El síndrome del blog en blanco
No sé sobre qué escribir últimamente, no me ocurre nada interesante ni a mí ni a mis amigos (al menos que sea publicable sin poner en juego los vínculos afectivos que tengo con ellos), no tengo ganas de quejarme y mucho menos de deshacerme en elogios para con cualquier cosa. En estos casos Fellini habría rodado Otto e mezzo, Charlie Kaufman habría escrito Adaptation y un suprematista habría dejado el lienzo el blanco; pero qué puede hacer un bloguero: editar un blog sin contenido alguno, apelar al nihilismo de la manera más previsible, escribir cien veces la palabra nada sobre un fondo de estrellas o tal vez colgar unas cuantas fotos de sesos de animales desparramadas bajo el título “En busca de la materia gris perdida”… La verdad es que estos discursos metacreacionistas me aburren hasta a mí. En realidad es que debo una excusa a mi conciencia por no haber escrito nada en esta semana y por eso escribo sobre esa nada, aunque lo cierto es que tengo una excusa mejor: Estoy en Cádiz en carnaval y no me da la gana de hacer nada.
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Qué bien vives, canalla...
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