Fin de semana en el infierno... La crónica.
Bueno, ahora que llevo un buen rato en casa, he descansado, he mirado el correo, el foro del Cau, he hablado con un par de personas con quien me apetecía hablar y he cenado, ya me puedo dedicar al blog.
Bueno, el viernes por la noche empezó muy bien, tomando café en la cena de mis colegas del Cau con Miki Puig. Acabamos recitando fragmentos enteros de películas absurdas, de gags de Faemino y Cansado y descubrí que hay más locos del Cansancio como yo sueltos por Tarragona (lo cual es genial porque me he pasado un año convenciendo a gente de ir a ver el espectáculo y hasta que no lo ven y no se convencen de que realmente es bueno se creen que les hago ir por alguna oscura razón, como una obsesión malsana con el actor ). A estas alturas ya estaba destrozada y varias personas me habían dicho que tenía cara de enferma. Y era verdad. Bueno, un ratito al Cau para que no me pusieran falta y a las dos y media en la cama.
El programa para el día siguiente era, tras la llegada al hotel y la comida, bingo (organizado por los guías -mis compis y yo) y clases de baile (idem). Después de la cena sorteo de dos jamones y dos lotes de navidad, espectáculo de vedette y baile. A dormir.
A las siete menos cuarto me sonó el despertador, directa a la ducha -con una pequeña urticaria en la cadera a la que no hago mucho caso porque pienso que habré sudado por la noche y me habré rascado-, acabar de hacer la bolsa y a las ocho me recogió el autobús, con la mitad de clientes ya montados desde Flix. Emprendimos camino y tardé un rato en darme cuenta de que me había presentado llevando la misma chaqueta de la noche anterior, luciendo unas chapas un tanto subversivas: Gargantas Profundas, I Hate Work, Juana la Loca y la bandera gay con la parada de metro de Chueca. Casi nada. Por respeto a los clientes me quité la de "odio el trabajo", para no dar la nota y esperé que no se dieran cuenta de qué iban las de Chueca y la de Deep Throat. Lo impresentable que puedo llegar a ser... Bueno, a las diez visita a unas cavas en Sant Sadurní d'Anoia y a la una y media llegamos al hotel en Lloret de Mar. Para entonces llevaba un rato que parecía una piojosa por un misterioso picor de cabeza y resulta que esa irritación que por la mañana había ignorado se había hecho más grande. Al llegar a la habitación ví que también tenía por el cuello, los brazos, las piernas, la tripa y los costados. Un picor de muerte. Después de comer llamamos al seguro para que me enviara un médico al hotel. En el espacio de tiempo que tardó en llegar el médico la alergia se me extendió por casi todo el cuerpo, de manera que parecía un mapamundi en relieve, con hinchazón desde las axilas hasta la cadera y hasta las muñecas, la tripa, la espalda, las piernas, etc, etc. Un horror! Un picor espantoso. Total que para cuando llegó el médico estaba al borde de la desesperación y a punto de hacerme sangre en la cabeza de tanto rascarme. Además, como soy asmática y las reacciones alérgicas me producen ataques, empezaba a tener pitos.
El médico se portó genial (no esperaba menos), pero -gracias a dios- me puso ciega de cortisona, que funcionó de maravilla pero me dejó mirando a Cuenca el resto de la tarde. Me inyectó una ampolla de urbasón, que es bastante fuerte y por un momento pensé que me iba a caer -la última vez que me pusieron urbasón vomité todo lo que se podía vomitar. Luego me mandó una crema de cortisona y unos antihistamínicos bastante fuertes también. Dormí hasta la hora de cenar -librándome, por cierto, del bingo y la clase de baile- y cuando bajé estaba mucho mejor pero casi que no sabía ni quien era. Cené como pude y me volvieron a excusar de las actividades de la noche. Aún así hice el esfuerzo y duré media hora porque seguía mirando a Cuenca. Del espectáculo de la vedette ví aproximadamente dos minutos y medio. En cuanto le oí decir al primer señor "ay mi pichita!!" tuve que salir de allí corriendo temiendo por mi salud mental. A las nueve y media me metí en la cama y para las diez estaba dormidísima. Tanto que me llamó Rosario sobre las once y hoy ya ni me acordaba de haber hablado con ella.
