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GRANDES DOCUMENTALES
Que frío, que desprovisto de visión parcial. Tan solo hechos.
Acerca de
No diré nada más acerca de mi. No soy interesante.
Sindicación
 
(VIIII) FAUNA EN DIRECTO (Segunda Parte)
A la mañana siguiente, con los calamares aun peleándose iracundamente en mi interior, y sin querer saber nada de guías o acompañantes, me fui solo a ver el lago. Continuaba siendo cierto que los grandes mamíferos abrevaban solo al atardecer, pero, tenía la esperanza de encontrar algún ave zancuda pescando pececillos anónimos de color gris, o tal vez pececillos de color gris tratando de domar aves zancudas. Creí oportuno resolver cada problema a su tiempo. Tras una hora caminando me hice la primera pregunta:

¿Dónde era que estaba el lago?

Y hasta que no resolví ese problema, hice caso omiso de los monos narigones, los okapi, las gacelas de thompson, los chacales, los licaones, los meloncillos, e incluso rinocerontes acorazados que acudían a molestarme, y a pedirme bocata cada dos por tres. El caso es que tardé bastante, porque mi sentido de la orientación quizá había resultado dañado durante el viaje. Hasta dos o tres veces volví a pasar por en medio del poblado, iba a preguntar cuando me volví y apareció ante mi vista Mbah, el viejo, que había tenido la amabilidad de acogerme aquella noche en su choza. Venía corriendo lanza en ristre, y gritando desaforado en una jerga incomprensible. Me asusté y salí corriendo.


Por fin el lago. No era un lago gigante, desde la piedra donde me había sentado se distinguía muy bien todo el contorno, las aves en la parte norte, vacilando a un pequeño cocodrilo, las hierbas en la sur meciéndose sin más, en la oeste se distinguía cierto movimiento de la tierra, probablemente se trataba de anfibios fangosos zarrapastrosos de alguna especie, y en la mía, mi piedra, yo, y mi fresquito en los pies. Era absurdo que yo tuviese fresquito en los pies, porque tenía unas botas de piel de canguro muy abrigaditas. Así que me dije: “Voy a mirar hacia abajo para entender la causa de este absurdo estúpido”. Y al mirar, la causa se me hizo patente y me golpeó en la cara como un mazo que te golpea la cara, como cuando te das cuenta del motivo de algo de repente y te golpea la cara como un mazo, como una causa, mazo, causa. Resulta que en la oscuridad de la choza me confundí y me puse las sandalias de Mbah. Y además me estaban un poco pequeñas.


Ya apretaba un poco el Sol. Que cabrón....Pensé que si tuviera valor me bañaría en el lago. Me daba pena no tenerlo. Pero nada impedía que me refrescara la nuca remojando mi pañuelo en la orilla. Tal vez un cocodrilo podía impedirlo. Mordiendo mi mano en el preciso momento, y quizá podría llevarse la mano y el pañuelo, y esa mano con ese pañuelo parecería estar diciéndome adiós desde las fauces del cocodrilo. Quizá fuera el propio cocodrilo en plan cachondo, el que agitara mano y pañuelo, para producir un efecto más claro. El calor de narices...calor....un traguito de la cantimplora....huy se me cierran...los ojillos....me pongo como los chinitos y ya no veo nada....¿Quién soy? ¿Quien soy? Soy el tiparraco que cierra los ojillos y se pone a dormir, ¡A dormir! ¡ A dormir, a dormir, a dormir! Tigre malo, tigre malo, ya sé que no estás en África, sino Asia.....pero no me ataques de todas formas.....
¡A dormir! ¡A dormir!

A dormir tiparraco,
O te meto en el saco
A dormir tiparraca
Que te meto en la saca

Mi amor, si te duermes del todo
Mi amor y te arropa morfeo
Mi amor, ¡no se te duerma el codo!
Mi amor, ni tampoco el deo..



- ¡Roooon pifiú!, ¡Rooooon Pifiú! ¡Rooooooon pifiú! ¡GROOOONFFFF!




