Mmmmmm... Viernes.
Mmmmmm... Viernes. Viernes. Viernes... Es como un mantra. Me encanta el viernes. Si el viernes fuera comestible sería una tartaleta de frambuesas, frambuesas con cremita pastelera, ohhhh qué delicia. Viernes. El viernes es como un primer beso. O como la primera vez que practicas sexo desde hace tiempo; la primera vez que te vuelven a tocar y la memoria del placer te vuelve de golpe porque en realidad no te ha abandonado nunca. Un reencuentro. Mi día favorito de la semana.
El efecto Capuccino
Hoy empiezo a escribir sin una idea clara de lo que voy a explicar. Y nada más empezar voy a hacer un inciso, para poder escribir después más tranquilamente:
-Creo que soy disléxica del "que". O lo sería si semejante condición existiera, por supuesto. Me explico: la mayoría de veces que quiero escribir "que", escribo "qeu". Lo hago constantemente y acabo de corregir uno. Mi permiso para reíros de ello, tengo un amigo que se troncha en el messenger cada vez que lo hago. De ahora en adelante no los corregiré, con vuestro permiso.
(Fin del inciso)
Ha sido un día normalito, sin nada que destacar, sin anécdotas ni historias que contar. Bueno, sí. He encontrado una página maravillosa de chapas y he encargado unas cuantas que me llegarán, si todo va bien, por correo y contra reembolso un día que ya ni me acuerde de que las había pedido. Ha sido como un viaje a IKEA: "ohhh, qué guay!!", "uy, qué genial", "ahhhhh, de esta me pido dos!!!", sólo que mucho más barato. He encargado una de un gallifante, otra de Pacman, una del club de la Srta Pepis, una de los Barbapapás... O sea, un viaje por los recodos de mi infancia. Hasta he encontrado una de Horacio Pinchadiscos, que creo que soy la única persona en el Universo que le recuerda. Lástima que ya no tenga las musicassettes -"¡Horacio!", "¿Qué, qué, qué?", "Cómo te lo montas, tíoooo"-, por lo menos podría demostarle al personal que no me lo he inventado y que Horacio Pinchadiscos existió, como Teruel hoy en día. Gracias a dios (con minúscula, qeu no soy creyente y lo utilizo sólo como frase hecha), todavía hay gente que se acuerda de los Barbapapás, porque durante algún tiempo llegué a considerar la posibilidad de que todo hubiese sido un sueño de infancia.
También he encargado una de la niña del Exorcista, pero eso ha sido más que nada para hacerle reír a una amiga porque siempre le digo que soy como la niña Exorcista: cuando pasa un chico guapo la cabeza me gira 180º si hace falta. Incluso más. Como no me corto a la hora de mirar...
Aquí en Tarragona empieza ya a hacer frío y no me acaba de hacer ilusión. No me gusta tener que ponerme mil capas para poder ir quitándote cada vez que entras en algún sitio. Y naturalmente tampoco me apetece pasar frío. Soy friolera. Hace unos días recuperé por fin el olfato. He tenido un catarro que lejos de durar "una semana si te medicas o siete días si no", me ha durado un mes entero. Y llevaba todo ese tiempo sin oler nada. Tiene sus ventajas a la hora de cambiar la arena de los gatos, por ejemplo. Pero la contrapartida es que te da lo mismo comer paella que acelgas, porque no te enteras del sabor de nada. Consecuentemente había dejado de llevar colonia. Cuando digo esto todo el mundo me pregunta lo mismo. "Pero... ¿la colonia no es para que la huelan los demás?" ¡No! ¡Claro que no! Yo me pongo colonia para olerla yo. Para oler todo el día algo que me encanta -no hay más que verme... todo el día amorrada a la muñeca, oliendo. Por eso llevo colonia de chico. De hecho, durante siete años dejé de llevar colonia porque no encontraba ninguna que me gustase y mi favorita la habían dejado de fabricar. Y por fin este verano estuve con un chico que llevaba una colonia maravillosa. Cuando en las perfumerías ya estaban hartos de verme entrar y probarme siempre la misma colonia, consideré que ya era hora de comprármela. Total, un bote de colonia por década tampoco es tirar la casa por la ventana ¿no? Así que ahora huelo muy bien pero me acuerdo del chico de este verano (aquel que decidió no continuar con nuestro lío para salir con la chica de veinte añitos). No hay placer sin sufrimiento, qeu dicen. O algo.
