Cuánto te echo de menos...
He soñado contigo y todavía tengo la sensación de que duermes a mi lado. Noto tu cuerpo enganchado al mío, detrás de mí... me abrazas con fuerza, parece que no quieres que me vaya lejos. No me gusta la distancia. No me gusta no poder abrazarte cada vez que quiero, no me gusta tener que imaginarme tus besos cada noche, antes de irme a dormir, después de estar horas hablando contigo, discutiendo quién tiene que colgar el teléfono. Siempre te enfadas porque lo tienes que hacer tú. "Dame un besito..." y me das un beso. "Bona nit" te digo yo y tú sonríes porque te gusta que te hable en catalán, aunque no entiendas las mitad de las palabras."Así practico" me dices. Y colgamos... y un vacío se apodera de mí y hay veces que no me deja dormir.
Recuerdo todos y cada uno de los momentos que he pasado a tu lado, disfrutando al 100%, viviendo intensamente cada instante porque nunca sabemos cuando nos volveremos a ver... "¿Por qué Barcelona?" te preguntas tú... "¿Por qué Albacete?" me pregunto yo. He llorado y no puedo negártelo porque bien sabes que es verdad, y lloro en los momentos de bajon, cuando necesito tenerte, cuando necesito acurrucarme entre tus brazos y sentirme protegida... y es cuando te llamo y me vengo abajo, y discutimos y me pongo tonta, y "te pongo morritos" y tú me dices que la distancia es algo que tarde o temprano se acorta, y yo sonrío de nuevo, pero cuadno te vas... la soledad se apodera de mí y me vuelvo a sentir triste.
No sabes cuanto te echo de menos, como echo de menos tus caricias, tus abrazos, tus sonrisas... tus besos... nuestras miradas... cogerte la mano, estirarte del cinturón cuando vamos por la calle, mirarte desde lejos, controlar cada uno de tus movimientos... reírme de tus chistes malos, acariciar tu cara cuando te doy un beso, sabiendo que no te gusta, o tocarte el pelo mientras duermes a mi lado. Me gusta recordar "¿has dormido abrazada a mi toda la noche?" "Si vida..." y me miras, te das la vuelta y sigues durmiendo... como una niña pequeña, agotada... Y te miro y me miras con tus ojicos, que me encantan, que me perdería en ellos una y otra vez... y te doy un beso y me apartas y me alejas...
Y me muero por verte, por besarte, por sentirte mía... por que me quieras... y necesito ser fuerte porque si no me hundo y tú no quieres porque ya sabíamos que iba a ser difícil... pero hay veces que se me hace cuesta arriba... no voy a ser débil... porque eres mi niña, porque te quiero con locura... porque me haces feliz... porque hemos apostado, porque hemos ganado...
Te echo de menos...
Decisiones
En más de una ocasión, en nuestra vida, debemos elegir un camino. Hay veces que nuestro sendero es largo y recto, sin ninguna alteración del asfalto, y nos limitamos a andar y andar...sin pensar en que sucedería si por X motivos tuviéramos que desviarnos hacia una lado, no importa si es a la derecha o a la izquierda. Es tremendamente cómodo tener un rumbo fijo, pero luego llega un día en que echas la vista atrás y te das cuenta de todas las cosas, buenas y malas, que has dejado en el camino. Yo no quiero que me pase eso a mí, así que creo que ha llegado la hora de que cambie el rumbo de mi vida.
Creo que ya he meditado lo suficiente, que la balanza de los pros y los contras, la he llenado en numerosas ocasiones... Ahora que yo decido, ahora justo en este preciso instante, “MI CAMBIO” no depende de mí... y me toca esperar. A mí nunca me ha gustado esperar y ahora resulta que “mi futuro” tiene que esperar una respuesta. Si tengo que arrepentirme, quiero que sea por TODO aquello que he hecho, no por todas las cosas que no hice porque tenía miedo, porque mi vida ya estaba acomodada.
Miedo me da recibir una respuesta negativa y truncar todas mis ilusiones creadas...





