Noche de insomnio
Hoy he tenido el día tonto. Uno de esos días en que necesitas que venga alguien y te estruje con un abrazo. O que venga "ese" alguien y te dé mimitos (y demás). Es porque anoche no me dormí hasta muy tarde y he estado todo el día empanada. No me gusta dormir de día, así que a pesar de no haber dormido hasta las cinco de la mañana, no he querido dormir siesta, que me deja incluso peor. Al final he decidido irme a pasear con los ojos llorosos de tanto bostezar. Pero no me ha servido de mucho. Me resulta tan fácil distraerme con mis propios pensamientos que a menudo no paro atención a lo que hay por la calle. Lo único que he conseguido ha sido que el aire fresco del atardecer me hiciese querer volver a casa.
Anoche me acosté a la una de la mañana. Acabé el Diario de Bridget Jones (es la tercera vez que lo leo, creo. ¿Alguna recomendación literaria? ¿alguna recomendación para mi problema?) y como eran las dos me puse a escuchar la radio, la repetición de mi programa favorito, que casualmente es el único que escucho. Un rato después me levanté, me puse mi albornoz del Bates Motel y encendí el ordenador. Me fascinan los blogs, así que me dediqué a encontrar blogs nuevos que leer. Me encontré en el messenger con mi amiga Belén, que es enfermera y estaba de guardia, y un rato después me volví a la cama. Me dormí, pero no fue un sueño profundo y reparador... me iba despertando a cada ratito, según iba soñando alternativamente con un chico que me pidió el teléfono el sábado y con otro que me tiene confundida respecto de si está flirteando conmigo o no (es lo que tiene recuperar la soltería después de muchos años, que también recuperas la emoción que te suponían los chicos con 19 años). Por fin, a las cinco, me dormí definitivamente. Consecuentemente me he levantado tarde. No es problema porque estoy en el paro y no tengo la agenda precisamente a rebosar de compromisos laborales ni sociales, pero no me gusta perder la mañana. De hecho, tampoco me gusta madrugar. Qué paradoja.
Me he pasado el verano acostándome tarde y cerrando los bares con un par de amigas, y a pesar de que ya no salgo entre semana (esta noche sí), no consigo cambiarme el horario. Es más, siento que debería cambiar el horario, pero en realidad no hay motivos específicos que lo requieran. Por lo menos no mientras no empiece a trabajar. Pero estoy tan perezosa...
Tengo mil cosas que hacer. Tengo que releer y revisar un proyecto. Seguir reuniendo ideas para mi próximo proyecto. Pero hay demasiadas cosas que me distraen. Internet entre ellas. Salir, ir a tomar un café, ver a amigos, pasear... Uffff. Y dentro de poco empezaré a trabajar y ya definitivamente no tendré tiempo de hacer nada. Entonces pensaré ¿por qué no escribía cuando no estaba currando? Buena pregunta.
Anoche me acosté a la una de la mañana. Acabé el Diario de Bridget Jones (es la tercera vez que lo leo, creo. ¿Alguna recomendación literaria? ¿alguna recomendación para mi problema?) y como eran las dos me puse a escuchar la radio, la repetición de mi programa favorito, que casualmente es el único que escucho. Un rato después me levanté, me puse mi albornoz del Bates Motel y encendí el ordenador. Me fascinan los blogs, así que me dediqué a encontrar blogs nuevos que leer. Me encontré en el messenger con mi amiga Belén, que es enfermera y estaba de guardia, y un rato después me volví a la cama. Me dormí, pero no fue un sueño profundo y reparador... me iba despertando a cada ratito, según iba soñando alternativamente con un chico que me pidió el teléfono el sábado y con otro que me tiene confundida respecto de si está flirteando conmigo o no (es lo que tiene recuperar la soltería después de muchos años, que también recuperas la emoción que te suponían los chicos con 19 años). Por fin, a las cinco, me dormí definitivamente. Consecuentemente me he levantado tarde. No es problema porque estoy en el paro y no tengo la agenda precisamente a rebosar de compromisos laborales ni sociales, pero no me gusta perder la mañana. De hecho, tampoco me gusta madrugar. Qué paradoja.
Me he pasado el verano acostándome tarde y cerrando los bares con un par de amigas, y a pesar de que ya no salgo entre semana (esta noche sí), no consigo cambiarme el horario. Es más, siento que debería cambiar el horario, pero en realidad no hay motivos específicos que lo requieran. Por lo menos no mientras no empiece a trabajar. Pero estoy tan perezosa...
Tengo mil cosas que hacer. Tengo que releer y revisar un proyecto. Seguir reuniendo ideas para mi próximo proyecto. Pero hay demasiadas cosas que me distraen. Internet entre ellas. Salir, ir a tomar un café, ver a amigos, pasear... Uffff. Y dentro de poco empezaré a trabajar y ya definitivamente no tendré tiempo de hacer nada. Entonces pensaré ¿por qué no escribía cuando no estaba currando? Buena pregunta.
Comentario:
David... David... nos presentaron en Santa Tecla... Ah!!! Acabo de caer: en el Cau ¿quizá? ¿puede ser?
Precisamente ya tenía idea de leer esa novela, pero no sabía el apellido de la novelista, así que muchas gracias. Espero que vuelvas por esta página de vez en cuando. Nos vemos!!!
Precisamente ya tenía idea de leer esa novela, pero no sabía el apellido de la novelista, así que muchas gracias. Espero que vuelvas por esta página de vez en cuando. Nos vemos!!!
Comentario:
Hola princesa cocinera en paro. Te veo bien, a parte de pensativa ('¿qué narices dice este mendrugo -pensarás-, si esto ya me lo digo yo'?)... La verdad es que no estoy muy seguro de qué es esto de los blogs. 'Comprendo, pero no entiendo', como diría si esto fuera un bar de ambiente y ahora las tres de la madrugada... Los he descubierto esta tarde contigo -los blogs- y gracias a un compi 'iluminado' e 'iluminador' común que nos presentó por Santa Tecla.
Me ha enviado el link y me ha dicho: 'Escríbele algo' ... ¡Y ahí estoy! ¡Con un par!
Tengo un trabajito por terminar y me lo he traído a casa para hacerlo con la neurona relajada, por lo que no voy a extenderme -me necesito 'todo yo' y también el ordenador, o sea que...- (Además, ¡cualquiera se pone a intentar superar el poema que anda por ahí!)
Sólo una cosita: El Diario de Bridget... bien, pero tres veces es mucho diario y demasiada Bridget(pienso), por lo que quizás te iría bien cambiar de aires. Mi recomendación es mi última sorpresa: "No te muevas", de Margaret Mazzantini. Humildemente, buena prosa, con sentimiento y original.
Me ha enviado el link y me ha dicho: 'Escríbele algo' ... ¡Y ahí estoy! ¡Con un par!
Tengo un trabajito por terminar y me lo he traído a casa para hacerlo con la neurona relajada, por lo que no voy a extenderme -me necesito 'todo yo' y también el ordenador, o sea que...- (Además, ¡cualquiera se pone a intentar superar el poema que anda por ahí!)
Sólo una cosita: El Diario de Bridget... bien, pero tres veces es mucho diario y demasiada Bridget(pienso), por lo que quizás te iría bien cambiar de aires. Mi recomendación es mi última sorpresa: "No te muevas", de Margaret Mazzantini. Humildemente, buena prosa, con sentimiento y original.