Esta mañana ya no tenía picores, ni parecía que hubiese hecho los cien metros ortigas, pero seguía atontada por la cortisona. El caso es que al final he conseguido cumplir con mis obligaciones del día y todo ha ido bien. Lo mejor del día ha sido el paseíto que me he dado solita por la playa de Blanes, que nos ha hecho un día espléndido y la mar de majo. Al final, todo ha acabado bien. El finde que biene toca lo mismo, pero esta vez no me libraré ni del bingo ni los pasodobles, tendré que cumplir, llueva o truene.
Como hace días que no os pongo chapas, hoy os enseñaré dos de las subversivas con las que me presenté en el bus a las ocho de la mañana: Chueca y I hate work.

I hate work es exactamente como me sentía el viernes por la noche cuando, a pesar de estar cansadísima, me apetecía quedarme en el Cau. La de Chueca me la regaló una amiga que "entiende". Es que es muy lista, la chiquilla.
Mañana, si tengo tiempo, os cuento la venganza que os prometí el viernes. Portaos bien y coméroslo todo.
Bueno, el viernes por la noche empezó muy bien, tomando café en la cena de mis colegas del Cau con Miki Puig. Acabamos recitando fragmentos enteros de películas absurdas, de gags de Faemino y Cansado y descubrí que hay más locos del Cansancio como yo sueltos por Tarragona (lo cual es genial porque me he pasado un año convenciendo a gente de ir a ver el espectáculo y hasta que no lo ven y no se convencen de que realmente es bueno se creen que les hago ir por alguna oscura razón, como una obsesión malsana con el actor ). A estas alturas ya estaba destrozada y varias personas me habían dicho que tenía cara de enferma. Y era verdad. Bueno, un ratito al Cau para que no me pusieran falta y a las dos y media en la cama.
El programa para el día siguiente era, tras la llegada al hotel y la comida, bingo (organizado por los guías -mis compis y yo) y clases de baile (idem). Después de la cena sorteo de dos jamones y dos lotes de navidad, espectáculo de vedette y baile. A dormir.
A las siete menos cuarto me sonó el despertador, directa a la ducha -con una pequeña urticaria en la cadera a la que no hago mucho caso porque pienso que habré sudado por la noche y me habré rascado-, acabar de hacer la bolsa y a las ocho me recogió el autobús, con la mitad de clientes ya montados desde Flix. Emprendimos camino y tardé un rato en darme cuenta de que me había presentado llevando la misma chaqueta de la noche anterior, luciendo unas chapas un tanto subversivas: Gargantas Profundas, I Hate Work, Juana la Loca y la bandera gay con la parada de metro de Chueca. Casi nada. Por respeto a los clientes me quité la de "odio el trabajo", para no dar la nota y esperé que no se dieran cuenta de qué iban las de Chueca y la de Deep Throat. Lo impresentable que puedo llegar a ser... Bueno, a las diez visita a unas cavas en Sant Sadurní d'Anoia y a la una y media llegamos al hotel en Lloret de Mar. Para entonces llevaba un rato que parecía una piojosa por un misterioso picor de cabeza y resulta que esa irritación que por la mañana había ignorado se había hecho más grande. Al llegar a la habitación ví que también tenía por el cuello, los brazos, las piernas, la tripa y los costados. Un picor de muerte. Después de comer llamamos al seguro para que me enviara un médico al hotel. En el espacio de tiempo que tardó en llegar el médico la alergia se me extendió por casi todo el cuerpo, de manera que parecía un mapamundi en relieve, con hinchazón desde las axilas hasta la cadera y hasta las muñecas, la tripa, la espalda, las piernas, etc, etc. Un horror! Un picor espantoso. Total que para cuando llegó el médico estaba al borde de la desesperación y a punto de hacerme sangre en la cabeza de tanto rascarme. Además, como soy asmática y las reacciones alérgicas me producen ataques, empezaba a tener pitos.
