un extintor bajo el agua
Me aburre tanto mi vida que estoy por vivir la tuya.
Acerca de
Si alguna vez decides crecer, no me dejes solo en el columpio
Sindicación
 
Reinventarse o morir
Es evidente que seguir con el blog me aburre un poco. Aunque sé que ya llego tarde, pero me paso a flickr.

http://www.flickr.com/photos/tarko
 
Razones de mi silencio
1 Sobrecarga de trabajo: La experiencia de tener un puesto de responsablidad intermedia no sé si la querré volver a repetir.

2 Un día descubrí que mi jefe supremo me leía: Seguramente porque la dirección de la página va en la firma automática de mis correos de yahoo. Así que dejé de escribir porque tampoco me hacía mucha gracia andar desnudándome delante de él (ahora que ya no es mi jefe no me importa, porque aunque jefe, no es mala persona después de todo).

3 La falta de cosas interesantes que contar: Metido 12 horas en una oficina 6 días en semana, lo más interesante que me ocurría eran mis broncas con el conductor del autobús de Mairena del Aljarafe.

Ahora, cuando ya tenía casa de nuevo en Triana y creía que iba a volver a mi hábitat de animal protegido y desempleado... ¡Zas! Dos trabajos en vez de uno (Málaga y Cádiz respectivamente), la avaricia no me ha dejado decir que no a ninguno de los dos. Intentaré al menos escribir una vez en semana, pero disculpadme si sigo callado.
 
Amorsticismo
En lo referente a eso que algunos llaman amor,
me declaro profundamente agnóstico.

Dicen que fue Nietsche el que mató a Dios,
pero mis profesores de Filosofía del instituto
no sabían que fue Eros, ese dios de minúsculas y mermelada,
el que escupió al cielo unos dardos envenenados con sandeces
para acabar con el gran mito de occidente.
Luego, se colocó en su poltrona de dictador de república bananera
y ahí ha seguido hasta nuestros días...

La culpa de todo no la tiene Yoko Ono, la tiene esto...




O esto otro



 
Otro síntoma de la edad madura
Hace casi un año que mi madre no me canta esta canción

 
Reflexiones que conlleva la mediana edad


Bien es verdad que la duración es la aventura del año tras año,
la aventura de la cotidianeidad,
pero no es ninguna aventura de la ociosidad,
no es ninguna aventura del ocio (por muy activo que éste sea).
Entonces, ¿está vinculada al trabajo,
a la fatiga, al servicio, a la permanente disponibilidad?
No, si fuera así tendría una regla,
entonces pediría tal vez un artículo de un código
y no un poema.
He experimentado la duración viajando también,
soñando, escuchando,
jugando, observando,
en un estadio, en una iglesia,
en muchos urinarios.


Peter Handke
Poema a la duración