culpabilidad… ¡Pero es que me lo paso de bien chinchando...! (Definitivamente, soy mala, malísima…).
Bueno, y yo creo que ya vale de dar la tabarra con mi cumpleaños que tampoco da para tanto.
Gracias a mi husband.
Gracias a mi niña.
Gracias a todos y cada uno de vosotros.
Gracias a la vida.
Y ya puestos a dar las gracias:
Gracias a todos aquellos que os habéis tomado la molestia de felicitar el cumpleaños a esta casi desconocida. Para mí ya es sorprendente y todo un regalo que haya alguien que se detenga en mi blog y me lea (y que, incluso, comenten algo sobre mis paridas) pero que, encima, personas tan inteligentes, divertidas, agradables y encantadoras (de nada, luego pasaré la factura) se acuerden de mi cumpleaños y se tomen la molestia de felicitarme… sniff… me emociono… sniff…
A aquellos que sientan una malsana curiosidad sobre mi edad les comunico que esta muchachilla (como me ha llamado midnightsong y puede llamármelo todas las veces que quiera) es, y lamento dar un disgusto a mis admiradores secretos (¿Qué? ¿Cómo dices? ¿Que no tengo de eso? ¡Ah! Bueno, vale… ejem…), una cuarentona, sí, eso mismo, de la generación del Baby Boom, de las que crecimos con Los Chiripitifláuticos
y aún podíamos bailar lentos en la disco y oíamos hablar de esa cosa que llamaban movida desde nuestras capitales de provincia y usábamos hombreras tipo jugador de fútbol americano – quién inventaría esa moda… qué ajco le acabé cogiendo….- (eso sí, con los años muy bien llevados que, servidora, como el buen vino, mejor ahora que con 18 :P)Y tras esta confesión sigo dando las gracias.
Gracias a mi husband y a mi enana porque me hicieron los tres mejores regalos del día, a saber:
Un ramo de rosas Obviamente, regalo del husband. Este regalo es ya tradicional el día de mi cumple. Es el único día del año en que el husband me regala flores (y yo soy la única mujer a quien se las ha regalado ¿no es bonito? Sniff…). Lo malo es que este año la tradición me ha fastidiado el desayuno especial que me tenía prometido (dado que no podíamos salir a comer fuera o a cenar). El ramo de rosas no apareció hasta las 12 del mediodía y, claro, no íbamos a salir a desayunar a esa hora… Pero, bueno, no me quejo: me encanta esta tradition.
El dibujo de la enana
Pues sí, amiga barbie-funcionaria, la enana me hizo un dibujo.
>Eso sí, me pilló por sorpresa porque pensé que no se acordaba de que era mi cumpleaños ya que por la mañana no hizo ningún comentario al respecto. O sea que fue una sorpresa verla entrar corriendo en casa y diciendo a grito pelado: ¡Mami, te hisí un dibujo para tu cumpleaños!. El dibujo en cuestión se supone que soy yo, en una montaña, esquiando. ¿Por qué me ha dibujando esquiando si no sé ni patinar? Vete a saber tú las cosas que tiene esta enana en la cabeza.
La tartaNo os riáis mucho de mi tarta. La hicieron entre el husband y la renacuaja. Se trataba de una sencilla tarta de galletas y chocolate (ya sabes, capa de galletas, capa de chocolate…). Eso sí, el chocolate lo tuve que hacer yo.
Me encanta el regalo. Me encanta que ambos dos se tomaran la molestia de hacerme una tarta pero… viendo la foto creo que todo el mundo puede comprender por qué motivo prefiero que mi husband no haga nada de comer. Tiene muchos talentos pero la cocina no está entre ellos :D
Vamos, husband, no pongas esa cara. Aunque me ría cada vez que veo esa foto ya sabes que es de los mejores regalos que me han hecho nunca. Y de los más divertidos…. Jajajajaja… ¡ays! Con la molestia que se tomaron los dos. Soy mala ¿verdad? En el fondo, aunque disimule, me parece muy tierno...
Eso sí, mi husband disfrutó mucho del día. Sobre todo cuando se gastó 200 € en…. ¿un regalo para mí? ¡Noooo! Se los gastó en un Home Cinema (que ya tenía él ganas de comprárselo desde hace tiempo) y desde anoche está disfrutando como un loco con el sonido. El pobre, desde ayer no hago otra cosa que machacarlo con eso de que si era mi cumpleaños y no el suyo, que se podía haber gastao eso en un regalo para mí…. Pobre... Me parece que le estoy creando un enorme complejo de culpabilidad… ¡Pero es que me lo paso de bien chinchando...! (Definitivamente, soy mala, malísima…).
Bueno, y yo creo que ya vale de dar la tabarra con mi cumpleaños que tampoco da para tanto.
Gracias a mi husband.