Cuando desperté, aparte de tener la boca llena de papel, o algo así, la frente y los tobillos quemados, y los ojos perezosos, noté una especie de arrepentimiento, un cruel “¿pero que hago yo aquí?”. Eso me duró exactamente lo mismo que tardaron mis ojos en acostumbrarse a la fuerte luz del Sol ecuatorial del mediodía. Aunque no sé decirlo en minutos. Ni en minutos de ganador ni en minutos de perdedor. Pero sí que se decir el increíble espectáculo que pude ver. Tal vez en los siglos venideros alguien os pueda contar algo tan asombroso como lo que yo os voy a contar. Es poco probable, pero puede ocurrir. Lo que si os aseguro es que nadie os podrá contar jamás algo más grande, más asombroso,...más bestia.

(Seguirá continuando y se acaba en la próxima)
 
 
Comentario:
Joder, jajajajajajajaja
estaba leyendo otra vez ese momento en el que te quedas dormido
jajajajajajajja
¡¡¡es una pieza genial!!!
 
Comentario:
Buch, muchacho, nos tienes en ascuas
 
Comentario:
Lola, gracias por visitarme una vez más. Francamente aun no sé que hacer con las uñas de los masais, y es un tema que no me deja tranquilo. No sé si podré solucionarlo. Me pongo al máximo.
 
Comentario:
pollo: Ni yo mismo, que soy el autor, habría sido capaz de sacar tanto partido a estos documentales. Se vé que te los has leído, e incluso has profundizado. ¿Que coño haces que no te blogalizas? ¿Quieres que te explique como se hace? Yo aprendí hasta hace poco. Si lo piensas bien Buch y Vaca, casi son el mismo nombre. Dime: ¿Por qué hacen eso los turcos? ¿Por aburrimiento? ¿por hambre? ¿Por espeleología? Hazme caso, publícate. Eres de los buenos....Y haces muy bien en Wolffear, es una ráfaga de "lento-rápido-lento-rápido, que no te deja descansar. Guisantilla debe de ser leída también, escribe con encanto, no es tan frecuente eso del encanto. Gracias. ¡Sñug!
 
Comentario:
Reconozco mi torpeza para sobrevolar este corral, pero por fin he conseguido leer tus anteriores trabajos. Sublimes, Buch (o Vaca, o Tarantín de Tarascón o cualquiera de los seudónimos que has utilizado a lo largo de tu vida). No comprendo cómo aquellos no generaron en los comentaristas el mismo entusiasmo que estos últimos, muchos más pobres de dicción y menos ingeniosos. "Culpable de asesinato" es sencillamente genial, de la talla del manuscrito no publicado que obra en mi poder (acepto donativos por desvelarlo). Muy bueno también "El caso de las focas del Camerún y otros igualmente ilustrativos de los instintos fallidos". De éste me gusta (barriendo para casa) la parte que trata de mis congéneres cormoráneos y su salto del Angel, Acapulco style, a las fauces de los escualos. Viendo los noticiosos de hoy me he acordado de esa estampa y creo que la suerte de esos pequeños corcomanes es mayor que la de sus griposos primos otomanos: los meten en unos sacos, vivos y piosos, luego arrojan los sacos a unas fosas. No sé lo que ocurre después. Igual los rocían de liquido inflamable y los queman (la pluma quemada, por cierto, huele a cuerno quemado... espero que esto te inspire futuros trabajos). Pero creo que se limitan a dejarlos allí y cubrirlos de tierra. Aunque desconozco el dato de cuánto puede durar la agonía de un pollo ensacado y enterrado, y lo que puede estar pensando (nueva idea para futuros escritos) mi instinto aviar me dice que preferiría ser deglutido por un tiburón antes que morir bajo tierra (repugnante idea la de acabar engordando gusanos de la putrefacción). Eso es casi peor que servir de plato principal al himenóptero alfarero del que hablabas en tu primer artículo. La muerte con los tiburones es mucho más digna: compara la imagen de Maria Antonieta y la de Billy el Niño. Qué magnífica estampa la primera bajo la guillotina, qué burda la segunda pendiendo de la soga. Ah, en relación con el mismo estudio, quiero añadir que el instinto de la libélula come-colas es el mismo que llevó a algunos humanos a descubrir el noble arte de la contorsión. En relación con esto, y desgraciadamente para mí, todos sabemos que los pollos tienen cola, pero solo a título testimonial. Por eso entre los pollos no hay contorsionistas, puede que sí alfareros. Me he enganchado a tí... estoy ávido de novedades. Me voy a Wolfear.
 
