(XVII) ¡CRUSTÁCEO, POR FIN!!(Tercera Parte-A Fedarges)
Tal vez mi manera de ver las cosas aquella semana en la que don Ignacio fue destruido, estaba influida por sucesos anteriores. Yo estaba un poco deprimido, y ya no solo por mi oportunidad perdida de ingresar en el equipo de los aprovechables para la sociedad, sino por otro hecho aun más lamentable, que había ocurrido en clase de Filosofía. Aunque a simple vista pudiera parecer que el buen Dios se había excedido conmigo en cuanto a la belleza física, otorgándome una exótica y rara belleza viril, y que ahí se iba a acabar todo, y que ya estaba bien, pues como digo, todo lo contrario, continuó volcando las más insospechadas virtudes sobre mi persona. Me dio lo que llaman “gol”, este tío tiene gol, y una memoria más que estimable. Así pues guapetón, sin pensármelo dos veces a la hora de chutar a puerta, y poco olvidadizo, había asistido hacía un mes o así, a una escena conmovedora. Era examen oral de filosofía, Fedarges en la pizarra, y el Garduña, le pregunta:
- ¿Qué es Derecho?
Y Fedarges, como un rayo breve y cegador
- Lo justo.
Y el Garduña todo emocionado le dijo:
- Señores, ésta es la cuestión, nada de respuestas largas, y rodeos estúpidos, la definición por antonomasia. Perfecto Fedarges, ya no te voy a hacer más preguntas, tienes un 10.
La mañana misma de la destrucción de D. Ignacio, el que estaba en la pizarra era yo. Y joder, pegué un brinco de cojones cuando el Garduña me hizo la pregunta, cuya respuesta yo recordaba:
- ¿Qué es Derecho?
- Lo justo.
Y me quedé ahí parado dispuesto a recibir mi ración de lametones del Garduña. Él se me quedó mirando, (supuse que para elegir bien el tono del discurso laudatorio), y me dijo:
- ¿ Y eso es todo? ¿No se te ocurre nada más?
Me quedé planchado y le llamé hijoputa un millón de veces, y me cagué en sus muertos y todo (En mi pensamiento, claro). Me puso un 3.
Así que en el recreo previo a la clase de latín, yo tenía un profundo e incómodo desasosiego. Estaba tristón, coño.
Por eso cuando se me acercó el plasta de Rogelio Morales, como para contarme un secreto, no le presté mucha atención. Aunque reconozco, que cuando se sacó del bolsillo del abrigo un cangrejo vivo, captó mi interés:
- Que , ¿pero qué, qué haces? ¿Qué haces?
- Lo que te he dicho que mi madre ha comprado cangrejos en la pescadería y estaban vivos, y he salvado a éste. Hay que ponerle nombre.
- ¿Y por qué lo has salvado?
- Me miró.
- ¿Qué te miró?
- Me miró directo a los ojos. Los otros no, los otros solo sacaban burbujitas por la boca, pero este me miró. Así que lo salvé del arroz.
- Pero ¿qué vas a hacer con él?
- ¿Hacer? Hacer nada, ahí está ¿sabes?
- Pero ¿Va a ser tu mascota o algo? ¿sabes si puede vivir fuera del agua?
- No, no lo sé.
- Pero ahora hay latín.
- Ya, pero lo tengo todo pensado. Lo voy a atar con un hilo y lo voy a dejar colgando de la ventana, y si hay problemas pues lo suelto. Y como hay césped abajo, pues seguramente no se matará.
- Pero son dos pisos, que abajo están los de primero de egb.
- Ya, pues que se joda. Yo he hecho lo que he podido.
Me deshice de Morales por completo. Porque Morales cansaba lo suyo. Charlé un rato con Martí, hasta que empezó a presumir de su hermano piloto, y, como una liberación infernal, sonó la sirena. (liberación, liberación, infernal, infernal...)
