Le confieso que en Tintín he puesto toda mi vida (Hergé, 1982)

Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Hergé. Hace seis años, leí una crítica que le hicieron, en una estupenda web, cuyo sentido es mordaz y humorístico, en ella ponían al creador de Tintín de nazi para arriba.
Comenté la crítica, defendiendo mi postura, no estaba en absoluto de acuerdo, y el periodista que la escribió me contestó amablemente y me animó a escribir una “contracrítica” que finalmente publicaron en esa misma web. Hoy vuelvo a recordar aquello y rescato parte de aquel artículo que escribí (no todo, que es largo) como homenaje al genial creador de “Las aventuras de Tintín”.
Tintín nació el 19 de enero de 1929, dicen que su creador, Georges Remí, llamado Hergé, fue acusado de colaboracionista durante la guerra, porque publicó en un periódico que lo era; tachado de racista porque hacía hablar en negro a los negros, de anticomunista por una historia sobre los soviets, que no hacía mas que plasmar lo que Europa pensaba de la revolución que se vivía en las calles de Leningrado.
Personalmente creo que hay que tener en cuenta sus comienzos en aquellas páginas infantiles del periódico católico Le Petit Vingtiéme y en general la situación social de la época. Hergé siempre se defendió estando del lado de la amistad, la paz y la justicia.
La primera vez que viajé con Tintín lo hice a bordo del Karaboudjan, yo debia tener unos 7 años cuando lo descubrí y desde entonces no he dejado de acompañarle en sus numerosas aventuras, aun hoy se me eriza la piel cada vez que abro las tapas de alguno de sus albumes.
Desde las nieves del Tibet hasta las arenas del desierto, cruzando la frontera entre Syldavia y Borduria y las profundidades de los mares, hasta llegar a la Luna a bordo del fabuloso cohete creación del Profesor Tornasol.
[…]
Tintín, siempre en el lado de los más débiles, defendió al pequeño indio Zorrino, de “los malvados hombres blancos” y apoyó a la tribu de gitanos que se alojaron en los jardines del Moulinsart del capitán Haddock. Tintín que no dudó en adentrarse en las nieves de Tibet para ir en busca de su amigo Tchang Tchong-jen.
En una ocasión Hergé llegó a decir “Tintín soy yo” y realmente pareció que sus personajes habían entrado a formar parte del mundo de los vivos; ejemplo de ello es una carta que recibió de un crío que se quejaba de que no le gustaba nada “el capitán Haddock en el cine, porque no tiene la misma voz que en los álbumes”
Si Hergé es Tintín no puede ser tan malo y en cualquier caso dejando de lado lo que fuera o dejara de ser lo importante es que fue un genio y que ha dejado su obra dentro de los corazones de todos los Tintinólogos.
Comentario:
a mi tintín siempre me hizo tilín (joer que tonteria acabo de escribir..). sus historias estaban muy relacionadas con acontecimientos sociales, conflicots y eso ayudaba a entender mejor las situaciones que se vivían en esos tiempos.
de todas maneras me quedo con mortadelo que siempre fue mi dibu favorito
de todas maneras me quedo con mortadelo que siempre fue mi dibu favorito
Comentario:
yo también era más de astérix. tintín nunca fue santo de mi devoción. aunque hay que reconocer su mérito: ha vivido como un rey, ha viajado por todo el mundo y el jodío no daba un palo al agua.
besos.
besos.
Comentario:
Yo no leí nada de Tintin siempre fui mas de Asterix.
Comentario:
¿Tintinólogos? ¡Presente!
También empecé a leer sus historias de pequeño y ahora que no lo soy tanto me siguen gustando muchísimo, ocupan un lugar preferente en casa.
Muy grande Hergé, y muy bueno tu artículo (!deberías haberlo colgado entero!).
:)
También empecé a leer sus historias de pequeño y ahora que no lo soy tanto me siguen gustando muchísimo, ocupan un lugar preferente en casa.
Muy grande Hergé, y muy bueno tu artículo (!deberías haberlo colgado entero!).
:)
Comentario:
Aiss te puedes creer que no he leído nunca nada de Tintín... soy lo peor, lo sé :P Ahora me ha entrado curiosidad...
Un beso!
Un beso!
Comentario:
Y a mi que TintÃn nunca acabó de convencerme...no se. Yo era de Superlopez, pero vamos después de leer el alegato defensivo le dan ganas a uno de replanteárselo..mmm... igual si se sacase la camisa por fuera y se dejara barba de tres dÃas...





