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Acerca de
Aunque no estoy ultrabuena, molo mil... ¡y además soy buena cocinera! Tengo sentido del humor y no hago faltas de horgotrafia (eso dice mucho de una persona).
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Pues eso...
… que el día 6 cumplí años. En un principio parecía que, entre compromisos de amigos y planes que se me habían adelantado, iba a ser imposible celebrarlo este fin de semana, pero al final, combinando los compromisos de los twentynails y una barbacoa que organizó un colega, Tonet, Jordi, Ángel, Elena y yo hemos pasado el fin de semana por ahí de aventura y celebración. Y yo más feliz de un regaliz.

Los twentynails iban a pinchar en una fiesta en un pueblo de Lérida el sábado noche, y tenían que estar allí a la hora de comer. Así que el finde empezó el viernes por la noche en Lérida. Me invitaron a cenar, después fuimos a La Casa de la Bomba y de allí al hotel. A la mañana siguiente, los twentynails se fueron al sitio donde se hacía la fiesta y Elena, Ángel y yo nos fuimos a una barbacoa a L’Espluga de Francolí después de tomar un café y desayunar un poco. Tarde entretenida, por supuesto, con Jorge, Zaira, Eduard, Laura, lo Milio, Jordi, Samu, Carlitos, Gerard y otro tipo de cuyo nombre no llegué a enterarme. Me sorprendieron con tarta y velas y la verdad es que la última vez que soplé creo que fue con los 27… Fue bonito, no estoy acostumbrada a que me den sorpresas así.

Después de vaguear y alargar la sobremesa un buen rato, nos fuimos hacia la fiesta, a una hora y media en coche más o menos de donde estábamos. Ya habíamos hablado con Jordi y Tonet sobre el alojamiento en la fiesta y estaba la cosa chunga. Aquello era una casa de colonias en la montaña y a falta de algo mejor los twentynails se habían hecho con una cabaña (literalmente) con colchones en el suelo, sin luz y sin más agua corriente a la vista que una fuente para fregar platos. Habían tenido también un encontronazo con uno de los organizadores (el que no conocían) y no estaban precisamente contentos. De hecho estaban buscando alojamiento en los pueblos circundantes, pero al ser una zona de deportes de riesgo, no encontraron nada. Por si acaso, le pedimos a Gerard un par de mantas y nos fuimos para allá. Encontramos el camino sin demasiado problema, pero cuando nos quedaban unos 30 o 40 km para llegar y ya estaba bien oscuro, mi coche empezó a chirriar. Al principio apenas era perceptible, pero en cuestión de nada era un ruido tan alarmante que tuvimos que parar debajo de la única farola que vimos en muchos kilómetros. Miramos un poco el coche (en vano), lo moví hacia atrás y adelante, hicimos como que sabíamos dónde mirar y decidimos seguir adelante porque sólo quedaban 16km. Imposible. El chirrido se hizo tan fuerte que al pasar por delante de un hostal a un par de kilómetros de donde habíamos parado, di un volantazo y nos quedamos allí. No había narices a seguir adelante. A las once menos cuarto de la noche, en el parquing de un hostal en un pueblecillo en medio de la nada nos parecía estar en “Giro al Infierno”. Llamamos a los twenty para que nos vinieran a recoger y entramos en el hostal a tomar algo. El sitio era bastante surrealista. El hostalero creo que iba vestido de cocinero, no recuerdo bien, pero definitivamente llevaba delantal. Nos atendió y nos preguntó si éramos los del coche que chillaba. Le dijimos que sí y que nos vendrían a buscar en seguida. Había estado sentado fuera en la terraza y nos vio llegar junto con sus compañeros, supongo que vecinos del pueblo, a cada cual más raro. El bar tenía pinta de estar cerrado por fin de temporada. Rollo el hotel del Resplandor.

Después de veinte minutos llegó Tonet con otro colega con el que habíamos estado en Lérida: Santi. Después de que Santi tuviera que evitar que su coche rodase marcha atrás hasta la carretera –lo había aparcado sin freno de mano y lo tuvo que parar con su propio cuerpo, a la cabeza pensante del grupo se le ocurrió preguntar si tenían habitaciones disponibles. Como tenían tres libres, no había nada mejor a parte de la cabaña en kilómetros a la redonda y dado que íbamos a abandonar mi coche allí, decidimos quedarnos las habitaciones después de echarles un vistazo rápido. Quedamos en 25 por habitación (pensábamos) y le explicamos que llegaríamos tarde y querríamos salir tarde. Nos dio de tiempo hasta las cinco o las seis, que era más que suficiente, así que le dejé mi DNI para la ficha que se entrega a la oficina cada vez que te registras en un hotel, hostal, pensión o similar. Me quedé pasmada cuando, copiando directamente de mi documentación, en lugar de escribir mi nombre, escribió un montón de letras sin sentido. En lugar de Maia escribió algo así como Mnim y el apellido no alcancé a entenderlo. El número sí que lo copió bien, el jodido. Después me lo pasó con toda tranquilidad para que firmara. O tenía un caso severísimo de dislexia o se estaba riendo de mí. Una de dos. Subimos las maletas y nos fuimos para la fiesta.