La clase de D. Ignacio empezó con un ritmo demoledor, cinco cafres fueron laminados a golpe de declinación en cinco minuto. Ese día D. Ignacio seguramente tenía ardor de estómago, porque estuvo especialmente duro con los muchachos, condenándolos a un futuro de esperanzas vanas y supervivencia difícil en barrios conflictivos, y tal. Después, otros cinco cafres fueron pasados por la piedra sin piedad, y de nuevo una dureza inusitada en las palabras de D. Ignacio. El nervio ya se extendía por la clase y la amenaza sombría de la ira, pendía sobre nuestras cabezas. Por suerte era el turno de los sabios, que nos sacarían las castañas del fuego.
- ¡Puig!
Todos nos relajamos. Puig se lo sabe.
- Declíname miles
- Miles, miles, militis
- ¿COMOOOOOO?
- ¿Milines?
Oh,oh....resonó en la clase. Puig no se lo sabe. Le cayó la peor bronca que se recordaba hasta entonces. Pero es que el record no le duró más que los quince segundos que tardó en preguntarle a Romero otra declinación, y Romero, que no debía fallar, falló.
Y lo peor fue que la última y gran esperanza blanca. El erudito Fedarges, también falló.
Entonces D. Ignacio, guiñando un poco el ojo, y con el rostro congestionado nos empezó a meter una bulla espectacular. Además, bulla colectiva para que nadie se pudiese defender. Empezó a amenazar con sanciones disciplinarias, expulsiones inmediatas, suspensos de oficio. Desgranó su irresisteible cabreo, sujetando a duras penas su temblor de manos, en un, no obstante, impecable discurso, con un espontáneo crescendo, que terminaba en una pregunta retórica en un tono agudísimo:
- ¿Queréis saber para que servís vosotros?
Y, nosotros , no queríamos saberlo ni de coña. Como nadie respondió repitió la pregunta, hasta hacernos dudar de si en verdad era o no retórica:
- ¿Sabeis para que servís vosotros?
- ¡Ploc ploc!- Sonó la puerta interrumpiendo el brillante alegato.
- ¡¡Adelante!!
Y ahí fue donde la cosa se puso verdaderamente surrealista. Un mico de primero de egb, atravesó a paso lento toda la clase hasta que llegó a la altura de D. Ignacio. Y le dijo algo en voz tan baja que nosotros no pudimos oirla.
D. Ignacio dijo inteligentemente...
- ¿Eh?
- .........
- ¿Qué dices de un cangrejo?
- ........
- ¿Qué?
- Señor, que hay un cangrejo colgando desde esta clase, y está pegando golpes contra la ventana de primero C. Me ha dicho D. Ramiro que suba a decírselo que si pueden recoger el cangrejo.
- Pero ¿qué? ¿cómo un cangrejo? ¿recoger un cangrejo?
Pero D. Ignacio, quizá por falta de surrealismo vivido, no era capaz de entender lo que le decía el pobre niño. Y por más que el niño repetía el concepto, el otro no daba crédito, y así sucedió que D. Ignacio empezó a quedar como un tonto, porque todos entendíamos lo del cangrejo (ya, lo sabíamos de antes, vale, pero no era tan difícil de todos modos) menos él. Y al final nos decíamos, que si que de Latín sabría un montón, pero de inteligencia andaba justito.....
Al niño lo echó con malos modales, sin darle crédito en absoluto. Sin embargo el niño decía la verdad. Esta torpeza de D. Ignacio le hizo perder gran parte de nuestro respeto y también el de primero de egb. Y estuvo una temporada arrastrando su maltrecho prestigio por las aulas, hasta que se rindió.
Ah, y otra cosa. Un cangrejo no resiste una caída libre desde un segundo piso. Por lo menos Manolito no lo resistió.
Besos
- ¿Qué es Derecho?
Y Fedarges, como un rayo breve y cegador
- Lo justo.
Y el Garduña todo emocionado le dijo:
- Señores, ésta es la cuestión, nada de respuestas largas, y rodeos estúpidos, la definición por antonomasia. Perfecto Fedarges, ya no te voy a hacer más preguntas, tienes un 10.