Esta tarde he tenido una desilusión enorme. Es una tontería, pero cuando has aprendido a disfrutar de cositas pequeñas, de pequeños detallitos y placeres -no soy una de esas personas a las que le viene todo rodado, por eso a menudo digo, exagerando un poco, que si no fuera por la mala suerte yo no tendría nada de suerte- esas cositas se convierten en algo importante. El caso es que he ido a la cafetería de cerca de casa a tomarme un café. El café es un placer que he descubierto hace tansolo unos meses y ahora me sabe fatal haberme perdido tantos años de placer cafetero. Así que me he pedido un capuccino de los de verdad, con espuma de leche en vez de nata, y me gusta que me los sirvan con la espuma sobresaliendo de la taza y una cantidad considerable de cacao por encima. Pero en lugar del capuccino de mis sueños, me han servido un capuccino de lo más parco y deprimido. Ni siquiera llenaba la taza. Un horror. Ha sido casi comparable a ir al cine y ver una película que no te ha gustado. Me he quedado tan chafada como el susodicho.
¿Lo mejor del día? (casi se me olvida): Me han llamado de una agencia de viajes para darme trabajo ocasional como guía. Weeehhhhheyyyyy!!!! Ahora sólo falta que me llamen de ese otro trabajo por el que llevo semanas con los dedos cruzados y quizá deje de decir aquello de la mala suerte. Y bueno, si me llama el que me pidió el número del móvil el sábado también estaría bien...
-Creo que soy disléxica del "que". O lo sería si semejante condición existiera, por supuesto. Me explico: la mayoría de veces que quiero escribir "que", escribo "qeu". Lo hago constantemente y acabo de corregir uno. Mi permiso para reíros de ello, tengo un amigo que se troncha en el messenger cada vez que lo hago. De ahora en adelante no los corregiré, con vuestro permiso.
(Fin del inciso)
Ha sido un día normalito, sin nada que destacar, sin anécdotas ni historias que contar. Bueno, sí. He encontrado una página maravillosa de chapas y he encargado unas cuantas que me llegarán, si todo va bien, por correo y contra reembolso un día que ya ni me acuerde de que las había pedido. Ha sido como un viaje a IKEA: "ohhh, qué guay!!", "uy, qué genial", "ahhhhh, de esta me pido dos!!!", sólo que mucho más barato. He encargado una de un gallifante, otra de Pacman, una del club de la Srta Pepis, una de los Barbapapás... O sea, un viaje por los recodos de mi infancia. Hasta he encontrado una de Horacio Pinchadiscos, que creo que soy la única persona en el Universo que le recuerda. Lástima que ya no tenga las musicassettes -"¡Horacio!", "¿Qué, qué, qué?", "Cómo te lo montas, tíoooo"-, por lo menos podría demostarle al personal que no me lo he inventado y que Horacio Pinchadiscos existió, como Teruel hoy en día. Gracias a dios (con minúscula, qeu no soy creyente y lo utilizo sólo como frase hecha), todavía hay gente que se acuerda de los Barbapapás, porque durante algún tiempo llegué a considerar la posibilidad de que todo hubiese sido un sueño de infancia.
También he encargado una de la niña del Exorcista, pero eso ha sido más que nada para hacerle reír a una amiga porque siempre le digo que soy como la niña Exorcista: cuando pasa un chico guapo la cabeza me gira 180º si hace falta. Incluso más. Como no me corto a la hora de mirar...
Aquí en Tarragona empieza ya a hacer frío y no me acaba de hacer ilusión. No me gusta tener que ponerme mil capas para poder ir quitándote cada vez que entras en algún sitio. Y naturalmente tampoco me apetece pasar frío. Soy friolera. Hace unos días recuperé por fin el olfato. He tenido un catarro que lejos de durar "una semana si te medicas o siete días si no", me ha durado un mes entero. Y llevaba todo ese tiempo sin oler nada. Tiene sus ventajas a la hora de cambiar la arena de los gatos, por ejemplo. Pero la contrapartida es que te da lo mismo comer paella que acelgas, porque no te enteras del sabor de nada. Consecuentemente había dejado de llevar colonia. Cuando digo esto todo el mundo me pregunta lo mismo. "Pero... ¿la colonia no es para que la huelan los demás?" ¡No! ¡Claro que no! Yo me pongo colonia para olerla yo. Para oler todo el día algo que me encanta -no hay más que verme... todo el día amorrada a la muñeca, oliendo. Por eso llevo colonia de chico. De hecho, durante siete años dejé de llevar colonia porque no encontraba ninguna que me gustase y mi favorita la habían dejado de fabricar. Y por fin este verano estuve con un chico que llevaba una colonia maravillosa. Cuando en las perfumerías ya estaban hartos de verme entrar y probarme siempre la misma colonia, consideré que ya era hora de comprármela. Total, un bote de colonia por década tampoco es tirar la casa por la ventana ¿no? Así que ahora huelo muy bien pero me acuerdo del chico de este verano (aquel que decidió no continuar con nuestro lío para salir con la chica de veinte añitos). No hay placer sin sufrimiento, qeu dicen. O algo.
