(VI) BENITO, EL HOMBRE MALOTE, Y PEPE, EL PERRO MALOTE
De cómo llegó Pepe, el perro malote, a su nuevo hábitat nada se sabe, pero por lo que ya sabemos de los animales a través de estos documentales lo más probable es que buscara alimento o reproducción. Pero Benito ya llevaba 20 años en el barrio cuando Pepe llegó. Así que Pepe era el nuevo. Pepe conquistó pronto el corazón de los más niños, que jugaban con él sin descanso, y también el de algunas aburridas voluntarias de la parroquia, que lo alimentaban, y lo llevaban al veterinario de vez en cuando. Aunque probablemente Pepe estaba agradecido por tantos cuidados, lo cierto es que no quiso nunca renunciar a su libertad, y continuó durmiendo en la puta calle.
Benito era un veterano en el barrio. Y eso que a lo mejor había gente, como Chin-jo, que llevaba más tiempo que él, pero nadie estaba tan implicado como él en la actualidad vecinal. De hecho, era Presidente de la Comunidad desde que se recuerda. Y, como no trabajaba debido a una sospechosa baja laboral, dedicaba todo su ímpetu al barrio. Ése era Benito.
Lo que luego se recordó en eso que tiene ese nombre tan gracioso de “anales”, como “Carrusel de putadas mutuas”, comenzó en el heterodoxo parking de la comunidad, que no tenía las plazas pintadas, sino que los coches se disponían en semicírculo pegados a un poyete que delimitaba una rotonda, en medio de la cual se puso un frío día de Marzo a dormitar el amigo Pepe. Dormía estirado como un suricata, para ser acariciado por la máxima cantidad posible de rayos de sol. Dormía plácidamente.
Por su parte Benito conducía a un par de manzanas del parking, de bastante malhumor porque le había pillado la Hacienda Pública en un renuncio, un simpático truco del que además había presumido ante sus amigos. Quién sabe, tal vez le habían pillado por eso, por un traidor. Dobló para enfilar la puerta del parking, y le dio tres o cuatro veces al mando a distancia par abrir la puerta. A la cuarta se abrió la puerta lentamente, y cuando por fin pudo entrar por el estrecho acceso y llegó a la rotonda, encontró que en su camino hacía la única plaza que quedaba vacía estaba durmiendo el cabrón del perro vagabundo. Si algo tenía el coche de Benito era una bocina de cojones, así que la tocó con intensidad y persistencia. Ni el propio Pepe sabía seguramente que era capaz de desarrollar aquella velocidad. En el mismo movimiento se levantó, saltó y corrió.
Benito por su parte, ajeno al frenético palpitar del corazón del perro, aparcó, se bajo del coche y se dirigió a su portal, que se hallaba a menos de 50 metros. Cuando llegó al portal, sin que hasta hoy se sepa por qué, se dio la vuelta justo a tiempo de ver cómo Pepe meaba sobre la rueda delantera izquierda de su coche. Con dos cojones.
Benito no era Ben Jonson, o Don Jonson o Magic Jonson. Pero echó a correr enfurecido, dispuesto a patear a Pepe, aunque lo cierto es que el sentido común le intentó susurrar al oído que jamás alcanzaría al chucho. Y no lo alcanzó, y además al intentar saltar el poyete de la rotonda se tropezó y se metió una gaya dolorosísima, y pudo oir perfectamente las burlas de las niñas del barrio que jugaban al colección 1, algunas de las cuales eran hijas de combativos vecinos de la oposición, que le discutían los arreglos del ascensor.
Aquella misma noche, sobre las 3 de la mañana, Benito se dirigió a la entrada del garaje, con una lata de whiskas. Y el mando de la puerta, también. La lata de whiskas estaba abierta, y, aunque Benito sabía que el whiskas era comida de gato, pensaba que podía valer perfectamente para los perros, en especial para un chucho callejero y ex –muerto de hambre, como Pepe. Aquello fue más fácil de lo que cuesta contarlo. Benito abrió la puerta del garaje, puso el whiskas debajo, se quedó haciendo sombra a la célula fotoeléctrica para que la puerta no se bajara, apareció Pepe, se abalanzó sobre la lata de albondiguillas de hígado o de lo que fueran, Benito se apartó sigilosamente, la puerta comenzó a bajar, y cuando bajó lo suficiente como para atrapar a Pepe, el cabrón de Benito se piró y , por si fuera poco, se llevó la lata. Pepe, al principio no sabía qué pasaba. Estaba un poco incómodo, porque un peso le aplastaba, pero no se alarmó hasta que la puerta insistió de verdad. Entonces empezó a aullar.
