Bien, siempre me ha gustado hacer reír
Cuando un lunes a las ocho y media de la mañana, además de tener un dolor horrible en la cabeza, estoy a punto de apalear la fotocopiadora nueva porque no deja de pitar y no consigo quitarle el pitido, es porque no estoy bien.
Ayer fue un buen domingo. Me levanté sobre la una (habiéndome acostado sobre las cinco y media) me vestí, miré el correo –nada- y bajé con mi hermana a desayunar al café. Café con leche y bocadillo de jamón. Me acordé de bajar las gafas de sol, ya casi no se puede estar en una terraza sin ellas. Pagué con el billete de 5€ que me encontré el sábado en el suelo del Cau. Después fuimos al videoclub y alquilamos dos películas. Somos socias desde hace un par de semanas. Fue divertido el día que nos apuntamos porque el chico me iba pidiendo los datos –una infinidad de datos- y parecía que le daba vergüenza, como si me pidiera el móvil para guardárselo en el suyo y no para la ficha de socia. Nos reímos un rato. Nos dijo que la peli que habíamos escogido está muy bien, Match Point, pero me vaciló diciendo que es mejor ir al cine, así que le vacilé yo de vuelta diciendo que en el cine en Tarragona las películas no son en versión original. Creo que con eso le impresioné. Un día me hice una chapa en la que pone V.O. para hacer reír a un amigo que siempre se burla (con cariño) de mi costumbre de ver y leer en inglés. Escogimos dos películas: una española y una irlandesa de una productora inglesa de la que todavía no he visto nada que me disgustara.
Llegamos a casa, hice la comida –algo rápido y no del todo casero- y comimos ya con los trailers de la primera película, la española. No estuvo mal, nos reímos un rato, pero realmente me hizo pensar que ya es hora de que me ponga a escribir otra vez: si guiones así –de guionistas super-consagrados pero lejos de ser películas especiales- se producen, aún tengo esperanzas si consigo tener ideas decentes que no tengan nada que ver con mi propia vida personal.
Entre película y película cambiamos la estantería enorme del salón de sitio con la intención de hacer espacio para algunos muebles que traeremos de casa de mis padres. Ahora tengo una pila enorme de papeles, facturas, tarjetas, nóminas, hojas de horas y documentos de utilidad fiscal para ordenar. Cuando lo haya hecho, iré al banco a que mi amante financiero-fiscal me tome declaración. Bueno, antes tengo que ir a la ett para que me den mi certificado de retenciones, que sólo lo sacan si lo pides, el colmo ya. Creo/espero que este año me tocará pagar poco.
Una vez volvimos a tener el salón libre de libros (hubo que sacarlos todos de la estantería para moverla) y habiendo tirado lo que había que tirar y barrido el suelo, vimos la segunda película. Esta también me dio ganas de volver a escribir, pero esta vez porque es una historia sencilla, sin demasiadas pretensiones, pero que te hacen reír, sonreír, llorar. Como lo que yo quiero hacer.
De vez en cuando hacen falta días así, sin hacer nada. Viendo películas, cocinando un poco. Sin pensar en nada. Eso es lo que me falla últimamente. Duermo mal, descanso poco, pienso mucho. Acaba el proyecto y me da pereza hablar con mi jefe para preguntarle si tienen algo pensado para mí cuando acabe todo. No tengo ganas de que me digan que me tengo que buscar la vida. Para una vez que encuentro un trabajo que además de gustarme es cómodo y conveniente, odiaría volver que tener que ponerme a buscar. Véte a saber qué mierdas de trabajos me esperan. Pero no es eso lo único. En lo personal, mi vida es un desastre. No es novedad, pero empieza a pesarme. La persona en cuestión me preguntó cómo estoy. Casi siempre le digo que bien. Principalmente porque me alegra hablar con él, pero tampoco le voy a decir que no tengo demasiados ánimos y le echo mucho de menos. Le pregunté por su estado de ánimo, por su nube negra: “mejor, ya no llueve tanto”. Eso siempre me alegra.
