La noche se me hace corta
Hoy me he despertado con mucho, mucho sueño y muy pocas ganas de trabajar.
Me levanto muy pronto porque empiezo a trabajar a las ocho, cuando aún es casi de noche, y por las mañanas todo lo hago muy despacio. Todo parece costarme el doble de tiempo.
Vestirme en el frío polar de mi casa, abrir el grifo para que beba mi gato (que normalmente ya lleva un rato liándola), hacerme el desayuno (té y tostadas con mantequilla y miel), encender el ordenador, seguir haciéndome el desayuno, mirar el correo (electrónico, esto no es como Inglaterra que te llega el correo antes de que salga el sol), hacer como qeu miro las noticias, desayunar, saludar a mi amigo italiano si se conecta al messenger mientras trabaja en el pornochat, meter en una bolsa la comida que me he preparado el día anterior, abrir el grifo para que Cesar vuelva a beber, dar de comer a los gatos, lavarme los dientes, peinarme/despeinarme, ponerme colonia de chico, elegir las chapas del día, ponerme zapatos... Hace tiempo que desistí de ponerme las lentillas por la mañana porque tardo demasiado. La derecha me la pongo enseguida, pero la izquierda me cuesta bastante y me obliga a llegar tarde al trabajo.
Envidio a la gente que se levanta quince minutos antes de salir de casa y llegan al trabajo frescos y aseados. Yo llego helada y con los ojos llorosos del frío.
Hoy no me he tenido que preparar comida. Mejor dicho, ayer no me tuve que hacer la comida de hoy. Tengo amigos americanos y ayer me invitaron a su cena de acción de gracias, que se celebra el tercer jueves de Noviembre (aunque hace dos años se colaron y lo hicimos una semana antes...). Cenamos cantidades industriales de pavo, relleno, puré de patatas, batatas asadas, judías verdes, tarta de calabaza y tarta de manzana. Siempre asan un pavo excesivamente grande (el año pasado había que sacarlo del horno entre dos personas) y en previsión de que iba a haber excedentes, pensé en llevarme un tupper, pero hubiese quedado un poco feo. Así que en lugar de llevarme el mío, antes de partir le pedí a mi amiga que me hiciera un pequeño paquete para la comida de hoy. Ahora que lo
pienso se me olvidó pedir relleno, con lo bueno que estaba. Después de cenar tenía uno de esos ciegos de comida que tengo de vez en cuando. Un medio mareo de relax y satisfacción gastronómica que te coloca al borde del sueño. Por culpa de la falta de sillas, a mi me tocó sentarme en el taburete del piano y en un par de ocasiones pensé que acabaría cayéndome si no me despejaba pronto o me iba a dormir. Como novedad probé el vino típico de Acción de Gracias -por lo menos en California- un Beaujolais Nouveau (creo que lo he escrito bien) que puedo afirmar que ha sido el único tinto de la historia que no me ha hecho estremecerme de horror al probarlo. De todos modos el vinagre de merlot de la ensalada me gustaba mucho más.
Como decoración de los entrantes había unas guindillas pequeñas que creo que debían de haber salido del culo del mismo satanás, porque después de qeu una amiga probara uno de ellos sin pestañear, yo decidí probar también, así que le quité las pepitas y le dí un mordisco minúsculo a lo poco que quedaba de la guindilla. El calor/picor en la lengua lo solucioné rápido con queso, pero los labios me quemaron durante veinte minutos. Y lo peor es que desde entonces, aunqeu me he lavado las manos en varias ocasiones, ya van tres veces que me meto el dedo en el ojo y aún pica.
Y mañana por la mañana temprano me voy de fin de semana a hacer de guía, con jubilados a Alcoceber, donde me dicen qeu no hay nada que ver ni hacer... Me tocará otra vez bailar pasodobles y hacer rifas y bingos. Soy joven y necesito el dinero...
Me levanto muy pronto porque empiezo a trabajar a las ocho, cuando aún es casi de noche, y por las mañanas todo lo hago muy despacio. Todo parece costarme el doble de tiempo.
Vestirme en el frío polar de mi casa, abrir el grifo para que beba mi gato (que normalmente ya lleva un rato liándola), hacerme el desayuno (té y tostadas con mantequilla y miel), encender el ordenador, seguir haciéndome el desayuno, mirar el correo (electrónico, esto no es como Inglaterra que te llega el correo antes de que salga el sol), hacer como qeu miro las noticias, desayunar, saludar a mi amigo italiano si se conecta al messenger mientras trabaja en el pornochat, meter en una bolsa la comida que me he preparado el día anterior, abrir el grifo para que Cesar vuelva a beber, dar de comer a los gatos, lavarme los dientes, peinarme/despeinarme, ponerme colonia de chico, elegir las chapas del día, ponerme zapatos... Hace tiempo que desistí de ponerme las lentillas por la mañana porque tardo demasiado. La derecha me la pongo enseguida, pero la izquierda me cuesta bastante y me obliga a llegar tarde al trabajo.
Envidio a la gente que se levanta quince minutos antes de salir de casa y llegan al trabajo frescos y aseados. Yo llego helada y con los ojos llorosos del frío.
