Ni al perro de Nietzsche

La última cena está en mi boca
es un pan seco, es una plática simple
es este vino amargo, es un pezón sin leche
es esta muerte virgen, esta pena bávara
que ni al perro de Nietzsche hubiera asombrado…*
Expatriada en mitad de una batalla
me siento a supervisar mis decepciones,
escribo una tesis que pueda disponerse
en 1 página
-lo que sería mi vida-
Con comas y puntos
no sea que a la última me suspendan el idioma.
Tengo muchas cucarachas que vuelan,
que van en retirada más que en abandono.
Saben rebuznar, saben olerse el culo,
y han orinado cerca de mí.
Me bendigo en el nombre de la hija
no de puta ni pródiga
sino como cualquier hija de vecino.
De cualquier forma tengo un valor equivalente
a la página de agradecimientos de un libro de texto.
No cualquier libro
pero sí uno aburrido…
Me doy por vencida y esta partida la ganáis vosotros.
Pero el juego sigue siendo MÍO.
* “En una famosa página, Nietzsche ha decidido llamar “Perro” a su dolor. “Mi dolor es tan fiel, discreto y desvergonzado como mi perro, y su compañía me divierte igual… puedo regañarlo y desatar sobre él mis malos humores”
Un arte de mierda

Estábamos en la terraza cuando mi abuelo comenzó diciendo: el dibujo que hay abajo está sin terminar ¿verdad? El de blanco y negro. A lo que contesto que no es un dibujo, es una pintura a acrílico y la terminé en marzo.
-Es que yo no veo nada.
-Es una abstracción en base a la obra de Kline pero simplificando sus estructuras casi arquitectónicas en símbolos únicos (Aclaro que mi abuelo pinta). No tienes que buscar nada identificable, de ahí que sea abstracto (pinta paisajes y bodegones).
-Pero el otro día en el balneario yo vi un cuadro abstracto y al final reconocí un hombre quitándose una bota. Me costó pero lo vi.
-Luego no sería abstracto.
A estas alturas le enseño una obra de José Manuel Broto que aparecía en una revista y le pido que identifique lo que hay. Bien, en esta tampoco ve nada.
- No sé qué es pero, este hombre querrá decir algo cuando pinta esto. ¡No se iba a poner a pintar sin más!
- O no. ¿Qué hay de la pintura-pintura, el trazo sin más, la grafía del artista, la necesidad, la pulsión? (Aquí es donde entra nuestro Paco Lara-Barranco y nos dice que invirtamos 60 lerus en pintura por el placer de gastarlos en un único cuadro a brochazo limpio… Pintura sin más).
Pero este abuelo es el mismo que nos pide cd’s porque le da vergüenza decir “un disco virgen” al dependiente. El mismo abuelo que cinco minutos después critica unas pezuñas que vio en ARCO hace unos años viéndose apoyado por mi madre y mi abuela en la “mierda de arte contemporáneo” (para entonces todo el mundo hace la gracia con Piero Manzoni y su serie de 90 latas con excrementos de artista… ja-ja. Era obvio ¿no? En este “succéss d’escandale” ya sólo queda sacar el urinario de Duchamp).

Y les informo con cariño a mis padres que van a tener una hija partícipe de la mierda artística, y con mucho placer escatológico.
-No vas a ganar -me dice mi madre con el mismo cariño: me presento al premio Emilio Ollero- pero bueno, puedes intentarlo.
Con un currículum tan provincial es difícil pero gracias por tus ánimos mamá. Digo buenas noches, me levanto, y nadie contesta.
El pianista de Babel