El otro día mi jefa me dijo que había hecho mal en cambiarme las gafas, que estas me hacen la mirada más dulce. Le podría haber contestado que hace mal en rizarse las pestañas, que con lo largas que son, al natural son mucho más bonitas y que hace mal en teñirse el pelo, que pelirroja está más guapa…
El viernes me quité el piercing. En catorce meses no había conseguido que se curase del todo, así que he abandonado parte de mi cabezonería y he hecho lo lógico. En un par de días ya ni siquiera se ven los agujeros, así que en nada ni se notará que lo llevaba.
He comprado la entrada para tres festivales este verano, empezando ya pronto: el sábado del Primavera Sound, el sábado noche del Sónar y los dos días del Summercase. Para los dos primeros ni siquiera he mirado el cartel, me fío de la gente con quien voy. Y aunque la programación me pareciese mejor otro día (en caso de conocer a los grupos), tampoco voy a ir sola. La del Summercase sí tiene bastante buena pinta. Vuelvo a dejarme el fib para otro año y me quedo con las ganas de ir al C/O Pop de Colonia principalmente porque los vuelos son algo caros y todavía no sé si en Agosto tendré trabajo o no. Tengo que hablar con mi jefe, reitero. Empiezo a notar la necesidad de hacer vacaciones, aunque sea sin cobrarlas. Estoy cansada y me concentro menos que antes. Esta mañana, antes de las nueve de la mañana he insultado a la fotocopiadora porque no paraba de pitar. Le he llamado hija de puta. Había tres personas haciendo cola para fotocopiar documentos mientras yo intentaba quitar el pitido y se han asustado un poco cuando me han oído decir que “son las nueve menos cuarto de la mañana y estoy a punto de darle a la puta máquina con un bate”. Ya son dos las personas que coinciden en decir que enfadada estoy muy graciosa. Bien, siempre me ha gustado hacer reír.
Ayer fue un buen domingo. Me levanté sobre la una (habiéndome acostado sobre las cinco y media) me vestí, miré el correo –nada- y bajé con mi hermana a desayunar al café. Café con leche y bocadillo de jamón. Me acordé de bajar las gafas de sol, ya casi no se puede estar en una terraza sin ellas. Pagué con el billete de 5€ que me encontré el sábado en el suelo del Cau. Después fuimos al videoclub y alquilamos dos películas. Somos socias desde hace un par de semanas. Fue divertido el día que nos apuntamos porque el chico me iba pidiendo los datos –una infinidad de datos- y parecía que le daba vergüenza, como si me pidiera el móvil para guardárselo en el suyo y no para la ficha de socia. Nos reímos un rato. Nos dijo que la peli que habíamos escogido está muy bien, Match Point, pero me vaciló diciendo que es mejor ir al cine, así que le vacilé yo de vuelta diciendo que en el cine en Tarragona las películas no son en versión original. Creo que con eso le impresioné. Un día me hice una chapa en la que pone V.O. para hacer reír a un amigo que siempre se burla (con cariño) de mi costumbre de ver y leer en inglés. Escogimos dos películas: una española y una irlandesa de una productora inglesa de la que todavía no he visto nada que me disgustara.
Llegamos a casa, hice la comida –algo rápido y no del todo casero- y comimos ya con los trailers de la primera película, la española. No estuvo mal, nos reímos un rato, pero realmente me hizo pensar que ya es hora de que me ponga a escribir otra vez: si guiones así –de guionistas super-consagrados pero lejos de ser películas especiales- se producen, aún tengo esperanzas si consigo tener ideas decentes que no tengan nada que ver con mi propia vida personal.
