De la noche sin agua

La cabeza de Medusa en mi mano
movida por espasmos me devuelve al cuarto.
Involuntario crujir de nervios
los cabellos de serpiente me muerden.
De pedra seca al mirarla me deja la boca:
ingente cantidad de cantos
que apilados ensillan mis encías.
Capilares encendidos en mis labios
fugaban un suicidio de saliva.
De persianas bajadas la noche sin agua,
desabrida mariposa la que volaba
se alzaba victoriosamente estéril
por encima de Medusa al paladar,
por los pliegues roncos de mi boca
por la breve insipidez de los sin beso,
diez segundos despegados de tu pecho.
Adherida, viciosa, golpeada contagiosa.
Noche sin agua desgrana mi cuerpo
tan húmedo como árido se presenta el deseo.
¡Que se me seca la boca, que se me secan los dientes,
que se me secan los ríos, que se me secan los puentes!
Y enviabas a los pájaros con frutas
a aquella cama que era ya una fuente
y me dabas de beber -dolce far niente-
de los brindados cántaros de ti.
Comentario:
Preciosa, dura, insatisfacción, sufrimiento. Dices mucho Bea.
La foto me gusta, ¿es creación tuya?.
Un beso y gracias por escribir, es un placer encontrar un espíritu como el tuyo.
La foto me gusta, ¿es creación tuya?.
Un beso y gracias por escribir, es un placer encontrar un espíritu como el tuyo.





