Cartas desde mi bien

Sé de un silencio donde meterte despacio
Apuesto todos los múltiplos del siete
a que te quedas mudo antes de llegar.
De suerte te ves solo
y de las cuatro letras
yo soy un par de os inevitables.
Planto colores en el jardín,
te descalzo los ojos para mirarte entero,
te tengo enfrente y tú
remites cartas desde mi bien.
Sé de un silencio donde meterte despacio
donde emigrarnos el pecho para volar en paz.
Un recortable de estómago te tiene en apetito.
- Envidio a los jueves por estar en medio-
Meces el hueco en que se asienta la luz
me persigno antes de entrar en tu canción.
Dispersos por la piel se van pegando
mis lunares… a tus dedos.
Para cazarte vencejo
me descorazo y nublo.
El sueño me enrabieta las horas con que cuento.
Faroleo tus entradas en el quicio de mi sed.
Abro de a poco la boca
desplegándome los labios
del rosa y del blanco.
Sé de un silencio donde meterte despacio,
donde no puedes cantarte ni cantar.
Caleidoscopio en bruces
que se amolda a tus abrazos.
[Y el día que diga quererte a la cara,
no sonará desobediente]
El “a partir te entonces” te espera
para nacer en cuanto nos veamos.
Te acerco un máximo para verte borroso
nos preparo bajito una subida de tono,
gorjeo por la mirilla para hacerte venir.
Sé de un silencio donde meterte despacio:
Ven,
y lo besas.
(la imagen es una obra de Pedro Mora: versible Destiny)
(la imagen es una obra de Pedro Mora: versible Destiny)
Seis esquinas para el alma