La mañana misma de la destrucción de D. Ignacio, el que estaba en la pizarra era yo. Y joder, pegué un brinco de cojones cuando el Garduña me hizo la pregunta, cuya respuesta yo recordaba:
- ¿Qué es Derecho?
- Lo justo.
Y me quedé ahí parado dispuesto a recibir mi ración de lametones del Garduña. Él se me quedó mirando, (supuse que para elegir bien el tono del discurso laudatorio), y me dijo:
- ¿ Y eso es todo? ¿No se te ocurre nada más?
Me quedé planchado y le llamé hijoputa un millón de veces, y me cagué en sus muertos y todo (En mi pensamiento, claro). Me puso un 3.
Así que en el recreo previo a la clase de latín, yo tenía un profundo e incómodo desasosiego. Estaba tristón, coño.
Por eso cuando se me acercó el plasta de Rogelio Morales, como para contarme un secreto, no le presté mucha atención. Aunque reconozco, que cuando se sacó del bolsillo del abrigo un cangrejo vivo, captó mi interés:
- Que , ¿pero qué, qué haces? ¿Qué haces?
- Lo que te he dicho que mi madre ha comprado cangrejos en la pescadería y estaban vivos, y he salvado a éste. Hay que ponerle nombre.
- ¿Y por qué lo has salvado?
- Me miró.
- ¿Qué te miró?
- Me miró directo a los ojos. Los otros no, los otros solo sacaban burbujitas por la boca, pero este me miró. Así que lo salvé del arroz.
- Pero ¿qué vas a hacer con él?
- ¿Hacer? Hacer nada, ahí está ¿sabes?
- Pero ¿Va a ser tu mascota o algo? ¿sabes si puede vivir fuera del agua?
- No, no lo sé.
- Pero ahora hay latín.
- Ya, pero lo tengo todo pensado. Lo voy a atar con un hilo y lo voy a dejar colgando de la ventana, y si hay problemas pues lo suelto. Y como hay césped abajo, pues seguramente no se matará.
- Pero son dos pisos, que abajo están los de primero de egb.
- Ya, pues que se joda. Yo he hecho lo que he podido.
Me deshice de Morales por completo. Porque Morales cansaba lo suyo. Charlé un rato con Martí, hasta que empezó a presumir de su hermano piloto, y, como una liberación infernal, sonó la sirena. (liberación, liberación, infernal, infernal...)
La clase de D. Ignacio empezó con un ritmo demoledor, cinco cafres fueron laminados a golpe de declinación en cinco minuto. Ese día D. Ignacio seguramente tenía ardor de estómago, porque estuvo especialmente duro con los muchachos, condenándolos a un futuro de esperanzas vanas y supervivencia difícil en barrios conflictivos, y tal. Después, otros cinco cafres fueron pasados por la piedra sin piedad, y de nuevo una dureza inusitada en las palabras de D. Ignacio. El nervio ya se extendía por la clase y la amenaza sombría de la ira, pendía sobre nuestras cabezas. Por suerte era el turno de los sabios, que nos sacarían las castañas del fuego.
- ¡Puig!
Todos nos relajamos. Puig se lo sabe.
- Declíname miles
- Miles, miles, militis
- ¿COMOOOOOO?
- ¿Milines?
Oh,oh....resonó en la clase. Puig no se lo sabe. Le cayó la peor bronca que se recordaba hasta entonces. Pero es que el record no le duró más que los quince segundos que tardó en preguntarle a Romero otra declinación, y Romero, que no debía fallar, falló.
Y lo peor fue que la última y gran esperanza blanca. El erudito Fedarges, también falló.
