Redescubriendo a Vicky, como diría Alberto.
Afirmo;
1. No puedo dormir si no es con el pelo recogido en una coleta.
Es decir, lo que para el resto de las nenas del planeta es algo incomodísimo, para mí es indispensable si quiero conciliar el sueño.
2. Duermo sin pantalones. Sí, mis pijamas, como los de todos, tienen dos partes, la superior e inferior. Bien pues yo no puedo dormir con los pantalones, me los quito justo antes de entrar a la cama...
En realidad es extraño.
3. Ya puede nevar, granizar, llover a cántaros, hacer un frío bajo cero, que yo nunca, jamás, uso calcetines para andar por casa ni para dormir.
4. Todas las noches, sin excepción, tengo que leer un poco antes de dormir. El fin de año pasao llegué del cotillón a las 9 de la mañana a mi casa, y hasta las nueve y media no me dormí porque estuve leyendo en la cama.
5. Aunque tengo un escritorio hermosísimo y amplísimo, mi mesa es el único lugar de toda mi casa en el que no me concentro. Estudio generalmente tumbada en los sofás del salón, tumbada en mi cama, en la biblioteca municipal, en casa de una amiga... pero no en mi escritorio.
1. No puedo dormir si no es con el pelo recogido en una coleta. Es decir, lo que para el resto de las nenas del planeta es algo incomodísimo, para mí es indispensable si quiero conciliar el sueño.
2. Duermo sin pantalones. Sí, mis pijamas, como los de todos, tienen dos partes, la superior e inferior. Bien pues yo no puedo dormir con los pantalones, me los quito justo antes de entrar a la cama...
En realidad es extraño.
3. Ya puede nevar, granizar, llover a cántaros, hacer un frío bajo cero, que yo nunca, jamás, uso calcetines para andar por casa ni para dormir.
4. Todas las noches, sin excepción, tengo que leer un poco antes de dormir. El fin de año pasao llegué del cotillón a las 9 de la mañana a mi casa, y hasta las nueve y media no me dormí porque estuve leyendo en la cama.
5. Aunque tengo un escritorio hermosísimo y amplísimo, mi mesa es el único lugar de toda mi casa en el que no me concentro. Estudio generalmente tumbada en los sofás del salón, tumbada en mi cama, en la biblioteca municipal, en casa de una amiga... pero no en mi escritorio.






JORGE
DIANA
PELLO
DREMIN