Esta tarde he tenido una desilusión enorme. Es una tontería, pero cuando has aprendido a disfrutar de cositas pequeñas, de pequeños detallitos y placeres -no soy una de esas personas a las que le viene todo rodado, por eso a menudo digo, exagerando un poco, que si no fuera por la mala suerte yo no tendría nada de suerte- esas cositas se convierten en algo importante. El caso es que he ido a la cafetería de cerca de casa a tomarme un café. El café es un placer que he descubierto hace tansolo unos meses y ahora me sabe fatal haberme perdido tantos años de placer cafetero. Así que me he pedido un capuccino de los de verdad, con espuma de leche en vez de nata, y me gusta que me los sirvan con la espuma sobresaliendo de la taza y una cantidad considerable de cacao por encima. Pero en lugar del capuccino de mis sueños, me han servido un capuccino de lo más parco y deprimido. Ni siquiera llenaba la taza. Un horror. Ha sido casi comparable a ir al cine y ver una película que no te ha gustado. Me he quedado tan chafada como el susodicho.
¿Lo mejor del día? (casi se me olvida): Me han llamado de una agencia de viajes para darme trabajo ocasional como guía. Weeehhhhheyyyyy!!!! Ahora sólo falta que me llamen de ese otro trabajo por el que llevo semanas con los dedos cruzados y quizá deje de decir aquello de la mala suerte. Y bueno, si me llama el que me pidió el número del móvil el sábado también estaría bien...
Para la Churri...
No me puedo creer el alud de mails y comentarios que he recibido suplicándome e implorándome que incluyera fotos de mis zapatos de tacón... Me siento abrumada. ;-) (Churri, aquí tienes los documentos gráficos que me pides):


Espero que cumplan las expectativas creadas por mi descripción de ayer... Aunque no hay nada como el directo, I say!!


Espero que cumplan las expectativas creadas por mi descripción de ayer... Aunque no hay nada como el directo, I say!!
Vaya, parece que por fin me he espabilado...
Hay que ver la actividad bloggera de la que soy presa hoy... No hay quien me pare!!!! (empezar a leer dos posts más abajo -el primero de hoy- para entender por qué lo digo).
Ligar... Hmmm. No es fácil ¿verdad? La gente tiene tácticas y, bueno, yo he concluído gracias a mi amiga Elena que mi táctica es en realidad media táctica o una táctica a medio cocer. Hablo de la famosa táctica de acoso y derribo. Pero en mi caso se reduce a acoso. Es lo que tiene. Yo soy un poco bruta y aveces digo lo primero que se me pasa por la cabeza. Bueno, a veces no, muchas veces. Soy una inconsciente, la verdad, y por culpa de esto me encuentro de vez en cuando en situaciones comprometidas. Pero bueno, no es eso lo que quiero contar. A lo que me refiero es que se me suelen ocurrir frases maravillosas para que la otra persona se dé cuenta de que me gusta, pero luego no sé acabar la faena entrando a matar. Vamos, que tengo un pico de oro pero a la hora de la verdad me quedo paradita. Os cuento:
El viernes pasado, cinco y cuarto de la mañana, yo, un reportero de televisión que está tremendo y conozco desde hace tiempo y su amigo. Ya nos despedíamos (por cierto, todo esto en catalán):
-Bueno E., pórtate bien.
Él asiente. Yo añado:
-Y si te tienes que portar mal, que sea conmigo.
El amigo abre los ojos y la boca como si le faltara el aire.
Mi amigo reportero, subiéndosele los colores:
-Que eres tonta...
El amigo:
-Estoy flipando, E.!!
Yo, más chula que nadie.
-¿Tonta yo? No E., tonto tú, que siempre me dices que no.
Yo me doy media vuelta y me voy, muerta de la risa, pero sin triunfar.
¿Lo veis? Es acoso, sin más. Soy lo peor.
Ligar... Hmmm. No es fácil ¿verdad? La gente tiene tácticas y, bueno, yo he concluído gracias a mi amiga Elena que mi táctica es en realidad media táctica o una táctica a medio cocer. Hablo de la famosa táctica de acoso y derribo. Pero en mi caso se reduce a acoso. Es lo que tiene. Yo soy un poco bruta y aveces digo lo primero que se me pasa por la cabeza. Bueno, a veces no, muchas veces. Soy una inconsciente, la verdad, y por culpa de esto me encuentro de vez en cuando en situaciones comprometidas. Pero bueno, no es eso lo que quiero contar. A lo que me refiero es que se me suelen ocurrir frases maravillosas para que la otra persona se dé cuenta de que me gusta, pero luego no sé acabar la faena entrando a matar. Vamos, que tengo un pico de oro pero a la hora de la verdad me quedo paradita. Os cuento:
El viernes pasado, cinco y cuarto de la mañana, yo, un reportero de televisión que está tremendo y conozco desde hace tiempo y su amigo. Ya nos despedíamos (por cierto, todo esto en catalán):
-Bueno E., pórtate bien.
