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Secretos de un Idiota
... o cómo andar por el alma de puntillas
Acerca de
Silencio, pensamientos, palabras sin sentido agrupadas al azar, sentimientos dislocados, conversaciones de almohada... Secretos de un Idiota
Sindicación
 
Buscando una Luna VII
Vacío... soledad... libertad... evolución... aislamiento... independencia... tristeza...

La obra iba viento en popa. Ya les habían propuesto aumentar las funciones y representarla en concursos de teatro, en certámenes en otras ciudades... Todo empezó en una sala de teatro independiente y ahora ascendían a teatros de toda la ciudad y de ciudades importantes del país.

Pero los días pasaban sin pena ni gloria, con la monotonía de una vida sin guión ni rumbo fijo. José, Adrián, Laura, Jorge, Vanessa, David... Nombres nuevos y de su pasado, en los que naufragar de nuevo creyendo que era libre para ir donde quisiera, creyendo que dar una sola explicación haría que se perdiera la esencia de su libertad. Caras nuevas pero la misma historia, el mismo final vacío en el que daba todo sin dar nada, sin pedir nada a cambio. La evolución que se le antojaba necesaria hacía meses, no se acercaba más que a un profundo sentimiento de aislamiento, que no era capaz de engañar vistiendo su vida de independencia e idealismo.

Pero ya era tarde para volver a su pasado. Lo deseaba cada noche al meterse en la cama y vomitar en la almohada todas sus miserias, pero ya era tarde. Había traspasado la invisible línea que envuelve lo convencional, y había salido por la puerta grande a una vida sin definiciones ni nombres. Ahora la soledad era la mejor amiga de sus días. La soledad de tener cerca a tanta gente, de sentir que no eres tú en ningún momento, que siempre eres de alguien o para alguien, y que el resto siempre son tuy@s, pero no ell@s mismos...

Unos pocos meses bastaron para dar forma a la idea de que saber utilizar la esencia que por algún motivo atesoraba, envolvería a su entorno en una nube de espectación y misterio. Intentó dejar de hacerlo, dejar de causar ese efecto imán que conseguía, pero fue inútil. Con el tiempo descubriría que ese poder no era suyo, por alguna extraña razón todo era propiedad de ese magnetismo, y en su caso tampoco se salvaba... Había empezado un camino del que nunca podría salir y del que a penas conocía nada, sólo cabía avanzar hacia el destino que llegase al final del viaje, pero la idea de la incertidumbre sin retorno envolvía su mente en palabras llenas de tristeza...

- Alea Iacta Est -

قَمَر
 
El Ángel Negro
Una vez tuve un ángel. Tenía los ojos negros, el pelo negro, vestía de negro... era Mi ángel negro. Acudía a mí cuando todo estaba en sombras, me buscaba de tarde en tarde para levantar nuestros mundos paseando por las calles del centro de Madrid. Su vida nunca fue fácil, creció entre gentes que se hacían llamar familia y con los que únicamente compartía apellidos y un espacio donde mal-vivir. Creció entre preguntas sin respuesta dándo una versión diferente de la vida, por lo que le veían distinto, raro, equivocado...

Una vez tuve un ángel. No sé si vino a mí con el tren o yo fui a él buscando mis raíles. No sé si en algún momento le dí paz y liberé sus alas, o si simplemente me daba tranquilidad en sus identificaciones. Tenía voz de ángel, cara de ángel, escuchar su música llevaba a quien lo hiciera a un lugar negro donde acurrucarse a su sombra, porque tenía la luz de los que caen en el mundo para iluminar los días.

Una vez tuve un ángel. Me decía que mi función en el mundo era dar otra visión de todo al resto, que mi luz brillaría para alumbrar los caminos, que esta era la misión que se me había encomendado... y yo sólo era el reflejo de sus alas...

Una vez tuve un ángel. Se llamaba Elena. Hace más de un año que le perdí la pista, hace más de un año que no sé por dónde vuela. Supongo que su misión conmigo terminó aquél último día, pero si alguna vez le veis, de negro, ojos negros, con una luz brillante, con una diablesa tatuada en el hombro, con cara de ángel... decidle que aún le sigo esperando, que aún no he olvidado nuestra promesa...



