Minutos de silencio
Nos creemos inmortales, invencibles, casi intocables... Sentimos que el mundo es nuestro sólo porque nuestros pies lo pisan. Nos creemos dueños de todo cuanto nos rodea, de lo que tenemos propio, de lo que nos pertenece, simplemente por el hecho de estar viviendo aquí, allá...
Hace algo más de dos hora nos han llamado. Acababa de pasar, en frente de mi ventana, al otro lado del patio... he estado toda la tarde pegado a la pantalla, maldiciendo mi vida, compadeciéndome de todo lo que pasaba por mi cabeza... He estado escuchándolo toda la tarde, en la ventana de en frente, discutían, lloraban... una de tantas veces, siempre están discutiéndo, madre e hija, haz esto, haz lo otro... siempre discutiendo. Incluso me he planteado llamar a su puerta a ver si podía echar una mano en algo... Pero estaba demasiado ocupado compadeciéndome de mí mismo.
Ahora nada importa, siento un calor que desconozco, sentado frente a la pantalla, y al otro lado su habitación, la de Lala. Desde que nací siguió mis pasos allá donde fueran, quiso a mi familia como parte de la suya, me quiso como su propio nieto... Aún pienso que puedo estirar la mano y tocarla, la oigo lamentarse de sus dolores por el patio, saludándome cuando me ve aquí sentado en mi mesa tras la ventana, y preguntarme qué tal me va y el mal cuerpo que tiene ella...
Hoy ha muerto una gran mujer. Justo en frente de mi ventana. Y yo compadediéndome... A estado su nieto aquí. Tiene 12 años. Él ha sido quien nos ha avisado, venía a quedarse hasta que todo pasara - se acaba de morir mi abuela - Así, tan frío, tan pequeño, nuestra abuela... Me asusta lo frío que estaba al decirlo, como si no le preocupara, ese gesto tan familiar... He sentido que en ese momento eramos uno, he vuelto a mis 15 años, he sentido... Espero que para él no sea tarde...
Hace algo más de dos hora nos han llamado. Acababa de pasar, en frente de mi ventana, al otro lado del patio... he estado toda la tarde pegado a la pantalla, maldiciendo mi vida, compadeciéndome de todo lo que pasaba por mi cabeza... He estado escuchándolo toda la tarde, en la ventana de en frente, discutían, lloraban... una de tantas veces, siempre están discutiéndo, madre e hija, haz esto, haz lo otro... siempre discutiendo. Incluso me he planteado llamar a su puerta a ver si podía echar una mano en algo... Pero estaba demasiado ocupado compadeciéndome de mí mismo.
Ahora nada importa, siento un calor que desconozco, sentado frente a la pantalla, y al otro lado su habitación, la de Lala. Desde que nací siguió mis pasos allá donde fueran, quiso a mi familia como parte de la suya, me quiso como su propio nieto... Aún pienso que puedo estirar la mano y tocarla, la oigo lamentarse de sus dolores por el patio, saludándome cuando me ve aquí sentado en mi mesa tras la ventana, y preguntarme qué tal me va y el mal cuerpo que tiene ella...
Hoy ha muerto una gran mujer. Justo en frente de mi ventana. Y yo compadediéndome... A estado su nieto aquí. Tiene 12 años. Él ha sido quien nos ha avisado, venía a quedarse hasta que todo pasara - se acaba de morir mi abuela - Así, tan frío, tan pequeño, nuestra abuela... Me asusta lo frío que estaba al decirlo, como si no le preocupara, ese gesto tan familiar... He sentido que en ese momento eramos uno, he vuelto a mis 15 años, he sentido... Espero que para él no sea tarde...
Comentario:
Inmortal, ¿que significa esa palabra realmente para los humanos?
Que no te mueres, que no te llega el día final, que te quedas aquí de simiente cebollina.
Y creer todo eso, ¿para qué? ¿para hacer más llevaderás nuestras vidas?
No, me niego a creer en la inmortalidad, en la fuente de la eterna juventud y en la panacea.
La muerte es algo cotidiano queramos o no, y aunque nos sorprenda, o pensemos que le ha tocado a quien menos se lo merecía, es así, y no podemos hacer nada para remediarlo. Nos duela lo que nos duela.
La muerte y yo nunca nos hemos llevado bien. Me arrebató a quien más queria en este mundo, y ahora.....quien lo diría, somos tan amigos que la llevo en la piel.
Que no te mueres, que no te llega el día final, que te quedas aquí de simiente cebollina.
Y creer todo eso, ¿para qué? ¿para hacer más llevaderás nuestras vidas?
No, me niego a creer en la inmortalidad, en la fuente de la eterna juventud y en la panacea.
La muerte es algo cotidiano queramos o no, y aunque nos sorprenda, o pensemos que le ha tocado a quien menos se lo merecía, es así, y no podemos hacer nada para remediarlo. Nos duela lo que nos duela.
La muerte y yo nunca nos hemos llevado bien. Me arrebató a quien más queria en este mundo, y ahora.....quien lo diría, somos tan amigos que la llevo en la piel.
Comentario:
No, inmortales no somos. Yo me siento todo lo contrario. Los humanos somos nada y nos quebramos enseguida.
Comentario:
Tarde o pronto...el tic-tac no paro nunca...
Comentario:
Ays las vecinas... siempre quedan para el recuerdo esas grandes mujeres que superan con creces el cliché. Yo tuve una y se llamaba Carmen, fue irrepetible.
Si, sigo despierto, es que me he quedado viendo mister España (la repetición).
Si, sigo despierto, es que me he quedado viendo mister España (la repetición).