De camino en el coche Tonet nos contó el encontronazo que tuvieron con el organizador. Santi opinaba que el tipo era un pringado, que iba de importante pero que no era nadie. Sacando un papel doblado de la guantera del coche, añadió “Mira quien NO es un pringado” y nos dejó muertos de la risa con la sorpresa. Al final, llegamos a la fiesta, nos alegramos de haber encontrado hostal cuando vimos la cabaña y fuimos a comer algo, ya que la fiesta ofrecía cena -aunque para cuando llegamos ésta ya era frugal. A las cuatro de la mañana, cuando los twentynails llevaban pinchando sólo media hora, me entró un sueño mortal. Creía que me iba a dormir de pie intentando bailar. Pedí las llaves de la cabaña y me fui a tumbar un rato. Pensaba dormir un poco, pero en realidad me pasé casi dos horas tiritando de frío y escuchando a las termitas masticar madera en mi oído. Entre cabezada y cabezada escuchaba a los twenty y a lo que supongo que eran ratones y me iluminaba con la luz de la cámara de fotos. Al final me levanté tiritando y volví a la pista a dar lo que quedaba de mí.

Sobre las siete y media volvimos al hostal a dormir. Como colofón del bizarrismo del lugar, en el armario encontré una maleta (asumo que llena de ropa) y un neceser, además de una botella de vino empezada junto a la cama y un vaso de tubo del Barça. Pero a las siete y media de la mañana, de lo único que fui capaz fue de comprobar que no hubiese pelos ajenos en las sábanas. Me tumbé y me dormí, no sin antes haber mirado debajo de las camas. Me desperté cuatro horas después y estuve dando vueltas hasta las dos, cuando nos levantamos. Tuve tiempo de comprobar que mi compañero de habitación ronca de varias maneras diferentes, hasta boca abajo. Me gusta escuchar como duerme la gente.

Desayunamos y nos enteramos de que el precio que nos había dicho no era por habitación, sino por persona. En fin, dormimos en un hostal en medio de la nada a precio de hotel de tres estrellas. Tampoco nos quedaba más remedio, la verdad. Aún consideramos que habíamos tenido suerte. Al menos el desayuno estaba incluido.

Quedaba por resolver el tema de mi coche, pero como no hacía tanto ruido como la noche anterior y además parecía funcionar perfectamente, lo traje hasta casa conduciendo despacio. Un aburrimiento, porque estábamos a unos 150km de Tarragona.

Ayer lo llevé al mecánico y resulta que tenía los frenos gastados. Tienen un avisador que es una lengüeta de acero que en cuanto las pastillas se gastan, monta un escándalo impresionante. Y yo pensando que tenía que abandonar el coche a medio camino entre casa y el Pirineo…

Para acabar el fin de semana, el domingo fuimos al Cau. El lunes fue fiesta en Catalunya.

Hoy he salido de casa a las ocho menos cuarto y he vuelto a las once y veinte, mojada hasta los huesos sin haber podido llegar al trabajo. Entre anoche y esta mañana ha llovido tanto que había varias carreteras cortadas. Me ha costado una hora y media llegar a dos kilómetros de la planta, pero no se podía llegar. Así que… he tenido el día de fiesta.

Espero que me lo paguen, cabrones. Que me tienen contenta, pero eso es otro post.

(1437 al final, te quejarás...)

 
Comentario:
Felicidades... (Con retraso, sí)
 
Comentario:
ufff vaya fin de semana q tuvistes. al menos lo importante es que te lo pasaras bien...además, yo siempre digo que cuando lo estás pasando mal te jode pero luego lo que mas se recuerdan de los viajes son las fatigas q pasas. Luego esas cosas quedan de anecdotas
 
Comentario:
Hola Maia!!

Pues sí que ha sido interesante tu finde jeejje

Felicidades (lo siento, tarde...)!!

Podrías hacer una peli de suspense con esto ejejej
No