El lobo mesetario, una dosis de existencialismo capitalino

Madrid… Con la capital siempre he tenido una relación bipolar… Mañanas de megafonía y trenes empapados de ese carácter de plañideras quejumbrosas que tienen los habitantes de esta ciudad. Todo esto hace que se te corte la leche del café que previamente te has tomado con una triste tostada de pan de molde, lo que aquí se entiende por desayuno. Pero no todo es malo, chicas guapas leyendo en el metro me recuerdan que es posible ligar en las bibliotecas, bueno, más bien en la Fnac.
Paciencia y humor, que al menos me quedan tres meses.
Vuelta ciclista a casa

Ya he hablado en más de una ocasión del amor que le profeso a la bendita ciudad de Málaga, pero después de cuatro meses en el norte, sin pisar Andalucía, no me ha resultado tan traumático. Al fin y al cabo el trabajo será como mucho para dos meses y eso me reconforta. Mi jornada laboral es la envidia de todos mis compañeros: Media jornada, tres días por semana. El salario es bajo, aunque teniendo en cuenta lo poco que trabajo, es bastante alto y me permite tener tiempo para reordenar mis ideas sin que me cueste dinero, precisamente lo que me hacía falta ahora. Tres horas viendo a un famoso bailar en un gimnasio no es lo que siempre deseé, pero por esta vez no puedo quejarme, lo siento por aquellos blogueros a los que les encanta mi vena quejumbrosa.
PD: He terminado hablando a la audiencia, como esos columnistas ególatras de periódicos de provincias a los que tanto detesto ¿Estaré empezando a quererme más de lo correcto?
Vente pacá y déjate de frío
Confirmado, en 10 días empiezo a trabajar entre Málaga y Sevilla, ya os amplío información. Culito inquieto ataca de nuevo.





