Blogs.ya.com Quitar publicidad
Dime Oliverio, ¿encontraste ya a la que vuela?
Acerca de
“(…) lo que me hizo avanzar es que no podían calmarme. Ya sabéis que a ciertos niños tranquilos les dan bombones y están contentos. Sin embargo, algunos de nosotros, incluso durante la infancia, siempre quisimos otra cosa: lo que la vida ofrece realmente.” Louise Nevelson
Sindicación
 
Hay un atasco


Desesperar su vuelta es tan inútil
como una mitología sin padre.
Es abrazar con vicio esta pena estrecha
que cabe anchurosa por el corazón,
que anda por la alfombra roja
llamando la atención de mis humores
removiéndome las ganas de asumirlo cerca.
Que viene ya, que llega pronto
que los pájaros no emigran de los lugares cálidos.
Pierdo el juicio aun teniendo
por fiscal a la cordura
los estribos de mi ley se oponen,
pierden la compostura.

Hay un atasco hasta el árbol más alto



*fotografía de Elinor Carucci
 
Capitales pecados


No tengo el gusto de conocer los pecados capitales.
Sólo algunas tardes en que sigues deambulando carne
y distrayendo ascensores
me planteo la posibilidad de pronunciar en vano.
Y en vano pronuncio llamadas a la temperatura,
en vano pronuncio vocales para tu nombre.
También algunas noches miento por el octavo
y digo tantos embustes que me entra sueño
y digo, me miento, me hago creer que esta mano es tuya.
Y las mañanas pares deseo lo que es del prójimo
queriendo tu cama, queriendo tu cuchara, queriendo tu ropa.
Sobre la hora de comer cometo el hurto
de quitarte esta boca que es tan tuya,
de robarte mi tiempo que es tan tuyo...

Y(esto lo diré bajito): a diario te amo sobre todas las cosas
y sí,
yo sé que no eres Dios.

Pero de pecados capitales, no he oído hablar más que en boca
de quien no puede traerte y
de ellos no quiero saber nada.