Dieron las 6 de la mañana, y fue entonces cuando un vecino madrugador, que iba a recoger su coche del garaje, liberó a Pepe, sin ni siquiera darse cuenta de lo que hacía, porque iba dormido. Así que cuando Pepe salió corriendo como un disparo, el vecino pensó que aquel perro que habían recogido de la calle estaba loco.
Pepe perdió de vista al vecino, y enseguida llegó a la rotonda. Allí se metió corriendo bajo el coche de Benito, ante la pasividad del Satur, el portero, que ya estaba barriendo, y se puso a morder todo lo que alcanzaba, gracias a su pequeño tamaño (¡Ups! ¿No había comentado esto?), pastillas de freno, cables varios, incluso fue capaz de romper la chapa de los fondos, los neumáticos, que le produjeron un soplido de cojones en toda la cara....en fín, el coche de Benito quedó hecho un asco.
Benito bajó una hora y media después, casi se desmayó al comprobar que su coche estaba hecho trizas. Satur se chivó, le dijo quien había sido.
Casualmente, el domingo siguiente había una reunión de la comunidad de vecinos, donde había una serie de aburridos temas a tratar, y donde Benito, haciendo uso de sus galones, introdujo el interesante punto: “Castración del perro vagabundo”.
- Eso no está en el orden del día.
- Tu te callas, gilipollas.
¿Qué mas se puede decir? Pepe fue castrado. Engordó, y se hizo más hogareño.
Benito sufrió un infarto. Y palmó.
Quien sabe si fue cosa de Pepe.
A Pepe lo atropelló un coche......Y palmó...¿El coche lo conducía un espíritu?
¡Y yo que sé, hombre!
Benito era un veterano en el barrio. Y eso que a lo mejor había gente, como Chin-jo, que llevaba más tiempo que él, pero nadie estaba tan implicado como él en la actualidad vecinal. De hecho, era Presidente de la Comunidad desde que se recuerda. Y, como no trabajaba debido a una sospechosa baja laboral, dedicaba todo su ímpetu al barrio. Ése era Benito.
Lo que luego se recordó en eso que tiene ese nombre tan gracioso de “anales”, como “Carrusel de putadas mutuas”, comenzó en el heterodoxo parking de la comunidad, que no tenía las plazas pintadas, sino que los coches se disponían en semicírculo pegados a un poyete que delimitaba una rotonda, en medio de la cual se puso un frío día de Marzo a dormitar el amigo Pepe. Dormía estirado como un suricata, para ser acariciado por la máxima cantidad posible de rayos de sol. Dormía plácidamente.
Por su parte Benito conducía a un par de manzanas del parking, de bastante malhumor porque le había pillado la Hacienda Pública en un renuncio, un simpático truco del que además había presumido ante sus amigos. Quién sabe, tal vez le habían pillado por eso, por un traidor. Dobló para enfilar la puerta del parking, y le dio tres o cuatro veces al mando a distancia par abrir la puerta. A la cuarta se abrió la puerta lentamente, y cuando por fin pudo entrar por el estrecho acceso y llegó a la rotonda, encontró que en su camino hacía la única plaza que quedaba vacía estaba durmiendo el cabrón del perro vagabundo. Si algo tenía el coche de Benito era una bocina de cojones, así que la tocó con intensidad y persistencia. Ni el propio Pepe sabía seguramente que era capaz de desarrollar aquella velocidad. En el mismo movimiento se levantó, saltó y corrió.
Benito por su parte, ajeno al frenético palpitar del corazón del perro, aparcó, se bajo del coche y se dirigió a su portal, que se hallaba a menos de 50 metros. Cuando llegó al portal, sin que hasta hoy se sepa por qué, se dio la vuelta justo a tiempo de ver cómo Pepe meaba sobre la rueda delantera izquierda de su coche. Con dos cojones.
Benito no era Ben Jonson, o Don Jonson o Magic Jonson. Pero echó a correr enfurecido, dispuesto a patear a Pepe, aunque lo cierto es que el sentido común le intentó susurrar al oído que jamás alcanzaría al chucho. Y no lo alcanzó, y además al intentar saltar el poyete de la rotonda se tropezó y se metió una gaya dolorosísima, y pudo oir perfectamente las burlas de las niñas del barrio que jugaban al colección 1, algunas de las cuales eran hijas de combativos vecinos de la oposición, que le discutían los arreglos del ascensor.
Aquella misma noche, sobre las 3 de la mañana, Benito se dirigió a la entrada del garaje, con una lata de whiskas. Y el mando de la puerta, también. La lata de whiskas estaba abierta, y, aunque Benito sabía que el whiskas era comida de gato, pensaba que podía valer perfectamente para los perros, en especial para un chucho callejero y ex –muerto de hambre, como Pepe. Aquello fue más fácil de lo que cuesta contarlo. Benito abrió la puerta del garaje, puso el whiskas debajo, se quedó haciendo sombra a la célula fotoeléctrica para que la puerta no se bajara, apareció Pepe, se abalanzó sobre la lata de albondiguillas de hígado o de lo que fueran, Benito se apartó sigilosamente, la puerta comenzó a bajar, y cuando bajó lo suficiente como para atrapar a Pepe, el cabrón de Benito se piró y , por si fuera poco, se llevó la lata. Pepe, al principio no sabía qué pasaba. Estaba un poco incómodo, porque un peso le aplastaba, pero no se alarmó hasta que la puerta insistió de verdad. Entonces empezó a aullar.
