Apuntes a ras de suelo I
Otro vagón hace su entrada en el andén de enfrente.
Mis ojos se mueven distraídamente por sus ventanas; hasta que me encuentra. Allí está, en su asiento, frente a mi, como si esperara encontrarme allí. No hay nada de pudor, ni reproche, ni súplica, ni vergüenza, ni inquisición, ni molestia, ni soberbia en su mirada. Simplemente me mira. Nos miramos. De un modo natural, como si dialogáramos sin palabras.
De repente soy consciente de ello y necesito esquivarlo. Mis ojos vuelven a las palabras de Dostoyevski con una atención fingida. Pero necesito comprobarlo. Y alzo la vista.
Y encuentro que sigue allí, observándome.
Esta vez mantengo su mirada con calma y pleno conocimiento de causa. Ahora yo también le hablo mientras una bruma nubla todo nuestro alrededor.
Ese momento es estático, eterno, perfecto.
Me sumerjo en su mirada sintiendo inmunidad frente al exterior.
Pero el maldito silbato anuncia la partida del vagón, su vagó, su partida. Y mientras veo como desaparece siento que pierdo algo que nunca volveré a encontrar.
C. Universitaria 14/10/04
Mis ojos se mueven distraídamente por sus ventanas; hasta que me encuentra. Allí está, en su asiento, frente a mi, como si esperara encontrarme allí. No hay nada de pudor, ni reproche, ni súplica, ni vergüenza, ni inquisición, ni molestia, ni soberbia en su mirada. Simplemente me mira. Nos miramos. De un modo natural, como si dialogáramos sin palabras.
De repente soy consciente de ello y necesito esquivarlo. Mis ojos vuelven a las palabras de Dostoyevski con una atención fingida. Pero necesito comprobarlo. Y alzo la vista.
Y encuentro que sigue allí, observándome.
Esta vez mantengo su mirada con calma y pleno conocimiento de causa. Ahora yo también le hablo mientras una bruma nubla todo nuestro alrededor.
Ese momento es estático, eterno, perfecto.
Me sumerjo en su mirada sintiendo inmunidad frente al exterior.
Pero el maldito silbato anuncia la partida del vagón, su vagó, su partida. Y mientras veo como desaparece siento que pierdo algo que nunca volveré a encontrar.
C. Universitaria 14/10/04
Comentario:
Todos somos pasajeros de nuestro destino y con las ilusiones por un momento nos encontramos, algunas veces toman otro camino.