Entre película y película cambiamos la estantería enorme del salón de sitio con la intención de hacer espacio para algunos muebles que traeremos de casa de mis padres. Ahora tengo una pila enorme de papeles, facturas, tarjetas, nóminas, hojas de horas y documentos de utilidad fiscal para ordenar. Cuando lo haya hecho, iré al banco a que mi amante financiero-fiscal me tome declaración. Bueno, antes tengo que ir a la ett para que me den mi certificado de retenciones, que sólo lo sacan si lo pides, el colmo ya. Creo/espero que este año me tocará pagar poco.
Una vez volvimos a tener el salón libre de libros (hubo que sacarlos todos de la estantería para moverla) y habiendo tirado lo que había que tirar y barrido el suelo, vimos la segunda película. Esta también me dio ganas de volver a escribir, pero esta vez porque es una historia sencilla, sin demasiadas pretensiones, pero que te hacen reír, sonreír, llorar. Como lo que yo quiero hacer.
De vez en cuando hacen falta días así, sin hacer nada. Viendo películas, cocinando un poco. Sin pensar en nada. Eso es lo que me falla últimamente. Duermo mal, descanso poco, pienso mucho. Acaba el proyecto y me da pereza hablar con mi jefe para preguntarle si tienen algo pensado para mí cuando acabe todo. No tengo ganas de que me digan que me tengo que buscar la vida. Para una vez que encuentro un trabajo que además de gustarme es cómodo y conveniente, odiaría volver que tener que ponerme a buscar. Véte a saber qué mierdas de trabajos me esperan. Pero no es eso lo único. En lo personal, mi vida es un desastre. No es novedad, pero empieza a pesarme. La persona en cuestión me preguntó cómo estoy. Casi siempre le digo que bien. Principalmente porque me alegra hablar con él, pero tampoco le voy a decir que no tengo demasiados ánimos y le echo mucho de menos. Le pregunté por su estado de ánimo, por su nube negra: “mejor, ya no llueve tanto”. Eso siempre me alegra.
El otro día mi jefa me dijo que había hecho mal en cambiarme las gafas, que estas me hacen la mirada más dulce. Le podría haber contestado que hace mal en rizarse las pestañas, que con lo largas que son, al natural son mucho más bonitas y que hace mal en teñirse el pelo, que pelirroja está más guapa…
El viernes me quité el piercing. En catorce meses no había conseguido que se curase del todo, así que he abandonado parte de mi cabezonería y he hecho lo lógico. En un par de días ya ni siquiera se ven los agujeros, así que en nada ni se notará que lo llevaba.
He comprado la entrada para tres festivales este verano, empezando ya pronto: el sábado del Primavera Sound, el sábado noche del Sónar y los dos días del Summercase. Para los dos primeros ni siquiera he mirado el cartel, me fío de la gente con quien voy. Y aunque la programación me pareciese mejor otro día (en caso de conocer a los grupos), tampoco voy a ir sola. La del Summercase sí tiene bastante buena pinta. Vuelvo a dejarme el fib para otro año y me quedo con las ganas de ir al C/O Pop de Colonia principalmente porque los vuelos son algo caros y todavía no sé si en Agosto tendré trabajo o no. Tengo que hablar con mi jefe, reitero. Empiezo a notar la necesidad de hacer vacaciones, aunque sea sin cobrarlas. Estoy cansada y me concentro menos que antes. Esta mañana, antes de las nueve de la mañana he insultado a la fotocopiadora porque no paraba de pitar. Le he llamado hija de puta. Había tres personas haciendo cola para fotocopiar documentos mientras yo intentaba quitar el pitido y se han asustado un poco cuando me han oído decir que “son las nueve menos cuarto de la mañana y estoy a punto de darle a la puta máquina con un bate”. Ya son dos las personas que coinciden en decir que enfadada estoy muy graciosa. Bien, siempre me ha gustado hacer reír.
Comentario:
Ya tenemos algo en común: ver y leer en inglés
Comentario:
SIiiii Funciona!!!! Te has quitado el piercing?
Comentario:
Funciona??





