Ni al perro de Nietzsche

La última cena está en mi boca
es un pan seco, es una plática simple
es este vino amargo, es un pezón sin leche
es esta muerte virgen, esta pena bávara
que ni al perro de Nietzsche hubiera asombrado…*
Expatriada en mitad de una batalla
me siento a supervisar mis decepciones,
escribo una tesis que pueda disponerse
en 1 página
-lo que sería mi vida-
Con comas y puntos
no sea que a la última me suspendan el idioma.
Tengo muchas cucarachas que vuelan,
que van en retirada más que en abandono.
Saben rebuznar, saben olerse el culo,
y han orinado cerca de mí.
Me bendigo en el nombre de la hija
no de puta ni pródiga
sino como cualquier hija de vecino.
De cualquier forma tengo un valor equivalente
a la página de agradecimientos de un libro de texto.
No cualquier libro
pero sí uno aburrido…
Me doy por vencida y esta partida la ganáis vosotros.
Pero el juego sigue siendo MÍO.
* “En una famosa página, Nietzsche ha decidido llamar “Perro” a su dolor. “Mi dolor es tan fiel, discreto y desvergonzado como mi perro, y su compañía me divierte igual… puedo regañarlo y desatar sobre él mis malos humores”
Comentario:
El dolor de Nietzsche era insoportable igual que su locura derivada de la sífilis. Genio sin duda, pero ni él mismo se soportaba.
Muy bueno lo escrito. Me gusta.
Muy bueno lo escrito. Me gusta.





