(XIV) YO HE PASTOREADO VACAS Y SE DE LO QUE HABLO (I)
¡Basta! Ya no puedo ocultarlo por más tiempo...A Paquito le faltaba una pierna. De pequeño le atropelló un camión. Tenía 3 años. Ya está dicho, así que no quiero distracciones ni lágrimas a destiempo. Paquito contaba 12 años. Cuando ocurrieron los hechos, objeto de este relato, ya lo tenía superado. A mi ya no me daba pena, y a él tampoco.
El padre de Paquito, José, era protestante, del ala evangelista, lo cual probablemente era lo normal en Hamburgo, o en Nüremberg, pero en Gorlondón, Palencia, era de una originalidad tan grande que alguien que no fuera de su círculo íntimo, no podría nunca llegar a saber si José era egoísta, o pendenciero o bebedor, o mujeriego o elocuente. Simplemente se decía que era evangelista. Y eso ya era suficiente ser.
Todos los días del verano quedábamos Paquito y yo para ir al pastoreo. Para él era una costumbre, una rutina, como para Glaría presionar en el centro del campo. Pero para mí, chico urbano de los 70, pastorear era una novedad extraordinaria. Por eso yo me lo tomaba con entusiasmo y él con suficiencia profesional, pero claro, habría que verlo a él transbordando en Guzmán el Bueno ¿no te jode?
Subíamos a un prado que se situaba todo orgulloso en la falda de un monte lleno de peñascos magmáticos. En realidad yo no tenía claro si íbamos donde querían las vacas o donde queríamos nosotros. (La vieja muleta de madera de Paquito resonaba contra el asfalto, y nos marcaba una boga de travesía cómoda para las vacas, y cómoda para mí.)
Sólo dos cosas; la proverbial inteligencia de las vacas, y el variable clima (aquí tenemos un microclima...) de la comarca pudieron desencadenar lo que con el tiempo se conoció como “¡Hala!”.
Ocho vacas, pues en fila india, subiendo por la vieja carretera hacia el prado altanero, y dos ufanos muchachos, que las conducían. (Por cierto, no he comentado que los cencerros añadían un rítmico contrapunto a la boga, pero no importa, da igual)
La independencia de los bovinos, nos permitía a Paquito y a mi, ir hablando de nuestras cosas:
- Si te encuentras un caramelo en el suelo no te lo comas, es droga, y te mueres a los cinco años.
- Ah. Hace unos días me encontré unos caramelillos y me los comí.
- Pues te vas a morir dentro de cinco años.
- Ah.
- Mi hermano está en la cárcel.
- ¿eh?
- Mi hermano está en la cárcel.
- No lo he visto en todo el verano
- Es que está en la cárcel.
- Por eso no lo he visto. ¿Qué hizo?
- ¡Nada! ¿Me oyes? ¡Nada!
- Ah.
- No me vuelvas a preguntar nunca lo que hizo. ¿vale?
- Vale.
Arreciaba el viento, y era un poco frío, para la época. Quizá era el microclima de las narices.
- Se confundieron.
- Se confundieron, claro.
- Si me vuelves a preguntar lo que hizo, no volveré a ser tu amigo.
- Nunca voy a preguntarte lo que hizo.
- Es que no hizo nada.
- Nada de nada.
Se notaba mucho la cuesta. A Paquito le costaba mucho sostener el ritmo, pero como estaba cabreado, no se sabe bien por qué, aceleró. (¡Ploc, ploc!) Y las vacas, tan listas, también aceleraron. A lo mejor seguían el ritmo de su muleta.
- Pregúntame lo que hizo.
- Que no que no, que me da igual.
- ¡Pregúntamelo!
- No.
- Si no me lo preguntas no seré tu amigo.
- Vale. ¿Qué hizo?
- Nada era broma, no está en la cárcel, está en la mili.
- ¡En la mili!
- Ya ha disparado.
- ¿A alguien?
- No, imbécil, a una diana. En la mili no se dispara a la gente.
- Me parece que a algunos sí.
- A nadie.
- ¿Y tu que sabes?
- De verdad que eres tonto.
A Paquito ninguna duda le parecía razonable.
- Te dejo la muleta si quieres.
Me gustaba usarla, pero solo un rato, porque me daba un poco de pena que él avanzase a la pata coja. Se me clavaba mucho en el sobaco, a pesar de que tenía un acolchamiento todo desgastado.