Hoy no me he tenido que preparar comida. Mejor dicho, ayer no me tuve que hacer la comida de hoy. Tengo amigos americanos y ayer me invitaron a su cena de acción de gracias, que se celebra el tercer jueves de Noviembre (aunque hace dos años se colaron y lo hicimos una semana antes...). Cenamos cantidades industriales de pavo, relleno, puré de patatas, batatas asadas, judías verdes, tarta de calabaza y tarta de manzana. Siempre asan un pavo excesivamente grande (el año pasado había que sacarlo del horno entre dos personas) y en previsión de que iba a haber excedentes, pensé en llevarme un tupper, pero hubiese quedado un poco feo. Así que en lugar de llevarme el mío, antes de partir le pedí a mi amiga que me hiciera un pequeño paquete para la comida de hoy. Ahora que lo
pienso se me olvidó pedir relleno, con lo bueno que estaba. Después de cenar tenía uno de esos ciegos de comida que tengo de vez en cuando. Un medio mareo de relax y satisfacción gastronómica que te coloca al borde del sueño. Por culpa de la falta de sillas, a mi me tocó sentarme en el taburete del piano y en un par de ocasiones pensé que acabaría cayéndome si no me despejaba pronto o me iba a dormir. Como novedad probé el vino típico de Acción de Gracias -por lo menos en California- un Beaujolais Nouveau (creo que lo he escrito bien) que puedo afirmar que ha sido el único tinto de la historia que no me ha hecho estremecerme de horror al probarlo. De todos modos el vinagre de merlot de la ensalada me gustaba mucho más.
Como decoración de los entrantes había unas guindillas pequeñas que creo que debían de haber salido del culo del mismo satanás, porque después de qeu una amiga probara uno de ellos sin pestañear, yo decidí probar también, así que le quité las pepitas y le dí un mordisco minúsculo a lo poco que quedaba de la guindilla. El calor/picor en la lengua lo solucioné rápido con queso, pero los labios me quemaron durante veinte minutos. Y lo peor es que desde entonces, aunqeu me he lavado las manos en varias ocasiones, ya van tres veces que me meto el dedo en el ojo y aún pica.
Y mañana por la mañana temprano me voy de fin de semana a hacer de guía, con jubilados a Alcoceber, donde me dicen qeu no hay nada que ver ni hacer... Me tocará otra vez bailar pasodobles y hacer rifas y bingos. Soy joven y necesito el dinero...
Comentario:
MAGNA: Me halagas. Me halagas.
(ahora que nadie nos lee, Caracol me dijo que eras bisexual).
Raquel: Yo antes nunca llegaba tarde a ningún lado, pero últimamente estoy descuidando ese aspecto... Nada, los cinco minutillos de rigor.
Jafra: Chorro de naturalidad... supongo que sí, no?
(ahora que nadie nos lee, Caracol me dijo que eras bisexual).
Raquel: Yo antes nunca llegaba tarde a ningún lado, pero últimamente estoy descuidando ese aspecto... Nada, los cinco minutillos de rigor.
Jafra: Chorro de naturalidad... supongo que sí, no?
Comentario:
¡Que chorro de naturalidad ¡, ¡que alegria de gente¡.
Cada día me gusta más la gente de la calle. La gente que entrevistan por la calle y ponen su sonrisa o su enfado, a la vista de todo el mundo con la naturalidad de ser BUENA PERSONA, de ser gente del pueblo.
¡que alegría de alegría¡
Cada día me gusta más la gente de la calle. La gente que entrevistan por la calle y ponen su sonrisa o su enfado, a la vista de todo el mundo con la naturalidad de ser BUENA PERSONA, de ser gente del pueblo.
¡que alegría de alegría¡
Comentario:
Yo soy de las q necesito 10 minutos para despejarme por las mañanas y nunca he llegado tarde ni al trabajo ni a clase, claro q me levanto cn mucho tiempo de antelacion. Ahora entro al cole a las 9 pero como tengo q ir en coche (22kilometros hasta la ciudad) me levanto a las 7.15 y salgo de casa a las 7.45 y aunque llego antes me echo un cafe y me leo el periodico.
Cuidado con el frio este finde wapa
Cuidado con el frio este finde wapa
Comentario:
LEERTE ES LO QUE MAS ME DIVIERTE.
TUS FOTOS Y TUS GATOS LO QUE ME ENTRETIENE.
SI CONOCERTE ME CAES GENIAL.
ME GUSTAS. AL FINAL ME HARE BISEXUAL POR TU CULPA!
CARACOL Y YO SEGUIMOS EN LA MISMA EMPRESA PERO COMO SI YA NO LO ESTUVIERAMOS. QUE ROLLITO. ESPERO QUE TODO VUELVA A LA NORMALIDAD PRONTO.
TUS FOTOS Y TUS GATOS LO QUE ME ENTRETIENE.
SI CONOCERTE ME CAES GENIAL.
ME GUSTAS. AL FINAL ME HARE BISEXUAL POR TU CULPA!
CARACOL Y YO SEGUIMOS EN LA MISMA EMPRESA PERO COMO SI YA NO LO ESTUVIERAMOS. QUE ROLLITO. ESPERO QUE TODO VUELVA A LA NORMALIDAD PRONTO.