قَمَر
 
"El Guardián"
"Sacrificado en Cesarea el año 304. Cuentan sus cronistas que se celebraba en esta ciudad una fiesta de acción de gracias a los dioses por la feliz llegada del prefecto Sapricio, que traía el mandato del emperador Diocleciano de poner en marcha la gran persecución de los cristianos, publicando el respectivo edicto .../... En medio de la celebración, avanzó entre la multitud, se presentó ante el prefecto y le desafió diciéndole a voz en grito que sus dioses serían incapaces de mantenerse en pie cuando él invocase a su Dios contra ellos. Invocó el nombre de Jesús contra los ídolos, y éstos cayeron de sus pedestales hechos pedazos. El pueblo, enfurecido, pidió venganza y el prefecto ordenó torturarlo con todos los tormentos. Pero como éstos no le hiciesen mella, acabaron decapitándole. A continuación lo despedazaron en la plaza pública."

Y es que dicen que en boca cerrada no entran moscas... Parece que el destino reserva un trozo de esa cualidad a los nombrados como este mártir, a quien ayer se homenajeaba. Día turbio, día poblado de matices de nostalgia y hojas heladas en las copas de los árboles que aún conservan alguna. Dentro de nada empezará a renacer el mundo que nos rodea y poco a poco iremos restaurándonos de nosotros mismos. El ciclo continúa, tiene que continuar, pero... para algunos este ciclo tal como lo entendemos acaba, y qué hacer cuando se tiene un muerto pegado al alma*???

Dulces sueños...

قَمَر

* You´re the one
 
Cambio de Registro
En esta ocasión cambiaré mi registro escritor para contar de forma explícita algo que va a cambiar en mi vida.

Todo empieza en Noviembre, cuando empecé el curso de coordinadores de ocio y tiempo libre. En realidad todo se resume a la sesión de esta tarde, pero así voy soltando una de las cosas que tengo que cambiar de mi comunicación: irme por las ramas... Pues bien, a parte del consiguiente lavado de cerebro que suelen intentar en estos sitios (y que tú sueles consentir, básicamente porque en el fondo vas para eso y porque tus ideas van necesariamente en la misma línea...), nos han propuesto un ejercicio con un objetivo concreto y una duración de una semana (hasta el jueves que viene). Tiene varias partes, una de ellas es difícil para la gente que no me conoce personalmente, pero se trata de preguntar a nuestro entorno las características más llamativas de nuestra forma de comunicación (ya estoy trabajando en esto...). Otra es analizar bajo nuestro punto de vista el estilo de comunicación que empleamos, de forma que podamos cambiarlo para ser más asertivos. Y es en este punto en el que hago una parada.

Durante los próximos siete días, y ya que en otras ocasiones me había observado y analizado en esto... me voy a dedicar a cambiar mi forma de hablar, de escuchar, de transmitir... para intentar convertirme en una persona más asertiva, así que me convertiré en alguien receptivo, encantador, accesible... 7 días!!! En fin, espero poder soportarme.

Y para empezar a darme, aquí dejo una foto de este año de mi "nochevieja alternativa" en la que al menos a nivel no verbal (lo poco que se aprecia), se podría decir que parezco expresivo y con un gesto positivo y distendido, y una apariencia cercana...

10

P.D. Ya os contaré cómo sale el experimento... Dulces sueños

قَمَر


 
Buscando una Luna VI
Se despertó con el estómago cerrado, esa noche era la Gran Noche, se estrenaba la obra que durante meses habían preparado... Con las palpitaciones aún latentes intentó meterse algo de desayuno en el cuerpo, Cola Cao y un par de galletas - no podía con nada más - y la primera llamada del día. Era Pablo. Después de esta noche nos vemos, mucha mierda, seguro que va todo bien... Un besazo!!! Colgó y su siguiente pensamiento fue para Jorge. Debería llamarle?? Bueno al fin y al cabo sabe que la obra es hoy y sabe la dirección del teatro así que... Se metió en la ducha, intentó arrepentirse de haber vuelto a caer en la cama de Jorge un par de ocasiones más, pero ni siquiera se atrevió a pensarlo y cerrando el grifo salió, se secó, se vistió y empezó definitivamente el día.

