Ruth
Te hablan de Ruth, que no aguantó hasta el final del examen de Cálculo.
Y piensas en las Truchas, en los Antonios, y en todos aquellos de los que sólo has oído hablar, porque tú llegaste demasiado tarde y ellos se fueron demasiado pronto.
Y te alegras de tener un tupper con paella en la mochila. Y te importan menos los suspensos. Y piensas que algún día jugarás con los Lego en aquel laboratorio. Y no notas el cansancio a las 11 de la noche en la Abadía. Y la palabra estabilidad te llena de satisfacción. Y te enorguyeces de aquella cinta, de aquella caja de bombones. Y la factura del teléfono no es tan alta. Y los días tienen demasiadas pocas horas. Y te da menos pereza salir de casa. Y te importa menos que nunca una integral. Y vuelves a leer poesía. Y te ves diciendo ...apartado c con un boli rojo en el bolsillo del pantalón. Y se te enciende una lucecita en el fondo del cerebro cada día 5. Y se te queda pequeño tu entorno. Y vuelves a soñar con lomas verdes. Y decides quedarte una noche como aquellas, en vela y con el cerebro despierto. Y piensas en volver a escribir. Y animas a escribir. Y sientes que los abrazos sí son infinitos. Y buscas otra vez vuelos a cuidades prometedoras. Y repites de nuevo Gabh cúran. Y vuelves a ver el mundo, tras limpiar los cristales de tus gafas.
...levantar la vista, para que el horizonte se aleje un poquito más...
Y piensas en las Truchas, en los Antonios, y en todos aquellos de los que sólo has oído hablar, porque tú llegaste demasiado tarde y ellos se fueron demasiado pronto.
Y te alegras de tener un tupper con paella en la mochila. Y te importan menos los suspensos. Y piensas que algún día jugarás con los Lego en aquel laboratorio. Y no notas el cansancio a las 11 de la noche en la Abadía. Y la palabra estabilidad te llena de satisfacción. Y te enorguyeces de aquella cinta, de aquella caja de bombones. Y la factura del teléfono no es tan alta. Y los días tienen demasiadas pocas horas. Y te da menos pereza salir de casa. Y te importa menos que nunca una integral. Y vuelves a leer poesía. Y te ves diciendo ...apartado c con un boli rojo en el bolsillo del pantalón. Y se te enciende una lucecita en el fondo del cerebro cada día 5. Y se te queda pequeño tu entorno. Y vuelves a soñar con lomas verdes. Y decides quedarte una noche como aquellas, en vela y con el cerebro despierto. Y piensas en volver a escribir. Y animas a escribir. Y sientes que los abrazos sí son infinitos. Y buscas otra vez vuelos a cuidades prometedoras. Y repites de nuevo Gabh cúran. Y vuelves a ver el mundo, tras limpiar los cristales de tus gafas.
...levantar la vista, para que el horizonte se aleje un poquito más...
Comentario:
kien t iba a decir q una niña d 4 años iba a ser tan lista cm pa hacernos pensar eh?jaja