Como mosquitos en las lámparas

Cuatro semáforos en rojo no es casualidad;
que este cuento esté lleno de ventajas, tampoco.
Asistir a una olimpiada de verbos inválidos no es una suerte;
que no sepa conjugarlos mas que en tu nombre, tampoco.
Setenta cuencos de sopa para Mafalda no es un detalle;
que colaras un amén a destiempo en el buzón, tampoco.
Una colección de llamadas perdidas no es buen principio;
que a mi lado duermas poco o más bien nada… tampoco.
Que tengas derecho a permanecer en silencio cuando te diga algo bonito…
eso,
…eso es un exceso.
Y con todo y a buen entendedor,
almaceno una maraña de palabras
un Sodoma y Gomorra atemperada,
un Barba Azul a sueldo, un Ícaro con alas,
una Clarisse con miedo,
una Barbie recién operada.
Y con todo y a buen entendedor,
me secuestran tus muñecas en mi cama,
veo tus dedos desmembrándose en mi almohada
tu silencio haciendo eco de tus pausas,
tus palabras fumigándose en el aire
y todo,
en círculos
y todo
torpeza
y todo,
como mosquitos en las lámparas.





