La maldición
La maldición avanza al mismo precio que una bolsa abandonada en la playa. La maldición, solo es imaginación, como el cristal de plástico de la playa. Espero y desespero, entre el mientras tanto, entre la noche habitable, habitada ya. Desenredo cuando puedo, tierras de rojo marfil, entre venideros cañones de hojalata.
Todo lo demás que brille y haga ruido, otra vez el sábado.
“Nos quedan canciones, que alegren los corazones…” Bunbury.
Todo lo demás que brille y haga ruido, otra vez el sábado.
“Nos quedan canciones, que alegren los corazones…” Bunbury.





