Carta a mi hermana
A pesar de todo, yo estaba convencida de ver sólo el lado positivo de aquella relación.Porque para mí no existía un lado negativo.
Todo era perfecto y el amor fluía por mis venas como en un río corren las aguas cristalinas.
Pero en todos los ríos hay piedras que obstaculizan la vida.
Las aguas cargadas de amor y ternura las esquivan y dejan atrás.
Pero mi relación no era, a diferencia de lo que yo pensaba, un río de agua cristalina capaz de superar las grandes piedras que aguardaban al final del trayecto amenazantes como cuchillos.
¿Por qué?, te preguntarás tú, que estarás leyendo esto con una mezcla de curiosidad morbosa y compasión por mí.
Porque siempre tuve los ojos cerrados y, como comenté antes, me empeñé en ver lo bonito y romántico mientras borraba de mi mente lo feo y desagradable. Es cierto que hubo momentos muy buenos (si no me hubiera sido imposible soportar los malos)... pero cada instante de amargura fue capaz de, si no borrarlos, contagiar las cosas malas a los buenos recuerdos.
Me quedé con lo guapo, lo simpático y lo divertido que él me resultaba, y desechaba las veces que me había dejado plantada sin previo aviso, los pequeños desprecios, los detalles que nunca tuvo, el ''te quiero'' que nunca dijo, lo poco querida que me hacía sentir.
Y vivía siempre con el extraño cariño que se le tiene a alguien de quien esperas un cambio.
Yo quería que él cambiase esos ''defectos'', pero no me importaba si no cambiaba, porque lo quería ciegamente.
Lo quería porque pensaba que me hacía sentirme guapa, inteligente, o necesaria cuando en realidad me hizo sentir desgraciada, desplazada y usada.
No, no cometas tú mi error. No te dejes cegar por el amor,
porque tú serás guapa, inteligente, simpática y perfecta sin necesitar que él te lo diga.
No esperes que cualquiera te valore a la primera.
Nunca te infravalores.
Y te cuento todo esto porque en mí verás a una persona que lucha diariamente por quererse más a sí misma, intento quererme todo lo que no me quise antes y todo lo que él no me quiso nunca.
No cometas tú ese error, porque ningún hombre lo vale.
Que te quieran por lo que eres, no por lo que otros pretendan que seas.
Te quiere. Tu hermana:
Victoria.
Comentario:
Comentario:
Es bastante bonito y bastante cierto.






JORGE
DIANA
PELLO
DREMIN