Él asiente. Yo añado:
-Y si te tienes que portar mal, que sea conmigo.
El amigo abre los ojos y la boca como si le faltara el aire.
Mi amigo reportero, subiéndosele los colores:
-Que eres tonta...
El amigo:
-Estoy flipando, E.!!
Yo, más chula que nadie.
-¿Tonta yo? No E., tonto tú, que siempre me dices que no.
Yo me doy media vuelta y me voy, muerta de la risa, pero sin triunfar.
¿Lo veis? Es acoso, sin más. Soy lo peor.
Chapas
A parte de estar empanada gran parte del día, también he hecho alguna cosa para entretenerme (iba a decir de provecho, pero me parece exagerar). Me he dedicado a hacer algunas fotos y he fotografiado todas las chapas que llevo en la chaqueta ahora mismo:


¿Que hay cosas mejores que hacer? Hasta aquí de acuerdo.
La de "póntelo, pónselo" es una reliquia de la época. Me la regalaron años antes de que me diesen el primer beso con lengua siquiera... Me la envió un amigo por carta desde Lérida, donde estaba estudiando derecho. Hace casi desde entonces que no le veo.
La de "llévemme a casa" (o está mal escrito o hay que pronunciarlo con acento argentino...) la llevo en la parte de atrás del cuello de la chaqueta y me hace gracia porque tengo una amiga que dice que soy lo peor y bueno, como que me pega.
La de "single"... si lo soy ¿por qué no anunciarlo?
Por último la de "super star". Hace un par de semanas se casó una amiga mía de toda la vida. Yo me puse un vestido corto ajustado de color negro y unos zapatos de tacón rosa palo que son lo más sexy que he visto en mi vida (ya pondré la foto si alguien los quiere ver). Entre el vestido y los tacones (y mira que no soy de llevar tacones) me quedan unas piernas que prometen el universo, aunque esté mal que lo diga yo misma. Pues durante el baile, con lo complicado que es bailar con tacones, me dice una amiga: "tía, ¿por qué no te vienes un día a triunfar a Barcelona como lo que eres?" Naturalmente le pregunté "¿Y qué es lo que soy?", a lo que respondió "Un espectáculo". Por eso cuando ví la chapa pensé que era para mí.


¿Que hay cosas mejores que hacer? Hasta aquí de acuerdo.
La de "póntelo, pónselo" es una reliquia de la época. Me la regalaron años antes de que me diesen el primer beso con lengua siquiera... Me la envió un amigo por carta desde Lérida, donde estaba estudiando derecho. Hace casi desde entonces que no le veo.
La de "llévemme a casa" (o está mal escrito o hay que pronunciarlo con acento argentino...) la llevo en la parte de atrás del cuello de la chaqueta y me hace gracia porque tengo una amiga que dice que soy lo peor y bueno, como que me pega.
La de "single"... si lo soy ¿por qué no anunciarlo?
Por último la de "super star". Hace un par de semanas se casó una amiga mía de toda la vida. Yo me puse un vestido corto ajustado de color negro y unos zapatos de tacón rosa palo que son lo más sexy que he visto en mi vida (ya pondré la foto si alguien los quiere ver). Entre el vestido y los tacones (y mira que no soy de llevar tacones) me quedan unas piernas que prometen el universo, aunque esté mal que lo diga yo misma. Pues durante el baile, con lo complicado que es bailar con tacones, me dice una amiga: "tía, ¿por qué no te vienes un día a triunfar a Barcelona como lo que eres?" Naturalmente le pregunté "¿Y qué es lo que soy?", a lo que respondió "Un espectáculo". Por eso cuando ví la chapa pensé que era para mí.
Noche de insomnio
Hoy he tenido el día tonto. Uno de esos días en que necesitas que venga alguien y te estruje con un abrazo. O que venga "ese" alguien y te dé mimitos (y demás). Es porque anoche no me dormí hasta muy tarde y he estado todo el día empanada. No me gusta dormir de día, así que a pesar de no haber dormido hasta las cinco de la mañana, no he querido dormir siesta, que me deja incluso peor. Al final he decidido irme a pasear con los ojos llorosos de tanto bostezar. Pero no me ha servido de mucho. Me resulta tan fácil distraerme con mis propios pensamientos que a menudo no paro atención a lo que hay por la calle. Lo único que he conseguido ha sido que el aire fresco del atardecer me hiciese querer volver a casa.