- Duele. (yo siempre hacía ese inteligente comentario)
- Sí. Al principio duele, pero luego te acostumbras.
Le devolví la muleta a Paquito.
- Vamos a ir deprisa que nos sacan ventaja.
Era cierto. Las vacas estaban protagonizando la escapa del día, y sólo ví el culo de la última, desapareciendo tras una curva.
- ¿Quieres que corra?
- No, no hace falta, ahora las alcanzamos.
(Continuará)
El padre de Paquito, José, era protestante, del ala evangelista, lo cual probablemente era lo normal en Hamburgo, o en Nüremberg, pero en Gorlondón, Palencia, era de una originalidad tan grande que alguien que no fuera de su círculo íntimo, no podría nunca llegar a saber si José era egoísta, o pendenciero o bebedor, o mujeriego o elocuente. Simplemente se decía que era evangelista. Y eso ya era suficiente ser.
Todos los días del verano quedábamos Paquito y yo para ir al pastoreo. Para él era una costumbre, una rutina, como para Glaría presionar en el centro del campo. Pero para mí, chico urbano de los 70, pastorear era una novedad extraordinaria. Por eso yo me lo tomaba con entusiasmo y él con suficiencia profesional, pero claro, habría que verlo a él transbordando en Guzmán el Bueno ¿no te jode?
Subíamos a un prado que se situaba todo orgulloso en la falda de un monte lleno de peñascos magmáticos. En realidad yo no tenía claro si íbamos donde querían las vacas o donde queríamos nosotros. (La vieja muleta de madera de Paquito resonaba contra el asfalto, y nos marcaba una boga de travesía cómoda para las vacas, y cómoda para mí.)
Sólo dos cosas; la proverbial inteligencia de las vacas, y el variable clima (aquí tenemos un microclima...) de la comarca pudieron desencadenar lo que con el tiempo se conoció como “¡Hala!”.
Ocho vacas, pues en fila india, subiendo por la vieja carretera hacia el prado altanero, y dos ufanos muchachos, que las conducían. (Por cierto, no he comentado que los cencerros añadían un rítmico contrapunto a la boga, pero no importa, da igual)
La independencia de los bovinos, nos permitía a Paquito y a mi, ir hablando de nuestras cosas:
- Si te encuentras un caramelo en el suelo no te lo comas, es droga, y te mueres a los cinco años.
- Ah. Hace unos días me encontré unos caramelillos y me los comí.
- Pues te vas a morir dentro de cinco años.
- Ah.
- Mi hermano está en la cárcel.
- ¿eh?
- Mi hermano está en la cárcel.
- No lo he visto en todo el verano
- Es que está en la cárcel.
- Por eso no lo he visto. ¿Qué hizo?
- ¡Nada! ¿Me oyes? ¡Nada!
- Ah.
- No me vuelvas a preguntar nunca lo que hizo. ¿vale?
- Vale.
Arreciaba el viento, y era un poco frío, para la época. Quizá era el microclima de las narices.
- Se confundieron.
- Se confundieron, claro.
- Si me vuelves a preguntar lo que hizo, no volveré a ser tu amigo.
- Nunca voy a preguntarte lo que hizo.
- Es que no hizo nada.
- Nada de nada.
Se notaba mucho la cuesta. A Paquito le costaba mucho sostener el ritmo, pero como estaba cabreado, no se sabe bien por qué, aceleró. (¡Ploc, ploc!) Y las vacas, tan listas, también aceleraron. A lo mejor seguían el ritmo de su muleta.
- Pregúntame lo que hizo.
- Que no que no, que me da igual.
- ¡Pregúntamelo!
- No.
- Si no me lo preguntas no seré tu amigo.
- Vale. ¿Qué hizo?
- Nada era broma, no está en la cárcel, está en la mili.
- ¡En la mili!
- Ya ha disparado.
- ¿A alguien?
- No, imbécil, a una diana. En la mili no se dispara a la gente.
- Me parece que a algunos sí.
- A nadie.
- ¿Y tu que sabes?
- De verdad que eres tonto.
A Paquito ninguna duda le parecía razonable.
- Te dejo la muleta si quieres.
Me gustaba usarla, pero solo un rato, porque me daba un poco de pena que él avanzase a la pata coja. Se me clavaba mucho en el sobaco, a pesar de que tenía un acolchamiento todo desgastado.
- Duele. (yo siempre hacía ese inteligente comentario)
- Sí. Al principio duele, pero luego te acostumbras.