Después de comer se fue al teatro, habían quedado con tiempo de sobra para los retoques de última hora de vestuario, guión, ánimos, etc. Cuando llegó acababan de llamar avisando de que faltaba uno de los co-protagonistas, estaba en el hospital a la espera de una "simple" operación de apéndice. Cuando parecía que todo estaba perdido, Alberto a punto de dejar la dirección para asumir su papel, se acordó de Laura, al fin y al cabo ella conocía el papel al pie de la letra y lo había demostrado con creces aquél día en el ensayo. La llamó, y accedió a volver a subirse al escenario después de dejarlo un par de años antes por falta de tiempo y ganas, pero sabía que el estreno de la obra estaba en su mano y que sería algo puntual.

Y por fín llegó el gran momento... Estaban allí arriba, en la última escena, el teatro lleno de gente conocida y caras sin nombre. Y allí estaba Laura. Sus labios se fundieron en un largo beso lleno de magia que sólo se rompió al escuchar los aplausos que ya sonaban detrás del telón que hacía unos segundos se había cerrado por completo. Tras un par de subidas y bajadas, saludos, felicitaciones al director, y demás protocolo, decidieron ir todos a casa de Alberto y Laura a celebrarlo. De repente se encontró en mitad de una fiesta improvisada de la que iban desapareciendo y apareciendo personas entre alcohol, música y una nube de hachís y mariguana que transformaban el pequeño apartamento en una cueva cada vez más asfixiante donde resultaba dificíl encontrar una salida.

Pero la noche aún tenía una sorpresa esperando en la única habitación de la casa que quedaba libre en ese momento. Se refugió allí en un intento de huida entre el ruido, y al fondo, mirando por la ventana mientras hablaba por el móvil estaba él: unos 25-30 años, moreno, pelo a lo Noriega, alrededor de 1,85 m. de altura, vaqueros rotos por la rodilla, botas marrones, camiseta negra, y unos labios carnosos que dejaban escapar una sonrisa de anuncio. Se disculpó y cuando iba a salir y cerrar la puerta recibió un gesto de espera que inmovilizó su cuerpo hasta el momento en el que colgó el teléfono. Volvió a disculparse y titubeó necesitaba un poco de espacio, el ambiente está muy cargado ahí fuera... - Lo sé, por eso me encerré aquí... Te he visto antes en el teatro, estuviste genial, en la última escena tuve que ponerme la chaqueta sobre las piernas para camuflar mi erección... Después de decir esto, fue hacia la puerta, la cerró del todo y sonriendo apagó la luz mientras una de sus manos recorrían con firmeza su espalda hasta el principio de sus muslos... En ese momento no supo o no quiso reaccionar, estaba desabrochando su pantalón y sus manos recorrían sus caderas en ropa interior mientras su lengua acariciaba su cuello y su corazón se desbocaba. No opuso resistencia cuando se vió de frente a la puerta cerrada, con su voluntad totalmente cedida a esas manos que recorrían su cuerpo cada vez más desnudo, a esos labios que saboreaban su nuca y su garganta entre sus brazos y a ese cuerpo que sentía cada vez más al mismo tiempo que apretaba como si quisiera atravesar esa puerta que les separaba del ruido de fuera. Cuando dejó de sentir esa presión en su contra, se dió la vuelta y le distinguió desnudo, tumbado en la cama entre tinieblas y encendiéndose un cigarro. Fue hacia él y sin ningún tipo de duda empezó a besar sus pies y fue subiendo por su cuerpo lamiendo sus muslos, hasta parar entre sus piernas, dejándose llevar como nunca antes lo había hecho mientras sentía una mano agarrando su pelo y controlando sus movimientos a través de su nuca. Por detrás escuchó el sonido del cerrojo, era Laura, había entrado y cerrado la habitación con un pequeño candado que estaba debajo del picaporte. Miró la escena desde la puerta y al ver las caras de sorpresa fue quitándose lentamente toda la ropa dejándola tirada por el suelo mientras avanzaba hacia la cama para deslizarse besando los dos cuerpos desnudos hasta conseguir tumbarse entre ambos y empezar a besar cada centímetro de piel que pasaba entre sus labios. En un momento los tres se movían de forma sincronizada, sin saber a quién correspondía cada mano, cada lengua, cada gesto...