El médico se portó genial (no esperaba menos), pero -gracias a dios- me puso ciega de cortisona, que funcionó de maravilla pero me dejó mirando a Cuenca el resto de la tarde. Me inyectó una ampolla de urbasón, que es bastante fuerte y por un momento pensé que me iba a caer -la última vez que me pusieron urbasón vomité todo lo que se podía vomitar. Luego me mandó una crema de cortisona y unos antihistamínicos bastante fuertes también. Dormí hasta la hora de cenar -librándome, por cierto, del bingo y la clase de baile- y cuando bajé estaba mucho mejor pero casi que no sabía ni quien era. Cené como pude y me volvieron a excusar de las actividades de la noche. Aún así hice el esfuerzo y duré media hora porque seguía mirando a Cuenca. Del espectáculo de la vedette ví aproximadamente dos minutos y medio. En cuanto le oí decir al primer señor "ay mi pichita!!" tuve que salir de allí corriendo temiendo por mi salud mental. A las nueve y media me metí en la cama y para las diez estaba dormidísima. Tanto que me llamó Rosario sobre las once y hoy ya ni me acordaba de haber hablado con ella.
Esta mañana ya no tenía picores, ni parecía que hubiese hecho los cien metros ortigas, pero seguía atontada por la cortisona. El caso es que al final he conseguido cumplir con mis obligaciones del día y todo ha ido bien. Lo mejor del día ha sido el paseíto que me he dado solita por la playa de Blanes, que nos ha hecho un día espléndido y la mar de majo. Al final, todo ha acabado bien. El finde que biene toca lo mismo, pero esta vez no me libraré ni del bingo ni los pasodobles, tendré que cumplir, llueva o truene.
Como hace días que no os pongo chapas, hoy os enseñaré dos de las subversivas con las que me presenté en el bus a las ocho de la mañana: Chueca y I hate work.

I hate work es exactamente como me sentía el viernes por la noche cuando, a pesar de estar cansadísima, me apetecía quedarme en el Cau. La de Chueca me la regaló una amiga que "entiende". Es que es muy lista, la chiquilla.
Mañana, si tengo tiempo, os cuento la venganza que os prometí el viernes. Portaos bien y coméroslo todo.
Comentario:
Un fin de semana perfecto para recordar...
verdad?
venga, guapa, cuidate y ojo con los picores....
verdad?
venga, guapa, cuidate y ojo con los picores....
Comentario:
Ostia puta!!! Esto debe ser contagioso, por que yo tuve visita el sábado en casa y mi compi se puso igualita que tú el domingo!!! Lo malo es que a ella no le están haciendo efecto las inyecciones, ni el tratamiento, con lo cual, mi sentimiento de culpabilidad por haberla envenenado con la salsa de la pasta, va a menos, ya que tiene que seguir en contacto con el mal para estar peor!!!
Menudo finde, nena!!! Por lo menos te libraste del bing...Horroooooor!!! Jajaja...
Un besito!!!
Menudo finde, nena!!! Por lo menos te libraste del bing...Horroooooor!!! Jajaja...
Un besito!!!
Comentario:
¡Y yo me quejaba de mi finde futbolero!
Pobrecita, cuídate que fijo que es una sobredosis de pasodobles ;-)
Besos mil
Pobrecita, cuídate que fijo que es una sobredosis de pasodobles ;-)
Besos mil
Comentario:
Mi diagnóstico es que tienes alergia a los jubilados. No te acerques a ellos demasiado.
Y cuidado con la cortisona, que uno se acaba enganchando a esas cosas. Yo, sin ir más lejos, ya echo de menos los pinchitos de clexane que me ponía por vena para que no se me gangrenara la pierna. Quiero otro pico! pero se me han acabado... snif
No te hicieste fotos sarpullosas? lo digo porque servirían para ilustrar mejor el post o incluso un artículo de "diario médico".
Y cuidado con la cortisona, que uno se acaba enganchando a esas cosas. Yo, sin ir más lejos, ya echo de menos los pinchitos de clexane que me ponía por vena para que no se me gangrenara la pierna. Quiero otro pico! pero se me han acabado... snif
No te hicieste fotos sarpullosas? lo digo porque servirían para ilustrar mejor el post o incluso un artículo de "diario médico".