Gracias a mi niña.
Gracias a todos y cada uno de vosotros.
Gracias a la vida.
Etiquetas: cumpleaños gracias
Verdad verdadera
Pues eso es lo que, aparte de sus tarifas telefónicas, nos ofrece Yoigo. Y, bueno, lo cierto es que esas verdades verdaderas, dan para pensar un poquito (pero sólo un poquito que mucho es malo):
No sales mal en las fotos, eres así
Eso es lo que nos dicen los simpáticos amigos de Yoigo. Y a mí me han hundido la moral porque yo siempre he dicho que no soy nada fotogénica y en las fotos quedo fatal. Ahora vienen estos señores y me dicen que no, que no es que quede mal, para nada, es que soy así, tan fea como me veo. Vamos, que me han dado una alegría con su verdad verdadera que, aunque hubiera llegado a planteármelo en algún momento, ni ganas me quedan de pasarme a su compañía.
Antes, al menos, me hacía la ilusión de que, aunque no era una Miss Universo (ni Miss España ni Miss nada, bueno, sí, era Miss Pepsi-Cola que era como me llamaba el padrino de mi hermano porque era lo que siempre pedía) pero tampoco era Carmen de Mairena y que lo único que pasa es que la cámara no me quiere (bueno, no sólo es que no me quiera, es que estoy convencida de que me odia sin paliativos).
Y es que hay personas que en las fotos salen estupendas, guapísimas, maravillosas y hay otras, como yo, que ya podemos hacer lo que queramos, ya podemos maquillarnos como top-models, peinarnos en la mejor peluquería, vestirnos con el mejor modelito, mostrar nuestro “lado bueno” (si es que tenemos de eso, cosa que, en mi caso, dudo) que da igual: en las fotos salimos horrendas.
A mi husband, el pobre, lo traigo frito porque no hay manera de que me guste en una foto aunque él me diga siempre que estoy preciosa, guapísima, etc. Pero, claro, es lo que yo le digo: Vamos a ver, marido, tú es que me quieres y no me vas a decir que estoy fea; es lo que tiene el piropo de un marido, que pierde validez por aquello del amor...
Entonces… ¿Será verdad, verdadera? ¿No es que salga mal, es que soy fea? Sniff…
El piso no es tuyo. Es del banco
Este es otro anuncio que fastidia y mucho. Y fastidia porque es verdad. Venga, reconócelo: el piso que pagas con tanto sufrimiento mes tras mes, el piso que te cuesta sudores pagar, el piso que te da un disgusto con cada subida de los tipos de interés… ese piso no es tuyo: es del banco.
Y será del banco durante muchos años. Tantos como tardes en pagar la hipoteca. La mayor parte del tiempo no nos damos ni cuenta. Estamos convencidos de que es “nuestro piso” pero, lamentablemente, siento desilusionarte, no es así. Tu piso no es Tu piso. Es de ese banco que te ha engatusado para que pagues una hipoteca de vete a saber cuantos cientos de euros durante vete a saber cuantos años.
Y vete a saber si, al final, cuando, por fin, acabes de pagar el piso, el banco no será de nuevo su dueño gracias a esa nueva modalidad de hipoteca al revés (no sé cual es su nombre técnico) que consiste en que el banco te compra el piso y luego te va pagando una cantidad mensual hasta el día en que la palmes y pase a ser completamente suyo.
O sea que, lo lamento, lo siento, me da mucha pena, es una horrible noticia pero… verdad verdadera, el piso no es tuyo; es del banco.
Hay bebés feos
Reconozcámoslo: hay bebés feos. Por mucho que digamos eso tan bienintencionado de no hay bebé feo, es mentira, los hay. O ¿qué pasa que soy la única que los ha visto? ¿Soy la única que, al paso de algún cochecito o sillita ha pensado: pobre niño-a qué feito/a es…? ¿Qué pasa que soy la única malvada en la sala? ¿O es que tengo un defecto visual que me permite fijarme en la fealdad de los pobres bebés?
A mi me encantan los bebés. Me vuelven loca los bebés (y eso, en más de un sentido) pero hay que ser capaz de ver la realidad, hay bebés, digamos, difíciles de mirar.
Hay bebés feos que luego, cuando crecen se vuelven muy guapos (y viceversa) pero eso no quita que, como bebé, fuera feo y muy feo. Claro que para sus papás y demás familia seguramente estos pequeñajos/as son lo más bonito del mundo (o se lo creen o tienen una enorme capacidad de engañarse a sí mismos o son muy cegatos) pero los demás, los que no tenemos nada que ver con ellos, aunque no lo digamos, lo pensamos.
Hay bebés feísimos. Como hay adultos feísimos. Aunque, la verdad, yo tengo la teoría de que antes había mucho más feos que ahora (bebés o adultos) pero eso lo dejaré para otro post.