Dieron las 6 de la mañana, y fue entonces cuando un vecino madrugador, que iba a recoger su coche del garaje, liberó a Pepe, sin ni siquiera darse cuenta de lo que hacía, porque iba dormido. Así que cuando Pepe salió corriendo como un disparo, el vecino pensó que aquel perro que habían recogido de la calle estaba loco.
Pepe perdió de vista al vecino, y enseguida llegó a la rotonda. Allí se metió corriendo bajo el coche de Benito, ante la pasividad del Satur, el portero, que ya estaba barriendo, y se puso a morder todo lo que alcanzaba, gracias a su pequeño tamaño (¡Ups! ¿No había comentado esto?), pastillas de freno, cables varios, incluso fue capaz de romper la chapa de los fondos, los neumáticos, que le produjeron un soplido de cojones en toda la cara....en fín, el coche de Benito quedó hecho un asco.
Benito bajó una hora y media después, casi se desmayó al comprobar que su coche estaba hecho trizas. Satur se chivó, le dijo quien había sido.
Casualmente, el domingo siguiente había una reunión de la comunidad de vecinos, donde había una serie de aburridos temas a tratar, y donde Benito, haciendo uso de sus galones, introdujo el interesante punto: “Castración del perro vagabundo”.
- Eso no está en el orden del día.
- Tu te callas, gilipollas.
¿Qué mas se puede decir? Pepe fue castrado. Engordó, y se hizo más hogareño.
Benito sufrió un infarto. Y palmó.
Quien sabe si fue cosa de Pepe.
A Pepe lo atropelló un coche......Y palmó...¿El coche lo conducía un espíritu?
¡Y yo que sé, hombre!
Comentario:
maiserforyuti, sí, tío, pero colección 1 y 2
y bueno, quiero aprovechar este púlpito para dicil que guisanta sí ve la 2.
y bueno, quiero aprovechar este púlpito para dicil que guisanta sí ve la 2.
Comentario:
Wolffo: Colección Uno, colección dos, colección tres...Es como el Maisenforyuti, coño.
Gui: Como el maisenforyuti, ridiela.
Gui: Como el maisenforyuti, ridiela.
Comentario:
Buch, aquí es Valladolid, y más concretamente mi colegio.
Wolffo, fueron unos mojigatos, la verdad es que sí me dejaban contarlo pero sin entrar en detalles, y ya sabes que a mí lo que me gusta es que sea con todo lujo de detalles (verdes, por supuesto). Es lo de la autorregulación de los contenidos y no sé qué del horario infantil :P
Wolffo, fueron unos mojigatos, la verdad es que sí me dejaban contarlo pero sin entrar en detalles, y ya sabes que a mí lo que me gusta es que sea con todo lujo de detalles (verdes, por supuesto). Es lo de la autorregulación de los contenidos y no sé qué del horario infantil :P
Comentario:
Buch:
esto parece una conversación a tres voces; aquí debe ser Castilla la Vieja, que es la tierra de nuestra Guisanta, Guisantilla de Castilla.
Guis, ya sé que no ves a tu lado, pero no lo ves por rabia, por despecho, porque no te dejaron salir contando lo nuestro. Pero ves el tomate y yo los docus de la 2.
Y lo de colección 1, colección 2 y eso no lo había oído en mi vida.
En mi vida, Buch.
esto parece una conversación a tres voces; aquí debe ser Castilla la Vieja, que es la tierra de nuestra Guisanta, Guisantilla de Castilla.
Guis, ya sé que no ves a tu lado, pero no lo ves por rabia, por despecho, porque no te dejaron salir contando lo nuestro. Pero ves el tomate y yo los docus de la 2.
Y lo de colección 1, colección 2 y eso no lo había oído en mi vida.
En mi vida, Buch.
Comentario:
...y si, querido Wolffo, se reconocen personajes infantiles y juveniles. Lo de colección 1 te lo aclaro en cumplida respuesta a Gui Santa. Por cierto Gui, ¿no se lleva por aquí? ¿Que significa eso? ¿Que es aquí? ¿la tierra?
Comentario:
Gracias por la aclaración. Me gusta la vida del suricata, y es verdad que suena a japonés, dan ganas de gritar después ayaaaaaaam imitando un golpe de kárate con las manos.