Anoche me acosté a la una de la mañana. Acabé el Diario de Bridget Jones (es la tercera vez que lo leo, creo. ¿Alguna recomendación literaria? ¿alguna recomendación para mi problema?) y como eran las dos me puse a escuchar la radio, la repetición de mi programa favorito, que casualmente es el único que escucho. Un rato después me levanté, me puse mi albornoz del Bates Motel y encendí el ordenador. Me fascinan los blogs, así que me dediqué a encontrar blogs nuevos que leer. Me encontré en el messenger con mi amiga Belén, que es enfermera y estaba de guardia, y un rato después me volví a la cama. Me dormí, pero no fue un sueño profundo y reparador... me iba despertando a cada ratito, según iba soñando alternativamente con un chico que me pidió el teléfono el sábado y con otro que me tiene confundida respecto de si está flirteando conmigo o no (es lo que tiene recuperar la soltería después de muchos años, que también recuperas la emoción que te suponían los chicos con 19 años). Por fin, a las cinco, me dormí definitivamente. Consecuentemente me he levantado tarde. No es problema porque estoy en el paro y no tengo la agenda precisamente a rebosar de compromisos laborales ni sociales, pero no me gusta perder la mañana. De hecho, tampoco me gusta madrugar. Qué paradoja.
Me he pasado el verano acostándome tarde y cerrando los bares con un par de amigas, y a pesar de que ya no salgo entre semana (esta noche sí), no consigo cambiarme el horario. Es más, siento que debería cambiar el horario, pero en realidad no hay motivos específicos que lo requieran. Por lo menos no mientras no empiece a trabajar. Pero estoy tan perezosa...
Tengo mil cosas que hacer. Tengo que releer y revisar un proyecto. Seguir reuniendo ideas para mi próximo proyecto. Pero hay demasiadas cosas que me distraen. Internet entre ellas. Salir, ir a tomar un café, ver a amigos, pasear... Uffff. Y dentro de poco empezaré a trabajar y ya definitivamente no tendré tiempo de hacer nada. Entonces pensaré ¿por qué no escribía cuando no estaba currando? Buena pregunta.
Anoche me acosté a la una de la mañana. Acabé el Diario de Bridget Jones (es la tercera vez que lo leo, creo. ¿Alguna recomendación literaria? ¿alguna recomendación para mi problema?) y como eran las dos me puse a escuchar la radio, la repetición de mi programa favorito, que casualmente es el único que escucho. Un rato después me levanté, me puse mi albornoz del Bates Motel y encendí el ordenador. Me fascinan los blogs, así que me dediqué a encontrar blogs nuevos que leer. Me encontré en el messenger con mi amiga Belén, que es enfermera y estaba de guardia, y un rato después me volví a la cama. Me dormí, pero no fue un sueño profundo y reparador... me iba despertando a cada ratito, según iba soñando alternativamente con un chico que me pidió el teléfono el sábado y con otro que me tiene confundida respecto de si está flirteando conmigo o no (es lo que tiene recuperar la soltería después de muchos años, que también recuperas la emoción que te suponían los chicos con 19 años). Por fin, a las cinco, me dormí definitivamente. Consecuentemente me he levantado tarde. No es problema porque estoy en el paro y no tengo la agenda precisamente a rebosar de compromisos laborales ni sociales, pero no me gusta perder la mañana. De hecho, tampoco me gusta madrugar. Qué paradoja.
Me he pasado el verano acostándome tarde y cerrando los bares con un par de amigas, y a pesar de que ya no salgo entre semana (esta noche sí), no consigo cambiarme el horario. Es más, siento que debería cambiar el horario, pero en realidad no hay motivos específicos que lo requieran. Por lo menos no mientras no empiece a trabajar. Pero estoy tan perezosa...
Tengo mil cosas que hacer. Tengo que releer y revisar un proyecto. Seguir reuniendo ideas para mi próximo proyecto. Pero hay demasiadas cosas que me distraen. Internet entre ellas. Salir, ir a tomar un café, ver a amigos, pasear... Uffff. Y dentro de poco empezaré a trabajar y ya definitivamente no tendré tiempo de hacer nada. Entonces pensaré ¿por qué no escribía cuando no estaba currando? Buena pregunta.
...
Me encanta el aire pensativo que tengo en esta foto... Jajaja

¿En qué estaría pensando?

¿En qué estaría pensando?
