Molas, colega, de la hostia

'' (...) había un editor en N. Yawk que me escribió para decirme que estaba leyendo algo mío de vez en cuando en el Bizarre Café y esperaba que no me importara y que seguiría haciéndolo a menos que le pusiera un pleito o le enviara una carta borde. Le dije que adelante, yo escribo poesía y si alguien quiere hacer algo al respecto o hacer algo con ella, no voy a molerlo a palos. A lo que me niego es a salir EN PERSONA y leer mis propias chorradas y esperar a que me aplaudan o a que algún pavo salga de entre el público, boina y perilla, me estreche la mano y diga: - Molas, colega, de la hostia. No quiero andar frotándome la polla con los enfermos; es posible que esté loco, pero no estoy enfermo. La sangre que vomito es buena sangre y la cerveza que bebo provoca incendios en las colinas del infierno''.
(Fragmento de una carta de Charles Bukowski a Sheri Martinelli, 1961. Fotografía, obra de Jenny Saville)