Comentario:
Cielo santo, perdón. Me excuso por lo de la escusa, pero sólo ha sido un lapsus calami.
 
Comentario:
Estaba siguiendo tu pista. Eres un farsante embaucador. ¿Ahora te haces llamar Buch? Supongo que la explicación a este apodo estaría en alguno de los cuatro primeros capítulos a los que no he podido acceder. ¿Cómo lo hago? Supongo que pensarás que solo soy una ingrávida avecilla en el desierto; sabes que soy mucho más. Buch, Buch... ¿o debo llamarte Vaca? Si Vaca, tu verdadero nombre. Dejaste el Cartoon Network y refugiándote tras un ridículo seudónimo creíste estar a salvo de tu pasado, pero no. La perfidia de tus celos te hizo partir. Yo era la cara bonita´y tú la fea, yo el gracioso y tú el patético, yo era John y tú Yoko. En este antro inmundo, salvo CSI, todos parecen apreciarte. Dejarán de hacerlo cuando sepan la verdad, patético plagiador: la mamba, el canario calentón, la Sra. Moore, los suricatos (suricata es una versión lationoide)... son burdas copias de historias mayores. Reconozco que tu mejor obra está aún sin publicar (yo la tengo, no lo olvides). Atrévete y perdonaré tus múltiples felonías. Si no, la publicaré como propia para laceración tuya, y no dejarés que me montes un Puerto Urraco. Vaca bonita, "me se agrietan las manos". Eramos como Catdog, te separast y rompiste mi corazón. "Aliquando bonus dormitat Homerus", sería tu escusa. Te quiero. También me gusta la princesa petit pois (léase petipuá), y la llamo así como homenaje a su filia respecto a los vecinos del norte. Exigid a Vaca (o Buch) que publique el otro texto. Por capítulos pero que lo haga.
 
Comentario:
Divertido, interesante. Que dominio del medio, solo un explorador como tu osaria dormirse junto a un lago. Y encima vive para contarlo. A su lado el cazador de cocodrilos es un aficionado en el chiquizoo.
Espero la continuacion con ganas.
Saludos
 
Comentario:
Mi patria es la libertaz.
 
Comentario:
Alteza Guisantera: Aparte de agradecerte que te rías con mis paridas, te comento dos cosillas. Una, si que resulta afrancesada la manera de preguntarse "donde era que estaba el lago". Pero es un efecto colateral. Lo que pretendía era dar énfasis a que él no tenía ni puta idea , y eso le enfadaba. Al estilo Bridges Jones ¿sabes? "¿Donde está el atún de los cojones?". Y, sí, es entretenido el francés. Pero solo puede hablarlo uno, el otro solo puede escuchar....Gracias por estar ahí.
 
Comentario:
Wolffo: Te Reconozco, a ti y a la Princesa del que guisa, que esta historia la he dejado de controlar, es ella quien decide lo que pasa. Ya veremos. CSI abrirá la boca, seguro. No hay crítica que la calle. Gracias por seguir ahí, Wolffo. Retiro lo de tu napia.
 
Comentario:
Jajajajaaaaaaaaaaaa, me encanta como te quedas dormido, jajajaaaaaaaaaaa. Bueno, no me río de la desgracia ajena, que conste, pero me he reído en cada párrafo más de una vez.
Buch, qué reminiscencia francesa en la pregunta «¿dónde era que estaba el lago?» Qué entretenido el francés, por otro lado.
Tengo que confesar que leo tus post con la página de la RAE al lado, porque para mí, hasta hoy, los meloncillos eran esos redonditos y amarillos que proceden de las Galias, no quiero poner Francia para que no parezca que estoy obsesionada.
Siendo como era el lago tamaño charco venido a más no me extraña que no dieses con él fácilmente, las cosas pequeñas es lo que tienen, que requieren una búsqueda detallada.
Yo también estoy deseando leer el desenlace :))
 
Comentario:
jajajajajajajajajaa
ajajajajajajajajajjaa
ajajajajajajajajaja
akkaajajajajajajajajaja...

a dormir, a dormir... jajajajaja

Qué capullo, me has dejado con la miel en los labios mayores...

Que siga que siga, esta pieza es verdaderamente memorable; ay, qué panzá de reír. Es genial Buchito, verdaeramente genial.

A ver si ahora se atreve Casi a abrir la boca.

No