Hay nenes muy feos pero tampoco pasa nada. El encanto del bebé, ese encanto que tiene todo cachorro, toda cría, puede con todo.
Y que no se preocupe ninguna mamá, aunque sepamos que hay bebés feitos nunca, nunca, se lo diremos a sus progenitores, a fin de cuentas, yo ya he dicho que soy una insincera.
Todavía me quedan un par de verdades/verdaderas pero las dejaré para otro post o acabaré cansando a quien me lee ;)
No sales mal en las fotos, eres asíEso es lo que nos dicen los simpáticos amigos de Yoigo. Y a mí me han hundido la moral porque yo siempre he dicho que no soy nada fotogénica y en las fotos quedo fatal. Ahora vienen estos señores y me dicen que no, que no es que quede mal, para nada, es que soy así, tan fea como me veo. Vamos, que me han dado una alegría con su verdad verdadera que, aunque hubiera llegado a planteármelo en algún momento, ni ganas me quedan de pasarme a su compañía.
Antes, al menos, me hacía la ilusión de que, aunque no era una Miss Universo (ni Miss España ni Miss nada, bueno, sí, era Miss Pepsi-Cola que era como me llamaba el padrino de mi hermano porque era lo que siempre pedía) pero tampoco era Carmen de Mairena y que lo único que pasa es que la cámara no me quiere (bueno, no sólo es que no me quiera, es que estoy convencida de que me odia sin paliativos).

Y es que hay personas que en las fotos salen estupendas, guapísimas, maravillosas y hay otras, como yo, que ya podemos hacer lo que queramos, ya podemos maquillarnos como top-models, peinarnos en la mejor peluquería, vestirnos con el mejor modelito, mostrar nuestro “lado bueno” (si es que tenemos de eso, cosa que, en mi caso, dudo) que da igual: en las fotos salimos horrendas.
A mi husband, el pobre, lo traigo frito porque no hay manera de que me guste en una foto aunque él me diga siempre que estoy preciosa, guapísima, etc. Pero, claro, es lo que yo le digo: Vamos a ver, marido, tú es que me quieres y no me vas a decir que estoy fea; es lo que tiene el piropo de un marido, que pierde validez por aquello del amor...
Entonces… ¿Será verdad, verdadera? ¿No es que salga mal, es que soy fea? Sniff…
El piso no es tuyo. Es del bancoEste es otro anuncio que fastidia y mucho. Y fastidia porque es verdad. Venga, reconócelo: el piso que pagas con tanto sufrimiento mes tras mes, el piso que te cuesta sudores pagar, el piso que te da un disgusto con cada subida de los tipos de interés… ese piso no es tuyo: es del banco.
Y será del banco durante muchos años. Tantos como tardes en pagar la hipoteca. La mayor parte del tiempo no nos damos ni cuenta. Estamos convencidos de que es “nuestro piso” pero, lamentablemente, siento desilusionarte, no es así. Tu piso no es Tu piso. Es de ese banco que te ha engatusado para que pagues una hipoteca de vete a saber cuantos cientos de euros durante vete a saber cuantos años.

Y vete a saber si, al final, cuando, por fin, acabes de pagar el piso, el banco no será de nuevo su dueño gracias a esa nueva modalidad de hipoteca al revés (no sé cual es su nombre técnico) que consiste en que el banco te compra el piso y luego te va pagando una cantidad mensual hasta el día en que la palmes y pase a ser completamente suyo.
O sea que, lo lamento, lo siento, me da mucha pena, es una horrible noticia pero… verdad verdadera, el piso no es tuyo; es del banco.
Hay bebés feosReconozcámoslo: hay bebés feos. Por mucho que digamos eso tan bienintencionado de no hay bebé feo, es mentira, los hay. O ¿qué pasa que soy la única que los ha visto? ¿Soy la única que, al paso de algún cochecito o sillita ha pensado: pobre niño-a qué feito/a es…? ¿Qué pasa que soy la única malvada en la sala? ¿O es que tengo un defecto visual que me permite fijarme en la fealdad de los pobres bebés?
A mi me encantan los bebés. Me vuelven loca los bebés (y eso, en más de un sentido) pero hay que ser capaz de ver la realidad, hay bebés, digamos, difíciles de mirar.
Hay bebés feos que luego, cuando crecen se vuelven muy guapos (y viceversa) pero eso no quita que, como bebé, fuera feo y muy feo. Claro que para sus papás y demás familia seguramente estos pequeñajos/as son lo más bonito del mundo (o se lo creen o tienen una enorme capacidad de engañarse a sí mismos o son muy cegatos) pero los demás, los que no tenemos nada que ver con ellos, aunque no lo digamos, lo pensamos.

