Igualada
Ahora me viene a la memoria aquello que decía un escritor clásico –¿Valle Inclán?--, que un escritor tiene tres posturas frente a sus personajes: sometido, al mismo nivel, o por encima.
Yo hoy he conseguido sentir que estoy igualada, que puedo mirar a los ojos sin pedir que bajen la mirada a mi nivel, que puedo obligar a que me mantenga la mirada, que no necesito suplicar por nada, que no tengo que pedir permiso.
Hoy siento que puedo, que he conseguido ponerme en pie, que tengo la capacidad de conseguir lo que pretendo. Hoy no voy a quedarme esperando una respuesta, una invitación. Hoy voy a demostrar quién soy.
Que sigan con sus Apolos, que ya llegarán los Sueppes
De tanto besarte a ciegas me he quedado ciego, de poco ha valido la pena jugar a este juego.
De tanto escuchar mentiras me he quedado sordo, y de mi boca sólo salen puñados de silencio.
Y he vuelto a abrazarme a las noches, mis labios borrachos de sed ya no quieren beber...veneno.
Yo hoy he conseguido sentir que estoy igualada, que puedo mirar a los ojos sin pedir que bajen la mirada a mi nivel, que puedo obligar a que me mantenga la mirada, que no necesito suplicar por nada, que no tengo que pedir permiso.
Hoy siento que puedo, que he conseguido ponerme en pie, que tengo la capacidad de conseguir lo que pretendo. Hoy no voy a quedarme esperando una respuesta, una invitación. Hoy voy a demostrar quién soy.
Que sigan con sus Apolos, que ya llegarán los Sueppes
De tanto besarte a ciegas me he quedado ciego, de poco ha valido la pena jugar a este juego.
De tanto escuchar mentiras me he quedado sordo, y de mi boca sólo salen puñados de silencio.
Y he vuelto a abrazarme a las noches, mis labios borrachos de sed ya no quieren beber...veneno.