Más cosas que me gustan y/o encantan
-que me llamen princesa
-decir "más sufre el que mira que el que enseña"
-leer en la cama
-el humor
-ser rubia platino
-la lista "ME GUSTA..." de Miqui Puig
-bailar en el Cau hasta que cierran
-los besos en la frente
-los panellets
-las patillas
-el olor a lavanda, romero y tomillo
-internet
-bolis y libretas nuevas
-el arroz
-decir "más sufre el que mira que el que enseña"
-leer en la cama
-el humor
-ser rubia platino
-la lista "ME GUSTA..." de Miqui Puig
-bailar en el Cau hasta que cierran
-los besos en la frente
-los panellets
-las patillas
-el olor a lavanda, romero y tomillo
-internet
-bolis y libretas nuevas
-el arroz
Currículum alternativo
Me gusta:
-comer cosas ricas
-salir
-el té y el café
-pasear por mi ciudad
-el piso donde vivo
-cocinar comida rica
-dormir sola
-dormir acompañada
-dar un beso en vez de dos
-vivir sola
Me encanta:
-mis gatos
-la pared rosa de mi salón
-reírme muy alto echando la cabeza hacia atrás
-pasarme el día pensando en gente y sonriendo
-fantasear
-lamer el borde de la taza de café
-besar con lengua
-algunas canciones que ahora escucho a diario
-cuando por fin descubro el secreto de un personaje que estoy escribiendo
-los abrazos
-hacer fotos de cualquier cosa
No me gusta:
-el trabajo que tengo (que es de temporada y un estrés tremendo)
-que me intenten convencer de cosas
-que la gente se enfade con facilidad
-que la gente no diga lo que piensa, sino otras cosas
La última vez que me enamoré:
Hace un año más o menos, de un humorista.
La última vez que le tiré la caña a alguien:
Antes de ayer, a un amigo que ya sabía que me iba a decir que no... Jajaja
La última vez que me tiraron la caña:
Anoche. Los que me dan no los quiero y los que quiero no me los dan...
La última vez que me ofendí:
Ayer. Y ya es raro.
La última vez que fui al cine:
El domingo pasado.
La última vez que me dieron una buena noticia:
El viernes, y llevaba algo de tiempo esperándola.
La última vez que alguien leyó este blog:
Ni idea, creo que no lo ha leído nadie.
-comer cosas ricas
-salir
-el té y el café
-pasear por mi ciudad
-el piso donde vivo
-cocinar comida rica
-dormir sola
-dormir acompañada
-dar un beso en vez de dos
-vivir sola
Me encanta:
-mis gatos
-la pared rosa de mi salón
-reírme muy alto echando la cabeza hacia atrás
-pasarme el día pensando en gente y sonriendo
-fantasear
-lamer el borde de la taza de café
-besar con lengua
-algunas canciones que ahora escucho a diario
-cuando por fin descubro el secreto de un personaje que estoy escribiendo
-los abrazos
-hacer fotos de cualquier cosa
No me gusta:
-el trabajo que tengo (que es de temporada y un estrés tremendo)
-que me intenten convencer de cosas
-que la gente se enfade con facilidad
-que la gente no diga lo que piensa, sino otras cosas
La última vez que me enamoré:
Hace un año más o menos, de un humorista.
La última vez que le tiré la caña a alguien:
Antes de ayer, a un amigo que ya sabía que me iba a decir que no... Jajaja
La última vez que me tiraron la caña:
Anoche. Los que me dan no los quiero y los que quiero no me los dan...
La última vez que me ofendí:
Ayer. Y ya es raro.
La última vez que fui al cine:
El domingo pasado.
La última vez que me dieron una buena noticia:
El viernes, y llevaba algo de tiempo esperándola.
La última vez que alguien leyó este blog:
Ni idea, creo que no lo ha leído nadie.
¡Ohhhhhhhh!
Mis gatos...

Se llaman César (el naranja) y Júlia (la gris).
Al principio yo sólo tenía un gato: César. César es como un melón con patas. O, mejor, como un buddha de esos de jade, de los restaurantes chinos, de esos que tienes que comerte veinte decenas de menú especial para ocho para que te alcancen los puntos, pero en gato y naranja. Y peludo. Pues César, a pesar de tener siempre cara de confundido, dejó preñada a la gata del vecino. Aquello fue un escándalo, se hablaba en la escalera y todo “el del 4º2ª con la del 4º1ª”, las vecinas susurraban cuando yo bajaba la escalera, unos cotilleos horribles… Estábamos sumidos en la ignominia. Le eché una bronca… Claro ¿dónde se ha visto que un gato pille más que la dueña? Eso no es respeto. Pero, como era yo la que no había educado bien a mi gato (claro, sin un hombre en la casa…) me tragué el orgullo, apechugué y adopté a Julia, que es el fruto de esa unión carnal ilícita. Unos meses después, con el trauma, César intentó deshacerse de la evidencia de su desliz empujando a la gata desde la ventana de la cocina -un pastón en facturas de veterinario, por cierto, yo currando trece horas al día para pagarlas- pero que vamos, que somos una familia más o menos feliz. Rencillas familiares a parte, Júlia es una gata mucho más sofisticada. Es que nació en la urbe (César es de Riudoms, como Gaudí) y quieras que no, se nota la diferencia. A Júlia le van cosas como el Feng Shui, que todo me lo cambia de sitio. Así un día me pasé un cuarto de hora chorreando por toda la casa en toalla recién salida de la ducha buscando la cuchilla de afeitar porque había quedado con un amigo (que con eso de ser soltera hay que estar siempre preparada, que nunca sabes cuándo te puede llegar la suerte). La pobre hace poco tuvo su primer celo y recuerdo que estaba la pobrecita revolcándose por el suelo y mi amiga y yo nos la mirábamos, y en eso que nos mira con cara de mira como sufro y le decímos al unísono “no, si te entendemos…”, contando los meses desde la última vez. Al final acabamos las tres abrazadas, llorando.

