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un extintor bajo el agua
Me aburre tanto mi vida que estoy por vivir la tuya.
Acerca de
Si alguna vez decides crecer, no me dejes solo en el columpio
Sindicación
 
ADÁN Y LAS CIUDADES
Un día, entrevistando a un catedrático de Ciencias de la Educación de una Universidad de Madrid del que no consigo recordar el nombre, en mitad de una larga conversación plagada de citas suficientes como para rellenar dos cintas de Betacam, el tipo me dijo: “La gente se confunde, la educación no está en las escuelas, en esta vida contemporánea de ritmos frenéticos, la educación está en las ciudades, somos más producto de nuestras ciudades que de nuestros profesores”. Este pensamiento me lleva rondando desde hace mucho tiempo y creo que, aunque tal vez sea algo más poético que ensayístico, tiene mucho de verdad.
En San Fernando aprendí que el mundo es un corral y que somos animales acorralados, que la insatisfacción es algo que te sacude y zarandea en espiral para dejarte desubicado como un niño que se la queda en la gallinita ciega.
De Cádiz aprendí que la mejor manera de combatir la angustia es la ironía y que no hay ansiedad que no cure una puesta de sol.
Sevilla me enseñó que por más que lo intente nunca estaré solo y que en el fondo todos albergamos los mismos miedos y añoranzas.
Londres me hizo ver que somos mucho más vulnerables de lo que nos creemos, que es muy fácil dejarse caer y que hay que aferrarse a algo.
Madrid me enseñó lo mismo que Londres pero en castellano.
En Málaga vi claramente que en los hormigueros un extraño caos sustituye a la reina.
Ceuta y Almería me dijeron que siempre se puede estar peor y que la incomunicación es el peor de los infiernos.
Y Ámsterdam, mi querida Ámsterdam me susurró al oído que Adán estuvo una vez por allí y volvió a creer en la existencia del paraíso.
 
Comentario:

En mi vida aprendi
que a jere mejo no i
y que en Cai hay que mori

*Unas tildes para las ultimas "i" (los teclados ingleses carecen de tildes) aumentarian el climax del poema al enfatizar el final de cada verso; una verdadera lastima, le darian otra dimension al poema.
 
Comentario:
Guille: Yo también tes quiero, pero no me cantes sevillanas, cántame unas cuartetas que ya estamos en camino.

Queen: Tú ya has salido del corral y volverás sólo para comprarlo.

Mad: Me alabas con comparándome, aunque sea de lejos, con Calvino; pero yo soy incapaz de dotar a mis textos de esa épica fabulosa del gran maestro de la estructura (con permiso de Perec).

Imperdible: Lo que nos diferencia somos nosotros mismos, nuestra propia esencia.

Agua: el mundo es tuyo, no esperes, no pienses, no te pares, camina.
 
Comentario:
Es curioso, para hacer un comentario como el tuyo hace falta haber vivido en distintos sitios un periodo de tiempo suficiente, cosa que yo no he hecho, pero solamente con pasar por ellos, si el paso es intentso y vivido también se pueden sacar este tipo de conclusiones.
Muy bueno el tema y el texto en general.
 
Comentario:
Tienes razón yo podría hacer un memorandun similar al tuyo. cada ciudad nos aporta algo y nos quita algo... lo que me diferencia de ti, es que no se que es... y esa cosa no sabida en lo que impregna de magia a la ciudad.
 
Comentario:
Rectifico: " (...) a hacer (...)"
 
Comentario:
Nunca me había parado ha hacer esa reflexión...a lo mejor por el susto que me daría comprobar que nunca he salido del corral.
 
Comentario:
Es bien cierto. Somos producto de nuestras cuidades. Aunque sólo coincidimos en Ámsterdam, porque Madrid y Sevilla me enseñaron otras cosas...
Me has recordado que tengo aparcado por ahí Las ciudades invisibles de Calvino...

Besos a egos y ollas
 
Comentario:
Sal del corral y aferrate a una gallinita, so aguilucho.

Desde Sevillia, de color especiaaaal y albergue de medios y añojadas, con amor - a lo Bono, José Bono.
No