Nunca pierdo el sur
Cuando pierdo el norte, ¿nunca el sur?, construyo sentidos en busca de canciones, el trayecto de dos habitaciones, dos segundos, versos celestiales que refresquen pestañas usuales, típicamente normales.
Intentando construir sentido, debajo de la máscara bendita del santo apoderado de la tempestad. Solo una tormenta para vivir con ella eternamente, toda una vida. Es lo que soy, cabeza de lomo, asno de primavera, un tentempié al atardecer, solo velar por una interpretación en la que me pierdo solo por un año y medio.
Intentando construir sentido, debajo de la máscara bendita del santo apoderado de la tempestad. Solo una tormenta para vivir con ella eternamente, toda una vida. Es lo que soy, cabeza de lomo, asno de primavera, un tentempié al atardecer, solo velar por una interpretación en la que me pierdo solo por un año y medio.
Un ungüento de la niñez
Un ungüento de la niñez, un barniz de una estirpe. Peter Punk, como el de Bunbury y demás, un regreso, o algo que siempre ha estado ahí. Me queda, rodando de noche, un extravío de memoria, un escarmiento del presente, una sagaz dicha, un arma nueva y pesada.
No hay recompensa ni respuesta, y no es triste sino débil mi gesto, mi cara aguanta pero el clima se hace más frío y las noches más largas, solo un conducto, solo una mañana, un sentir que no naufraga, que flota como ave acuática. A quien le importa es la pregunta, lo que yo quise ser; hoy me veo, no sin dificultad, bajo este manto sin precio y sin valor, me veo desnudo, como siempre después de buscarme, y solo entre tanta gente, tantas personas. No, no estoy cabreado, no estoy quemado, extasiado ni demasiado sufrido, a veces no estoy…
Pero me paro y observo, sin recuerdos, sin alas, o dejando volar todo junto, lo que quiera que se vaya, yo no soy el dueño; quisiera ser como uno de esos grandes personajes de película, con su única gran obsesión: la leyenda tísica del oeste, Doc Holiday tenía la suya, El paciente inglés estaba obsesionado con la posesión…
Todo en el aire, un día más como espectador y actor, saltando a leguas de un tiempo imaginario, por otra parte irrefutable, inapelable.
Solo yo, buenas noches, y un guiño por ser viernes.
No hay recompensa ni respuesta, y no es triste sino débil mi gesto, mi cara aguanta pero el clima se hace más frío y las noches más largas, solo un conducto, solo una mañana, un sentir que no naufraga, que flota como ave acuática. A quien le importa es la pregunta, lo que yo quise ser; hoy me veo, no sin dificultad, bajo este manto sin precio y sin valor, me veo desnudo, como siempre después de buscarme, y solo entre tanta gente, tantas personas. No, no estoy cabreado, no estoy quemado, extasiado ni demasiado sufrido, a veces no estoy…
Pero me paro y observo, sin recuerdos, sin alas, o dejando volar todo junto, lo que quiera que se vaya, yo no soy el dueño; quisiera ser como uno de esos grandes personajes de película, con su única gran obsesión: la leyenda tísica del oeste, Doc Holiday tenía la suya, El paciente inglés estaba obsesionado con la posesión…
Todo en el aire, un día más como espectador y actor, saltando a leguas de un tiempo imaginario, por otra parte irrefutable, inapelable.
Solo yo, buenas noches, y un guiño por ser viernes.
Util vs. inutil
No es útil, a primera voz, el orgullo de una mariposa que ha absorbido de una flor, de un campo de amapolas. Sin manta o sin ella, sin capa, sin estufa, solo unos pies en los que quedarme cada vez que quiero. Eso, y todo, si nada falla, si todo sigue como imaginé.
Los días de menta, envenenados de deseos fugaces, ácidos compuestos de días inalcanzables. Todo es nada, y viceversa, todo es viceversa, no todo vuelve.
Los días de menta, envenenados de deseos fugaces, ácidos compuestos de días inalcanzables. Todo es nada, y viceversa, todo es viceversa, no todo vuelve.
Mi manera
Mui generis, al lado del suelo, del pájaro loco que brilló con la luz, plateada como el vino, el bebido en la copa del atardecer, solo dos brisas por delante del tejado, solo dos momentos, el límite de lo imaginado, vivido desde los barrotes de la figura, los arcos del placer, los adverbios que se empeñan en los días, que empañan las ruedas móviles, la niebla caerá, como la garganta sacará de si lo que quiere decir, sin engaños, sin viajar, solo una pastilla de sinergia, de empatía. Todo con lo que navego son palabras, charcos de libres mentiras. Verdades… a medias, ojos… rasgados, un dulce amable, un mentir, un pasar, un lienzo, un sentir.
Quiero más alegre, jardín de flores donde estar.
Sobre una túnica de terciopelo amarilla, pienso en verde y en blanco, fruta que no has de comer, nunca… La miro por detrás y nunca se va, como los dibujitos animados que llenaban los domingos de invierno, las mañanas antiguas, las mañanas nuevas.
Yo no sé, ni entiendo de nada por encima de nada, solo un papel, guión, un hacer. Con un montón de harina, dos horas para palidecer, desfogar, tranquilizar un mar inquieto. Repito que no sé nada. Repito sábados, pero no repito cara, repito carisma, pero no en la misma medida lo saco del bolsillo, juego a los antifaces una y otra vez, sin contar las alas, los sentimientos de libertad sobre una barra, en los focos de la calle, lo que no se dice, lo que se imagina.
Se busca
Se buscan instrumentos nuevos para construir una vida nueva, con el fin de encontrar una buena dicha, algún día. Se buscan rinocerontes, patos, no arpías, el buitre soy yo. Se busca comprensión, lagos llenos, repletos de algo. Busco algo, por supuesto, más de lo que me ofrece ahora mismo lo que yo mismo elijo, en la cárcel de la que no puedo escapar, o me resisto escapar (el guardián es el miedo). He acompañado momentos, he subido y he bajado, y hoy me doy cuenta de que estoy cansado de ser como soy, de ser yo mismo.
Se buscan herramientas para luchar contra uno mismo de forma eficaz, precisa. No hay escondite dentro de uno, no hay pasado ni presente, mi vida a veces es una gran mancha de aceite que impregna, que pringa todo mi alrededor. Y no se qué es lo que más me pesa en la vida. No quiero estas espaldas cargadas, quiero brazos que me digan que hay alguien ahí, solo un abrazo.
Se buscan herramientas para luchar contra uno mismo de forma eficaz, precisa. No hay escondite dentro de uno, no hay pasado ni presente, mi vida a veces es una gran mancha de aceite que impregna, que pringa todo mi alrededor. Y no se qué es lo que más me pesa en la vida. No quiero estas espaldas cargadas, quiero brazos que me digan que hay alguien ahí, solo un abrazo.
Absurdo?
Sería absurdo, desde el punto de vista que quieras, desde el punto de vista que deseas, iluminar, navegar, intentar acaparar con un ola de tu ilusión algo que no puedes manejar… pero yo… no quiero moldear, diseñar, yo solo quiero sumergirme y salir a respirar y a disfrutar, navegar siempre ha sido para mi, mi vida, mi camino, solo dos guías, dos vías, me entorpecían respirar. Solo una noche, un giro, un aliento, no hay que esperar más. 28 de octubre de 2004