Se despertó con el sonido del teléfono, era su madre. Miró la hora y vió las 13:28 del día siguiente, se incorporó y allí estaban Laura y aquél perfecto desconocido desnudos sobre la cama cubiertos solo con una fina sábana. El teléfono no les había despertado, así que cogió su ropa y salió de puntillas suavemente de la casa viendo cómo Alberto estaba durmiendo en el sofá apoyado encima de uno de sus compañeros del teatro y con montones de botellas vacías y colillas sobre la mesa. Siguió de puntillas, cerró la puerta en silencio y rezó por llegar a casa y que entendieran que la noche anterior acabó tarde y decidió quedarse a dormir en casa de Alberto con el resto del reparto.

قَمَر
 
En esto me baso
"No quiero hablar de revolución, porque no hago ni la mía..."

Así es como empieza una de las canciones que más me gustan de César Rodríguez. Y es que de un tiempo a esta parte determinados comentarios me hacen creer en mi revolución, en haber dado pequeños pasos hacia un mañana más limpio, hacia una persona mejor, pero en definitiva, hacia el fruto de la incertidumbre... Y hay quien se atreve a decir que soy un revolucionario (un mini-revolucionario en mi caso), que soy integro y de esas pocas personas que aún se mueven por ideales...

Y a mí me encantaría echarme flores, creer en mí, en que otro mundo SÍ es posible, en que al final la vida hará justicia, en que los buenos ganan, en que en todo lo malo hay algo bueno y en que el blanco y el negro no existirían sin el otro, porque sin la oscuridad la luz sería incomprensible. Pero no, yo no soy ese, al menos por ahora no. Soy una persona cada vez más pequeña que teme que su vida se descuelgue de sus dedos, que teme llegar a mañana ni feliz, ni valiente y con lo justo para vivir o no morir, por haber seguido caminos ideales de esperanza, que teme volver los ojos y no encontrarse ni ver el lugar o el entorno que durante tanto tiempo ha buscado y que aún falta por buscar...

En fin, que si alguien sigue creyendo en la revolución, gracias; pero no seré yo el Ché que le guíe hacia una sociedad más justa, y yo... seguiré buscando al mío.




Dulces sueños...

قَمَر
 
Volviendo a la Realidad
Sigo buscando la respuesta que me de sentido. Sigo buscando esa luz a la esperanza que defina la esencia de la libertad que envuelvo. Camino por senderos iluminados por farolas, por calles de asfalto que endurecen mi alma. No encuentro nada de lo que me prometió la vida. No encuentro la película que me enseñó a llorar, ni esos cuentos que llenaban mi infancia y me hacían soñar con colorines acabados...

Rodeo mi universo de una pesada losa para evitar que escape el olor del hermetismo. Pero mis manos están frías y mis dedos agrietados. La estrella que me vió nacer no siente los latidos de la noche y los míos desafinan al compás de tambores en el horizonte anunciando la mañana.

Parecía imposible haber volado más allá de las nubes, parecía impensable viniendo de quien viene. Y la Realidad dió su versión traducida para que volviera a entenderlo todo. Todo ha vuelto a su sitio, todo baja del aire para caer como plomo sobre el hormigón. Todo sigue como siempre, en el fondo esa sensación vacía de lo cotidiano me hace sentirme cómodo. Refugiarme en La Sombra, ignorar el lujo de sentir, de soñar, de ilusionarme...

Ya estoy acostumbrado al silencio y luchar por encontrar la melodía de mi nombre se convierte simplemente en un acto suicida que mancha la atmósfera en la que me incluyo... Y no, simplemente no puede ser, yo nunca he sido un suicida.

قَمَر
 
Buscando una Luna V
La situación en casa cada vez se hacía más insostenible, desde aquella noche que al entrar por la puerta su madre esperaba en el sofá con los ojos agrietados de tiempo y el corazón en el puño, sin saber si latía de dolor o ira en el momento en el que cerró la puerta con mamá, qué haces despierta a estas horas??

Los días pasaban entre exámenes, volver a casa porke hasta nuevo aviso no sales más que lo necesario!!!, ensayos, volver a casa... Así que empezó a cambiar la decoración de su cuarto. Primero recortó imagenes de revistas, libros y todo cuanto caía en su mano con un mínimo de misticismo. Después salteó por las paredes frases y poemas simbólicos que definían su esencia más profunda. Al final acabó arrancando esas viejas cortinas que tanto odiaba y que compartieron cada instante de su vida desde su nacimiento hasta ese mismo momento. El cambio empezaba a hacerse más visible, nadie sabía lo que estaba pasando pero todos notaban que algo se transformaba, que se desconocían...

