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Dime Oliverio, ¿encontraste ya a la que vuela?
Acerca de
“(…) lo que me hizo avanzar es que no podían calmarme. Ya sabéis que a ciertos niños tranquilos les dan bombones y están contentos. Sin embargo, algunos de nosotros, incluso durante la infancia, siempre quisimos otra cosa: lo que la vida ofrece realmente.” Louise Nevelson
Sindicación
 
Como mosquitos en las lámparas


Cuatro semáforos en rojo no es casualidad;
que este cuento esté lleno de ventajas, tampoco.
Asistir a una olimpiada de verbos inválidos no es una suerte;
que no sepa conjugarlos mas que en tu nombre, tampoco.
Setenta cuencos de sopa para Mafalda no es un detalle;
que colaras un amén a destiempo en el buzón, tampoco.
Una colección de llamadas perdidas no es buen principio;
que a mi lado duermas poco o más bien nada… tampoco.
Que tengas derecho a permanecer en silencio cuando te diga algo bonito…
eso,
…eso es un exceso.

Y con todo y a buen entendedor,
almaceno una maraña de palabras
un Sodoma y Gomorra atemperada,
un Barba Azul a sueldo, un Ícaro con alas,
una Clarisse con miedo,
una Barbie recién operada.
Y con todo y a buen entendedor,
me secuestran tus muñecas en mi cama,
veo tus dedos desmembrándose en mi almohada
tu silencio haciendo eco de tus pausas,
tus palabras fumigándose en el aire
y todo,

en círculos
y todo

torpeza
y todo,

como mosquitos en las lámparas.
No