Entonces D. Ignacio, guiñando un poco el ojo, y con el rostro congestionado nos empezó a meter una bulla espectacular. Además, bulla colectiva para que nadie se pudiese defender. Empezó a amenazar con sanciones disciplinarias, expulsiones inmediatas, suspensos de oficio. Desgranó su irresisteible cabreo, sujetando a duras penas su temblor de manos, en un, no obstante, impecable discurso, con un espontáneo crescendo, que terminaba en una pregunta retórica en un tono agudísimo:
- ¿Queréis saber para que servís vosotros?
Y, nosotros , no queríamos saberlo ni de coña. Como nadie respondió repitió la pregunta, hasta hacernos dudar de si en verdad era o no retórica:
- ¿Sabeis para que servís vosotros?
- ¡Ploc ploc!- Sonó la puerta interrumpiendo el brillante alegato.
- ¡¡Adelante!!
Y ahí fue donde la cosa se puso verdaderamente surrealista. Un mico de primero de egb, atravesó a paso lento toda la clase hasta que llegó a la altura de D. Ignacio. Y le dijo algo en voz tan baja que nosotros no pudimos oirla.
D. Ignacio dijo inteligentemente...
- ¿Eh?
- .........
- ¿Qué dices de un cangrejo?
- ........
- ¿Qué?
- Señor, que hay un cangrejo colgando desde esta clase, y está pegando golpes contra la ventana de primero C. Me ha dicho D. Ramiro que suba a decírselo que si pueden recoger el cangrejo.
- Pero ¿qué? ¿cómo un cangrejo? ¿recoger un cangrejo?
Pero D. Ignacio, quizá por falta de surrealismo vivido, no era capaz de entender lo que le decía el pobre niño. Y por más que el niño repetía el concepto, el otro no daba crédito, y así sucedió que D. Ignacio empezó a quedar como un tonto, porque todos entendíamos lo del cangrejo (ya, lo sabíamos de antes, vale, pero no era tan difícil de todos modos) menos él. Y al final nos decíamos, que si que de Latín sabría un montón, pero de inteligencia andaba justito.....
Al niño lo echó con malos modales, sin darle crédito en absoluto. Sin embargo el niño decía la verdad. Esta torpeza de D. Ignacio le hizo perder gran parte de nuestro respeto y también el de primero de egb. Y estuvo una temporada arrastrando su maltrecho prestigio por las aulas, hasta que se rindió.
Ah, y otra cosa. Un cangrejo no resiste una caída libre desde un segundo piso. Por lo menos Manolito no lo resistió.
Besos
Comentario:
Lo de la exótica y rara belleza viril.. pués que se vea no?? jajajjaaaaaaa eres la caña Buch;) También me encanta como te explicoteas.. besossssss
Comentario:
Wolffo: Repite eso una y otra vez a los cuatro vientos si te atreves(!!!)
Gracias, compañero.
Gracias, compañero.
Comentario:
Binche: El miedo es una emoción que se queda grabada para siempre. No hubo burla. Solo había miedo.
Lostie: Si es que se te vé.
Lostie: Si es que se te vé.
Comentario:
jajajajajaaaaaaaa!
Mierda, esto lleva desde el jueves colgado y yo sin leerlo!
Es absolutamente genial, Buchito, impecable desde el principio al final. No puedo destacar qué es lo que más me ha gustado, porque me ha parecido sencillamente genial.
Eres el mejor.
Mierda, esto lleva desde el jueves colgado y yo sin leerlo!
Es absolutamente genial, Buchito, impecable desde el principio al final. No puedo destacar qué es lo que más me ha gustado, porque me ha parecido sencillamente genial.
Eres el mejor.
Comentario:
Soy una romántica incurable, sí. Será que se acerca la primavera ;)
Comentario:
Jajaja, pa haberlo vivido! Que bueno debió ser aquél triunfante momento en que toda la clase sabía del futuro incierto del cangrejo colgado por la ventana, y D. Ignacio en plena bronca no se enteraba de nada. Glorioso, ¿no?