Jugaba más a la goma, aunque la comba estaba ya inventada ¿eh? recitábamos una cosa que era «chicle, más chicle, más chicle americano, se estira, se encoge, como las tripas de Jorge» y hacíamos cosas con los pies y la goma elástica. Lo de la colección uno creo que por aquí no se llevaba, al menos en mi cole no lo vi nunca.
Wolffo: tampoco veo a tu lado :P Y sí veía el hombre y la tierra, aunque con menos entusiasmo que mi hermano, por cierto.
Jugaba más a la goma, aunque la comba estaba ya inventada ¿eh? recitábamos una cosa que era «chicle, más chicle, más chicle americano, se estira, se encoge, como las tripas de Jorge» y hacíamos cosas con los pies y la goma elástica. Lo de la colección uno creo que por aquí no se llevaba, al menos en mi cole no lo vi nunca.
Wolffo: tampoco veo a tu lado :P Y sí veía el hombre y la tierra, aunque con menos entusiasmo que mi hermano, por cierto.
Comentario:
GUisante: Sí, estuve por cambiar la estúpida manera de acabar con Pepe. Era absurda y jodía la historia. Pero es que en la realidad ocurren estas cosas. ¿jugabas a la comba de pequeña?
Coleccion 1, Coleccion 2 , Colección 3, así hasta que la niña se tropezaba con la cuerda. Y un suricata es un perrillo o algo así, cuya principal actividad es extenderse lo máximo posible para que le de el sol. ¡Que gracioso es su nombre! Parece japonés, como Osinaga.
Coleccion 1, Coleccion 2 , Colección 3, así hasta que la niña se tropezaba con la cuerda. Y un suricata es un perrillo o algo así, cuya principal actividad es extenderse lo máximo posible para que le de el sol. ¡Que gracioso es su nombre! Parece japonés, como Osinaga.
Comentario:
jajajajajaja
genial Buchote, la historia es... memorable.
Yo tampoco sé lo que es colección 1. Sí sé, en cambio, lo que es un suricata, pero es que yo soy chico y la guiss es chica y en vez de el hombre y la tierra verá a tu lado.
Me ha parecido reconocer a algún héroe infantil, Buchote, pero en lo que estoy de acuerdo con Guisantilla es en que ninguno de los dos me parece malote. Gilipollas, podríamos discutirlo.
Y bueno, tú, a ver si eres capaz de comentar en mi casa, so melón.
genial Buchote, la historia es... memorable.
Yo tampoco sé lo que es colección 1. Sí sé, en cambio, lo que es un suricata, pero es que yo soy chico y la guiss es chica y en vez de el hombre y la tierra verá a tu lado.
Me ha parecido reconocer a algún héroe infantil, Buchote, pero en lo que estoy de acuerdo con Guisantilla es en que ninguno de los dos me parece malote. Gilipollas, podríamos discutirlo.
Y bueno, tú, a ver si eres capaz de comentar en mi casa, so melón.
Comentario:
Buch:
cuando vayas a comentar, verás que está seleccionado "Blogger", quítalo y selecciona "Otros". Luego pones lo que quieras y copias eso del antispam que dice guisanttéesse. Aunque no sé para qué carajo escribo esto si no lo vas a leer hasta el lunes.
Pues ahora, que se joda el sargento: no pienso comentarte.
cuando vayas a comentar, verás que está seleccionado "Blogger", quítalo y selecciona "Otros". Luego pones lo que quieras y copias eso del antispam que dice guisanttéesse. Aunque no sé para qué carajo escribo esto si no lo vas a leer hasta el lunes.
Pues ahora, que se joda el sargento: no pienso comentarte.
Comentario:
Buch, cojo una vela en este entierro que no me toca: si te pide la contraseña en los comentarios de Wolffo, escribe la palabra absurda que te ponen encima, es una medida antispam.
Comentario:
¿Qué es un suricata? ¿qué es el colección 1?
Pero dejando mis dudas aparte, es impresionante la historia que cuentas, qué cantidad de karmas ensuciándose para terminar penando. Qué retorcido Benito, qué manera más boba e ineficaz de intentar terminar con Pepe. ¡Qué fauna habita las comunidades de vecinos! Menos Pepe, que a mí no me parece malote, el pobre, sino una víctima de la marginación.
Pero dejando mis dudas aparte, es impresionante la historia que cuentas, qué cantidad de karmas ensuciándose para terminar penando. Qué retorcido Benito, qué manera más boba e ineficaz de intentar terminar con Pepe. ¡Qué fauna habita las comunidades de vecinos! Menos Pepe, que a mí no me parece malote, el pobre, sino una víctima de la marginación.
Comentario:
BUch soy Buch para Wolffo. Me piden una puta contraseña para comentarte cosas en tu maravilla de sitio...¿Que hago?
Besos
Besos





