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Que frío, que desprovisto de visión parcial. Tan solo hechos.
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No diré nada más acerca de mi. No soy interesante.
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EL CASO DE LAS FOCAS DEL CAMERÚN, Y OTROS IGUALMENTE ILUSTRATIVOS DE LOS INSTINTOS FALLIDOS
No se la conoce como Foca del Camerún en absoluto. El hecho es que no sé que nombre tiene, ni recuerdo detalles concretos de su aspecto, más allá de que tiene pinta de foca.

No tengo nada en contra de ella. Las focas, a pesar de que probablemente huelen a pescado, cuentan con todas mis simpatías. Sin, embargo, y contrariamente a lo que pueda pensarse esta foca es un error. La primera duda que te puede asaltar es si realmente existen focas en el Camerún. ¿Acaso no es la foca un animal cuya principal característica es una gorda capa de grasa subcutánea que la protege del frío? Así es, la protege del frío. Pero ¿en el Camerún? Qué raro todo, ¿eh?

La estúpida realidad es la siguiente: La Foca del Camerún es ante todo viajera. Vive en un sitio normal para focas, y una vez al año, no sé en que estación, ni se para qué, aunque probablemente sea para reproducirse, por esa manía que tienen los animales de viajar para reproducirse, se desplaza a las costas de Camerún, donde está durante varias semanas. Durante esas semanas que permanece en Camerún, el calor aprieta de lo lindo, y la colonia de focas se ve diezmada ¡A causa del calor!.
Resumiendo: La Foca del Camerún viaja de vez en cuando para morirse de calor.

Pero aún hay más: Dentro de esta estupidez de las focas, hay algunas que son algo más inteligentes, y aprovechan que están en la playa para refrescarse dándose un bañito. Bañito letal, por cierto, porque los tiburones ya se saben la jugada, y año tras año esperan al desfile de focas estúpidas, para darse buenos festines de colesterol. La migración infernal.

Pero esto me da pie, a comenzar otra historia relacionada. La inteligencia del tiburón, unida a su falta de escrúpulos, da lugar a una costumbre de una crueldad apabullante.

Nos situamos en los altísimos acantilados de un lugar que no recuerdo ni de lejos. Los cormoranes (y si es otra ave, perdón), están enseñando a sus polluelos el arte de volar. Estos polluelos de Cormorán no son muy duchos, y sólo un uno por ciento es capaz de remontar el vuelo. El resto cae al agua. En fin, el tema no está mal pensado, se lanzan desde el acantilado, y si la cosa falla, lo que parece ser lo corriente, pues caen en blandito. La cosa está muy organizada, porque se trata siempre del mismo acantilado, y las mismas fechas. Esto genera un pequeño problema; el tiburón lo sabe. ¿quién se ha ido de la lengua? Ya no importa. El caso es que el tiburón conoce el sitio y el momento. ¿Y que hacen los tiburones? Acuden año tras año en masa, al gran festival del Polluelo de Cormorán Pringao. Se sitúan abajo y esperan a que el 99% de los jóvenes cormoranes gilipollas vayan cayendo en el agua, y se los zampan. Así que, a fin de cuentas, el cormorán que cae, palma.

Lo mismo que si aprendieran a volar en un barranco.

Y, como tercera historia, de instintos fallidos, la libélula. Yo puedo comprender muy bien (He llegado a los 115 Kg), los problemas que acarrea el apetito desordenado. Es más, puedo entender a los peces de acuario, que si les echas mucho de comer se mueren...de empacho. Lo puedo entender, a pesar de que lo que se les echa de comer habitualmente son esos cachos de mosca desecada, que, la verdad no deben ser nada extraordinario. Pero vale, lo admito, se puede perder el control con la comida. Pero es que por lo visto, la libélula, si se le enfrenta a su propia cola, ¡se la come!. Y cuando hace esto los zoólogos ortodoxos hablan de su enorme voracidad.

Pero nadie comenta su inmensa gilipollez.
 
Comentario:
CSI: La hormiga es idiota, no hay más vueltas que darle. Y no se pueden andar negando las evidencias solo por polemizar, por mucho que te guste. Acéptalo.

Princesa del Guisante: Yo creo que tienes razón.Muy pocos humanos se habrán enfrentado con su cola.

wolffo: Que tu conciencia esté tranquila, ninguna hormiga construye otra cosa que no sea una mierda de casa.La caja de cerillas era una gran idea.

Cyranobix: Tu amabilidad me emociona. Soy muy sensible al elogio, me alegro que te haya gustado. Seguiremos, por tanto.

Marmota: Gracias, las marmotas son seres extraordinarios, sin ninguna duda.
 
Comentario:
No importa, no hay ningún otro tipo de estupidez en el mundo que sea superior a la humana, que para colmo, es razonada.
Un saludo
 
Comentario:
¡¡¡Cojonudo!!!. Estoy encantado con haber llegado hasta aquí gracias a Wolffo, otro de mis preferidos que ha regresado para alegría de los que le aprecian como yo.
Necesitamos gebte como tú.
¿Me permites un abrazo?.
 
Comentario:
bobada del 15, menudo argumento! No me sorprende nada tu respuesta , era adémás bastante predecible.

Con argumentos tan endebles no se puede ir más allá, sobre todo si no ves más allá de tus "noses".

ale.
 
Comentario:
yo creo que habría que saber dónde es exactamente el baile del Polluelo del Cormorán Pringao y pagar unos cuantos pasajes a algunos para que lo vean en primerísima línea.
Por otro lado, lo de comerse la propia cola puede parecer una gilipollez propia de libélulas, pero alguna mente enferma, sin ir más lejos la mía, no puede dejar de pensar que algún humano querría esa habilidad para sí.
En fin, ahora me voy a dar las gracias a Wolffo por enlazarte y traerme hasta aquí.
 
Comentario:
Permíteme, Buch, que conteste a este iletrado que se hace llamar 3 letras.

Esa hormiga, créeme era idiota. Y ni en cien años se habría hecho una casa mejor que la que yo le estaba proporcionando.

Y eso de los humanos y el reino animal, perdona, pero es una bobada del 15. Lo menos.

 
Comentario:
Muy bueno!!! gracias Buch, te acabo de descubrir y te pongo automáticamente en favoritos. Es genial, me he reído mucho.
Y gracias también a Wolfo (ya descubierto anteriormente) por traerme hasta aquí.
 
Comentario:
El mundo de los humanos es fielmente el reflejo del mundo animal.

Es que no te habías dao cuén?
 
Comentario:
Cómo puedes decir que una hormiga es idiota?

Cómo te ves tú haciendo una casita a una hormiga si ella es mil veces mejor que tú haciendosela ella misma, quitando el hecho absurdo de hacerle una casita a un bicho, claro.
 
Comentario:
La naturaleza es sabia, vale, pero a veces, resbala.
Grande es la imbecilidad de focas, cormoranes y libélulas, ciertamente. Una vez, de pequeño, intenté amaestrar una hormiga. Bueno, más que amaestrarla, le hice una casita de puta madre con una caja de cerillas, le daba comida... quería que viera que yo la amaba. Pero la hormiga no hacía más que intentar escapar, la muy hija de puta. Así que la avisé tres veces: que te aplasto, que te aplasto, que te aplasto: y la aplasté.
He recordado esto, porque entonces, lo único que pensé de esa hormiga, y, por extensión, el resto de su desgraciada especie, es que era idiota.
Como los cormoranes, las focas extracamerunesas y libélulas.
Estupidez universal.
No