Besos
Besos
Comentario:
Princesa:Tu conoces el gusto que se siente cuando escribes algo y alguien se da cuenta de en qué momento has dado lo mejor de tí, y te lo dice. Eso es muy de agradecer. Para que sepas quién era Fedarges, te contaré que jugábamos al baloncesto, bajo un sol de justicia, y sudabdo como bellacos, y va el tio y dice:
- Tengo un déficit hídrico considerable. (14 añitos debía tener la criatura, como mucho)
El Garduña era un tipo muy serio, pero ,o pero de e´l no era eso, sino que se creía un ser superior, y lo malo es que no lo era.
POr cierto, tu si que eres guapa, coño.
La gente visita mi blog para ver tus comentarios, pero no siento envidia, porque he arrancado las malas hierbas de mi corazón, gracias a la cortacésped de tu benéfica influencia, cagoendiez.
Lostie: Las broncas colectivas tenían el defecto de que exigian defensa en zona, porque no había posibilidad de defensa individual. He visto tu blog. Eres una romántica. ¿No?
- Tengo un déficit hídrico considerable. (14 añitos debía tener la criatura, como mucho)
El Garduña era un tipo muy serio, pero ,o pero de e´l no era eso, sino que se creía un ser superior, y lo malo es que no lo era.
POr cierto, tu si que eres guapa, coño.
La gente visita mi blog para ver tus comentarios, pero no siento envidia, porque he arrancado las malas hierbas de mi corazón, gracias a la cortacésped de tu benéfica influencia, cagoendiez.
Lostie: Las broncas colectivas tenían el defecto de que exigian defensa en zona, porque no había posibilidad de defensa individual. He visto tu blog. Eres una romántica. ¿No?
Comentario:
¡¡¡Qué bueno!!! No he parado de reir, menos mal que estoy en casa y no en el curro...
Buenísimo lo de la bronca colectiva, eran las mejores, ¿verdad?
Pero pobre Manolito, qué poco duró.
Besos
Buenísimo lo de la bronca colectiva, eran las mejores, ¿verdad?
Pero pobre Manolito, qué poco duró.
Besos
Comentario:
Era una compensación lógica que a Fedarges le sirviese una definición breve y a ti el profesor te exigiese más, a fin de cuentas tú eres guapo y siempre a los guapos se les envidia, se les busca algún defecto y así el resto no nos sentimos tan mal. No lo has dicho, pero el Garduña era feo, seguro, y había perdido toda posibilidad de ligar con la amargura. Y Fedarges seguro que alguna tara tenía también, el hombre. Tú para cosechar alabanzas tendrías que haber añadido algo como "lo legítimo", pero tampoco es seguro, porque quizá el hombre estimase entonces que te habías pasado...
Luego, entiendo a Morales, cuando un bicho te mira es más fácil tomarle cariño, por eso se tiene consideración con cierta gente cuando mira con esa mirada vacua como de ni encontrale ellos sentido a su vida, es la baza que la naturaleza da a los que no tienen otra, técnicamente podríamos denominarlo mirada de perro apaleado. Porque claro, si el bicho te mira como un gato, que parece que sabe algo que tú no aunque es mentira, pues no sirve de nada.
Lo del cangrejo es buenísimo, pero es muchísimo mejor leer cosas como "por falta de surrealismo vivido" o "y, nosotros, no queríamos saberlo ni de coña", y otras tantas. Me hubiera pasado el post subrayando ;)
Luego, entiendo a Morales, cuando un bicho te mira es más fácil tomarle cariño, por eso se tiene consideración con cierta gente cuando mira con esa mirada vacua como de ni encontrale ellos sentido a su vida, es la baza que la naturaleza da a los que no tienen otra, técnicamente podríamos denominarlo mirada de perro apaleado. Porque claro, si el bicho te mira como un gato, que parece que sabe algo que tú no aunque es mentira, pues no sirve de nada.
Lo del cangrejo es buenísimo, pero es muchísimo mejor leer cosas como "por falta de surrealismo vivido" o "y, nosotros, no queríamos saberlo ni de coña", y otras tantas. Me hubiera pasado el post subrayando ;)