Hay bebés feísimos. Como hay adultos feísimos. Aunque, la verdad, yo tengo la teoría de que antes había mucho más feos que ahora (bebés o adultos) pero eso lo dejaré para otro post.
Hay nenes muy feos pero tampoco pasa nada. El encanto del bebé, ese encanto que tiene todo cachorro, toda cría, puede con todo.
Y que no se preocupe ninguna mamá, aunque sepamos que hay bebés feitos nunca, nunca, se lo diremos a sus progenitores, a fin de cuentas, yo ya he dicho que soy una insincera.
Todavía me quedan un par de verdades/verdaderas pero las dejaré para otro post o acabaré cansando a quien me lee ;)
Mis mejores amigos
Mis mejores amigos tienen la piel de papel. Mis mejores amigos tienen mi misma voz y las palabras de otros.
Mis mejores amigos me acompañan desde niña, en todo momento y en cualquier lugar.
Mis mejores amigos no se quejan ni de abandono ni de exceso de atención. Me cuentan sus secretos pero no me exigen los míos. Me ayudan a evadirme. Me hacen pensar. Me enseñan.
Me hacen compañía. Me llevan de viaje. Me presentan personas de todo tipo: a veces, maravillosas; a veces, odiosas; a veces, terroríficas. Mis mejores amigos, aunque a alguno le suene raro, son los libros. Las decenas de libros que he leído durante toda mi vida (y los que aún me quedan por leer).
Cuando he estado mal no ha habido mejor para pasar las horas. Me sumerjo en una historia y me evado de toda tristeza.

Soy de esos extraños seres que prefieren gastar su dinero en libros antes que en lo último en moda o en cosmética. Ignoro qué es eso de ser fashion, nunca he ido a la última y confieso que, cada vez, me maquillo menos. Siempre he preferido gastarme el dinero en mis libros que en cualquier otra cosa. Me resisto a todo menos a una librería o a una biblioteca repleta de libros aún por leer.
Me encanta el olor a libro nuevo. De las primeras cosas que hago al tener un libro en mis manos es olerlo. Sumergir mi cara entre sus páginas y aspirar profundamente. Adoro ese olor.
Me encanta acariciar sus hojas. Esa es otra de mis manías cuando tengo un libro nuevo. Acariciar la portada y pasar mis manos por sus hojas.
Con esos actos físicos me adelanto al placer mental (o espiritual o como quieras llamarlo) que me va a causar el libro que tengo entre las manos.
Hay amigos de estos que se leen y se olvidan, esa es la verdad. La historia no llega a impresionar o los personajes no llegan a hacerse queridos. Pero hasta esos aportan algo a mi vida y por eso continúan conmigo.

Otros se leen más de una vez y siempre encuentras algo nuevo que saborear. Entre los libros que más he releído están: La Regenta (Leopoldo Alas Clarín), Fortunata y Jacinta (Benito Pérez Galdós), Cien años de soledad (Gabriel García Márquez) y La historia interminable (Michael Ende). Estos libros los he leído más de dos, de tres y hasta de cuatro veces.
Otros hay menos releídos pero que también conocen muy bien mis manos: los de la serie de Mundodisco (Terry Pratchett), los de Harry Potter (J. K. Rowling) -aunque se me pueda considerar demasiado adulta para esta lectura, me encanta -, las historias de las inefables hermanas Walsh escritas por Marian Keyes.
Otros esperan ser releídos: Olvidado Rey Gudú (Ana María Matute) y la saga de Ender (Orson Scott Card).
Y otros esperan a ser leídos por primera vez. Y de estos tengo una larga lista de espera en casa. Lista que se alargará a partir de Reyes (y después de mi cumple) puesto que mi husband que me conoce sabe que no hay mejor regalo para mí que un libro (bueno, uno, dos, tres, los que caigan…).Como ves, nunca estoy sola. Siempre estoy con alguno de mis amigos. De los viejos conocidos o de los nuevos. Pero siempre conmigo.
Acompañándome.
Animándome.
Seduciéndome.
Enamorándome.
Aconsejándome.
Enseñándome.
Amo a mis mejores amigos. Amo los libros.
Un libro siempre te hace más alto y te ayuda a ver más lejos.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Los libros son amigos que nunca decepcionan.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.

P.S. Ante el clamor popular (ejem... ejem..) que me exige que anuncie el día de mi cumpleaños no me queda más remedio que comunicar a quien desee saberlo que tal día se celebra el próximo 11 de Enero. También me piden una forma de contacto. Pues nada, ahí dejo dos direcciones de correos a elegir: nannytataogg@gmail.com o la que aparece en mis comentarios. Si alguien desea mi número de C/C para ingresar algo de dinerillo y tal pues ya me lo dice y se la comunicaré sin problema :D
Que tengais muchos, muchos, muchos Reyes.