Le devolví la muleta a Paquito.
- Vamos a ir deprisa que nos sacan ventaja.
Era cierto. Las vacas estaban protagonizando la escapa del día, y sólo ví el culo de la última, desapareciendo tras una curva.
- ¿Quieres que corra?
- No, no hace falta, ahora las alcanzamos.
(Continuará)
Comentario:
Comentario:
si se te clavaba la muleta en el sobaco era probablemente porque su acolchamiento estaba muy gastado, no a pesar de que tenía un acolchamiento todo desgastado. es como una contradicción no?
pos eso.
pos eso.
Comentario:
Si, estoy segura que era una vaca, el toro lo tenían guardado en otro establo! :p o:)
Comentario:
Princesa: Seguramente sigues pareciendo eternamente sexi con la boca abierta. Yo lo parezco con la boca cerrada, mira tú. Gorlondón es mayor que Vetusta y más castellano que Mágina, y menos real que cualquiera de los dos. La carrtera monte ariba pertenece a Pola de Gordón. Tu si que àreces buenísima, más en serio. No puedo entrar en tu página, me da error. ¿Será el java de los c...?
Wolffo_: El padre de Paquito era protestante , sí. Pero muy mañoso con las cosas del hogar. ¿que se hace con una pierna suelta? ¿Parec? ¿Es checo?
Wolffo_: El padre de Paquito era protestante , sí. Pero muy mañoso con las cosas del hogar. ¿que se hace con una pierna suelta? ¿Parec? ¿Es checo?
Comentario:
Joé, qué ridiculez, lo de Wolff-Itto...
Comentario:
¡ah, la sabiduría del pueblo...! Debe ser porque yo acabo de conocerlo, pero todavía me da pena Paquito. Pero no sólo por lo de la pierna, que me da bastante igual, sino por lo de la protestantez de su padre, que me parece lamentable y, sobre todo, por la poca gracia que tiene el tío, ¡Mira que intentar jugártela con lo de su hermano y la cárcel!
Yo creo, por último que os supero a Binche y a ti en intriga. Me reconcome desde este mismo instante.
Maldición...
Me ha dado mucha envidia de esos paseos pastoriles monte arriba y me ha parec
Yo creo, por último que os supero a Binche y a ti en intriga. Me reconcome desde este mismo instante.
Maldición...
Me ha dado mucha envidia de esos paseos pastoriles monte arriba y me ha parec
Comentario:
¡ah, la sabiduría del pueblo...! Debe ser porque yo acabo de conocerlo, pero todavía me da pena Paquito. Pero no sólo por lo de la pierna, que me da bastante igual, sino por lo de la protestantez de su padre, que me parece lamentable y, sobre todo, por la poca gracia que tiene el tío, ¡Mira que intentar jugártela con lo de su hermano y la cárcel!
Yo creo, por último que os supero a Binche y a ti en intriga. Me reconcome desde este mismo instante.
Maldición...
Me ha dado mucha envidia de esos paseos pastoriles monte arriba y me ha parec
Yo creo, por último que os supero a Binche y a ti en intriga. Me reconcome desde este mismo instante.
Maldición...
Me ha dado mucha envidia de esos paseos pastoriles monte arriba y me ha parec
Comentario:
Boquiabierta me has dejado. Voy a mantener la pose el tiempo justo para parecer sexi sin llegar a parecer mema... uy, creo que ya me he pasado.
No sé ni por donde cae Gorlondón, y eso que está en la provincia de al lado; puede que sea como Vetusta o Mágina.
Me parece buenísimo, en serio.
No sé ni por donde cae Gorlondón, y eso que está en la provincia de al lado; puede que sea como Vetusta o Mágina.
Me parece buenísimo, en serio.
Comentario:
Binche, ¿estás segura de que ordeñabas una vaca? Yo también soy de tierra de vacas. A mi me intriga también mucho como sigue la historia, no te creas. Pero pronto saldremos de dudas.
Comentario:
Yo nunca he pastoreado, pero sí he ordeñado manualmente una vaca. es mucho más difícil de lo que parece, las ubres son calientes y resbaladizas, y hay que darles un tironcito para que salga la leche.
(Jajaja, parece otra cosa, no seas mal pensado)
Me intriga como sigue la historia.
Besos
(Jajaja, parece otra cosa, no seas mal pensado)
Me intriga como sigue la historia.
Besos