Se llaman César (el naranja) y Júlia (la gris).
Al principio yo sólo tenía un gato: César. César es como un melón con patas. O, mejor, como un buddha de esos de jade, de los restaurantes chinos, de esos que tienes que comerte veinte decenas de menú especial para ocho para que te alcancen los puntos, pero en gato y naranja. Y peludo. Pues César, a pesar de tener siempre cara de confundido, dejó preñada a la gata del vecino. Aquello fue un escándalo, se hablaba en la escalera y todo “el del 4º2ª con la del 4º1ª”, las vecinas susurraban cuando yo bajaba la escalera, unos cotilleos horribles… Estábamos sumidos en la ignominia. Le eché una bronca… Claro ¿dónde se ha visto que un gato pille más que la dueña? Eso no es respeto. Pero, como era yo la que no había educado bien a mi gato (claro, sin un hombre en la casa…) me tragué el orgullo, apechugué y adopté a Julia, que es el fruto de esa unión carnal ilícita. Unos meses después, con el trauma, César intentó deshacerse de la evidencia de su desliz empujando a la gata desde la ventana de la cocina -un pastón en facturas de veterinario, por cierto, yo currando trece horas al día para pagarlas- pero que vamos, que somos una familia más o menos feliz. Rencillas familiares a parte, Júlia es una gata mucho más sofisticada. Es que nació en la urbe (César es de Riudoms, como Gaudí) y quieras que no, se nota la diferencia. A Júlia le van cosas como el Feng Shui, que todo me lo cambia de sitio. Así un día me pasé un cuarto de hora chorreando por toda la casa en toalla recién salida de la ducha buscando la cuchilla de afeitar porque había quedado con un amigo (que con eso de ser soltera hay que estar siempre preparada, que nunca sabes cuándo te puede llegar la suerte). La pobre hace poco tuvo su primer celo y recuerdo que estaba la pobrecita revolcándose por el suelo y mi amiga y yo nos la mirábamos, y en eso que nos mira con cara de mira como sufro y le decímos al unísono “no, si te entendemos…”, contando los meses desde la última vez. Al final acabamos las tres abrazadas, llorando.
¡¡¡Pffffff!!!!
La última semana he conseguido eludir una multitud de tareas de esas que se dejan siempre para mañana gracias a una página web fantástica que he encontrado. Se trata de una página web de tests y me he pasado horas y horas haciendo los tests más descabellados y divertidos. He aprendido muchísimas cosas sobre mí. Ahá. Por ejemplo he aprendido que mi verdadero signo es cancer, que el color que me da energía es el verde, que mi vida sentimental se parece a la película "La boda de mi mejor amigo", que soy como el invierno, que soy una belleza natural, la ex perfecta, que no me va el drama, que mis pechos son como mandarinas, que soy como un capuccino, que soy intro-extrovertida, que no voy a encontrar novio este año porque no estoy por la labor, que debería comprarme un vibrador, que mi "órgano sexual" (pussy en el original) está aburrido, que a la que más me parezco de Sexo en la Ciudad es a Carrie, que debería enrollarme con mujeres... Hmmmmm. Muy pedagógico, no sé cómo vivía antes sin esta página, jajajaja. Aunque en mi opinión faltan dos tests: "¿Eres adicta a los tests?" y "¿Te crees todo lo que te dicen los tests?" La recomiendo fervientemente: www.quizdiva.com (Aviso: los contenidos de la página web no deben tomarse totalmente en serio).
¡Ups!
Acabo de darme cuenta de que hoy tenía que ir a comer a casa de mis padres. Han organizado una macrobarbacoa con todos sus amigos para celebrar el final del verano, una especie de traca de fin de fiestas, y esas barbacoas suelen ser míticas. Pero claro, me he levantado a las tres de la tarde y no me he acordado hasta hace diez minutos. ¡Joooooo!
