Estiramiento testicular con posibilidades de aplastar una cabeza

Quién nos iba a decir que el gran perturbador, el díscolo y depravado creador de fotografías como ésta, comenzaría siendo ¡fotógrafo de niños! Aún no sé de nadie que se disponga indiferente ante una obra de Joel-Peter Witkin, esas imágenes a caballo entre lo depravado y lo divino. Frecuentemente acusado de sensacionalismo, Witkin ha retratado muñones, hermafroditas con perro, cadáveres, mujeres celulíticas, deformaciones, torsos partidos, esqueletos, animales muertos, jorobados, fetos, hombres sin cabeza, enanos y gordas bajo títulos como “Estiramiento testicular con posibilidades de aplastar una cabeza” (Nuevo México 1982), “Cristo con un cuerno” (Nuevo México 1976) o “La belleza tiene tres pezones” (1998).
Inventor de un secreto que nos atrae y nos distancia, una invitación que no se desea y que no acabamos de rechazar, un tira y afloja, un ir y venir, un antojo, un apetito de imágenes manipuladas en el cuarto oscuro con hojas de afeitar: el anhelo de lo desagradable.
De entre todas hay una foto que me fascina por el contenido: “El beso” (Nuevo México, 1982). Una cabeza ha sido partida exactamente por la mitad para practicarle la autopsia y Witkin nos presenta las dos mitades enfrentadas besándose cual si fueran personas distintas. Bonito ¿verdad?
Comentario:
Ya sabemos que el arte es transgresión, genialidad y hasta excentricidad. Me gustan esas fotos...dan que pensar y mucho.
Comentario:
Es imposible que fotografias de este corte te dejen indiferente. A mi, en algunos casos te diría que es una aberración y parte del mal gusto y en otras te diría que es una genialidad. Las excentricidades de los genios y artistas de toda epoca y condición son conocidas de sobre.
Saludos Beatrice.
Saludos Beatrice.





