Desde el otro lado
Vives en mi libro de recuerdos. Dejaste la huella más noble, pero mucho más grande es tu ausencia. Me hiciste creer en un mundo que ni siquiera me escucha, soñar con una tierra que ni siquiera siento y sentir las ideas que cambiarían el mundo... pero el mundo no ha cambiado. Me encantaría odiarte por dejarme tan solo, pero no puedo ni siquiera reprochártelo. Tenías que irte, lo sabía, y me despedí sin ni siquiera despertarte. No podía soportar la idea de mirarte a los ojos y ver el vacío, de desnudarme en tu mirada queriendo gritar que te necesito, de arrancarme el llanto que desde entonces he callado, porque nadie más mereció esas lágrimas. No podía soportar la idea de querer tanto tu vida que daría la mía, de que entrases en mi mente y me sintieras débil, de que mirases por mis ojos y no vieras nada... Tenías que irte y te dejé marchar. Y cuántas veces repito ese recuerdo y al salir por la puerta me doy la vuelta, salto sobre tí y deseo con todas mis fuerzas ser tu ropa, cubrirte eternamente y sentir cómo respiras, olerte en cada poro para saber tu esencia, hacerla mía, impregnarme de tí en cada célula, ser Tú... arrebatarte de otros brazos y defenderte como mi mundo ensangrentado. Caminarte cada noche hasta encontrarnos en el hueco de tu ausencia y completar ese lugar que jamás nadie ha conseguido completar...
Pero ahora no eres más que un pasaje de mi libro de recuerdos. Y a veces me pregunto si sería más feliz retornando al pasado en el que te sentía cerca, en el que nos cruzábamos cada tarde al volver a casa, a ese pasado en el que me sentía fiel a mis principios... y aún no había naufragado en esta sombra que has dejado frente a mí. Porque sin tí no soy más que la imagen distorsionada de tu rostro, la canción de las hojas de aquél septiembre, la figura de un muchacho acabado... y sólo pido que me arranques las puertas que cerraste al irte, que me dejes ser libre para poder seguirte donde estes y no volver a caminar solo por las calles en las que tantas veces paseamos juntos, que me desnudes de magia y saques todas las sensaciones que tuve a tu lado... que me dejes buscarte... y me dejes seguirte
قَمَر
Pero ahora no eres más que un pasaje de mi libro de recuerdos. Y a veces me pregunto si sería más feliz retornando al pasado en el que te sentía cerca, en el que nos cruzábamos cada tarde al volver a casa, a ese pasado en el que me sentía fiel a mis principios... y aún no había naufragado en esta sombra que has dejado frente a mí. Porque sin tí no soy más que la imagen distorsionada de tu rostro, la canción de las hojas de aquél septiembre, la figura de un muchacho acabado... y sólo pido que me arranques las puertas que cerraste al irte, que me dejes ser libre para poder seguirte donde estes y no volver a caminar solo por las calles en las que tantas veces paseamos juntos, que me desnudes de magia y saques todas las sensaciones que tuve a tu lado... que me dejes buscarte... y me dejes seguirte
قَمَر





