Un destello
La profecía y un destello nos embaucan. Luz de agua clara que afirmar en mil pasajes de dudosa sabiduría. Soy y doy pan por pan, no ojo por ojo. Sin cantinela, sin centinela, Cenicienta espera en el espesor de un vacío y frío terciopelo. Mis ojos me cuentan a veces que son tristes los suyos, fiel escribidor de noticias y pasajes que nacen de mí mismo. Sucio pasaje de tren en el que viajar, confeccionar telas de colores mientras se oyen historias siempre vivas, siempre pasadas. Adormezco con falta de confianza y de sueño, sueño vespertino y luces de túnel, destellos de noche que parecen luceros, luceros recién nacidos del miedo, “miedo de volver a los infiernos, miedo a que me tengas miedo, a tenerte que mirar, a quererte sin quererlo, de encontrarte de repente, de no verte nunca más”, M-Clan.