Ni que decir tiene que ya no me esperaban. Es lo que tiene salir hasta las seis de la mañana cuando deberías estar en casa cuidándote el resfriado que arrastras desde la Fiesta Mayor, hace ya un mes. La verdad es que no se puede salir de fiesta por la noche hasta que salga el sol y esperar que no tenga consecuencias... Recuerdo un lunes a las diez de la mañana en coche con mi madre de camino a Pamplona a visitar a mi abuela y yo con resaca. La típica escena: gafas de sol, cara desprovista de toda coloración humana, clavada al asiento de pasajero del coche para evitar movimientos bruscos. Mi madre me dice: "con lo seria que has sido siempre, no entiendo que ahora te guste tanto salir". "Mamá, lo que yo no entiendo es cómo antes no me gustaba..." Hmmmm.
Ni que decir tiene que ya no me esperaban. Es lo que tiene salir hasta las seis de la mañana cuando deberías estar en casa cuidándote el resfriado que arrastras desde la Fiesta Mayor, hace ya un mes. La verdad es que no se puede salir de fiesta por la noche hasta que salga el sol y esperar que no tenga consecuencias... Recuerdo un lunes a las diez de la mañana en coche con mi madre de camino a Pamplona a visitar a mi abuela y yo con resaca. La típica escena: gafas de sol, cara desprovista de toda coloración humana, clavada al asiento de pasajero del coche para evitar movimientos bruscos. Mi madre me dice: "con lo seria que has sido siempre, no entiendo que ahora te guste tanto salir". "Mamá, lo que yo no entiendo es cómo antes no me gustaba..." Hmmmm.
Arghhhhh!!!!!
Esto de los blogs es muy sufrido. Muy cansado. Ufff. Tienes que pensar qué escribir (opción opinión, opción diario), sacar el rato, escribirlo, publicarlo... Me da mucha pereza. No sé qué escribir: no soy de opinión y no sé si realmente habrá alguien a quien le interese saber qué he hecho hoy (de momento nada, ayer salí y me he levantado hace una hora).
De momento el fin de semana ha empezado bien. Tengo una compañera nueva de piso -llevaba más de un año viviendo sola- que se preguntaba si iba a aparecer de madrugada acompañada. Ya le dije que no se preocupara, las posibilidades eran mínimas. Eso sí, el local estaba lleno de pequeños placeres para la vista, pero todos, absolutamente todos varios años más pequeños que yo. Hmmmm. Estoy en esa edad en la que los chicos/hombres empiezan a dejarme por chicas más jóvenes -horror!!!!!, síndrome Bridget Jones, sabía que no debía releer la novela... Pues sí, ya me ha pasado, mi último ligue decidió no seguir con nuestra no-relación para salir formalmente con una niña (perdón por el tono cargado de prejuicios) de veinte añitos. Arghhhhhh!!!!! La suerte es que aún con todo, aparento ser bastante más joven de lo que soy, debe de ser mi sonrisa encantadora y el rubio platino, jajaja. La edad es mi obsesión, no puedo evitar preguntarselo a la gente que conozco. En fin, mejor eso que coleccionar animales disecados o aprenderse de memoria los horarios de los trenes. Hay gente para todo.
De momento el fin de semana ha empezado bien. Tengo una compañera nueva de piso -llevaba más de un año viviendo sola- que se preguntaba si iba a aparecer de madrugada acompañada. Ya le dije que no se preocupara, las posibilidades eran mínimas. Eso sí, el local estaba lleno de pequeños placeres para la vista, pero todos, absolutamente todos varios años más pequeños que yo. Hmmmm. Estoy en esa edad en la que los chicos/hombres empiezan a dejarme por chicas más jóvenes -horror!!!!!, síndrome Bridget Jones, sabía que no debía releer la novela... Pues sí, ya me ha pasado, mi último ligue decidió no seguir con nuestra no-relación para salir formalmente con una niña (perdón por el tono cargado de prejuicios) de veinte añitos. Arghhhhhh!!!!! La suerte es que aún con todo, aparento ser bastante más joven de lo que soy, debe de ser mi sonrisa encantadora y el rubio platino, jajaja. La edad es mi obsesión, no puedo evitar preguntarselo a la gente que conozco. En fin, mejor eso que coleccionar animales disecados o aprenderse de memoria los horarios de los trenes. Hay gente para todo.
¿¡Ahá!?
Hmmm, quería asegurarme de que mañana iba a saber cómo volver al blog y cómo escribir artículos nuevos.
Mi primer blog chispas
Jo, me ha costado tanto rato activar el blog que ya no me apetece escribir nada. Me voy a ir a la cama a leer un rato -estoy releyendo Bridget Jones' Diary- y mañana será otro día (no lo digo yo, sino Scarlett O'Hara).





