logotipo

img_google
La testigo mentirosa
Acerca de

... Y al verte quise gritar, y no pude más que susurrar palabras sin razón ...


---> Blogs Amig@s:

JORGE

DIANA

PELLO

DREMIN

>>Blogtella d
Sindicación
 
Ignorancia

... A veces, cuando voy camino de la estación de autobuses para volver a mi casa, siento que más que andar, atravieso Cádiz volando. Voy rápido, con paso firme, como si siempre fuese a perder el autobús.
Procuro, además, no pensar en nada, ni siquiera en algo estúpido y superficial. Me concentro en tomar los mejores atajos, procuro esquivar a la gente con agilidad, en que no se me caiga la mochila ni se me resbale el abrigo de entre las manos (porque sobra decir que como voy tan rápido, se me quita el frío). Cualquiera pensaría que estoy huyendo de alguien o de algo.
Y quizá es así...
Cádiz en general, y la facultad en particular, me recuerdan constantemente que mi vida no es lo que yo desearía, que quizá no soy feliz en absoluto.
Que a menudo soy falsa y sonrío y río y gasto bromas cuando en realidad quisiera esconderme debajo de mi asiento.
Una vez salgo de Cádiz, se me quita el agobio. Me pongo el mp3 y durante el trayecto, escucho canciones al máximo volumen que me permite el aparato, y pienso en tonterías sin trascendencia, y miro embobada al paisaje que va apareciendo como una película, a través del cristal.
Y siempre miro al horizonte cuando pasamos por el puente Carranza (aquél que tantas veces fue escenario de protestas de astilleros), y veo el mar lejano, profundo, azul, inmenso, fresco... libre.
Cuando era pequeña soñaba con convertirme en una sirena, y bucear por el mar tocando corales y quizá investigando animales marinos.
Todavía hoy me gustaría creer que esos seres existen de verdad, y que puedo convertirme en uno.
E irme.
Lejos.
Muy lejos.
Nadando.
 
Comentario:
Aveces el problema no está en el lugar donde nos hayamos sino en nosotros mismos. Piénsalo.
No