Y por fin llegó el final de la clausura. Con un gesto de complicidad su madre se acercó insinuando su libertad, pero para eso ya era tarde. Cada mirada perdonando su vida, cada palabra desentonada, cada discursión, solo conseguían aumentar sus deseos de independencia. De esta manera empezó a convertirse en cierto eso que tantas veces oía: "que esto parece una pensión". Pero en las pensiones nadie se mete en la vida de nadie...

Jorge había llamado un par de veces, insistía demasiado en volver a verse, en que tenían que hablar, en que no se sentía bien con lo que pasó... Esto deshizo cualquier posible miedo, estaba claro, Jorge estaba arrepentido, sabía que nada de aquello tenía que haber pasado, menos mal!!! Así que quedaron una tarde para tomar café y como siempre se encontraron y se miraron con esa complicidad que temió haber perdido. Vaya semanas que he pasado por culpa de aquella noche, que sepas que mi madre me ha interrogado hasta la saciedad... Menos mal que pensamos lo mismo, temí perderte... Jorge se limitó a sonreir y acercándose volvió a besar los labios que esa noche cayeron en su boca, diciendo después que ya estaba seguro de que los dos pensaban lo mismo. En ese momento algo dentro se paró. El mundo seguía su curso pero su mente no entendía nada, todo parecía tan claro antes... en qué se había equivocado!! Esa tarde Jorge admitió que sentía algo que jamás antes había sentido, empezó a hacer planes de futuro, quería que se fueran a su casa, que se vieran al salir de clase, quería entrar en su vida... Terminaron la tarde en la misma cama donde empezó todo, con ese olor a él dándole vueltas, desnudos entre el sudor, entre las sábanas, entre las sombras... Se despidió arrepintiéndose de lo que estaba haciendo pero pagando todas las consecuencias. Le besó y se hundió por las escaleras hasta el metro, deseando llegar a casa y encerrarse entre sus cuatro paredes para no salir del único refugio que hacía del mundo un sitio habitable donde aprender a olvidar...

قَمَر
 
5-2-79
Parece mentira y ya han pasado 27 años... Felicidades.

No sé cómo empezar a decirte todo lo que has significado en mi vida, cómo la has transformado, cómo me has transformado...

Siempre te tomé como un ejemplo, siempre sentí una extraña admiración por todo lo que tocabas, todo lo que te rodeaba... Despertabas en mí el sentimiento de apetencia, de querer ser tú en todo lo que hacías desde la mirada de un niño. Siempre quise seguir tus pasos, te admiraba. Mis primeras canciones eran las tuyas, me metiste en una melodía de protesta, de querer cambiar el mundo, de poetas y gentes a la izquierda de ideales de una época de cambios. En qué momento cambiamos...??

A los trece años empecé a vivir en un mundo que no me pertenecía, quería abandonar, dejarlo todo, desaparecer... Me sentía sólo, como si hubieran arrancado de mí todo lo que antes me dieron, todo lo que mi felicidad había construido. Tú estabas allí, necesité tenerte al lado, no pude gritarlo - nunca supe pedir ayuda - y cada vez te alejabas más, cada vez me sentía más distanciado de lo que pareció ser mi mundo desde mi nacimiento, todo se rompía y mi camino se nublaba. Tú estabas allí sin saber qué papel era el tuyo, yo no le quería a Él, no en ese momento, sólo quise que mi mundo recuperase la cordura que se me escapaba de las manos, tener lo que siempre había tenido, pero ya era tarde y tú cambiabas, todo cambiaba... Tus palabras, tus ideas, tu mundo, parecían estar lejos de lo que creí años atrás, parecías tan mayor y yo seguía siendo un niño... Quise volver a la época de los buenos y los malos, de las bicis, de los veranos en el pueblo, de la inocencia... Pero también era tarde y estaba cansado.

Desde entonces mi corazón no ha vuelto a latir con esa fuerza, me convertí en ese muchacho de ojos tristes, que sólo llora cuando no queda más salida y se pueden contar los momentos con los dedos de una mano... y tú protagonizas un par de esos momentos... Una de las pocas veces que mis ojos se agrietaron no por estar en contra del mundo si no por profundo orgullo fue el día de tu graduación, estabas allí abajo, rodeado de todo aquél mundo del que nunca supe nada, estabas allí, tan grande, tan brillante y yo te miraba con la misma admiración que sentí de niño, mis ojos se agrietaban por momentos y supe que estaba orgulloso de que lo hubieras conseguido. De una manera extraña ese día comprendí que te seguía sintiendo. Ahora no sé dónde estamos, sólo me queda la idea de que un día necesité un confidente, un amigo, un compañero, un hermano... y sólo siento las sombras que siempre me han rodeado... y lo siento.
 
Buscando una Luna IV
A la mañana siguiente necesitó creer que nada había sucedido. Se levantó con su madre aporreando la puerta avisando de la hora de comer y en su cabeza retumbaron miles de ideas descolocadas que rompían la estructura de su mundo creado hasta la fecha.

Mientras comían, el tema de conversación fue vaya horas, podías haber llamado, dónde te metiste...??, últimamente estás cambiando, a tí te pasa algo... Un interrogatorio propio de la secreta. Después de un par de voces más altas de lo normal con un me has defraudado y un estás en mi casa y aquí se hace lo que yo diga, decidió encerrarse en su cuarto con un poleo-menta, su ordenador y Silvio como forma de revelación contra su antigua vida que sentía caer entre sus manos.

Decidió llamar a su profesor de teatro para pedirle que quedaran esa tarde y ensayar su parte de la obra como autocastigo por no haber estado el día anterior. Su profesor, aunque reacio, al final accedió si antes se pasaban por su oficina a coger unos libros de técnicas que le hacían falta para la clase de mañana con los pequeños.

Una hora después salía por la puerta pensando en lo absurdo del día anterior, en cómo miraré a Jorge a la cara a partir de ahora, en qué se estará pensando, en no entiendo que le pasa a mi madre, en las clases, en el teatro, en Pablo... Pablo?? Desde que lo dejaron hacía un par de meses, ni siquiera se había atrevido a pensar su nombre, y ahora se daba cuenta de que llevaba unos días en que nada de Él pasaba por su cabeza, y esa idea creó en su mente un efusivo bienestar.

Llegaron a la oficina, recogieron los libros y se fueron a casa de Alberto (su profesor), porque el local de teatro ahora estaba cerrado según él. Vivía con su novia en un pequeño apartamento de una habitación en Lavapiés. De camino miraba a la gente y todo parecía distinto, los gestos, las caras, las miradas... como si el resto fuese consciente de la transformación que estaba sucediendo en su interior, y por un momento el mismo Alberto pareció notarlo cuando miró de reojo y se le escapó una sonrisa...

Al llegar a su casa, Laura acababa de salir de la ducha, saludó a Alberto con un beso y después de un par de comentarios sobre la obra, el ensayo, etc... Laura accedió a ayudar con el papel del otro protagonista. Tras media hora pasaron de las escenas más simples a las más necesarias para dar sentido al guión, y el ambiente se fue cargando de tensiones incómodas al principio pero cada vez más naturales y más sumergidas haciendo del texto una realidad. Alberto estaba encantado con la magia de aquella tarde y cada vez entraba más en el ambiente creado hasta llegar a no decir una sola palabra sobre lo que estaba viendo, porque todo era como tenía que ser.

Cuando llegaron a la última escena tenían que besarse. El clima en el salón se caía de su peso al suelo en el momento en el que Alberto les pidió más sentimiento, entonces Laura movida por el pensamiento de hacer las cosas más sencillas puso sus manos en su cintura y se acercó despacio cerrando los ojos hacia sus labios. Ese beso pareció durar siglos, pero no importaba, Alberto estaba encantado y Laura parecía estarlo también.

Pero en su cabeza no paraban de correr ideas, de sentir punzadas de libertad entre esas manos débiles, de excitación ante el placer de esos húmedos labios, de su olor a gel de baño, de lo estará notando?? y de qué pensará Alberto...?!!?! Por suerte o por desgracia sus labios se separaron y sin más un sonoro aplauso emocionado del profesor y una espontánea sonrisa de satisfacción por todo lo que esa tarde había ocurrido... La obra sería todo un éxito.

قَمَر